De regreso después de un largo, largo intervalo… Espero puedan dispensarme. He estado muy ocupado en la práctica junguiana, es decir, viviendo anécdotas y experiencias vitales que han reclamado toda mi energía y atención. La materia prima es la vida y frente a ella la teoría, las lecturas y las escrituras, deben esperar. Más en mi caso, que no soy capaz de caminar y mascar chicle al mismo tiempo.
Han pasado muchas cosas en este tiempo de interés general. Entre ellas, que han fallecido tres junguianos ilustres, todos en octubre y por este orden: Mario Jacoby, Enrique Eskenazi y James Hillman. El malfario de los pájaros negros del 2011 se ha cebado también con esta vocación. Descansen en paz los tres, de regreso al Océano arquetípico. Un recuerdo especialmente cariñoso a Don Enrique, con quien este blog tendrá ya para siempre un deuda contraída, al albergar, a él gracias, algunos de los más enconados, interesantes y prolíficos debates que hemos tenido aquí hasta ahora. A James Hillman no me une ninguna relación directa, pero siempre lo sentí bastante cercano después de pasar en México una temporada aprendiendo y trabajando con uno de sus discípulos más directos.
Antes de abandonar este barco a su suerte había comenzado un artículo que, precisamente, alude directamente a los dos. Es un artículo sobre las psicologías de Giegerich y de Hillman, que abunda en la tenaz polémica abierta con Don Enrique y trata de ir más allá. Ahora que estoy de nuevo por aquí me he planteado si continuarlo o no, a tenor de lo ocurrido. Finalmente he decidido que sí. Publico hoy la introducción.
Un abrazo a todos. Gracias por seguir ahí.
Las sicigias Anima/Animus, Hillman/Giegerich
Prólogo
Empezaremos diciendo, con Yandell, que un junguiano es alguien que a la vez que persigue su propio sendero, encuentra útil la obra de Jung en relación a sí mismo. Ese propio sendero no se refiere a una vocación meramente profesional ni a un desarrollo solamente intelectual. La Psicología junguiana no es una rama académica, no es una “carrera”, no es una disciplina técnica ni un marco teórico. Puede ser todo eso, claro que sí, pero siempre se trata de mucho más. La Psicología junguiana se autodefine a sí misma con su caro término individuación. Individuación es todo, porque es el vivir en sí: es ciencia y es arte, es pensamiento y es amor. Es lo objetivo y lo subjetivo. Es pensar y es actuar. Es política, es filosofía, es comer y respirar. Es matemáticas y es biología. Es la profesión, y es el ocio. Libros y fiestas. Errores y aciertos. Nacer y morir.
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