Falleció a los 91 años el enfant terrible Miguel Serrano, el domingo pasado. Me he tomado la libertad de transcribir, más abajo, una reseña desde la revista Ñ en formato digital: http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/03/03/_-01869757.htm.
Estuvo presente en los últimos días de Jung y Hesse, temática que queda recogida en su muy recomendable libro «El Círculo Hermético». También animo a leer sus «Elella», «Ni por mar ni por tierra» y «Las visitas de la Reina de Saba», prologado por Jung. Que no se asuste nadie: son cuatro obras al margen de desvaríos políticos. De él y de los demás.
A muchos les resultará muy obvio y simple juzgar su biografía, porque usarán clichés tan superficiales como reconfortantes para sus mentalidades planas. Lo cierto es que el oscuro abismo de sus manías políticas camina de la mano, pero es superado con creces, por su fulgurante luz como poeta tántrico, que vuelve totalmente opaca su figura al enceguecer al observador no iniciado. Será para siempre un muy maldito, lo cual es suficientemente ambiguo para servir de colofón a este conmovedor caso.
Sensible y despiadado, muy cerca de la verdad y tan lejos, sin dudas integró desde muy joven como pudo la gigantesca carga de contemplar de cerca a Abraxas, soportando toda esa lacerante pasión, tan espiritual como telúrica, que es capaz incluso de asfixiar al lector destilada de sus escritos.

(Desde http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/03/03/_-01869757.htm)
Miguel Serrano: a la altura de Neruda y Mistral.
Escritores contemporáneos compararon hoy a Miguel Serrano, el escritor y diplomático chileno fallecido el domingo, con los más significativos representantes de la poesía de su país, los Premios Nobel Pablo Neruda y Gabriela Mistral, y el «antipoeta», Nicanor Parra. Sin embargo, su literatura quedó en un segundo plano por su adhesión al nacionalsocialismo, al que adhirió tras la matanza de 60 jóvenes nazis en 1938.
El crítico literario, Cristián Warnken, escribió hoy en el diario El Mercurio que el escritor y diplomatico Miguel Serrano «es la flor literaria más extraña e inclasificable de la historia literaria del siglo XX», haciendo hincapié en que Ni por mar ni por tierra es un libro de culto, «un poemario en prosa, a la altura de los mejores poemas de Neruda, Mistral y Parra sobre Chile».
Libro favorito del poeta Jorge Teillier, «ahí están las claves de muchas de las obsesiones de un Serrano que vivió a fondo la nostalgia por un Chile profundo», agregó Warnken.
Pese a sus méritos, el poeta nunca recibió el Premio Nacional de Literatura por su adhesión al hitlerismo. Para el escritor y también ex diplomático, Armando Uribe, «el hitlerismo esotérico del escritor, no perjudicó en nada su obra literaria», al tiempo que José Miguel Varas lo definió como «original, curioso y muy diferente».
Serrano fue sepultado el lunes y su féretro retirado de una Iglesia del centro de Santiago bajo los sones de la tradicional marcha alemana «Yo tenía un camarada». Desde allí al Cementerio General, donde adherentes del nacionalsocialismo expresaron su apoyo a quien consideraban un «héroe» y un mentor.
Fernando Saieh -íntimo amigo de Serrano en sus últimos días-, leyó una carta donde dijo que «para él, era necesario mantenerse firme en los viejos sueños», terminando con frases a favor del movimiento y con un «Heil Hitler, heil Miguel Serrano, y viva Chile».


Fue después de leer una entrevista a Serrano en una revista hace muchísimos años cuando me compré mi primer libro de Jung, «Las relaciones entre el yo y el inconsciente».
Serrano decía que era su libro de cabecera, me picó la curiosidad y lo compré. Lo cierto es que el libro estuvo unos cuantos años en la biblioteca sin ser leído, ya que después de unos cuantos intentos, no llegué a comprender absolutamente nada. Fue bastante tiempo después y debido a mi propia evolución cuando empecé a entenderlo, convirtiéndose después quizás en mi libro favorito de Jung.
Lo que si que no alcanzo a comprender es la relación de Jung con Serrano, incluso prologándole un libro y también creo recordar que llevaban el mismo anillo esotérico. Soy un gran desconocedor de su vida y obra, puede que Serrano exagerara lo de esa amistad, no lo sé.
Me sorprendió mucho también su fidelidad con la ideología nazi, cosa que duró hasta el día de su muerte. Por otro lado me parece que después de leer escritos de Jung contrarios al nazismo, Serrano lo criticó y rompió póstumamente su amistad con él.
Había olvidado que estaba publicado esto. El uroboros ha girado mucho desde entonces y la individuación ha iluminado rincones que antes eran oscuros. He cambiado el texto en un mínimo que por ahora me parece suficiente, adecuándolo más a mi perspectiva actual. Es complicado, muy complicado, porque la Piedra, el Grial, se encuentran allí donde todos pasan de largo. Abandonados en las cunetas, manchados del polvo de los caminos. Sin embargo, el mayor valor está escondido en las sombras. Jung se encontró con Serrano cuando había dejado de creer en los junguianos que le rodeaban. Creyó en los poetas y creyó en él, y no se equivocó, porque los libros de esoterismo de Serrano son de lo mejor que hay sobre psicología analítica. Sin dudas. Para entender cómo se conectan ciertas cosas hay que saber que el hilo comienza en Otto Rahn.