Vamos a charlar un ratito más sobre la Luna. Pero la que más le interesa a Franz, a Jung y a nosotros, no esa enorme pelota colgada del techo con la que nuestra tecnología juega partidos internacionales (la verdad es que a los terrícolas las pelotas siempre son de lo que más nos da juego).
Mare Tranquilitatis, Mare Humorum, Mare Ingenii… ¿Se han preguntado alguna vez por qué no podemos dejar de ponerles nombres marítimos a los desiertos lunares? Se trata de las lágrimas. Luna es Ella, y Ella es siempre tan condenadamente sentimental… Señora de las mareas y las emociones. Histérica y ciclotímica. Radiante como el amor a primera vista. Oscura como el odio en el desamor. Voluble e inasible como la espuma del mar.














