Parece una entrada con muy mal gusto y nada más. Pero no es tan así. Dedicada a esos más de dos y más de tres que me van a entender.

Parece una entrada con muy mal gusto y nada más. Pero no es tan así. Dedicada a esos más de dos y más de tres que me van a entender.

Por supuesto que los Reyes Magos existen. ¿Quiénes serían entonces los responsables de que las Navidades se conviertan a menudo en un período tan regalado de sucesos asombrosos, de encuentros y reencuentros impactantes, de hilos nuevos tendidos hacia las almas desde la tornasolada madeja de sus destinos? Este período, con una solera mitológica que trasciende en mucho la iconografía cristiana, se convierte con facilidad en un crisol mágico donde se acelera la transformación vital. Claro que lo primero que pasa cuando el Anima Mundi se despereza es que empieza a llover materia prima. Es decir: boñigas. Que no se desilusione nadie al darse cuenta de que el principal cometido de Sus Majestades es repartir carbón. Que no cunda el desaliento al saberse que el misterio de los Magos tiene mucho que ver con el Caganer. Todo regalo de luz empieza con un obsequio de sombras. Ojo siempre a eso.
Clint Eastwood nos sorprendía este año con su última película, “Más allá de la vida“, un drama muy humano, muy de este mundo, que gira alrededor de la cuestión de la vida después de la muerte. Él ha declarado que lo único que ha hecho es adaptar un guión que le ha parecido muy interesante, escrito por Peter Morgan, pero que, más allá de eso, se “lava las manos”, y no quiere implicarse en el polémico debate. Yo sin embargo opino que el gran amante del jazz se está haciendo cada vez más viejo y anda preguntándose cosas. En una entrevista, el guionista nos contaba esto:
Si se me permite esta eventual desproporción, opino yo que todo lo que de esencial tiene la Psicología Analítica que decir está a día de hoy contenido en los Siete Sermones y en La psicología de la transferencia. Individuación consiste en aprender y olvidar, una y otra vez, cíclicamente, lo que tratan de reflejar esas obras. Vivirlo, desvivirlo, y volverlo a vivir. En la necesidad evolutiva de irlo comprendiendo y asimilando todo mejor a cada vuelta de la Gran Rueda.
En el Sermón V leemos:
“El mundo de los dioses se manifiesta en la espiritualidad y en la sexualidad. Los del cielo aparecen en la espiritualidad, los terrenales en la sexualidad.
Espiritualidad recibe y capta. Es femenina y por ello la denominamos la Mater Caelestis, la madre celestial. Sexualidad produce y crea. Es masculina y por ello la denominamos Falo, el padre terrenal
[...]
El Hombre es débil, por ello es comunitario inevitablemente; la comunidad si no está bajo el signo de la Madre entonces está bajo el signo del Falo“
NOTICIA:
Cuanto más un hombre mira a una mujer al momento de encontrarse por primera vez, más interesado está en ella. Si el hombre sostiene la mirada por no más de cuatro segundos, probablemente ella no le haya llamado mucho la atención. Pero si rompe la barrera de los 8,2 segundos, ya está enamorado. (más…)
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