Psicología - Jung - Psicología Analítica - Junguiana

WOTAN, O SATURNO NUEVAMENTE DESTRONADO

Introducción:

La Astrología - como lenguaje del Inconsciente nos permite en su dinámica, apreciar los movimientos del basamento arquetípico de la humanidad. Las sutiles variaciones acaecidas, expresadas en descubrimientos astronómicos y - por ende - de nuevas atributos, dan testimonio de este acontecer.

El interés de esta exposición se centra en el fenómeno acaecido en los últimos años en el terreno astrológico de la relativización de ciertos atributos y su consecuente traslado del planeta Saturno al planeta Plutón .

Esto parecería expresar una repetición de un patrón arquetípico de conducta revelado en el mito greco-romano. El otrora Señor del Universo, pierde su fuerza y vitalidad en manos de sus hijos y forzosos herederos. Enfocaremos la atención principalmente en Plutón.

El Primer Derrocamiento

El renombrado astrólogo Dane Rudhyar planteaba la idea de que cada nuevo cuerpo celeste descubierto coincidía con una flamante cualidad en la conciencia de la humanidad. Esta reflexión está basada en la visión junguiana de la Astrología. Para JUNG los influjos estelares “no son otra cosa que percepciones introspectivas inconscientes de la actividad del Inconsciente Colectivo”. (1)

Esta acción se manifiesta simbólicamente; el cuerpo en cuestión se transforma en un espejo en el cual se reflejan determinados patrones arquetípicos. Para una mayor comprensión de este funcionamiento nos detendremos por un momento en el descubrimiento de Urano.

Pese a ser un objeto débil pero visible a simple vista, no fue observado hasta 1781, en que lo descubrió William HERSCHEL durante su exploración sistemática del cielo.

Este había nacido en Alemania y se radicó en Inglaterra donde residió durante más de veinte años, ejerciendo la profesión de organista y director de orquesta. La astronomía la practicaba en carácter de aficionado. Dedicó su tiempo libre al figurado de espejos y la construcción de espejos reflectores.

Esta es una de las características del símbolo que luego va a estar asociada a él: la capacidad creativa e inventiva de un individuo por sobre el “establishment” de su época.

Para este “establishment” saturnino, su descubrimiento fue una “feliz coincidencia”. En 1781 el racionalismo y el incipiente desarrollo del conocimiento científico - con su noción de causalidad - había sepultado todas las ideas de Correspondencia y Armonía Celeste vigentes hasta el siglo XVII.

Estas coincidencias significativas serán rescatadas recién en el siglo XX por C.G. Jung y su idea de la Sincronicidad. Este principio plantea la conexión entre un hecho psíquico y otro físico, ligados por el significado mediatizado por un símbolo. Además se caracteriza por ser un hecho único e irrepetible que, en algunos casos, viola las leyes de la causalidad, constituyendo esas “casualidades significativas” cotidianas.

De esta definición claramente podemos asociar su relación con el Urano astrológico. Su descubrimiento no podía - mirándolo desde esta perspectiva - suceder de otra manera.

Pero Herschel , imbuido en el espíritu de su época, no podía tener esta visión. Al escribir sobre su descubrimiento, lo hace defendiéndose de este “azar lleno de sentido” (otra definición de la Sincronicidad). “Generalmente - escribe - se supone que fue una feliz casualidad la que puso a esta estrella ante mi vista, esto es un evidente error. He observado con regularidad cada estrella del cielo, y en esa noche le correspondió el turno[1] a su descubrimiento ... Advertí el disco planetario en cuanto lo observé”. (2)

Herschel determinó su diámetro y verificó su movimiento durante varias noches. Otros observadores habían visto el planeta anteriormente, sin identificarlo. ¿Cuál fue el motivo por el cual él lo hizo a diferencia de otros?. Él mismo da la respuesta: “le correspondió el turno a su descubrimiento”. La imagen arquetípica estaba irrumpiendo en la conciencia humana. “Un acto creativo en el tiempo” (otra forma usada para expresar la Sincronicidad) le permitió “ver” donde otros habían permanecido en penumbras.

Es muy probable que su propia negación acerca de la metodología de su descubrimiento, por ende de las cualidades implícitas en el símbolo, lo hayan llevado a elegir el nombre de “Georgium Sidus” en honor de Jorge III, rey de Inglaterra, pero su iniciativa no prosperó.

Este acto preanunciaba los atributos hallados posteriormente: en primer lugar la naturaleza paradojal, contradictoria. Su propio descubridor niega la propia naturaleza creativa, intentando encontrar el beneplácito del “establishment” (lo cual es logrado mediante su nombramiento como astrónomo real).

En segundo lugar, su propio nombre “real” es destronado - como su antecesor mítico - dando lugar al de Urano, expresando la incipiente rebelión que se manifestaría contra las monarquías de Europa, característica de la naturaleza indómita y contestataria del símbolo.

En el mito griego Urano es destronado por su hijo Saturno. La Astrología nos muestra el día de su descubrimiento (13/3/1781) (a) la realidad en la afirmación de JUNG. El mito vuelve a reeditarse; Urano en Géminis en oposición a la conjunción de Saturno y Marte, ambos formando un T cuadrada con el Sol.

Esta configuración expone el combate no sólo con la Monarquía (representada por el Sol), sino entre el conocimiento tecnológico-científico (Urano en Géminis) y la ortodoxia represora religiosa (Saturno y Marte en Sagitario) que intentaría castrar todos los intentos de la razón (la entronización de la Diosa Razón en Notre Dame es uno de los capítulos de esa batalla) por erigirse en el trono.

Aquí nos encontramos con una aparente contradicción entre el mito y la naturaleza astrológica. Es Urano - en forma inversa - quien destrona a la Monarquía Solar y el “Status Quo” saturnino. El mito trata de una verdad atemporal, que nunca ocurrió pero siempre está sucediendo. El Sistema Astrológico, en cambio, irrumpe en el tiempo (siendo el primer ordenamiento matemático del mundo), pero conserva paradójicamente su estrato atemporal, de allí que constituya un paso intermedio entre el pensamiento arcaico y el pensamiento racional.[2] Por eso el conflicto entre Saturno y Urano va a representar la eterna lucha entre el mundo racional ordenado que se debe conservar (Saturno, Conciencia y Conciencia Colectiva) y los impulsos creativos que provienen de la fuente anterior al Tiempo (Los actos creativos sincronísticos del Inconsciente colectivo), pero que en forma inverosímil lo renueva (Urano). El Tiempo (Saturno) ha surgido, desde esta perspectiva, del No-Tiempo (Urano) de allí que Saturno - al modo del demiurgo platónico - imite la Eternidad tratando de perpetuarse devorando a sus hijos, en el estilo de su padre mítico.

Es interesante notar que el nombre de Urano fue sugerido por el astrónomo alemán Johann Bode (19/1/1747),(b) quien fue el portavoz del arquetipo como su carta natal lo sugiere: Urano en Acuario como planeta más elevado a 6 grados del MC.

En el momento del descubrimiento (13/3/1781). Urano hacía conjunción con su Ascendente (23º 32’ Géminis) a menos de 1º (24º 27’).

Como lo muestra su carta natal, estaba en sintonía con la nueva cualidad surgida del Inconsciente, destronando a “Georgium Sidus” instaurado por Herschel

El conocimiento astrológico nos ayuda a comprender la dimensión y el carácter de los Arquetipos. Así como Herschel lo descubrió en “turno” oportuno, el nombre debería reflejar la cualidad, aún ignota en el momento de su descubrimiento, de allí el “derrocamiento” de su investidura real y la aceptación general de Urano.

Mito y Astrología

Del ejemplo anterior se desprende la relación entre el mito y la Astrología. La vinculación está dada - en sus orígenes - primero por la imagen y luego por el nombre, en el cual se evocan las conductas arquetípicas representadas por los mitos. Así el color rojo de Marte, evocaba la lucha y la ira del dios de la guerra. La luz protectora de la Luna, su ciclo de 28 días equivalente al de la mujer, fue la pantalla donde se reflejó para el pensamiento primitivo (y luego para el astrológico) la imagen arquetípica de lo femenino, etc.

La ligazón de los mitos con los planetas se pudo establecer en forma directa por observación (dadas las características del pensamiento antiguo). En el caso de Urano y los planetas descubiertos con posterioridad, fue establecido por el consenso científico de la época, intentando seguir un patrón “racional”: el nombre de los dioses greco-latinos. Como resulta del ejemplo de Bode, esta elección “racional” estuvo dirigida por factores arquetípicos. Siguió un ordenamiento de otra índole que el racional.

El Hallazgo de Neptuno

Aunque en una primera visión el descubrimiento de Neptuno no tenga, en apariencia, una incidencia directa en el estudio que estamos efectuando, un acercamiento a él nos aportará datos esclarecedores acerca de la Sincronicidad y, quizás, también nos ilumine patrones de la relación, en el terreno astrológico, del planeta Saturno con los que están más allá de su órbita.

El descubrimiento del nebuloso y ambiguo planeta, cuya hermosa y tenue luz azulada-violeta alumbra el océano cósmico, refleja su intrincada naturaleza.

Dos investigadores, John Adams y Urban Le Verrier, motivados por el premio que la Academia de Ciencias de Götingen ofreció en 1842l para quien encontrara la solución al problema de la alteración de la órbita de Urano, calcularon su órbita en tiempos bastante cercanos. Pero aquí el arquetipo, con su peculiar patrón de conducta, se introdujo y “el último fue el primero” parafraseando al Evangelio que inauguró el Eón de Piscis.

Le Verrier (11/3/1811,10AM, Saint Lô, Francia), Sol en Piscis conjunto a Plutón, quien había publicado en junio de 1846 las efemérides del planeta desconocido, completó sus cálculos el 18 de Septiembre de 1846 y lo envió al astrónomo Galle del observatorio de Berlín, quien inició su búsqueda sistemática en el área señalada por Le Verrier. Cinco días después, el 23 de Septiembre de 1846 a las 21, 49 GMT, se produjo la confirmación visual del hallazgo matemático. Este hecho tuvo un profundo impacto sobre el mundo científico y en los hombres cultos del siglo XIX. El director del observatorio de París, Francisco Arago, quien le había encargado a Le Verrier el estudio del problema afirmó: “lo ha visto en el extremo de su pluma; por la sola potencia del cálculo ha determinado el lugar y la magnitud aproximada de un cuerpo más allá de los límites conocidos de nuestro sistema solar”(2ª).

Paradójica situación dado que el planeta astrológico, y el signo cuya regencia se le adjudica Piscis, son los más renuentes al pensamiento lógico-matemático. Pero dada también su naturaleza fusionante, coinciden los opuestos: la imaginación y el pensamiento matemático, regresando, en realidad, a la época pre-científica del Renacimiento en donde ambos aspectos no estaban separados aún. Kepler (27/12/1571, 2,30 PM, Wil der Stat, Alemania) el primero que enunció una ley científica, aunando la imaginación simbólica y el pensamiento matemático, tenía a Neptuno en conjunción al Ascendente en Géminis. Por otro lado, el arquetipo siguió siendo fiel a su naturaleza, con posterioridad los astrónomos norteamericanos Pierce y Walker puntualizaron que la órbita de 38 UA (unidades astronómicas), con un período de 217 años, se parecía muy poco a la verdadera de 30 UA con los 165 años que actualmente conocemos. Los astrónomos norteamericanos declararon que el descubrimiento por parte de Le Verrier había resultado ser una gran casualidad, dado que sólo coincidían sus cálculos, en forma muy aproximada, con la posición del hallazgo. Esto situación nos lleva al otro científico involucrado y “olvidado”: John Couch Adams.

“En el principio era el Verbo…pero las tinieblas no lo reconocieron” esta paráfrasis del Evangelio de San Juan, inaugurando también el Eón de Piscis, parece mostrarnos la otra faceta del arquetipo evidenciada en el descubrimiento del planeta. Adams (5/6/1819, Laneast, Cornwall, Inglaterra, hora desconocida) en octubre de 1843, previo a Le Verrier, encontró la solución al problema de la alteración de la órbita de Urano. En febrero de 1844 solicitó al Astrónomo Real George Airy datos más precisos sobre el movimiento de este planeta y en septiembre de 1845 le hizo los resultados de sus cálculos, muy similares a los que Le Verrier encontraría un año después. Tanto Airy como el director del observatorio de Cambridge James Challis, desestimaron las investigaciones de Adams, quien no publicó sus resultados en ninguna revista científica.

Cuando Airy y Challis conocieron el trabajo de Leverrier, recordaron el desvalorizado trabajo de Adams y constaron con sorpresa que ambos eran extraordinariamente concordantes. Entre julio y agosto de 1846, Challis inició una búsqueda sistemática registrando la zona donde debería estar el planeta, pero otros quehaceres lo distrajeron y no comparó, siguiendo la naturaleza del Neptuno astrológico, sus observaciones. Así perdió la segunda oportunidad, el 29 de Septiembre al hacer una carta con las estrellas que venía registrando, se dio cuenta que había observado el planeta el 4 y el 12 de agosto, pero “las tinieblas” neptunianas velaron su razón.

Pero la pauta arquetípica nos muestra que los “últimos serán los primeros”, finalmente Adams fue reconocido un año después, en 1848, y pasó a ocupar en 1861 el cargo de director del Observatorio de Cambridge. Fue él mismo quien calculó la verdadera órbita de Neptuno a partir de su observación.

Pero no era la primera vez que Neptuno había sido observado en el cielo, siguiendo su naturaleza fue “confundido” con una estrella. El 28 de diciembre de 1612 a las 3,45 Galileo trazó un diagrama de los satélites de Júpiter al que añadió una línea quebrada que formaba un ángulo con el plano de los satélites. Dibujó una estrella en el extremo de la línea quebrada y anotó sobre ella fixa, es decir , el término latino que designa a las estrellas. Estas observaciones se extendieron hasta el 28 de Enero.

Es interesante notar que la primera observación de Galileo (15/2/1564,3,00 PM, Pisa, Italia) fue con la conjunción de Júpiter con Neptuno pero en el signo de Virgo, ambos en destierro. El astrólogo de Pablos interpreta este hecho como una condena al exilio del planeta y se imagina a Galileo evitando las notas por temor a la Inquisición, que lo condenaría finalmente en 1633. [3] Si amplificamos esta idea, la conjunción de Júpiter y Neptuno, ambos regentes de Piscis en caída en Virgo, estaba

Señalando en forma sincronística el inexorable proceso de secularización y retroceso de la concepción cristiana del mundo a manos de la diosa Razón Virgo- Astrea, quien caminaba junto a Saturno en la mítica Edad Dorada.(estaban en sextil a la conjunción Saturno-Júpiter en Cáncer de Galileo en el momento de la observación).

Desde esta perspectiva, podemos interpretar en el contexto histórico, el descubrimiento de Neptuno en conjunción con Saturno en Acuario. Además de la conocida interpretación que Saturno concretizó al elusivo Neptuno, ahora el planeta mostraba la necesidad de integrar el aspecto emocional a la racional (Saturno), separado por el predominio de la visión del mundo saturnina como un mecanismo de relojería. Una expresión de este intento secularizado de unir fe y razón fue el socialismo científico, cuyo manifiesto de 1846 coincide con el descubrimiento[4] .

El Descubrimiento de Plutón

El 14 de enero de 1930,(c) los diarios ingleses anunciaban la noticia del descubrimiento de un nuevo planeta, confirmando la predicción del astrónomo estadounidense Percival Lowell (1855-1916), quien había supuesto su existencia, en 1915, dadas las perturbaciones de la órbita de Urano. Sólo había seis grados de diferencia con la posición anunciada por el astrónomo. Lowell era conocido por su teoría acerca de que el origen de la líneas débiles que surcaban el planeta Marte, eran canales efectuados por vida inteligente. Desde el punto de vista astrológico encontramos una curiosa relación sincronística entre sus estudios dado que Plutón y Marte comparten la regencia de Escorpio y al primero se lo considera la octava superior del segundo. Además, otra singularidad sincronística, las siglas PL., con las que se lo menciona al planeta, corresponden a Perceval Lowell.

Volviendo al momento del descubrimiento, la familia Madan de Oxford contaba con estrechos lazos en el ambiente astronómico. F. Madan - relata él mismo - bajó las escaleras a las 8 hs. de la mañana. Su hija y su nieta Venetia, eran los únicos que estaban en la mesa. Refiriéndose al hallazgo preguntó: “¿Qué nombre le pondremos?”.

Su nieta contestó: “Pienso en Odín, pero no me agrada”. Luego de unos instantes dijo: “Podría llamarse Plutón”. También influyó en esta elección en la niña el personaje de dibujos animados el perro Pluto(la denominación en inglés del planeta es esa).

La idea parecía buena. Ella había aprendido acerca de las viejas mitologías Griega y Latina y conocimientos básicos de Astronomía. Madan dejó una nota en casa de H. Turner (un profesor de astronomía de Oxford) y luego insistió, sugiriendo enviar un telegrama a los Estados Unidos.

Turner estaba en Londres en una reunión de la Sociedad Real de Astronomía; en ella el único nombre surgido había sido Kronos. Pero Turner replicó: “Ya está Saturno!”. A su regreso Turner encontró la nota a las 3 hs. 30 m. del sábado y envió el telegrama a los Estados Unidos. El nombre de Plutón fue recomendado por el Observatorio Lowell, en Flagstaff, Arizona, y el 1º de mayo de 1930 adoptada forma oficial.

Del relato se desprenden tres nombres: Odín, Kronos y el definitivo Plutón. Siguiendo el ejemplo de Urano esta elección “azarosa”, estaría llena de sentido. Explorando los mitos quizás podamos desplegarlo en alguna medida.

¿Kronos, Plutón….Odín?

El primer nombre surgido de la pequeña Venetia fue el del dios escandinavo germánico Odín (también conocido por Wotan). La niña manifiesta su disgusto. No podemos saber si éste es originado por su rechazo a esta figura o por quebrar el patrón “racional” en el cual se había actuado en la denominación de los dos cuerpos anteriores: el origen greco-latino.

Indaguemos primero en ellos. Kronos (Saturno itálico) es una antigua deidad arcaica de la que no se conoce ningún tipo de culto. Es el hijo menor de Urano, el cielo estrellado, y Gea la tierra. Cansada su madre de las violentas copulaciones de su marido y del triste destino de sus hijos (encerrados en las profundidades del Tártaro), lo incita a eliminarlo. Así, armado de una hoz, Kronos castra a Urano.

Luego, Kronos toma por esposa a su hermana Rea y da comienzo a la segunda generación divina. Advertido por Urano y Gea que estaba destinado “a sucumbir un día bajo los golpes de su propio hijo” (Hesíodo, Teogonía), los devoraba sistemáticamente a medida que nacían. Habían sufrido esta suerte cinco de ellos (Hestia, Deméter, Hera, Hades [Plutón] y Poseidón), cuando Rea decidió engañarlo en el momento de nacer Zeus-Júpiter. En su lugar le entregó una piedra.

Al crecer Zeus obligó a Kronos a vomitar a sus hermanos, desatándose la guerra entre los Titanes (Kronos) y los Olímpicos (Zeus), con el triunfo de los últimos. Al finalizar la contienda se repartieron el Universo, correspondiéndole a Hades-Plutón el gobierno del mundo interior, con todas sus criaturas: Hypnos (sueño), Tánatos (muerte) y las antiguas diosas matriarcales: Hécate (triple diosa lunar), las Erinnias (guardianas del orden social), Moiras (hilan, tejen y cortan el hilo de la vida), etc.

Volviendo a Kronos, en la versión latina, luego del destronamiento se refugia en la península itálica, bajo la protección del dios Jano. Allí enseña a los aborígenes el arte de la agricultura, y continúa la obra civilizadora de su predecesor instaurando una Edad de Oro.

En una tradición órfica posterior, se reconcilia con Zeus y pasa a gobernar la Isla de los Bienaventurados (en las regiones inferiores), donde las almas virtuosas en vida, gozan de la paz y felicidad eternas.

De lo último se deduce la vinculación con Hades-Plutón sobre el señorío de los muertos. Haces lo hace sobre las almas atormentadas por sus fallos, en cambio Saturno sobre aquellos que cumplieron con su misión en la superficie. Uno premia, el otro castiga.

Hades tampoco presenta gran variedad de mitos, con excepción del rapto de la joven Koré, hija de la diosa agraria Deméter. Este acto ocasiona una gran tristeza en la diosa quien, desesperada en su búsqueda, abandona la tarea de hacer crecer las plantas generando un desequilibrio en la naturaleza. Zeus interviene llegando a un acuerdo permaneciendo la joven - ahora transformada en la diosa infernal Perséfone - un tiempo con cada uno de ellos.

Hades es llamado Plutón, “el rico”, como sobrenombre para no excitar su cólera. Este nombre alude a las infinitas riquezas de las profundidades de la tierra, siendo representado a menudo sosteniendo un cuerno de la abundancia. Tal vez podemos pensar que este mismo patrón psíquico actuó en el psiquismo de la pequeña Venetia, al transformar al terrible Cancerbero, guardián de las puertas del Hades, en el amistoso y gracioso perro Pluto.

A lo ya expresado sobre el gobierno de los muertos se le suman el tiempo y la eternidad. Los dos tienen un aspecto terrible: el devorador de sus hijos el uno, terrible juez y amo implacable el otro. Mediante eufemismos se los suaviza, en forma de Rey bueno y civilizador (Saturno) y un dador de riquezas (Plutón) conjurando el aspecto negativo.

Pero la ligazón de ambos a través de la agricultura: uno propiciándola y difundiéndola (Saturno), el otro impidiéndola (Plutón raptando a la hija de la agraria Deméter) parecería mostrarnos dos facetas de una constelación arquetípica: el desarrollo de la agricultura, íntimamente vinculada a la diferenciación de la conciencia, dando lugar a la cultura.

El mito descompone dos factores conocidos para la Astrología: el desarrollo de la conciencia del ego, productora de la cultura (Saturno) y su contraparte instintiva subterránea (Plutón).

La relación entre ambas requiere de cuidadoso equilibrio, determinando el destino de un individuo y de la sociedad.

Nietzche ya los había reconocido al estudiar la cultura griega en lo Apolíneo y lo Dionisíaco. Apolo es el dios solar de la conciencia, de la medida y el orden que fija los límites de la personalidad. Su festividad era el solsticio de invierno, coincidiendo - junto con la descripción de sus atributos - con Capricornio regido por Saturno.

Lo Dionisíaco por el contrario es la pérdida de estos límites: “La libertad del instinto sin vallas, el estallido de la “dynamis” sin freno, de naturaleza animal y divina, de donde que el hombre aparezca en el coro de Dionysios como sátiro mitad dios y mitad chivo. Es el pavor de la violación del principio de individuación y al mismo tiempo es el “delicioso estremecimiento” por haberlo roto. Lo Dionisíaco es pues comparable con la embriaguez, que disuelve lo individual en los instintos y contenidos colectivos, atraco del yo aislado por parte del mundo”. (3)

La relación de Dionysios con el vino, el éxtasis y la embriaguez ha motivado su relación con el Neptuno astrológico (también con Júpiter en Piscis, dada la filiación de Dionysios). Pero un arquetipo es una unidad mayor que los símbolos que la expresan. Así encontramos en la explosión orgiástica y el desenfreno de los sátiros y las ménades conexión con el Plutón astrológico.

Este fenómeno de fragmentación arquetípica es bien conocido en la historia de las religiones. El Dios (o Diosa) Primordial oscuro es dividido en una pareja cósmica, que a su vez es separada, dando lugar a varias genealogías de dioses.

Este es el medio por el cual, considerado psicológicamente, la conciencia puede asimilar los contenidos del Inconsciente representados por los dioses: por medio de la abstracción, desemocionalización y la racionalización hasta finalmente convertirlos en ideas.

Consideremos ésto con otro ejemplo: el sátiro mitad macho cabrío danzante lascivo en el cortejo de Dionysios, sufre una adaptación en la personalidad del Capricornio astrológico. El macho cabrío representa su poderosa sexualidad oculta detrás de su rígida máscara de racionalidad, autocontrol y ambición hacia altas metas. Un mito refleja este proceso: Apolo y el sátiro Marsias contienden en una competencia musical con el triunfo del primero. Luego lo desolla.

Las ménades en su función orgiástica se ocultan detrás del intenso deseo de posesión carnal de la personalidad escorpiana (o plutoniana) y su búsqueda de fusión sexual regeneradora o destructora. Al racionalizar ambas instancias decimos que la sexualidad y el deseo de poder son instancias básicas del ser humano.

La imagen mítica común (sátiros y ménades) es descompuesta previamente por un mito (Apolo y Marsias); luego por el Sistema Astrológico (paso intermedio entre lo racional y lo mítico) y finalmente se transforma en conceptos (desde la primitiva filosofía hasta la actualidad).

Así lo expresa el analista junguiano Erich Neumann: “la descomposición del Inconsciente permite la representación por la mente consciente (Saturno)[5]. Los impulsos e instintos sombríos (Plutón) ya no ejercen completo control sobre la totalidad. Originalmente esa percepción generaba una reacción total muy parecida con temor pánico”. (4)

Neumann manifiesta en forma de concepto terror pánico, la vivencia de la antigua divinidad - también presente en el cortejo de Dionysios - mitad macho cabrío, mitad humana: Pan (cuya etimología deriva del griego “todo”). Experimentarla era ser turbado el espíritu y enloquecidos los sentidos.

El eminente simbolista Jean Chevalier, que dirigió el inestimable Diccionario de Símbolos, comenta: “despojado de su sensualidad primaria irreprimible personifica al gran todo, o al todo de cierto ser. Los filósofos neoplatónicos y cristianos hicieron de él la síntesis del paganismo. Plutarco cuenta en una leyenda: voces misteriosas, oídas por una navegante anunciaban en plena mar: “la muerte del Gran Pan” (5). Era sin duda la muerte de los dioses paganos, resumidos en su persona, que los quejidos del mar presagiaban. El advenimiento de la nueva era de Piscis con su nueva deidad solar capricorniana, los sepultaba congelando de espanto al mundo grecorromano.

La síntesis representada por Pan parece darnos una pista de ese arquetipo originario del cual surgen Saturno y Plutón míticos y el actual Plutón astrológico. Pero se trata de una elaboración consciente (Saturno) de los filósofos neoplatónicos. Nuestra indagación intenta descubrir al oscuro dios primordial oculto tras la racionalización. La pequeña Venetia espontáneamente lo había nombrado.

Odín- Wotan

Con posterioridad la expresión “Pan, el Gran Pan ha “muerto” se utiliza para significar el fin de una sociedad. Chevalier manifiesta que se trata de una “curiosa evolución de un símbolo que pasa del desenfreno sexual a un orden social, cuya desaparición entrevista se hunde en la desesperación”. (6)

Esta curiosa evolución es fácilmente comprensible desde lo planteado acerca de la fragmentación del Arquetipo; denotaría una oscilación polar entre el instinto desenfrenado (Plutón) y la conciencia cultural (Saturno). De esta forma muestra el freno de la tendencia instintiva (Plutón), motivando el desarrollo cultural (Saturno) y su posterior agotamiento tras haber perdido el contacto con las raíces arquetípicas. De allí resurgirán los gérmenes para la consecución del proceso (Plutón).

“Las sombras de los héroes se lamentan y los infiernos se estremecen. Pan ha muerto, la sociedad se disuelve. El rico se cierra en su egoísmo y esconde a la claridad del día el fruto de su corrupción; el servidor ímprobo y cobarde conspira contra el señor; el hombre de leyes, por dudar de la justicia ya no comprende sus máximas; el presbítero ya no opera conversiones, antes seduce; el príncipe toma por cetro la llave de oro, y el pueblo, desesperada el alma, asombrada la inteligencia, medita y calla. Pan ha muerto, la sociedad ha tocado fondo”. Así manifestaba Pierre Proudhon (15/1/1809-1865), escritor y teórico político francés la vivencia arquetípica de la decadencia de la Edad de Oro de un orden social.

Este era el clima que se vivenciaba después de la Primera Guerra Mundial: la caída del Positivismo (cuyo creador A. Comte –19/1/1798- era también nativo de Capricornio como Proudhon) con su idea de progreso indefinido mediante la razón, y la caída de la moral victoriana lo mostraban.

La irrupción del Psicoanálisis y el redescubrimiento de la sexualidad preanunciaban el surgimiento de la antigua deidad oscura, sepultada por el saturnino decálogo judeo-cristiano. Fue en la Alemania del II Reich (18/1/1871, Asc. Géminis, Mercurio y Saturno en Capricornio)(d) derrotada y humillada luego del Tratado de Versalles, donde la caída del orden social sería más acuciante. Allí se darían las condiciones para el surgimiento de esta antigua deidad pagana enterrada por el Cristianismo.

La carta del nombre de Plutón (14/3/1930, 8 hs. GMT Oxford) nos muestra sincronísticamente lo señalado por el mito y la situación social.

Saturno en Capricornio (Regente de IX) están en oposición con Plutón en Cáncer en conjunción (56’ orbe) al FC. ambos cuadrados con Urano (Aries, XII). Las ideas conscientes filosófico-religiosas (Saturno IX, Capricornio) del Status Quo de ese momento eran sacudidas por los primigenios instintos que dormitaban en las profundidades del pasado (Plutón, casa IV, Cáncer). Esta disgregación era apoyada por la disolución y fracaso (Urano en XII) de los ideales (Urano, regente XI) de la Sociedad de las Naciones (fundada en 1919), uno de cuyos 14 puntos era: “Revolución democrática mundial”.

Es interesante notar que en ambos descubrimientos Urano y Plutón forman una T cuadrada en oposición con Saturno (reiterando el derrocamiento mítico). En el primer caso, el punto medio lo ocupaba el Sol denotando la caída de las monarquías y el comienzo de la revolución industrial y tecnológica.

En el caso de Plutón lo hacía Urano, mostrando el incipiente fracaso de la “revolución democrática mundial” y la crisis de la idea del progreso basado en la ciencia y la tecnología.

El oscuro dios de las profundidades había surgido y, como la pequeña Venetia lo había captado, su nombre era Odin-Wotan.

Jung en el año 1936 escribe un artículo llamado “Wotan” alertando sobre la situación imperante en Alemania. Jung había percibido la presencia de esta figura en los sueños de sus pacientes alemanes. El antiguo dios de la embriaguez y las tormentas resurgía de las brumas del pasado y movilizaba al pueblo germano.

Jung, en su artículo, cita el exhaustivo estudio de Martín NINCK acerca de este dios. Allí lo describe (basado en las fuentes) como el Hombre-fiera, el dios de la Tormenta y el caminante, el luchador, el dios del deseo y del amor, el señor de los muertos, el señor de los guerreros, conocedor de lo oculto, mago y dios de los poetas. También es tenida en cuenta su comitiva mítica, las Walkirias y las Mornas, ya que pertenecen a la significación del destino de Wotan. Sumamente ilustrativa resulta la investigación sobre el nombre y su origen (7). Wotan: del antiguo alto alemán, el Wodan del antiguo bajo alemán y el Woden del antiguo inglés. Esta última está emparentada con el viejo adjetivo wood: furioso, salvaje y rabioso (8).

Jung prosigue: “Demuestra que Wotan encarna la parte instintiva emocional del Inconsciente, así como la intuitiva-inspiradora, por una parte como dios de la furia y del delirio, por otra como revelador de signos misteriosos y declarador de destinos. Aunque fue identificado por los romanos con Mercurio, propiamente no corresponde a su naturaleza ningún dios romano o griego. Con Mercurio tiene en común el error, con Plutón, el dominio de los muertos, lo mismo con Cronos; con Dionysios le une el delirio, el saber en forma mántica (9).

A esta descripción de Ninck le podríamos agregar los epítetos dados en el Edda (colección de poemas islandeses, siglos XI-XIII, que versan sobre la naturaleza de los dioses escandinavos) que lo vinculan a los dioses griegos y astrológicos: “Heraldo de los Dioses, Artero, Malhechor, dios de los cargamentos”; expresando características esenciales de Mercurio. “Padre, Vasto en Sabiduría, Asendereado (en su doble acepción: abrir sendas, agotado, fatigado)” asociadas a Saturno, quien compartiría el de “Terrible” con Plutón. A su vez éste haría lo propio con el de “Pupilas Flameantes” con Dionysios. Finalmente a este dios: “Hueste alegre y Derribador”.

Jung comenta: “Como menciona Ninck con razón, Dionysios permaneció sometido a la autoridad del Todopoderoso Zeus, así como los demás dioses, lo cual alude a una profunda diferencia entre la disposición griega y la germánica”. Finalmente concluye: “La ejecución de Cronos, a quien NINCK atribuye un interno parentesco con Wotan, podría quizás aludir a una superación del tipo Wotan en la Antigüedad”. (9)

Esta fragmentación es la que capta Nietzche (15/10/1844) (e) al estudiar el “Origen de la Tragedia” en Grecia en el par Apolo-Dionysios. El simbolismo astrológico parece mostrarlo: cuando escribió esta obra entre 1870/71. Saturno (Sagitario) transitaba su Ascendente en trígono a Plutón (V, Aries) y sextil al Sol (XI, Libra) ambos planetas en exacta oposición. Júpiter repetía la configuración desde el Descendente. (es regente del Ascendente y su posición natal es Piscis). El dionisíaco Neptuno estaba en conjunción a Plutón (orbe 1º), reforzando la activación del aspecto. Finalmente Saturno entre noviembre de 1870 y enero de 1871, efectuaba sucesivas cuadraturas al MC / FC, Marte (Virgo), Urano (Aries, oposición Marte) y Mercurio (Libra, conjunción Marte).

La conjunción arquetipal nos revela a Saturno (como principal factor activante) y Plutón (principal activado especialmente por Neptuno). En último lugar Mercurio, coincidiendo con la vinculación dada por Ninck. Quizás esto podría responder a la pregunta de Jung: “Se debió sólo, en realidad, al viejo filólogo ( ... ) el que el dios se llamara Dionysios y no Wotan?”.

Quizás debido al extraordinario papel jugado por Saturno, relacionado en el campo mítico-astrológico con el temperamento trágico[6], podríamos suponer que el viejo filólogo aún predominaba en él, pudiendo diferenciar ambos aspectos: la mitad civilizada y la otra bárbara del pueblo griego e intentar conciliarlo.

En 1886 se verá arrobado por Dionysios declarándose: “iniciado y discípulo de su dios”. Había sucumbido al dios de la tormenta, quien arrasó su psiquismo, arrastrándolo como una frágil hoja. Esto ocurre el 3/1/1889. Neptuno hacía una tensa oposición a su Yo Ascendente. La terrible oposición entre el Sol y Plutón era nuevamente activada por Júpiter y Saturno (trígono y sextil). Esta vez Júpiter lo hacía desde el Ascendente en Sagitario. El derrumbe se produjo abrazando un caballo maltratado por un cochero, llorando y gritando de dolor se desmayó. Saturno (IX Leo 1º, 40’ orbe) también hacía oposición a Neptuno. Plutón (II, VII) activaba (Trigono, Sextil) la oposición entre Mercurio, Marte y Urano.

El viejo filólogo ya no estaba como en 1871 (Saturno en el ascendente). En 1889 su dionisíaco Júpiter (natal en Piscis) lo transitaba, expandiendo su conflicto religioso (Sol, regente IX, oposición Plutón) llegando a su máxima tensión (Saturno en IX). “Dionysios (Wotan) contra el Crucificado esta es la dicotomía” había escrito. “El primer término indica el camino hacia una existencia santa; el segundo considera la existencia lo suficientemente santa en sí como para justificar el dolor más inmenso (...) . El Crucificado es una maldición contra la vida, un aviso para desembarazarse de El. Dionysios aún descuartizado, es una promesa de vida, porque se renace eternamente para ser aniquilado de nuevo” (10).

Es un violento giro hacia el opuesto, cuando su conciencia colapsaba, firma su última carta (4/1/1889) como el “Crucificado”.

Existe una leyenda tardía, influenciada por el Cristianismo dentro del ciclo de Odín, de cómo este dios obtuvo la sabiduría de las runas. Se colgó crucificado durante 9 días y sus respectivas noches en el árbol Yggdrassil hasta lograrla.

El texto del Edda reza: “Sé que pendí del árbol ventoso - en el que me balanceé nueve noches - acuchillado con una hoja - ensangrentada para Odín - yo mismo ofrecido a mí mismo - anudado al árbol - del que nadie conoce - adónde van sus raíces (...) a las profundidades miré - para arrebatar runas - con un alarido ensordecedor - sufriendo un desmayo vertiginoso!. Bienestar conquisté y también sabiduría; crecí y me complací en mi crecimiento - de palabra a palabra - llegué a una palabra - de una hazaña a otra hazaña” (11).

El sufrimiento le provoca al dios su transformación. Comparemos con esa última misiva: “A mi maestro Piero: Cántame una canción nueva, el mundo está transfigurado y los cielos se alegran. El Crucificado”.

Pero el resultado de esta crucifixión era muy distinta de la planteada por el mito; como suele suceder en los casos de una conciencia frágil infatuada por los contenidos del Inconsciente Colectivo.

El informe de su internación - luego del desmayo sufrido en Turín - declara que “el paciente no tiene conciencia de estar enfermo, por el contrario, se siente muy bien, muy entusiasmado (...). El paciente también manifiesta haber tenido algunos ataques durante los cuales le hubiera encantado abrazar y besar a las gentes que pasaban por las calles y trepar por las paredes.”

Los diques de su conciencia fueron anegados por las tempestuosas aguas del Inconsciente. Wotan el terrible había desatado la tormenta en él, preludiando con su don profético lo que años más tarde ocurriría en la propia Alemania.

Plutón y el problema del Mal

En el punto anterior pudimos apreciar la complejidad de la figura de Odin-Wotan, que trasciende los significados de un único símbolo astrológico. En la visión filosófica de lo Apolíneo y lo Dionisíaco de Nietzche - y en su propia y trágica experiencia - encontramos una aproximación a la fragmentación del primigenio dios. Jung la equipara con la ejecución mítica de Kronos, dando lugar a los Olímpicos.

Como sucedía en el momento de su descubrimiento Odín (Venetia), Kronos (Sociedad Real), fueron dejados de lado, siendo reemplazados por el olímpico Plutón.

¿Significaba este cambio un eufemismo (inconsciente como el cambio del Cancerbero por el perro Pluto) para aplacar la ira del reaparecido Dios?. ¿Podría haber motivado esta razón (inconsciente) el desagrado de la pequeña Venetia?.

El nuevo planeta era descubierto coincidiendo con la caída del antiguo orden social. “Pan, el gran Pan ha muerto”, pero todo orden en la Consciencia - como nos enseña la psicología junguiana - ha surgido de la Totalidad (Pan: todo) del Inconsciente Colectivo. El planeta estaba indicando, en forma simbólica, el surgimiento de un nuevo orden social. ¿Qué características podría tener si representaba la reaparición de una antigua y primitiva deidad?.

El nuevo régimen alemán de 1933 expresaba, como señalaba Jung en su artículo de 1936, este nuevo orden. En el campo astrológico C.O. CARTER en 1951 vinculaba la aparición del planeta con el fenómeno del nazismo: “Tal como Plutón fue seguido por todos los barbarismos y crueldades del nazismo, cosas que el hombre siempre pensó a lo largo de su vida, pero que hacían ocultas y que erupcionaron a la manera Plutoniana cuando el planeta llegó a nuestra conciencia ...” (12)

Carter (1887) se expresaba como el típico victoriano olvidando la sentencia de Maquiavelo: “El hombre es un lobo para el hombre” (Wotan está acompañado por dos de ellos). Desconocía el lado oscuro de lo humano manifestado (y no sólo pensado) a lo largo de la historia. La pregunta, en el sentido astrológico, es donde recaía la faz oscura y cruel de la humanidad, antes del descubrimiento de Plutón.

El propio Carter en su Enciclopedia de Astrología Psicológica (1928, 1a. edición) nos da una luz sobre ello: “es debido a la vibración de Marte mal afligido, especialmente en su lado negativo (Escorpio). Muy a menudo Saturno en mal aspecto con Marte”. Los considerados por la Astrología Medieval como los maléficos mayor y menor, manifestaban este aspecto.

Esta misma Astrología representaba en Saturno, la imagen del mismo mal: el Diablo. La cita de Carter, en su Introducción a la Astrología Mundana, traslada esta sede al planeta Plutón. Más próximo a nuestros días, Liz GREENE se encargará de completar el exorcismo” sobre Saturno.

Un proceso similar ha sufrido la figura del fundador de la “Ciencia política positiva moderna” (actividad vinculada a Saturno y ahora también a Plutón). Se trata del propio Maquiavelo.

El psiquiátra español Vallejo Nágera (13) comenta: “Ningún hombre en la historia de la literatura se ha hecho tan odioso”. Constituye un caso - expresado psicológicamente - de proyección masiva de lo Sombrío. El neologismo surgido de su apellido, maquiavélico , figura en cualquier diccionario refiriéndose a un modo de proceder con astucia y perfidia. Entre los anglosajones “el eufemismo inglés Viejo Nicolás (Old Nick) se refiere precisamente a nuestro personaje, encarnación humana del Diablo. Tan recientemente como en 1928 se le menciona como Anticristo (G. PrezzoniIi, en Nicolo Machiavelli, the Fiorentine)” (14).

Vallejo Nágera lo toma como un cabal ejemplo de la forma en que “un personaje pretérito puede quedar deformado por la acumulación de falsedades repetidas sistemáticamente a través de los siglos, llegan a construir una imagen con vida propia, tan pujante que aparta de escena al ser real, con quien no guarda la menor semejanza.” (15)

En deformaciones de tal magnitud nos encontramos con la acción de un arquetipo actuando desde la psique colectiva. ¿Qué lo predispone desde el simbolismo astrológico? (f) . Su ascendente Capricornio; Saturno, el regente (III, Tauro escritos) en oposición a Neptuno (Escorpio) y mediatizado por un sextil (Neptuno) y un trígono (Saturno) de Plutón en Virgo. Éste a su vez está en cuadratura con Mercurio (Géminis, V, creaciones literarias), quien tiene a su vez un aspecto menor (SemiQuintil) con Saturno. Se le suman un septil de Marte desde el dionisíaco Piscis, formando una T cuadrada con Plutón (oposición) y Mercurio (cuadratura).

Detrás de la pantalla de proyección de su Ascendente, Capricornio, hallamos un verdadero complejo de Wotan-Kronos.

Como señala Nágera , la predisposición arquetípica - coincidente con el simbolismo astrológico de su época - lo tornó en “símbolo de malignidad y astuta perversión, fría crueldad, rapiña despiadada (...) Tremendo error de perspectiva histórica. Maquiavelo fue un hombre alegre, bondadoso y honesto”. La primera descripción parece coincidir con los aspectos señalados más arriba. La segunda se aproxima a Sol en Tauro concordando con los revisionistas al plantear la “dedicación de Maquiavelo a conservar una sociedad estable”, virtud asociada en la Astrología a Tauro. (Existen dos pinturas que retratan estas imágenes opuestas; en una presenta el tipo asténico con rasgos de “villano”, en el otro el clásico pícnico bonachón taurino).

El analista junguiano Sheldon KOPP hace una aguda observación al plantear que “Tal vez parte de nuestra condena y repudio de Maquiavelo tiene que ver con nuestra indisposición a aceptarnos como los seres sedientos de poder que somos”. (16)

Maquiavelo desnudó la hipocresía que reinaba entre los hombres que “ya sea en política, en negocios o en su vida privada, no actúan según sus profesiones de fe”. (17)

Como haría Nietzche siglos después, Maquiavelo descubrió debajo del barniz cristiano, al bárbaro sediento de poder, pero al analizar “cómo se obtiene, se conserva y por qué se pierde el poder” lo hace con la intención de insertarlo en el contexto cultural de su época.

El eminente indólogo Henrich Zimmer, nos hace notar que los primeros estudiosos de los tratados políticos de la India (país asociado tradicionalmente a Capricornio) fueron quienes revalorizaron a Maquiavelo. En estos tratados - elaborados para la casta sacerdotal - tales como el “Arthasastra” en el cual se despliega, comenta ZIMMER, un “juego político muy real, intrincado y despiadado” casi podría afirmarse que el Viejo Nick es un aprendiz. Lo paradojal para nuestra mente occidental es que este tratado está incluido en el “Mahabharata” junto con una de las joyas espirituales de la India: El “Bhagavad Bita”. Este fenómeno es propio de la sociedad oriental, donde los arquetipos con sus facetas luminosas y oscuras coexisten sin contradicción. Al encontrarlos los eruditos occidentales revaluaron a Maquiavelo, “porque era un occidental, después de todo con mente cristiana (...) que mostraba el amor por un pueblo cristiano” (18).

Estos eruditos como Carter no podían ver que recorriendo la Biblia sin temor - como lo plantea el filósofo francés Regis Debray - encontramos seiscientos relatos de muertes violentas o de combates homicidas. Es mejor mirar la “paja en el ojo ajeno”. Por ello para estos investigadores la teorías hindúes parecen “reflejar la situación pagana que había sido superada por la Ilustración moderna, la sociedad cristiana y toda la tendencia de lo que se llama el Progreso” (19).

Es justamente esta tendencia la que ha colapsado en Occidente en 1930 y como el mismo Zimmer comenta - refiriéndose a esos años y los siguientes - se produce una asiatización[7] de la política tanto nacional como internacional. Wotan-Kronos-Plutón ha surgido.

Odín y Alemania

En el punto anterior pudimos observar el fenómeno de fragmentación de un arquetipo, dentro del campo astrológico. El ejemplo de Maquiavelo con su Ascendente en Capricornio y su regente Saturno en III (escritos sobre política) denota el estadio anterior, su figura es cargada con todos los atributos demoníacos.

Más allá de la postura revisionista histórica, la lectura de su carta, con el agregado de los planetas con posterioridad descubiertos, indican la presencia del arquetipo Kronos-Wotan, englobado tras la apariencia de su Ascendente y el Saturno astrológico.

La declaración de CARTER expresa cómo todas estas cualidades siniestras son trasladadas a Plutón. Pero si estamos ante la presencia de un arquetipo, el fenómeno se difundiría en otras áreas. Un ejemplo paradojal lo expresa en forma trágica.

Saturno ha sido considerado el astro de Israel. “Keván (Saturno) se menciona en Amos 5,26. Jacobo de Sarug (+ 521) dice que los israelitas veneraban a Saturno. Los sabeos le llamaban “dios de los judíos”. El sabbat, en inglés Satturday, sábado es el día de Saturno. Albumásar ( + 885) atestigua que es el astro de Israel” (20). En la Astrología Medieval - como señalamos - es la sede del Diablo.

Dada esta coincidencia no es extraña la asociación del pueblo judío con las prácticas demoníacas. El periodista e historiador Paul Johnson atestigua: “Que los judíos pudieran conocer la verdad de la cristiandad y aún así rechazarla parecía una conducta tan extraordinaria que mal podía ser humana (...). Circulaban historias en el sentido de que los judíos tenían colas ocultas, estaban aquejados de una secreción sangrienta, tenían un olor peculiar - que desaparecía inmediatamente cuando se bautizaban. A su vez estas historias originaron de que los judíos servían al demonio - lo cual explicaba todo - y comulgaban con él en ceremonias secretas y perversas” (21). Sumemos a lo anterior las acusaciones de usura y completamos el cuadro arquetípico de Saturno y su pecado capital asociado: la avaricia.

Durante el régimen nazi, como expresa Zimmer, se produjo una asiatización de la política. Pero en un sentido zoroastriano-maniqueo del combate entre la Luz y las Tinieblas, ya anunciado proféticamente por Nietzche con su doble: Zaratustra, y también presente en el combate final, Ragnarok, de la mitología germánica.

James Rhodes en su excelente estudio “The Hitler Movement” plantea: El nazismo, fue una herejía apocalíptica, milenarista y neo-maniquea. Este autor, a través del estudio de los discursos de Hitler , sintetiza en cinco puntos que, traducidos, exponen el trasfondo dualista neo-maniqueo de su retórica. He invertido los términos dados por el autor para su mayor comprensión.

Declaración Cosmológica

 

Traducción Política

 

1- Fin del ser
(destrucción ontológica)

 

1- Alemania está en peligro de colapso inminente y aniquilación.

2- Demonología
(identificación del diablo)

 

2 - La causa está en una conspiración judía mundial.

3- Llamado a la guerra escatológica

 

3- La resistencia es necesaria vía del “Volk” (pueblo).

4- Identificación de los agentes de Dios

 

4 - Sólo el nacional-socialismo es capaz de montar tal resistencia.

5- Salvación- Redención,
la nueva Jerusalén

 

5 - Esto introducirá un nuevo Reich, caracterizado por mejoras de la sangre y progreso económico

El combate entre los agentes divinos y los demoníacos ya tenía sus actores. Pero en el plano arquetípico - coincidiendo con el descubrimiento de Plutón - se produce un desplazamiento.

En la biblioteca personal de Hitler existían dos libros de un ocultista ario con una concepción similar a la señalada. “La cosmovisión maniquea es idéntica a la de Lanz, donde la historia no es más que un combate cósmico entre los arios “solares” y los judíos oscuros. Sangre y Raza son las claves de esta historia y sangre y raza, las claves de su redención. En los escritos de ambos hombres (Lanz - Hitler) también se halla presente una visión pesadillesca: la de la seducción de rubias niñas nórdicas por oscuros y repulsivos judíos”. (22)

Detrás de esta visión encontramos el mito del rapto de la niña Perséfone en manos del dios Plutón. La fragmentación se ha producido; el pueblo judío ya no carga con la estrella de Saturno, sino con la de Plutón. (Wotan el Terrible o su pariente hindú Shiva el destructor preparaban la “solución final”).

Joachim Fest, biógrafo de Hitler, confirma la acción del arquetipo: “puede ser que los ... vapores que surgen de grandes tramos de la ideología nacional-socialista emanen del fenómeno de sexualidad reprimida dentro del mundo burgués (23). La pregunta surgida es - ¿dónde fue Saturno?.

La carta del III Reich (30/1/1933 - 11,07 LTM Berlín) (g) nos refleja esta situación: En la casa décima - representando al gobierno en sentido general y al presidente - está en Capricornio, su regente Saturno es el planeta central de una triple conjunción con el Sol y Mercurio en Acuario.

Saturno actúa como el benévolo rey de la Edad Dorada (similar papel juega Odín en la mitología nórdica, “Gilfaginning XIV”). (24) Es el mágico conductor, quien guiaría los destinos del pueblo alemán hacia un nuevo milenio de paz, progreso y mejoras económicas y de la raza.

Herman Rausching, quien grabó conversaciones directamente con Hitler declaraba: “Se convirtió en el maestro hechicero y el sumo sacerdote (Saturno regente de IX)[8] de los misterios religiosos del reino nazi”. (25)

El Sol es considerado tradicionalmente el símbolo de la autoridad suprema, el terreno mitológico se lo vincula al héroe, el modelo ejemplar. Como regente de V (niñez, arte, teatros, Neptuno emplazado allí) resulta gráfico el análisis del historiador canadiense J.S. Conway: “Mediante ritmos pulsantes de las columnas en marcha y el canto unificado de himnos nazis repetidos incesantemente cada niño o niña era iniciada en la experiencia colectiva que disolvía su individualidad y los fundía con la unidad de sus camaradas (Neptuno) ... y un compromiso con Adolf Hitler (Sol regente como modelo ejemplar). (26) Podríamos agregarle la conclusión del historiador Rudolph Binien: “un sentimiento difuso (Neptuno) de adquisición de poder a través de Hitler (Sol)”. (27)

Saturno, Mercurio y Neptuno forman aquí la trinidad luminosa del complejo Wotan, el lugar del cuarto sombrío quedaba para Plutón, según el análisis efectuado más arriba. La carta parece confirmarlo. Plutón es el regente de la séptima casa, en este caso significando enemigos declarados, se halla en oposición al MC. En el sentido junguiano sería el factor sombra del gobierno, lo que se debería reprimir o eliminar porque es contrario al poder. Se halla en oposición a Venus en Capricornio - regente del Ascendente - refleja el mito del rapto de Perséfone señalado más arriba. El “oscuro judío” enemigo de la Nación (regente del Ascendente), de su pureza radial e ideológica (Capricornio, IX).

Girólamo Cardano (1501-1576), destacado médico, astrólogo y matemático, nos aporta un dato significativo. Asignaba al judaísmo la conjunción de Mercurio y Saturno. Esta combinación nos da la idea de comunidad cerrada (los límites de Saturno), por ende pureza racial sustentada en ser los elegidos por la divinidad (Yahvé: Saturno).

Hitler, comenta el historiador Morris Berman , tuvo como objetivo “copiar el formato de la iglesia de los francmasones, de las sociedades secretas e incluso de los judíos (pureza racial, comunidad cerrada, pueblo escogido), pero a la vez reemplazar el contenido con su propia comprensión de la herencia “mágica germana”. (28)

Hitler deseaba apropiarse de aquello que ya habían desarrollado en su historia cultural los judíos. Se daba la ambivalencia admiración-envidia, propicio para la proyección de lo sombrío primitivo. El furor se debía descargar sobre el “demonio” usurpador.

Berman concluye: “los judíos eran sin duda el colmo de la Otridad para Hitler y Alemania, la sombra perfecta, porque sólo ellos habían cumplido con lo que Hitler deseaba más desesperadamente para los alemanes: la pureza racial o de la sangre. La lógica en este caso era inexorable, no podía haber dos pueblos elegidos, como dijo en una oportunidad a Rausching. Si la sangre alemana debía ser purificada nuevamente, entonces la sangre judía tenía que ser derramada en la tierra; tenían que fluir ríos de ella. Todo esto era “lógico”, derivaba “racionalmente” de la cosmología nazi. Históricamente hablando, nada había de aberrante en ello salvo la total psicosis de esta peculiar forma de ascenso.” (29)

Esta reflexión nos aclara la sustitución y apropiación en el plano arquetípico de la conjunción Mercurio-Saturno, pero dentro del contexto mayor del arquetipo Wotan. Además nos daría cuenta del sorprendente fenómeno- para los historiadores del nazismo como Jeffrey Hart - de que: “lo burocrático (Saturno-Mercurio) y lo romántico/demoníaco (Neptuno-Plutón) pueden operar juntos, realmente pueden marchar de la mano. Los alemanes distaban de estar en estado de frenesí wotánico todo el tiempo; Wotan era más bien una corriente subterránea y una inspiración que los nazis aprovechaban ocasionalmente”. (30)

Esta corriente subterránea estaba apoyada en el Volk, en el campesinado. En el sistema Astrológico lo observamos en el sector IV (la Luna, regente en XII, Aries; en Sextil a la triple conjunción en Acuario).

“El campesinado (dijo Hitler a Goebbels) será informado de lo que la iglesia le ha destruido: todo el conocimiento secreto de la naturaleza, de lo divino, lo informe, lo demoníaco. Gradualmente se le enseñará por cuales embaucamientos ha sido violada el alma germana[9]. Limpiaremos el barniz cristiano y aparecerá una religión peculiar a nuestra raza (...). Es a través del campesinado que seremos capaces de destruir el cristianismo, porque es en ellos que la verdadera religión está enraizada en la naturaleza y la sangre.”

En esta cita podemos observar nuevamente el mito de Perséfone; ahora es el alma alemana la violada (Venus op. Plutón, IV en T con Urano); y es esa misma fuerza la que ayudará al pueblo a encontrar su verdadera religión (IX) marginada (Luna en XII) por la cristianización.

Pero en los círculos cercanos al poder también estaba presente esta fuerza, quizás con un mayor arrobo pero controlado. Wotan es el dios de los aristócratas y guerreros profesionales (32) . Este aspecto se corporizó en la orden de la Calavera (Reg. compartida de Saturno y Plutón), las SS.

Su atractivo, dice el historiador alemán Heinz Hohne en “La Orden de la Calavera”, fue el de crear una “fraternidad exclusiva en la que el fanatismo de las sectas religiosas, los ritos y hábitos de una edad feudal y el culto romántico del germanismo se mezclaban extrañamente con un manejo político-económico contemporáneo y una fría política de poder (...) Cualquiera que se integrara a la SS se convertía de la noche a la mañana en uno de los amos de la nación, miembro de una sociedad secreta de nobles escogidos, el soporte principal del estado nacional-socialista.” (33)

Aquí encontramos una vez más los factores combinados: la fría política de poder (Saturno tradicionalmente) y el aspecto mágico-demoníaco (Plutón). Fueron las SS quienes combinaron la frialdad sistemática y el frenesí wotánico para ejecutar la “solución final”. Una vez más en la historia lo sombrío rechazado (en este caso Plutón) era combatido apelando al mismo demonio (Plutón).

Saturno, El Temperamento Melancólico y el Renacimiento

Del punto anterior se desprenden varios aspectos. Uno de ellos es la relación de Plutón con las masas, el fanatismo, los movimientos subterráneos de poder que irrumpen intentando generar un cambio en las esferas social, política y religiosa. Se vale de la utilización de métodos mágicos y sustentados en pseudo racionalizaciones, tales como los combates escatológicos entre el bien y el mal. Dentro del sistema astrológico, corresponderían a Saturno los movimientos contrarios de represión y control; utiliza las quizás no menos falsas racionalizaciones de libertad, bienestar, avance tecnológico e igualdad propias de su regencia en Acuario. Expresas la dialéctica Conciencia Racional diferenciada (Saturno) y el Inconsciente Colectivo en su aspecto instintivo-emocional (Plutón). Ambos son fragmentaciones del arquetipo Kronos-Wotan original y concentrados, como vimos en la dialéctica oprimido-opresor en el caso de los judíos, en la Edad Media en Saturno.

Pero este fenómeno subterráneo de poder que intenta transformar el “Establishment” del momento no es reciente. El mismo Cristianismo reemplazó al Imperio Romano, y, en el Medioevo el ahora poder establecido aplastó la herejía cátara.

En el Renacimiento la tradición mágico-cabalista intentó realizar una reforma religiosa sustituyendo el aristotelismo escolástico por el neoplatonismo mágico.

En este movimiento se produce una revalorización de Saturno y del temperamento melancólico adscripto en la psicología galénica del Medioevo a este planeta y al elemento tierra. Se lo eleva del nivel más bajo al más alto, al humor de los grandes hombres, grandes pensadores, profetas y adivinos religiosos. Una de las causas de este proceso es la difusión entre estos sabios de la Cábala Hebrea de Reuchlin, uno de los mayores eruditos en Alemania del Renacimiento, “por ser una ciencia divina que los judíos han recibido de la tradición, en que Dios se dirige a los ángeles” (34).

El mismo autor caracterizaba al judío por la tristeza de su temperamento sujetos a la regencia de Saturno.

Uno de los grabados más famosos de la época “La melancolía” (1514) de Durero estuvo inspirado en un texto de Agrippa, prestigioso mago renacentista, que rezaba: “Cuando se enciende y brilla el “humor melancholicus” genera un frenesí (furor) que nos lleva a la sabiduría y a la revelación especialmente cuando se combina con una influencia celeste, sobre todo la de Saturno ... (35).

En esta cita encontramos el frenesí (furor) de Wotan, aunque los renacentistas se hayan inspirado en el símbolo mediatizado por el concepto de Platón: “el frenesí o locura heroica que, según este filósofo, es la fuente de toda inspiración, produce grandes hombres cuando se combina con la bilis negra del temperamento melancólico. Todos los hombres notables han sido melancólicos, líderes como Hércules, filósofos como Empédocles, Platón y prácticamente todos los poetas.” (36)

El frenesí wotaniano muestra el aspecto benéfico de la búsqueda de la sabiduría, de inspiración como dios de los poetas.

Agrippa continuaba en su texto: “Este humor melancholicus tiene tal potencia que dicen que atrae a nuestro cuerpo a ciertos demonios por cuya presencia y actividad los hombres caen en éxtasis y revelan muchas cosas maravillosas”. (37)

Agrippa explica que esto puede ocurrir en tres niveles: imaginación, razón y mente.

En el primer caso el alma se concentra en la imaginación, alberga los demonios inferiores recibiendo maravillosas enseñanzas de habilidades manuales; puede predecir, además, el futuro sobre calamidades y desastres naturales.

Cuando realizo lo propio en el nivel de la razón, son los demonios medios obteniendo de ellos el conocimiento de las cosas humanas y naturales. “Así vemos que un hombre se convierte inesperadamente en filósofo, médico o en orador” (38). La eminente especialista del Renacimiento Frances Yates comenta que el adepto se interesa en acontecimientos político-religiosos y profecías.

Agrippa describe el trance chamánico por el cual un hombre se transforma en el hombre-médico de su tribu. Este tipo de trance es el padecido por Wotan en el árbol y el desafortunado caso de Nietzche.

Hitler padeció durante la Primera Guerra una lesión por gas mostaza que le provocó una ceguera temporaria. Fue herido el 15/10/1918 y dado de alta el 19/11/1918.

Según el historiador John Toland, el síntoma de ceguera fue acompañado por depresión e inestabilidad mental que requirieron del tratamiento psiquiátrico. Su ceguera tuvo el patrón de recuperación fisiológico usual. Al declararse la República (9/11/1918) y sin ninguna causa de orden médico, Hitler sufrió un segundo ataque de ceguera y mientras se reponía de éste tuvo una “visión sobrenatural” (cita del OSS Hitler Source Book) (39). La ceguera desapareció “y en un trance de arrobamiento interior”, Hitler escuchó voces que lo llamaban a salvar a Alemania, librarla de su derrota.

Hitler emergió, luego de este trance como un carismático con un “programa político-religioso (Berman)”, coincidiendo con al segunda fase del temperamento melancólico planteado por Agrippa.

Antes de la guerra Hitler no había sido un orador talentoso, sin embargo un miembro del DAP (Partido de los Trabajadores Alemanes) observó: “su poder de sugestión casi mágico sobre la asamblea”. (40)

Su carta refleja este temperamento saturnino proclamado por Agrippa? . Hitler(h) tenía a Saturno en la casa X en cuadratura con la conjunción de Marte y Venus (regente del Ascendente) y además la Luna en conjunción con Júpiter en Capricornio. En el momento del trance chamánico Saturno (regente de III co-regente de IV) transitaba por el MC y hacia sextil al Ascendente (1º orbe); Plutón lo hacía en oposición a la conjunción en Capricornio. La Luna progresada entraba en la Casa IV.

Saturno en el MC era la voz (reg. III) del Destino (MC) llamándolo a salvar a su patria (co-regente de IV). Luego del trance se transforma en un orador inspirado (antes tenía dificultades, Capricornio interceptado en III), luego, como decía su Ministro de Finanzas Von Krosigk: “El sentía exactamente lo que ansiaban las masas (Luna) (...) y lo plasmaba en frases incandescentes” (conjunción Júpiter, regente de III).

La carta refleja el proceso descripto por Agrippa, pero observamos la importante presencia de Plutón aspectando la conjunción en Capricornio; Neptuno en el MC (4º de Saturno natal), Júpiter conjunción Nodo Negativo y Urano sextil con Mercurio (apoyando las “frases incandescentes”). Esta extraordinaria activación nos revela la presencia del Complejo Wotan.

Volvamos a Agrippa y su tercer consideración: la del intelecto. Allí el alma se eleva y “se alcanza la melancolía inspirada en la cual se alcanza una honda comprensión de la religión y los cambios que la afectan” (41). Fueron el segundo y tercer nivel a los cuales los filósofos-magos aspiraron, constituyéndose en los precursores de la moderna ciencia.

El redescubrimiento del Neoplatonismo y la Cábala con su metodología mágica provocó un cambio de dirección en la voluntad del hombre. Ahora era digno e importante que el hombre operara en la Naturaleza. En sentido psicológico, la revalorización del temperamento melancólico, relacionado con la tierra, provocó un viraje hacia el mundo de la naturaleza (tierra) con la voluntad de operar en él (Saturno).

Los hermetistas creían en el descenso voluntario de su naturaleza divina a la tierra y su continua comunicación entre este aspecto divino y lo humano. Este canal podría ser ensanchado al adquirir cierta clase de conocimiento que vinculaba ambos mundos. De allí que - mirándolo desde una óptica moderna - los “melancólicos” desarrollaran aspectos considerados científicos y otros hoy ligados a la magia.

La tendencia vertical gótica había suprimido la tendencia horizontal y fue en los melancólicos saturninos - la despreciada función inferior entre los temperamentos galénicos - de donde surgió la semilla de la nueva investigación de la Naturaleza aplastada por la Escolástica Aristotélica medieval.

¿Hay una correspondencia entre este temperamento saturnino hermetista y lo astrológico?. Yates da como ejemplo de ellos a:

John Dee (i) (13/3/1501) Ascendente Leo, Sol cuadratura, Saturno MC, Luna conjunción Plutón en Capricornio.

CARDANO (j) (23/9/1501) Ascendente Tauro: Venus (regente asc. Libra) conjunción Mercurio trígono Saturno (Géminis), MC Capricornio, Neptuno en Capricornio cuadratura Venus, Luna (Acuario cuadratura Plutón (Escorpio).

AGRIPPA (k) (23/9/1486): Sol conjunción Plutón (orbe 10º) sextil Saturno (Sagitario), Júpiter (Capricornio disposición mutua), Asc. cuadr. Saturno.

DURERO (l) (21/5/1471) Ascendente Leo: Sol conjunción Saturno (MC, Géminis) cuadratura Plutón (Asc. Virgo).

FICINO (datos de Liz Greene) : Sol conjunción Marte (Escorpio cuadratura Saturno). Marsilio Ficino se quejaba a su amigo Calcavanti de que el origen de su melancolía, que trataba de atemperar tocando el laúd, estaba dado por la posición de Saturno en Acuario en el Ascendente.

Como podemos observar Saturno está presente aspectando a las luminarias, o al gobernante de tema. Pero también se encuentra Plutón; aunque ellos no tuvieran conciencia de su existencia. Saturno es la cara visible de un arquetipo mayor pugnante por emerger.

A pesar de que este movimiento fracasó, desatando una verdadera caza de brujas, dejó las semillas de las cuales surgió el actual conocimiento científico y su metodología. Diferenció en la conciencia occidental la función saturnina del conocimiento sacrificando así, en la actualidad, a la sabiduría. El viejo dios del tiempo cuantificó el Universo, cortando con su guadaña los invisibles hilos que unían para los hermetistas, la materia y el espíritu. El Doctor Fausto había vendido su alma; un nuevo “establishment” compartía el poder.

¿Plutón?¿Saturno?

En el punto anterior pudimos observar cómo la función saturnina despreciada en el medioevo - ya sea a través del temperamento melancólico o de su proyección concreta en los judíos, sufre una revalorización en el Renacimiento. De esta forma se libera una fabulosa energía reprimida en el Inconsciente Colectivo que dará lugar al moderno conocimiento científico, así como también a la moderna ciencia positiva política con Maquiavelo.

Esta función saturnina se esconde, formando la moderna conciencia que reprime los “trances estáticos” debidos al “furor heroico”, del cual han surgido. Saturno - en combinación con los otros representantes del arquetipo Wotan-Kronos - actuó a la manera chamánica-renacentista. Pese a su “domesticación” en el plano consciente, el símbolo aún conserva su autonomía.

La Astrología actual, siguiendo el proceso evolutivo señalado, ha separado las dos esferas, quedando para Saturno la de la Conciencia Colectiva y para Plutón la de los movimientos ocultos que intentan emerger, transformando esa conciencia individual o social.

Aunque en apariencia ambos planetas estén diferenciados, muchos aspectos aún se encuentran en estado de contaminación o incluso es Plutón quien sustrae - siguiendo su propia característica - atributos de Saturno, desvitalizándolo.

Algunos astrólogos, como por ejemplo Claude Weiss, lo reconocen al decir: “Referente a abolir lo superficial y lo innecesario, existe una estrecha relación entre Saturno y Plutón. Antes en el sentido de una conciencia lineal, Saturno era considerado el ejecutor del Destino.” (43)

Pero esta diferenciación se confunde cuando afirma (refiriéndose a Plutón) : “tal energía puede ser liberada cuando nos comprometemos o nos entregamos a algo que nos parece justo (Saturno el antiguo dios de la justicia en Roma, reflejado en su exaltación en Libra) (...) de este modo - prosigue Weiss - relegamos a un segundo plano nuestros intereses egoístas (...) Tan pronto hayamos dejado lo suprapersonal y el ego se haya apoderado de este papel, corremos el peligro de caer en una crisis. A algunos ésto los ha llevado a la fatalidad, especialmente a los políticos, los cuales en un principio abogaron por reparar los abusos sociales y, así, disfrutaron del apoyo del pueblo, pero más adelante, se dejaron atrapar por el poder y confundieron su misión (o sea el poder que el pueblo había delegado en ellos) con el poder personal.” (44)

Esta declaración es similar a lo atestiguado por la Astrología tradicional en la posición de Saturno en el MC: “El nativo tiene una fuerte ambición de poder y de elevarse en la vida, aunque a este ascenso una vez logrado, le sigue una caída o adversidad. Esto realmente es cierto cuando la persona no ha aprendido humildad y construye su carácter en base al orgullo y la soberbia. El individuo puede ser un trepador social y tener más interés en hacer dinero y tener prestigio que en cumplir un servicio a través de su profesión u ocupación (...) da mucha habilidad para organizar y administrar, de ahí que favorezca a los políticos y a los ejecutivos de empresas.” (45) La carta del III Reich nos da una muestra cabal de ello, y la de Hitler lo confirma. ¿Cómo diferenciarlos entonces?

El tema se complica cuando penetramos en terrenos metafísicos donde la comprobación resulta más difícil. Weiss hacía mención a la imagen de Saturno como ejecutor del destino, tradicionalmente vinculado con su versión oriental: Karma. El destino no sólo es producto de influencias biológicas, sociales, económicas y psicológicas, sino también de factores provenientes de otras encarnaciones. El astrólogo Jeff Green realiza un desplazamiento “renovando” (en forma plutoniana) el concepto atribuyéndoselo a Plutón como “causa evolutiva de la encarnación” (45ª)

Trabajando sobre el mismo tema la astróloga y analista junguiana Liz Greene le dedica una extensa discusión al tema del Destino confiriéndole una gran importancia al planeta Plutón.

Dada su extensión, aunque la obra tenga varios puntos discutibles, me remitiré a los temas involucrados en este artículo.

En primer lugar, Greene presenta el mito sumerio del descenso de Inanna (el planeta Venus) a los infiernos. Inanna era la diosa de la fecundidad y del cielo; en el relato realiza la travesía con el objetivo de conquistar el reino de su hermana Ereshkigal. Pero se dirigió hacia “El país del cual no se vuelve, la casa de las tinieblas, donde el polvo cubre la puerta y el cerrojo” (46). El motivo de este periplo era la necesidad de Inanna de conquistar el reino de la Muerte, dado su casamiento con el pastor Dumuzi, pero ella misma sucumbe ante el poder de la diosa infernal. Su cuerpo queda inerme y “pendía de un clavo”. El mito continúa con el rescate de la diosa de los infiernos y otros episodios relacionados con Dumuzi.

Liz Greene concentra su análisis en dos fragmentos: el primero se desprende del descenso de Inanna y el progresivo despojo de sus vestiduras y adornos - al ir franqueando las siete puertas del palacio de Ereshkigal - hasta quedar completamente desnuda.

Greene comenta: “Este rito de entrada es un proceso que he observado frecuentemente en los tránsitos y progresiones de Plutón, la pérdida gradual de algo que anteriormente había servido para definir la propia identidad, y la consiguiente humillación, humildad de algo más profundo y poderoso que uno mismo.” (47)

Aunque considerado astrológicamente, el mito trate, el eje Tauro (Inanna-Venus) Þ Escorpio (Ereshkigal, luego Inanna), notamos la similitud con lo planteado con respecto a Saturno por Weiss más arriba.

El segundo punto y más importante es el relativo a los mensajeros enviados por cierto dios a rescatar a Inanna; ya que el ciclo vital, dada la ausencia de la diosa de la fertilidad, se interrumpe.

En el mito sumerio el encargado de crear y enviar estos mensajeros es el dios del aire Enlil quien los envía provistos del “alimento de vida” y del “agua de vida” (48).

Por alguna misteriosa razón Greene confunde el mito sumerio con la versión acádica: “El Descenso de Ishtar a los Infiernos” en el cual es el dios Enki o Ea quien crea estas criaturas.

Este dios – comenta el mitólogo Joseph Campbell- pertenece a la “Ciudad-Templo de Eridu, uno de cuyos nombres Ea, significa “Dios de la Casa del Agua” y el otro “Señor (en) de la Diosa tierra (ki). Su animal simbólico tenía la parte delante de cabra y el resto del cuerpo pez: su forma sigue siendo conocida como Capricornio, el décimo signo del Zodíaco” (49).

Por otro lado Enki - al igual que Saturno y su reinado en la Isla de los Bienaventurados - reside en una isla-paraíso de nombre Dilmun:

“En Dilmun no grazna el cuervo

el milano no lanza su estridente chillido

el león no mata

el lobo no apresa al cordero

desconocido es el perro salvaje,

devorador de cabritos (...)” (50)

Es el Señor que señala la suerte o sea el que decreta el Destino y tiene un importante papel en el mito de Creación ya que él, al equivocarse en su función, o sea la de señalar la suerte de sus creaturas - es herido por su propia esposa Ningursag que le retira la “mirada de vida” hasta que el dios muera. (51)

En el mito observamos la función saturnina de la conciencia en su capacidad orientadora y de intérprete de los contenidos del Inconsciente, que, al perderla o descuidarla, trunca su conexión con lo femenino inconsciente vitalizador (Ningursag, mirada de vida), con el consecuente agotamiento.

También Enki cumple en el mito acadio de Atrajasis (diluvio) el papel protector de la civilización. Allí advierte a Atrajasis sobre la proximidad del Diluvio y de la forma de salvarse. Una función similar cumplen estos mensajeros por él enviados en el mito de Ishtar, devolviendo a la diosa de la fecundidad (o la “mirada de la vida”) al mundo de la consciencia.

En forma inexplicable, dados los datos citados, Greene vincula a este dios con el fuego (pág. 54). Luego consuma su versión: “El artífice de estas criaturas, Enki el dios del fuego, es el contrapunto sumerio del germánico Loki y del griego Hermes. Es una figura que por su posición, no contempla solamente un aspecto de la situación, sino que dispone del panorama completo que le permite amar a todos los protagonistas porque son parte del mismo gran teatro.” (52)

El dios Loki - al contrario de Enki - es un dios artero y manipulador, de gran talento, destreza y con estratagemas para todo (aquí comparte el aspecto mercurial). Es el dios del fuego, pero del destructor, en oposición al dios Heimdallr, el fuego doméstico. El es su enemigo más acérrimo y se destruirán mutuamente en la batalla final el Ragnarok.

Por el contrario del carácter civilizador de Enki “su único y definitivo propósito consiste en la aniquilación de los dioses y el universo. Largo tiempo prepara la conflagración mundial, laborando como una serpiente.” (53)

Sus hijos no son los mensajeros provistos del “alimento de vida” o el “agua de vida” sino el terrible lobo Fenris, la serpiente del mundo Yormundgandr que ciñe al mundo con su abrazo, mordiéndose su propia cola y por último la señora del infierno: Hel.

Un mito señala que a la muerte del hijo de Odín, Balder, los dioses atan a Loki a unas rocas subterráneas recibiendo el veneno de unas serpientes sujetadas encima de él. Su esposa Sigyn, lo recoge en un recipiente; cuando se llena, debe vaciarlo y entonces el veneno gotea por la faz de Loki, el cual se estremece produciendo terremotos. Según Snorri (1179 - 1241, autor del Edda en prosa) Loki yace hasta la Ruina de los Dioses. “El cautiverio resulta muy adecuado para un perverso espíritu ígneo. Se creía, sin duda que Loki estaba debajo de un volcán, como el Hekla islandés, y que, al sufrir espasmos agónicos, el volcán proyectaba materias por el cráter, y la tierra temblaba ...” (54)

Las imágenes desprendidas son elocuentes; el dios pérfido, destructor, retorciéndose por el veneno del odio vengativo de las serpientes. Se le suman los movimientos telúricos y las erupciones volcánicas y nos encontramos con las características del Plutón astrológico.

La equivocación de Greene es plena de sentido, responde - no a la forma tratada conscientemente por ella - sino a factores inconscientes. La pregunta surgida es ¿qué patrón arquetípico guió la mano de GREEN para semejante fallido?

Loki, al usurpar el lugar de Enki, aparecería redimido como un dios benefactor (y no el artero confabulador). Traducido al lenguaje astrológico Saturno (en su aspecto civilizador benéfico) es nuevamente destronado esta vez por su hijo Plutón. Greene en un intento de redimir a Plutón, cae presa del arquetipo. ¿Será Wotan el invisible rector?

Enki era un dios purificador en cuyos templos se realizaban rituales del agua denominados “casa del bautismo” o de “lavado” (55). Jung al referirse al bautismo interpreta: “El bautizo confiere alma sustancial; esto no lo hace el rito bautismal mágico, sino la idea del bautismo, que extrae al hombre de la identidad arcaica del mundo y lo transforma en un ser superior. (56) Esta definición es similar al “agua de vida” que devuelve que Inanna al mundo de la conciencia (diosa del Aire).

Por el contrario Loki lleva al universo y a la conciencia a su destrucción irreversible. “Confundirlos” nos podría estar hablando de la presencia de Wotan, quien en el Ragnarok es devorado por el hijo de Loki: el lobo Fenris (Wotan y Loki estaban hermanados por un antiguo pacto de sangre).

Por otro lado, esta “confusión” respondería al patrón mítico de Inanna y Enki. Aunque son dos mitos distintos, coinciden en el mitema vida-muerte (consciencia-inconsciente psicológicamente), de 6 meses cada uno, dados en el ciclo anual solar propio de los mitos agrarios. La fiesta del descenso de Tammuz (Dumuzi) a los infiernos, cuando la vida parecería apagarse, la pasión del amor desaparecía y toda la existencia estaba amenazada por la extinción, se festejaba el 18 del mes de Tammuz (junio-julio) coincidiendo con Cáncer. Enki como Capricornio, simbolizaba el regreso de la luz solar 6 meses después de su hundimiento.

Estas imágenes míticas coinciden con las astrológicas dadas en el momento de nombrar a Odín-Plutón (Saturno en Capricornio oposición Plutón en Cáncer) y el eje Tauro (Inanna-Venus) - Escorpio (Ereshkigal) manifestado en el Ascendente - Descendente del nombre de Plutón, reforzando la hipótesis.

Esta presencia podría confirmarse dado el segundo tema involucrado que es una representación tardía del demonio de la muerte en Alemania y Austria: Frau Hölle o Percht (Austria).

Greene concluye su capítulo “El Plutón Astrológico” afirmando: “El cuanto de la Madre Holle quizás sea la síntesis más adecuada en el lenguaje de cuentos de hadas, de Moira como Plutón.” (57)

Frau Hölle

En el punto anterior observamos cómo los atributos de Saturno y Plutón astrológicos están en estado de mutua contaminación - a pesar de los intentos de diferenciación - denotando la presencia del arquetipo original Kronos-Wotan. Este patrón parecería haber guiado (como en el ejemplo de Herschel y Bode) a Liz GREENE en su fallido “mítico”, denunciando su presencia. Su análisis nos expone a la coincidencia significativa de este mitologema con el realizado en la carta del nombre de Plutón-Odín.

Restaría profundizar en la figura de Frau Hölle para comprobar el estudio realizado. Liz Greene coloca en su obra un cuento que muestra el aspecto dual de este personaje: benéfico y mortífero, según la actitud de los actores hacia ella. Un cuento similar aparece en el exhaustivo estudio del analista junguiano E. Herzog: “Psique y Muerte”.

Se trata de tres muchachas comprometidas que se encontraron con Frau Holle en el bosque. Esta las exhortó a que limpiaran por la noche la plaza de Hahnenklee, prometiéndoles en cambio que pronto se casarían. Sólo una de estas muchachas accedió a realizar el trabajo. Al poco tiempo, efectivamente se casó, y entonces Frau Hölle le mandó de regalo una cuna de plata y muchas monedas del mismo metal. Las otras en cambio no llegaron a casarse nunca, pues el novio de una perdió la vida (en un accidente minero) y el de la otra también, en la guerra.” (58)

En el cuento - recopilado por los hermanos Grimm - expuesto en “Astrología y Destino” el final es más suave. La holgazana es rechazada, pero condenada a llevar sobre sí misma un caldo de pez que Frau Holle le había derramado - en lugar de la lluvia de oro sobre la laboriosa - y que no pudo quitarse por el resto de su vida.

En estos relatos nos encontramos con el viejo precepto de Saturno “Cumplirás” (59). Al igual que Enki al no cumplir su función las muchachas sucumben al Destino en la forma de perder su prometido o en la permanencia en la identidad con la psique arcaica (cubierta por el caldo de pez). Frau Holle les propone un trabajo purificador a la manera de bautismo.

En ambos casos la propuesta es el fortalecimiento de la conciencia a través de la ruda labor. Herzog comenta: “No importa tanto la diligencia como tal: lo fundamental es la obediencia a un orden establecido. El orden de la casa constituye algo así como un espejo del orden del mundo y de la vida toda, y sólo donde es preservada existen la fertilidad y la renovación de la existencia; allí donde reina el desorden impera también la esterilidad.” (60)

De la interpretación de los cuentos y del comentario de Herzog se desprende una relación con el aspecto de Saturno como dios de las cosechas y la siembra. Un viejo aforismo del Raya Yoga reza: “Siembra un pensamiento y cosecharás una acción. Siembra una acción y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un Destino.”

Podríamos diferenciarlo del proceso personal del Plutón astrológico, donde justamente es la estructura del orden consciente agotado la cuestionada. En la desoladora experiencia de desprenderlo, sólo en las últimas etapas del proceso surge alguna respuesta.

Por esta razón no es extraño que a Frau Holle se le festejen las doce noches del 24 de Diciembre al 3 de Enero, donde el “ejército infernal” pronostica lo que va a suceder en el año. El historiador de las religiones Mircea Eliade (61) señala, en su famoso “Mito del Eterno Retorno”, que estos doce días siguen siendo considerados actualmente como una “prefiguración de los doce meses del año, debido a que el año nuevo repite el ciclo cosmogónico. Los campesinos de toda Europa no tienen otras razones cuando determinan el tiempo de cada mes y su ración de lluvia por medio de los signos meteorológicos de esos doce días.”

Esta asociación con Capricornio estaría confirmada por su aspecto con “dientes grandes y en forma de colmillos” (los dientes asociados a Saturno) o aún con dentaduras de hierro. En ocasiones asusta a los hombres con sus “ojos incandescentes” (recordar las pupilas flameantes de Wotan) y, otras veces acompañada por un lobo (al igual que Wotan y sus lobos) o ella misma presenta forma lupina.

Un atributo vinculante con Saturno es la hoz, según lo afirman las fábulas de Erasmo Alberto y que aparecen en las costumbres modernas de Veilsdorf. “La hoz es, por una parte, la herramienta más antigua empleada en la cosecha de cereales, mientras que, por otra es el instrumento mítico y consagrado que sirve para matar; su efecto lo revela la leyenda griega de la castración de Urano o la muerte de Medusa.” (62)

Herzog, nos recuerda que la hoz tiene forma de Luna, y, en consecuencia, podría tener que ver con la transformación creciente y decreciente del satélite. Este fenómeno la acercaría a las figuras originarias de la muerte.

De allí que aparezca como hilandera, vinculándose con las que hilan el Destino: las 3 Nornas (equivalentes de las Moiras Griegas). Estas tres figuras son; las que someten a Odin a sus designios y las causantes de la caída de la Edad Dorada inicial. Representan la entrada en el tiempo, dada su cualidad personal: Pasado, Presente y Futuro. Esto reafirmaría la asociación con Saturno y Capricornio, pero la presencia de la hoz, la figura femenina y la interpretación de Herzog, nos inclinaría a pensar en la Luna en Capricornio (ver más abajo).

Estas asociaciones, nacen de la evolución de la figura que surge - según los registros históricos - doscientos años después de la cristianización de las tribus germánicas. Emergen de un proceso de sincretización que culminará ligándola a la Virgen María. “En Estiria, se piensa que Percht es un personaje similar a la Virgen, que en su manto protector azul cielo envuelve y cobija a muchos niños”. (63)

Pero si rastreamos - siguiendo al erudito H. Guntert - a través de la lingüística, llegamos a la raíz kel (u), cuyo significado es “cubrir de tierra, ocultar en la tierra”. A este grupo de palabras pertenecen entre otras, las latinas occulo (oculto), la irlandesa antigua celid (disimulado), la del alto alemán helan (disimular, esconder). Las correspondientes formas nominales de los idiomas indo-germánicos demuestran que se trata expresamente de un ocultar en o bajo tierra.

Ejemplos de ello son hole (agujero) del inglés, cella (cámara subterránea de provisiones), del latín; “cuile”(sótano) del irlandés antiguo. De ahí que no sorprenda que nos encontremos en el irlandés antiguo con Cel (kelo) que signifique muerte; en el gótico Halja que signifique hades, infernum; en el anglosajón y el inglés con hell; en el sajón antiguo y alto alemán antiguo con Hella; hel en islandés antiguo y, finalmente Holle (infierno) alto alemán moderno (64).

De la investigación lingüística emerge que detrás del barniz cristiano se halla la figura de la señora del túmulo: Hel - hijo del plutoniano Loki - emparentada con el terrible Hades. Se trata del poderoso arquetipo Wotan-Kronos, personificación del lado instintivo emocional del Inconsciente. Intuitivo-inspirador en su faceta luminosa, pero representante del terrible poder destructivo en la oscura.

Herzog parece confirmarlo: “sus maneras de presentarse varían desde el lobo monstruoso y devorador, pasando por la oscura o clara Hel (Nornas - Walkirias - Freya) hasta el “padre muerte” Wodan”. (65)

Frau Hölle es la última forma dentro del alma germana que presenta la evolución del arquetipo y un intento de “civilizarlo”, de ser admitido en un “orden”. La captación de Liz GREENE - vinculándola al Plutón astrológico - denota la acción del arquetipo Wotan, antes de la cristianización (a pesar de su análisis consciente saturnino) y no la elaboración posterior, introduciéndola dentro de un orden universal. ¿Qué querrá significar esta intromisión?.

Antes de intentar responder a este cuestionamiento, nos queda analizar otra cuestión.

La Luna en Capricornio

Del punto anterior surge la figura de las oscuras deidades lunares matriarcales del destino, de la vida y la muerte. La últi