Jan nació bastardo, en 1509, y creció perteneciendo al gremio de los sastres. Nunca estuvo conforme con este designio, así que muy pronto probó fortuna como mercader, y más tarde inauguró un pub donde intentó iniciarse en la carrera de actor y cantante. Pero, como profesional, jamás llegó más lejos que aprendiz de sastre.
Jan quería cambiar su destino. O encontrar el que verdaderamente le correspondía. Tenía un genio muy inflamado, inspirado. Un carácter religioso. Cuando escuchó la buena nueva que predicaban los tan de moda anabaptistas, hizo suya la revelación y se hizo bautizar por el gran Jan Matthys. (más…)

