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	<title>Bitácora de la Odisea &#187; Nasa</title>
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	<description>El diario del largo y turbulento periplo</description>
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		<title>Pasto para el fogoso milenarista: más sobre tormentas solares</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Mar 2011 13:40:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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		<description><![CDATA[Los expertos están, esta vez, todos de acuerdo. Una tormenta geomagnética como la que se produjo en la Tierra el pasado martes no es un fenómeno aislado. Y a pesar de que la que nos golpeó la semana pasada, hasta ahora la más]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Febrero loco</em> siempre ha tenido esa fama de inestable y excéntrico. Nunca me ha parecido sensato celebrar el día de San Valentín en Acuario, máxime con Piscis a la vuelta de la esquina, una vibración no demasiado centrada tampoco, pero mucho más adecuada. Este año, al parecer, el Sol ha querido celebrar la fecha abrazando la Tierra con especial ardor. Veamos cómo está hoy ese asunto de los exabruptos solares, según nos informa nuestra entrañable NASA; un tema que ya fue tratado <a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2010/09/la-tormenta-solar-del-fin-del-mundo/" target="_blank">aquí</a>. Por si alguien no cae, recuerdo que todo el ruidoso movimiento milenarista alrededor del calendario maya y el 2012 especula desde siempre, preferentemente, con catástrofes atribuibles a efectos del Sol.</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<h2><a rel="nofollow" href="http://www.abc.es/20110221/ciencia/abci-cientificos-tormenta-solar-201102210720.html" target="_blank">Los científicos alertan de la posibilidad de una tormenta solar «catastrófica»</a></h2>
<h4>El fenómeno tiene la potencia necesaria para acabar, de un solo golpe, con la tecnología del mundo moderno</h4>
<h5><span id="more-1622"></span>josé manuel nieves / madrid/ABC<br />
Día 28/02/2011 &#8211; 19.48h</h5>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1628" title="tormentas_solares" src="http://www.odiseajung.com/images_blog/2011/03/tormentas_solares.jpg" alt="" width="400" height="225" /></p>
<p>Los expertos están, esta vez, todos de acuerdo. Una tormenta geomagnética como la que se produjo en la Tierra el pasado martes no es un fenómeno aislado. Y a pesar de que la que nos golpeó la semana pasada, hasta ahora la más potente del actual ciclo solar, no tuvo mayores consecuencias, en futuras ocasiones podríamos no tener tanta suerte. Un fenómeno similar, en efecto, tiene la potencia necesaria para acabar, de un solo golpe, con la sociedad tecnológica del mundo moderno.</p>
<p>Una tormenta solar lo suficientemente fuerte, en efecto, podría desestabilizar, incluso de forma catastrófica, una buena parte de nuestra tecnología. El mundo moderno, afirmaron el sábado diversos especialistas durante la reunión de la Sociedad Americana para el Avance de las Ciencias (AAAS), depende en exceso de la red de satélites. Navegación marítima y aérea, sincronización entre computadoras, redes de telecomunicaciones, sistemas GPS, aparatos electrónicos de todo tipo&#8230; Tecnologías, todas ellas, extremadamente vulnerables a los &#8220;cambios de tiempo&#8221; espacial.</p>
<p>Las consecuencias serían nefastas, en caso de una gran tormenta solar, para la red de satélites que orbitan la Tierra, muchos de los cuales quedarían literalmente &#8220;achicharrados&#8221;, pero también para las centrales eléctricas de todo el mundo, cuyos transformadores quedarían inutilizados provocando cortes en el suministro de electricidad que podrían durar semanas, e incluso meses.</p>
<p><strong>Esperando la gran tormenta</strong><br />
La tormenta del pasado martes es el principio de una situación que, según los científicos, sólo puede ir a peor. De hecho, apenas si estamos al comienzo del actual ciclo solar y se espera que la actividad del Astro Rey se vaya haciendo cada vez más intensa en los próximos once años.</p>
<p>&#8220;No es una cuestión de si sucederá &#8211; explica Jane Lubchenco, responsable de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos- sino de cuándo sucederá y de cómo de fuerte será. La última vez que tuvimos un máximo en en el ciclo solar, hace cerca de diez años, el mundo era un lugar muy diferente. Hoy los teléfonos móviles están por todas partes. Es cierto que antes también los había, pero no dependíamos de ellos para tantas cosas diferentes&#8221;.</p>
<p>Para esta experta, &#8220;muchas de las cosas que damos por sentadas y garantizadas dependen hoy mucho más de la meteorología espacial que durante el último máximo solar&#8221;. A pesar del riesgo, los expertos admiten que, en la actualidad, muy poco podemos hacer para predecir una tormenta solar potencialmente peligrosa. Lo que sí deberíamos hacer es &#8220;blindar&#8221; de alguna forma las redes y centrales eléctricas, haciendo algo que nos permita, en caso de alarma, apagarlas rápidamente en las zonas más sensibles hasta que pase el peligro.</p>
<p>«El problema es la dependencia sobre el GPS»&#8221;Por favor, que no cunda el pánico &#8211; dijo por su parte Stephan Lechner, director del Centro Conjunto de Investigación de la Comisión Europea &#8211; Sobreactuar sólo serviría para empeorar la situación&#8221;. Para este experto, la raíz de la vulnerabilidad del mundo moderno radica en su dependencia de los sistemas de posicionamiento global, o GPS, sin los que ya no sería posible la navegación marítima y aérea, ni la sincronización de las redes informáticas y los equipos electrónicos.</p>
<p>&#8220;El GPS nos ha ayudado -aseguró Lechner el sábado- pero también nos creó una nueva dependencia&#8221; que se extiende desde el sector aeroespacial a la producción digital de radio y TV, a los servicios financieros y a las agencias gubernamentales. Sólo en Europa, afirmó, existen 200 operadores de telecomunicaciones y &#8220;ninguno de ellos está estandarizado&#8221;.</p>
<p><strong>Imposible de prevenir</strong><br />
Ante la actual imposibilidad de prevenir una tormenta solar capaz de provocar la catástrofe, los gobiernos del mundo deberían elaborar estrategias de cooperación que les permitieran compartir toda su información vital, anticipándose así a los daños locales que esa tormenta podría provocar. Por desgracia, y a pesar del despliegue actual de medios, seguimos sin saber cuándo esa tormenta devastadora podría llegar a producirse.</p>
<p>&#8220;Actualmente -afirmó por su parte Juha-Pekka Luntama, de la Agencia Espacial Europea- no podemos decir si habrá una gran tormenta en los próximos seis meses, pero sí podemos decir que se dan todas las condiciones para que esa tormenta se produzca&#8221;.</p>
<p>El pasado martes, una gran erupción solar, la mayor detectada en los últimos cinco años, envió hacia la Tierra un enorme torrente de partículas de plasma cargadas a una velocidad de 900 km. por segundo. La erupción fue de la clase X, la más poderosa de la que es capaz el Sol, produjo espectaculares auroras y desestabilizó algunos sistemas de comunicaciones, pero sus efectos se limitaron casi exclusivamente a latitudes muy al norte de nuestro planeta.</p>
<p>&#8220;Se podría pensar &#8211; afirmó Luntama- que esta vez estábamos bien protegidos. Pero resulta que los campos magnéticos estaban alineados en paralelo, por eso no pasó demasiado. Si no hubiera sido así, las cosas habrían sido muy diferentes&#8221;.</p>
</div>
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<h2><a rel="nofollow" href="http://www.abc.es/20110302/ciencia/abci-nueva-llamarada-solar-golpea-201103021226.html" target="_blank">Una nueva llamarada solar golpea la Tierra</a></h2>
<h4>El fenómeno, no tan potente como la tormenta solar de San Valentín, provocó el martes la aparición de auroras sobre el norte de Europa</h4>
<h5>ABC / madrid<br />
Día 02/03/2011 &#8211; 14.05h</h5>
<p>El pasado 14 de febrero ocurrió la que ya se conoce como la «tormenta de San Valentín», una potente erupción solar que apuntaba directamente a la Tierra. La NASA detectó una llamarada masiva de clase X, la más potente que es capaz de emitir el Sol y la mayor detectada en cuatro años. El fenómeno se dejó sentir en nuestro planeta en forma de espectaculares auroras boreales en el norte y algunos fallos en redes chinas de satélites, pero, afortunadamente, poco más. Los científicos advirtieron de que se producirían más tormentas semejantes y no se equivocaron. El día 24 otra llamarada fue grabada por los instrumentos de una sonda de la NASA y ayer martes, según informa Spaceweather.com, el Sol envió otro de sus peligrosos saludos. Una corriente de viento solar alcanzó el campo de magnético provocando la aparición de auroras en Irlanda del Norte, Letonia, Noruega y Suecia.</p>
<p>Aunque todavía está por confirmar, la llamarada solar que ha provocado el nuevo impacto puede ser clasificada de clase M, no tan alta como la de San Valetín pero sí la segunda más potente, lo suficiente como para provocar una tormenta geomagnética que se haga notar en los cielos de nuestro planeta. Posiblemente llegarán muchas más como ésta -se espera que en los próximos meses se produzcan por lo menos 1.700 tormentas geomagnéticas-, debido a que el Sol ha comenzado un ciclo de actividad que puede ser peligroso. En las últimas semanas, grandes manchas solares han aparecido y desaparecido de la superficie de nuestra estrellas.</p>
<p><strong>Efectos catastróficos</strong><br />
El Sol alterna períodos de calma con otros de gran violencia en ciclos que duran once años. El último mínimo, del que acabamos de salir, ha sido mucho más largo y tranquilo de lo que es habitual. Ahora las cosas han cambiado.</p>
<p>Los científicos se preparan para una gran tormenta solar de dimensiones catastróficas. Si una llamarada solar es lo suficientemente fuerte puede dar lugar a una eyección de masa coronal, una densa nube de plasma a millones de grados de temperatura que puede tardar en llegar a la Tierra entre 18 horas y tres días. Incluso puede dañar nuestras centrales energéticas y provocar cortes en el suministro. Por este motivo, los científicos se esfuerzan en vigilar, muy de cerca, la actividad del Sol.</p>
</div>
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		<title>La tormenta solar del fin del mundo</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Sep 2010 10:13:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Mito]]></category>
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		<description><![CDATA[El escenario podría ser cualquier gran ciudad de Estados Unidos, China o Europa. La hora, por ejemplo, poco después del anochecer de cualquier día entre mayo y septiembre de 2012]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me apetece esta mañana ponerme sensacionalista. Se me pegan las mañas de los científicos estrella&#8230; Es una noticia muy vieja, pero me gusta que en el blog haya una referencia a ella, aunque sea tardía.</p>
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<h2>La tormenta solar del fin del mundo</h2>
<h5><a rel="nofollow" href="http://www.abc.es/20100222/ciencia-tecnologia-espacio-sistema-solar/tormenta-solar-mundo-201002221039.html">JOSÉ MANUEL NIEVES | MADRID<br />
Miércoles , 24-02-10 a las 14 : 11</a></h5>
<p>El escenario podría ser cualquier gran ciudad de Estados Unidos, China o Europa. La hora, por ejemplo, poco después del anochecer de cualquier día entre mayo y septiembre de 2012. El cielo, de repente, aparece adornado con un gran manto de luces brillantes que oscilan como banderas al viento. Da igual que no estemos cerca del Polo Norte, donde las auroras suelen ser comunes. Podría tratarse perfectamente de Nueva York, Madrid o Pekín. Pasados unos segundos, las bombillas empiezan a parpadear, como si estuvieran a punto de fallar. Después, por un breve instante, brillan con una intensidad inusitada&#8230; y se apagan para siempre. <span id="more-1182"></span>En menos de un minuto y medio, toda la ciudad, todo el país, todo el continente, está completamente a oscuras y sin energía eléctrica. Un año después, la situación no ha cambiado. Sigue sin haber suministro y los muertos en las grandes ciudades se cuentan por millones. En todo el planeta está sucediendo lo mismo. ¿El causante del desastre? Una única y gran tormenta espacial, generada a más de 150 millones de kilómetros de distancia, en la superficie del Sol.</p>
<p>Y no es que de repente hayamos decidido alinearnos entre las filas de los catastrofistas que predican el fin del mundo precisamente para 2012. Pero lo descrito arriba es exactamente lo que pasaría si el actual ciclo solar (que acaba de empezar después de más de un año de completa inactividad) fuera sólo la mitad de violento de lo que se espera. Así lo dice, sin tapujos, un informe extraordinario financiado por la NASA y publicado hace menos de un año por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos (NAS). Y resulta que, según el citado informe, son precisamente las sociedades occidentales las que, durante las últimas décadas, han sembrado sin quererlo la semilla de su propia destrucción.</p>
<p><strong>«Un posible desastre»</strong></p>
<p>Se trata de nuestra actual forma de vida, dependiente en todo y para todo de una tecnología cada vez más sofisticada. Una tecnología que, irónicamente, resulta muy vulnerable a un peligro extraordinario: los enormes chorros de plasma procedentes del Sol. Un plasma capaz de freir en segundos toda nuestra red eléctrica (de la que la tecnología depende), con consecuencias realmente catastróficas. «Nos estamos acercando cada vez más hasta el borde de un posible desastre», asegura Daniel Baker, un experto en clima espacial de la Universidad de Colorado en Boulder y jefe del comité de la NAS que ha elaborado el informe.</p>
<p>Según Baker, es difícil concebir que el Sol pueda enviar hasta la Tierra la energía necesaria para provocar este desastre. Difícil, pero no imposible. La superficie misma de nuestra estrella es una gran masa de plasma en movimiento, cargada con partículas de alta energía. Algunas de estas partículas escapan de la ardiente superficie para viajar a través del espacio en forma de viento solar. Y de vez en cuando ese mismo viento se encarga de impulsar enormes globos de miles de millones de toneladas de plasma ardiente, enormes bolas de fuego que conocemos por el nombre de eyecciones de masa coronal. Si una de ellas alcanzara el campo magnético de la Tierra, las consecuencias serían catastróficas.</p>
<p>Nuestras redes eléctricas no están diseñadas para resistir esta clase de súbitas embestidas energéticas. Y que a nadie le quepa duda de que esas embestidas se producen con cierta regularidad. Desde que somos capaces de realizar medidas, la peor tormenta solar de todos los tiempos se produjo el 2 de septiembre de 1859. Conocida como «El evento Carrington», por el astrónomo británico que lo midió, causó el colapso de las mayores redes mundiales de telégrafos (imagen bajo estas líneas). En aquella época, la energía eléctrica apenas si empezaba a utilizarse, por lo que los efectos de la tormenta casi no afectaron a la vida de los ciudadanos. Pero resultan inimaginables los daños que podrían producirse en nuestra forma de vida si un hecho así sucediera en la actualidad. De hecho, y según el análisis de la NAS, millones de personas en todo el mundo no lograrían sobrevivir.</p>
<p>El informe subraya la existencia de dos grandes problemas de fondo: El primero es que las modernas redes eléctricas, diseñadas para operar a voltajes muy altos sobre áreas geográficas muy extensas, resultan especialmente vulnerables a esta clase de tormentas procedentes del Sol. El segundo problema es la interdependencia de estas centrales con los sistemas básicos que garantizan nuestras vidas, como suministro de agua, tratamiento de aguas residuales, transporte de alimentos y mercancías, mercados financieros, red de telecomunicaciones&#8230; Muchos aspectos cruciales de nuestra existencia dependen de que no falle el suministro de energía eléctrica.</p>
<p><strong>Ni agua ni transporte</strong></p>
<p>Irónicamente, y justo al revés de lo que sucede con la mayor parte de los desastres naturales, éste afectaría mucho más a las sociedades más ricas y tecnológicas, y mucho menos a las que se encuentran en vías de desarrollo. Según el informe de la Academia Nacional de Ciencias norteamericana, una tormenta solar parecida a la de 1859 dejaría fuera de combate, sólo en Estados Unidos, a cerca de 300 de los mayores transformadores eléctricos del país en un periodo de tiempo de apenas 90 segundos. Lo cual supondría dejar de golpe sin energía a más de 130 millones de ciudadanos norteamericanos.</p>
<p>Lo primero que escasearía sería el agua potable. Las personas que vivieran en un apartamento alto serían las primeras en quedarse sin agua, ya que no funcionarían las bombas encargadas de impulsarla a los pisos superiores de los edificios. Todos los demás tardarían un día en quedarse sin agua, ya que sin electricidad, una vez se consumiera la de las tuberías, sería imposible bombearla desde pantanos y depósitos. También dejaría de haber transporte eléctrico. Ni trenes, ni metro, lo que dejaría inmovilizadas a millones de personas, y estrangularía una de las principales vías de suministro de alimentos y mercancías a las grandes ciudades.</p>
<p>Los grandes hospitales, con sus generadores, podrían seguir dando servicio durante cerca de 72 horas. Después de eso, adiós a la medicina moderna. Y la situación, además, no mejoraría durante meses, quizás años enteros, ya que los transformadores quemados no pueden ser reparados, sólo sustituidos por otros nuevos. Y el número de transformadores de reserva es muy limitado, así como los equipos especializados que se encargan de instalarlos, una tarea que lleva cerca de una semana de trabajo intensivo. Una vez agotados, habría que fabricar todos los demás, y el actual proceso de fabricación de un transformador eléctrico dura casi un año completo&#8230;</p>
<p>El informe calcula que lo mismo sucedería con los oleoductos de gas natural y combustible, que necesitan energía eléctrica para funcionar. Y en cuanto a las centrales de carbón, quemarían sus reservas de combustible en menos de treinta días. Unas reservas que, al estar paralizado el transporte por la falta de combustible, no podrían ser sustituidas. Y tampoco las centrales nucleares serían una solución, ya que están programadas para desconectarse automáticamente en cuanto se produzca una avería importante el las redes eléctricas y no volver a funcionar hasta que la electricidad se restablezca.</p>
<p>Sin calefacción ni refrigeración, la gente empezaría a morir en cuestión de días. Entre las primeras víctimas, todas aquellas personas cuya vida dependa de un tratamiento médico o del suministro regular de sustancias como la insulina. «Si un evento Carrington sucediera ahora mismo -asegura Paul Kintner, un físico del plasma de la Universidad de Cornell, de Nueva York- sus efectos serían diez veces peores que los del huracán Katrina». En realidad, sin embargo, la estimación de este físico se queda muy corta. El informe de la NAS cifra los costes de un evento Carrington en dos billones de dólares sólo durante el primer año (el impacto del Katrina se estimó entre 81 y 125 mil millones de dólares), y considera que el periodo de recuperación oscilaría entre los cuatro y los diez años.</p>
<p>Por supuesto, el informe no se limita a describir escenarios de pesadilla sólo en los Estados Unidos. Tampoco Europa, o China, se librarían de las desastrosas consecuencias de una tormenta geomagnética de gran intensidad.</p>
<p><strong>Tomar precauciones</strong></p>
<p>La buena noticia, reza el informe, es que si se dispusiera del tiempo suficiente, las compañías eléctricas podrían tomar precauciones, como ajustar voltajes y cargas en las redes, o restringir las transferencias de energía para evitar fallos en cascada. Pero, ¿Tenemos un sistema de alertas que nos avise a tiempo? Los expertos de la NAS opinan que no. Actualmente, las mejores indicaciones de una tormenta solar en camino proceden del satélite ACE (Advanced Composition Explorer). La nave, lanzada en 1997, sigue una órbita solar que la mantiene siempre entre el Sol y la Tierra. Lo que significa que puede enviar (y envía) continuamente datos sobre la dirección y la velocidad de los vientos solares y otras emisiones de partículas cargadas que tengan como objetivo nuestro planeta.</p>
<p>ACE, pues, podría avisarnos de la inminente llegada de un chorro de plasma como el de 1859 con un adelanto de entre 15 y 45 minutos. Y en teoría, 15 minutos es el tiempo que necesita una compañía eléctrica para prepararse ante una situación de emergencia. Sin embargo, el estudio de los datos obtenidos durante el evento Carrington muetran que la eyección de masa coronal de 1859 tardó bastante menos de 15 minutos en recorrer la distancia que hay desde el ACE hasta la Tierra. Por no contar, además, que ACE tiene ya once años y que sigue trabajando a pesar de haber superado el periodo de actividad para el que había sido diseñado. Algo que se nota en el funcionamiento, a veces defectuoso, de algunos de sus sensores, que se saturarían sin remedio ante un evento de esas proporciones. Y lo peor es que no existen planes para reemplazarlo.</p>
<p>Para Daniel Baker, que formó parte de una comisión que hace ya tres años alertó de los problemas de este satélite, «no tener una estrategia para sustituirlo cuando deje de funcionar es una completa locura». De hecho, otros satélites de observación solar, como SOHO, no pueden proporcionarnos alertas tan inmediatas ni tan fiables como las de ACE. Para Baker y los demás investigadores que han elaborado el informe, el mundo probablemente no hará nada para prevenirnos de los efectos de una tormenta solar devastadora hasta que ésta, efectivamente, suceda.</p>
<p>Algo que, según el informe, podría ocurrir mucho antes de lo que nadie imagina. La «tormenta solar perfecta», de hecho, podría tener lugar durante la primavera o el otoño de un año con alta actividad solar (como lo será 2012). Y es precisamente en esos periodos, cerca de los equinoccios, cuando serían más dañinas para nosotros, ya que es entonces cuando la orientación del campo magnético terrestre (el escudo que nos proteje de los vientos solares), es más vulnerable a los bombardeos de plasma solar.</p>
</div>
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		<title>40 aniversario: El Hombre en la Luna</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Jul 2009 14:03:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
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		<category><![CDATA[Apolo XI]]></category>
		<category><![CDATA[Luna]]></category>
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		<description><![CDATA[¿Quién de nuestra generación no ha soñado de niño con llegar a ser astronauta? Hoy, 20 de Julio de 2009, conmemoramos el alunizaje del Apolo XI. Un hito en la historia de nuestra cultura casi tan impactante como la llegada a Santo Domingo de las tres carabelas, que conmocionó conciencias e inconscientes de toda la Humanidad]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Quién de nuestra generación no ha soñado de niño con llegar a ser astronauta? Hoy, 20 de Julio de 2009, conmemoramos el alunizaje del Apolo XI. Un hito en la historia de nuestra cultura casi tan impactante como la llegada a Santo Domingo de las tres carabelas, que conmocionó conciencias e inconscientes de toda la Humanidad.</p>
<p>Algunos siguen diciendo que lo que ocurrió en realidad fue un &#8220;alucinaje&#8221;, un montaje publicitario, un golpe de efecto necesario en mitad de la feroz competitividad de una carrera espacial más relacionada con la guerra que con la Ciencia. Es absurda esa opinión, pero sí muy cierto que es imposible separar este logro técnico humano de la rivalidad USA &#8211; URSS. Quizás <em>El Oscuro</em> fue demasiado lejos al decir que &#8220;la guerra es la madre de todas las cosas&#8221;, pero, con respecto a ésta, así plenamente es. Lo cual de todos modos quita muy poco brillo al evento.</p>
<p>Vamos a publicar algunos videos para sumarnos a la fiesta de cumpleaños universal. El primero es un documento único, donde se demuestra nada más y nada menos que <strong>el primer hombre en la Luna no fue Neil Alden Amstrong, sino&#8230; Carl Gustav Jung</strong> <img src='http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';-)' class='wp-smiley' />  :</p>
<p><span id="more-367"></span></p>
<div></div>
<div class="align_cnt"><p style="text-align:center;font-size:1.17em;font-weight:bold">[Ver este vídeo en la página original]</p></div>
<h4>Ahora una colección de pequeños documentales al respecto del evento ocurrido <em>en la pseudorrealidad</em>:<br />
<span style="font-size: 0.75em;">(Ojo: hay varios documentos, es una lista de reproducción)</span></h4>
<div class="align_cnt"><p style="text-align:center;font-size:1.17em;font-weight:bold">[Ver este vídeo en la página original]</p></div>
<h4>La NASA ha restaurado las imágenes del alunizaje:</h4>
<div class="align_cnt"><p style="text-align:center;font-size:1.17em;font-weight:bold">[Ver este vídeo en la página original]</p></div>
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