Psicología - Jung - Psicología Analítica - Junguiana

27 Agosto 2009

Nuestra oscura era digital

Archivado en: Ciencia y Mito, Editoriales, Noticias — Etiquetas: , , , — Raúl Ortega @ 21:25 pm

Una de tantas paradojas inherentes a nuestro estilo de vida es que siendo la información y la masiva acumulación de ella parte de sus claves definitorias, ésta se transmite y almacena haciendo uso del medio más endeble y efímero que nunca una cultura utilizó: el soporte digital. De tal manera que, en unos años, y no muchos, de seguir esta escalada hacia la volatilidad y la provisionalidad, toda la abrumadora cantidad de datos de que ahora disponemos podría quedar reducida a la nada. Memoria borrada. Visto desde un hipotético futuro, este período de la Historia podría no ser otra cosa que un agujero negro de datos, un lapso precisamente vacío de información. Esto es lo que, en principio, alienta al genio Stewart Brand (un pionero en la informática e Internet, uno de los padres precisamente de nuestra tecnología) a bautizar críticamente al espíritu de nuestra época como “Oscura Era Digital”.

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20 Agosto 2009

Ken Wilber vs. Jung

Archivado en: Editoriales — Etiquetas: , , , , — Raúl Ortega @ 20:20 pm

Nuestro amigo y colaborador José Antonio Delgado acaba de publicar una entrada en su blog abordando la polémica que suscita el gran Ken Wilber cuando tacha a los junguianos de “elevacionistas” (que tratan estados pre-racionales, infantiles, de la conciencia como estados superiores y místicos) y habla de los arquetipos como estructuras colectivas, pero no transpersonales (a excepción del arquetipo del Self, que sí acepta como transpersonal). Por la importancia e interés del tema vamos a intentar abordarlo al alimón en los dos blogs. Copio a continuación lo ya vertido por José y luego añado mis comentarios:

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19 Agosto 2009

El sistema cardiovascular del espíritu

Archivado en: Editoriales, Music is the best — Etiquetas: , , , , , , — Raúl Ortega @ 16:45 pm

[...] Aparentemente, el “espíritu” llega siem­pre desde lo alto. Para esa concepción espíritu significa liber­tad suprema, un flotar sobre las profundidades, una liberación de la prisión de lo ctónico y por lo tanto un refugio para todos los timoratos que no quieren “llegar a ser”. Pero el agua es terrenalmente palpable, es también el fluido del cuerpo regido por el impulso, es la sangre y la avidez de sangre, es el olor animal y lo corpóreo cargado de pasiones. Lo inconsciente es esa psique que va desde la claridad diurna de una conciencia espiritual y moral hasta ese sistema nervioso denominado sim­pático desde mucho tiempo atrás. Este sistema, que gobierna la percepción y actividad muscular como el sistema cerebro-espi­nal y por eso no puede controlar el espacio circundante, pero que mantiene en cambio el equilibrio vital sin valerse de órga­nos sensoriales y que siguiendo secretos caminos no sólo nos da noticias sobre la naturaleza íntima de otra vida sino que tam­bién provoca en ella un efecto interno. En ese sentido es un sis­tema extremadamente colectivo, es la verdadera base de toda participation mystique. La función cerebro-espinal, por lo con­trario, alcanza su culminación en la separación de las cualida­des específicas del yo, y como el medio en que se despliega es sólo el espacio, a través de éste capta invariablemente superficialidades y exterioridades. El sistema cerebro-espinal vivencia todo como exterior, el simpático vivencia todo como interior.

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14 Agosto 2009

Jean Genet: egregio artista, delincuente, homosexual y homófobo. Y una ilustre pandilla de mecenas y exégetas…

Archivado en: Editoriales, Eros y Psique, Historia y Mito — Etiquetas: , , , , , , , — Raúl Ortega @ 17:40 pm

jean_genet

A estas alturas de la película no nos pueden quedar dudas de que ese pretendido gran logro cultural que orgullosamente hemos venido llamando libertad de pensamiento y expresión se trata en realidad de la tenaz y fatigosa construcción de una enorme torre de Babel donde reina la anarquía (valga la paradoja), y campean a sus anchas el desconcierto y la confusa perplejidad.

Kierkegaard fue uno de los primeros insignes enfermos con ese síndrome de angustia moderno, hoy ya epidémico, que contrae todo aquel que se encuentra a bocajarro frente a la terrible maldición de la elección ética en libertad (o sea, en responsabilidad). (más…)

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