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	<title>Bitácora de la Odisea &#187; Historia y Mito</title>
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	<description>El diario del largo y turbulento periplo</description>
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		<title>Imágenes de la eternidad</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jun 2011 10:53:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Historia y Mito]]></category>
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		<category><![CDATA[Japón]]></category>
		<category><![CDATA[torii]]></category>

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		<description><![CDATA[Un torii es un arco tradicional japonés que suele encontrarse a la entrada de los santuarios Shinto (Jinja), marcando la frontera entre el espacio profano y el sagrado. Consisten de dos columnas sobre las que se]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Torii" rel="nofollow" target="_blank">Wikipedia</a>, sin ir más lejos:</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<p>Un <strong>torī </strong>(en japonés 鳥居) es un arco tradicional japonés que suele encontrarse a la entrada de los santuarios Shinto (Jinja), marcando la frontera entre el espacio profano y el sagrado. Consisten de dos columnas sobre las que se sustentan dos travesaños paralelos, frecuentemente coloreados de tonalidades rojas o bermellonas. Algunos poseen tablas escritas montadas entre las barras horizontales. Tradicionalmente, los torī eran de madera o piedra, pero recientemente se han comenzado a hacer en acero o acero inoxidable.</p>
<p>Los templos del dios <strong>Inari </strong>poseen normalmente, además del torii de acceso, muchos otros, erigidos uno detrás de otro, formando pasadizos a veces muy largos. Una persona que ha tenido éxito en los negocios a menudo dona un torī como muestra de gratitud. El templo de Fushimi Inari, en Kioto tiene miles de estos arcos.</p>
</div>
<p>Ahora, una imagen desde la Segunda Guerra (Nagasaki tras la bomba), que desgraciadamente nos resulta muy familiar:</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1845" title="torii_nagasaki" src="http://www.odiseajung.com/images_blog/2011/06/torii_nagasaki.jpg" alt="" width="400" height="260" /></p>
<p><span id="more-1844"></span>Y dos imágenes desde un Japón arrasado por el tsunami del 11 de marzo:</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1846" title="torii_tsunami" src="http://www.odiseajung.com/images_blog/2011/06/torii_tsunami.jpg" alt="" width="400" height="183" /></p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1848" title="torii_tsunami_miyagi" src="http://www.odiseajung.com/images_blog/2011/06/torii_tsunami_miyagi.jpg" alt="" width="400" height="266" /></p>
<p>Parece un pasatiempo de &#8220;señala las diferencias&#8221; de gusto tétrico, sí. Aparte de que esta comparativa nos remita a lo que ya compartí en <a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/03/uranian-insights/" target="_blank">esta entrada</a> hablando de las sutiles relaciones arquetípicas entre la bomba nuclear y el terremoto, entre la radiactividad y Plutón, aquí lo que destaca es la imponente figura impertérrita del torii, que se eleva hacia el mundo de los dioses sobre los escombros, como el loto crece hacia el cielo a partir del fango, como la eternidad de los arquetipos se sobrepone a la fragilidad y eventualidad del mundo temporal.</p>
<p>De un modo igualmente incomprensible a como cayeron las Torres Gemelas, símbolo del espíritu de nuestra época (como fulminadas por el mismísimo rayo de Zeus, y no sólo por la asesina voluntad de un terrorista), aquel 11S, ese torii de Nagasaki se mantuvo en pie después de la explosión nuclear del 9A (1945), y también esos otros torii el pasado 11M, uno en Miyagi y otro no sé bien dónde.</p>
<p>A través del horror la Naturaleza y su habilidad sincronísitica parecen empeñadas en crear una <em>sui generis</em> forma de arte, unas tan sublimes como monstruosas y grotescas <em>performances</em>&#8230;</p>
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		<title>Spanish Revolution</title>
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		<pubDate>Sun, 22 May 2011 18:24:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Historia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[indignados]]></category>
		<category><![CDATA[revolución española]]></category>
		<category><![CDATA[Stéphane Hessel]]></category>

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		<description><![CDATA[Los jóvenes convocados en las plazas de tantas ciudades importantes estos días reivindican que se trata de un movimiento que nace del pueblo, para el pueblo, regocijándose en el concepto de esa pretendida entidad unificada]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sólo unas breves notas a razón de los no poco interesantes acontecimientos acaecidos en mi país alrededor de las actuales elecciones municipales/autonómicas.</p>
<p>Los jóvenes convocados en las plazas de tantas ciudades importantes estos días reivindican que se trata de un movimiento que nace del pueblo, para el pueblo, regocijándose en el concepto de esa pretendida entidad unificada, con personalidad e identidad propias, &#8220;el pueblo&#8221;, sobre la que se han construido tantos y tantos eslóganes desde la Ilustración hasta ahora. Gustan presentarse, por tanto, &#8220;descabezados&#8221;, sin líderes punteros. Una pura masa inteligente y actuante. El ideal de la democracia: pueblo no es una gaseosa abstracción que mal reúne dentro de sí un avispero de posturas segregadas, miles de colores dispersos y posiciones en enconado enfrentamiento hacia multitud de direcciones, sino un ente con una sola personalidad, que, además, <em>per se</em>, es inteligente y virtuoso. Con un destino y sentido claros. Por supuesto, esto es falso. Siempre y también en este caso. No hay grupo, por pequeño que sea, que logre ponerse mínimamente de acuerdo si no es en torno a un líder, que catalice hacia la convergencia deseos, inteligencias y voluntades. Mucho se habla estos días de los cabecillas detrás de estas revueltas, tirando de los hilos desde las plazas a los convocantes inmediatos. Pero si seguimos los hilos principales, estos nos llevan hacia un solo cerebro, que vive en Francia (como al espíritu de nuestra época tanto le viene gustando, desde Descartes): <a rel="nofollow" href="http://es.wikipedia.org/wiki/St%C3%A9phane_Hessel" target="_blank">Stéphane Hessel</a>. De ascendencia alemana, no le falta entonces nada para tener todos los atributos esenciales de un pensamiento contemporáneo influyente. Es un auténtico rey, un auténtico líder. Su libro/panfleto, &#8220;<strong>¡Indignaos!</strong>&#8220;, es la mecha que ha inspirado a millones de almas en su país y que ha encendido a miles en España.</p>
<p><span id="more-1808"></span>Considero de alto interés analizar este proceso para entender de modo muy gráfico y directo cómo funciona la psicología de masas, cómo influye el filósofo en su sociedad, cómo funciona la política, el poder y la democracia. Y cómo se dan, por tanto, los tránsitos históricos. España, Zapatero lo dijo bien, es &#8220;un excelente lugar ahora mismo para experimentos sociológicos&#8221;.</p>
<p>De los impulsos primarios todos somos cómplices. Por sexo, dinero, poder, nos movilizamos todos. Por pan y circo, nos hacemos fácilmente camaradas unos de otros. Basta que la gente encuentre un referente en un pensador que le resulte inteligente y que prometa pan y circo para todos, y ya está armada la revolución. No hace falta pensar mucho. Sólo que parezca que el líder ha pensado lo suficiente. Lo más importante, por supuesto, es la promesa del &#8220;yo os proveeré, hijos míos&#8221; que el líder, o su ideología, hace a todos los correligionarios. La utopía banal, primaria, basada en las satisfacciones instintivas  (triste reflejo de los paraísos míticos), elegantemente argumentada, rápidamente se carga en muchos de anhelos más poéticos e idealistas. Rapidamente empiezan las proyecciones espirituales. El hambre, el arte y el amor forman una bola indiferenciada. Y aparecen los bellos eslóganes. Y cantan a coro el que busca trabajo y el que busca sus sueños, perdido en una vida que, aún con pan y circo, le resulta ya vana. En las plazas españolas a todos los amalgama un común: la crisis económica. Pero sobre eso, y al lado de eso, se sobreponen anhelos muy diferentes. La pérdida del sentido vital, y su búsqueda desesperada, en sus tornasoladas variantes individuales, bien se palpa. Pero envueltos en la masa es muy difícil diferenciarse unos de otros. Diferenciar unos deseos de otros.</p>
<p>Por otro lado, es sello de nuestro tiempo el exceso de información, la sobredosis de ideologías y argumentaciones, que se enfrentan unas a otras, la verdad fatalmente relativizada. La crisis económica amalgama a todos los indignados, pero es muy difícil en este punto de la Historia convocar una masa realmente homogénea que crea a pie juntillas en las mismas explicaciones y soluciones. Los mitos del sentido tienen hoy trabajo extra a la hora de convencer a la gente, y el héroe unificador tiene su tarea más complicada que nunca. Stéphane Hessel ha logrado movilizar a muchos bajo la égida de la común indignación, pero cuando se le pregunta a cada convocado por separado qué es lo que real y concretamente pide, ni mucho menos todos responden con las mismas consignas que el francés. En otro tiempo los héroes conseguían una voz más en común y salidas más multitudinarias. Hoy se sabe menos que nunca hacia dónde va todo esto. Al mundo me refiero.</p>
<p>Si lo que une se impone a lo que separa, si el ímpetu gana a las dudas, si la psicología de masas hace su efecto, el ambiente se carga de esa mezcla de instintividad e idealismo tan poderosa que todo se vuelve tan mágico que ni siquiera la sangre lo empaña. Todo se impregna de religiosidad mal disimulada. El sacrificio humano ronda. La guillotina aguarda.</p>
<p>Puro espíritu de nuestra época.</p>
<p><strong>Los Illuminati</strong></p>
<p>Así es: un sólo hombre se convierte en héroe, (se) crea una secta, y (se) cambia la Historia. Un <em>Illuminati</em>. Sus seguidores internalizan tanto el mensaje que lo sienten suyo. Hablan del poder del pueblo, de la gente, y se olvidan rápido de que todo es una estructura piramidal perfectamente organizada. Es un arquetipo eterno.</p>
<p>Es así, y bien que así sea. Lo que no está bien es que el héroe sea un mediocre. Que sus argumentos sean falaces. Malas copias de brillantes ideas e imágenes primigenias sobre el orden del mundo y el sentido de la vida. Es muy peligroso. La libido puede tomar tantas formas que la gente puede amar y matar cualquier cosa.</p>
<p><strong>El rey y la democracia</strong></p>
<p>Unos rápidos apuntes políticos, a modo de flashes: </p>
<p>La monarquía se convierte en democracia y, algo más allá, en las estructuras sociales izquierdistas, exactamente como reflejo social de lo que sucede en el espíritu en el tránsito del Mito al Logos. Los reyes pierden la cabeza cuando los dioses mueren. Los antiguos construían pirámides porque para ellos el cosmos irradia desde un punto álgido, el creador, hacia la extensa creación, porque la sociedad se congrega alrededor del rey, y porque cada individuo congrega sus <em>yoes </em>alrededor del Self. En el tránsito del Mito al Logos la pirámide se trunca. El poder, el valor, recae hacia la base. &#8220;El pueblo&#8221;. El hombre. Pero el arquetipo piramidal se resiste. Por eso el socialismo se convierte de nuevo en un potente totalitarismo faraónico, tan lleno de idolatría como la que sostenía el griego por sus héroes y dioses olímpicos. Por eso la democracia acaba reconduciendo a la partitocracia. En los monopolios partidistas, el horror ante el que se indignan todos los del 15M, se esconde sin embargo una potencia arquetípica contra la que no es razonable luchar: el regresar al Uno. La reconstrucción de la pirámide mítica original. Las democracias acaban convertidas todas en un bipartidismo porque es la escisión menor que puede darse, el 2, en la tendencia de regreso al 1. Detrás de la sombra horrorosa de ese hambre de poder de los partidos en su desbocado camino hacia el control de todo, late sin embargo la necesidad esencial de toda sociedad de unificarse lo más posible. La diversificación, la pluralización de la sociedad, detrás de su aparentemente solidaria, tolerante y simpática fachada esconde justamente lo contrario: una desintegración que demuestra que la gente no está para nada de acuerdo una con otra. Que la gente no quiere con-vivir. Porque cada grupo entiende la vida de una forma diferente. Frente a una sociedad así, un gobierno, queriendo satisfacer a todos, no satisface a nadie. Como todo político sabe, sin la connivencia de una ingente masa de ciudadanos, no se puede gobernar.</p>
<p>Donde hay que colocar el acento de la verdadera pluralidad y autodeterminación es en el individuo. No en el parlamento. El auténtico pulso de poder es entre individuo y sociedad, entre individuo y Estado. Nadie representará mejor tus intereses que tú mismo. Nadie hará por ti nada mejor de lo que lo harías tú. Lo que necesitamos es que nos dejen ser nosotros mismos.</p>
<p>Buscar desesperadamente el consenso, lo común, en nuestras dominantes sociales, unificarnos lo máximo posible, es la clave de la Igualdad y la Fraternidad. Que se nos permita ser nosotros mismos, con las mínimas cortapisas, en todo lo que somos que en nada nos asemeja al vecino, la clave de la Libertad.</p>
<p>El sistema democrático que deberíamos buscar es uno en el que la pirámide y la anarquía se amen, a pesar de que se odien, en su máxima intensidad.</p>
<p>Y a todos esos idiotas peligrosos que llevan siglos tratando de convencernos de que algo o alguien nos devolverá al regalado paraíso original a base de recitar derechos humanos, y de decretar más leyes, y más y más, que la jueza de la vida se pasa constantemente por el bello arco del triunfo de París, decirles primero que no hay regalo más grande que la oportunidad de vivir en toda su intensidad la gran aventura del propio destino, asumiendo toda la responsabilidad. Y, luego, que les corten la cabeza&#8230;</p>
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		<title>Tsunamis en Japón, Cádiz, Huelva y&#8230; la Atlántida. Siguiendo los hilos</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Apr 2011 11:09:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Mito]]></category>
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		<category><![CDATA[Claudio Lozano Guerra-Librero]]></category>
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		<category><![CDATA[Juan Antonio Morales]]></category>
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		<category><![CDATA[Platón]]></category>

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		<description><![CDATA[La máquina atlante que configura las afortunadas coincidencias se puso en marcha al poco de publicar la anterior nota relativa al recién estrenado documental del National Geographic, tendiendo varios hilos entretejidos]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La máquina atlante que configura las afortunadas coincidencias se puso en marcha al poco de publicar <a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/03/tsunamis-en-japon-cadiz-huelva-y-la-atlantida/" target="_blank">la anterior nota relativa al recién estrenado documental del National Geographic</a>, tendiendo varios hilos entretejidos. Uno de ellos logró que convergiéramos un grupo de allegados, colegas en la investigación de los temas del ramo, en una reunión de carácter informal y privado que se celebró en  la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Huelva el pasado 6 de abril, donde los doctores <strong>Claudio Lozano Guerra-Librero</strong>, especialista en Arqueología Submarina, y <strong>Juan Antonio Morales</strong>, especialista en Geología Submarina, expusieron prolijamente sus puntos de vista sobre el tema que trata el ya archifamoso documental. Ellos están muy capacitados para hacerlo: son dos de los protagonistas de esa producción. El National Geographic los invitó a participar y aceptaron de buena gana.</p>
<p><span id="more-1766"></span>Hago mención especial de la arqueóloga <strong>Mª Victoria Martínez de la Torre</strong>, cuyos alumnos en su curso de iniciación a la arqueología forman el grueso del público asistente a la reunión. Entre ellos quiero destacar a <strong>Alexandra Daza</strong> y <strong>José Alberto Fernández</strong>, dos mentes peculiarmente ágiles e inquietas con una decidida vocación de investigar y aprender.</p>
<p>El coloquio fue filmado por nuestro allegado <strong>Moisés Garrido</strong>, piedra angular en el desarrollo de este hilo sincronístico, y <a href="http://www.odiseajung.com/psicologia-jung-multimedia/media_2.php?tit=nat-geogr-buscando-la-atlantida-universidad-huelva" target="_blank">está subido ya aquí</a>. Una excelente crónica está ya realizada por nuestra allegada <strong>Lourdes Gómez</strong> <a href="http://periodismoymisterio.blogspot.com/2011/04/finding-atlantis-estan-realmente-los.html" rel="nofollow" target="_blank">en su blog</a>. Con estos dos trabajos la información, digamos, oficial, del evento está exhaustivamente divulgada. Pero hay mucho más. Por ejemplo, ciertas cosas que se hablaron a cámara cerrada, y que de momento no tengo permiso para divulgar. Y otras cuestiones con demasiado sesgo subjetivo, personal, para exponerlas públicamente.</p>
<p>Los hilos entretejidos forman auténticas madejas que se despliegan siguiendo las directrices del <em>Anima Mundi</em>&#8230;</p>
<p>He pensado que mejor cuelgo el video también aquí:</p>
<div></div>
<div class="align_cnt"><p style="text-align:center;font-size:1.17em;font-weight:bold">[Ver este vídeo en la página original]</p></div>
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		<title>Conversaciones con Giegerich</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Apr 2011 08:34:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Historia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Eskenazi]]></category>
		<category><![CDATA[James Hillman]]></category>
		<category><![CDATA[Jung]]></category>
		<category><![CDATA[Wolfgang Giegerich]]></category>

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		<description><![CDATA[Enrique Eskenazi lleva tiempo haciendo una gran labor en la divulgación del ideario de esta nueva lumbrera del "junguismo" que es Wolfgang Giegerich. Al final, todos regresamos al pensamiento hindú, al griego y/o al alemán]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter" title="Wolfgang Giegerich" src="http://1.bp.blogspot.com/_JcACkWcDLaI/TOru4zBlS0I/AAAAAAAAAHE/V3g9dXK_HUI/s400/eranos%2B27.jpg" alt="" width="319" height="400" /></p>
<p><a rel="nofollow" href="http://eeskenazi.blogspot.com/" target="_blank">Enrique Eskenazi</a> lleva tiempo haciendo una gran labor en la divulgación del ideario de esta nueva lumbrera del &#8220;junguismo&#8221; que es <a rel="nofollow" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Wolfgang_Giegerich" target="_blank">Wolfgang Giegerich</a>. Al final, todos regresamos al pensamiento hindú, al griego y/o al alemán, al parecer unidos en su común vocación por la abismal profundidad a través de una atávica y especial <em>aura catena</em> diferenciada dentro de lo indoeuropeo. La lucidez y agudeza de este pensamiento, de rasgos tan prometeicos, sólo es alcanzada por anglosajones, franceses y latinos a través de puntuales genialidades. A duras penas.<span id="more-1721"></span></p>
<p>En efecto, Giegerich es de esa raza de pensadores que agarran el toro por los cuernos y, así, analiza los asuntos fundamentales que incumben a lo junguiano sin andarse por las ramas. Las últimas consecuencias, los fines, y las raíces, las bases, de la construcción filosófica junguiana es su principal interés. Lo trascendente de lo trascendente. El espíritu, hablando en plata. Hillman, por poner un ejemplo de una forma de pensar distinta, baila de puntillas y remolonea cuando tiene que acercarse al espíritu. Por eso crea una filosofía-psicología descentrada, es decir, sin centro. Algo <em>artístico-sentimental</em>. Claro que toda la producción hillmaniana gira alrededor de lo esencial, pues la intuición busca el centro espiritual como el imán el polo norte, pero él prefiere que aparezca todo bajo la forma, digámoslo así, de un secreto a voces. Si no, tendría que responsabilizarse por algo peliagudo cuyo abordaje reclama voto pitagórico, kantiano o de fakir: años de vida ascética contemplativa. Lo cual es bastante antiamericano.</p>
<p>Sin embargo, no he encontrado aún que Giegerich diga algo sobre lo esencial que sea certero, o, al menos, novedoso. En lo mejor, lo que hace es ahondar más con el afilado arado de su mente en un surco que ya está trazado. Se replantea una y otra vez los básicos, tratando de ser original, y lo único que hace es girar una rueda que ya está muy desgastada. Alcanza a plantear cuestiones que lo junguiano ya ha contestado. En lo peor, las flechas de su pensamiento-intuición dan en cualquier sitio menos en el centro de la diana. Al final, Giegerich se convierte en otra promesa más de la filosofía que no acaba de encontrarle el centro, el <em>lingam</em>, a su mandala. Supera a Hillman en aspiración y ambición (intelectuales), pero no consigue recorrer ni la mitad de su camino.</p>
<p>Así, al menos, lo veo yo. Para descubrir cómo lo perciben ustedes les animo a leer al menos este artículo publicado en la web de Don Enrique: <a rel="nofollow" href="http://homepage.mac.com/eeskenazi/gieg_finsig.html" target="_blank">El Fin del Significado y el Nacimiento del Hombre</a>. Como todo pensador que lo es esgrime su espada con ansia de hacer sangre, ya sea en enemigos o compañeros de armas, y, sobre todo, buscando el corazón de la autoridad, el padre: Jung. En realidad, todos los junguianos pensadores lo hacemos. Pero es inútil el esfuerzo cuando te autoproclamas junguiano no por seguir a Jung, sino por ser ese un adjetivo de significado bastante accesible con el que nos hacemos reconocer públicamente ciertas personas que en nuestra propia, íntima, intransferible e insobornable experiencia, siguiéndonos a nosotros mismos, hemos visto cosas similares. Te cortarías tu propia rama, esa en la que estás sentado. Quiero decir que cuando no se trata de creer en la gravedad por leer a Newton, sino por caerse de culo, tratar de contradecir al maestro sistemáticamente puede convertirse hasta en contraproducente. Pero, bueno, no es inútil sino necesario el ampliar, comprobar, delimitar, fijar, puntualizar y pulir las consideraciones que los otros, incluido Jung, y nosotros mismos, tenemos al respecto de todo aquello que abarca la psicología analítica. Esa es la fuente de muchos de los grandes y honrosos logros en la ciencia, en el conocimiento. La <em>individuación </em>de muchos filósofos ha consistido en añadir una nota a pie de página en un texto de Platón, parafraseando a Whitehead. Nada más, y nada menos. Y todo eso empieza con la dialéctica, con la crítica, con el replanteamiento de todo, con la espada desenvainada y la empatía guardada en un saco sellado. Incluso en contra del amado maestro, incluso en contra de uno mismo. A mí no me parece que Giegerich vaya a alcanzar el sueño de todo discípulo aventajado: convertirse en el Eisntein del Newton de turno, en el Aristóteles de un Platón, en el Jung de un Freud, y armar así una revolución copernicana en su campo, pero subrayo que ni falta que hace. Es suficiente con seguir profundizando, según manden el pensamiento y el destino. Y eso es lo que voy a tratar de hacer yo a continuación comentando párrafos del incisivo alemán que me parecen de especial importancia:</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Una de las voces más persuasivas que durante el último siglo planteó la cuestión del &#8220;significado de la vida&#8221; o como también podríamos decir, la cuestión del significado &#8220;mítico&#8221;, &#8220;religioso&#8221;, o &#8220;metafísico&#8221; (1), fue la de CG Jung. Sus ideas se movieron entre dos polos. Por un lado, estaba su implacable diagnóstico de que &#8220;evidentemente ya no tenemos ningún mito&#8221; (Jaffé, 1989, p. 171), o &#8220;nuestro mito ha enmudecido y ya no da respuestas&#8221; (p. 332), hoy &#8220;permanecemos con las manos vacías, confundidos y perplejos&#8221; (ibíd.), y &#8220;ya no hay dioses a los que podamos invocar&#8221; (Jung, 1964, § 598). Jung (1954a), incluso llegó tan lejos como para afirmar que &#8220;sería mucho mejor afirmar humildemente nuestra pobreza espiritual, nuestra carencia de símbolos–en vez de simular un legado del cual no somos los legítimos herederos&#8221; (§ 28). Jung fue muy consciente de que &#8220;el hombre moderno vive consigo mismo en soledad&#8221;, &#8220;donde en la fría luz de la conciencia, la desnudez vacía del mundo alcanza a las mismas estrellas&#8221; (§ 29). (2) El otro polo del pensamiento sobre el significado sale a primer plano cuando al citado diagnóstico de que &#8220;no, evidentemente ya no tenemos ningún mito&#8221;, Jung inmediatamente reacciona con la sorprendente pregunta, &#8220;Pero entonces ¿cuál es tu mito? ¿Cuál es el mito en el que vives?&#8221; Jung no aceptó el &#8220;no&#8221; como respuesta. En su opinión, el significado es indispensable, y la pérdida de significado en los tiempos modernos es la razón final de toda neurosis. La neurosis se debería a la falta de significado y a la falta de objetivo en la vida de todos aquellos que la padecen. (3) &#8220;Todo es banal, todo es ‘nada sino’; y esa es la razón por la cual las personas están neuróticas&#8221; (Jung, 1939, 18 627). &#8220;Como veis, el hombre está necesitado de una vida simbólica —verdaderamente necesitado&#8221; (ibíd., 18 625).</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Ambas cosas, por un lado el diagnóstico de la pérdida de significado y la idea de la urgente necesidad de significado (que se unen en aquella frase de Jung que dice: &#8220;no podemos ni siquiera meternos en la cabeza el que ningún mito vendrá a nuestra ayuda a menos de que tengamos la urgente necesidad de uno&#8221; [Jaffé, 1989, p. 332f.]) no son nada nuevo. Ya se habían experimentado y ya se había luchado con ellas de diferentes modos, por lo menos durante cien años antes de Jung. En el siglo XIX no sólo se había descubierto lo que se conoce bajo el lema de &#8220;nihilismo&#8221;, definido por Nietzsche como la falta de objetivos, la falta de respuestas al &#8220;¿Para qué?&#8221;; sino que también se había intentado desesperadamente, siempre con nuevos planes utópicos, proporcionar un nuevo objetivo final para la vida. Para mencionar sólo tres ejemplos, Kierkegaard había propuesto un salto hacia la fe, Marx había prometido la sociedad comunista, y Nietzsche había puesto todas sus esperanzas en la ansiada llegada de lo que él imaginó bajo el nombre simbólico de &#8220;Dionisos&#8221;, que vendría e inspiraría a &#8220;Ariadna&#8221;, el Alma abandonada, lista para recibir a Dionisio, poniendo fin así a la esterilidad que se había alcanzado en el siglo XIX. (4)</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">1. La Auto-Contradicción Inherente en la Búsqueda de Significado</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Uno podría pensar que el diagnóstico de la pérdida de significado es la causa, mientras que la búsqueda de significado es el resultado; además, que la pérdida de significado es la &#8220;enfermedad&#8221;, mientras que la búsqueda de significado sería la cura. Pero, la &#8220;pérdida de significado&#8221; por un lado, y la &#8220;búsqueda de significado&#8221; por el otro, se han de considerar, más bien, como las dos caras de una misma moneda. Así como el sentimiento de la pérdida de significado es lo que crea un anhelo de significado, también, y del mismo modo, la idea de la necesidad de un mayor significado es lo que hace que la vida aparezca intolerablemente banal y &#8220;nada segura&#8221;, simplemente &#8220;maya, en comparación con aquella cosa que hace que tu vida sea significativa&#8221; (Jung, 1939, § 630). Cuanto más se añora el significado, más banal se vuelve la vida, mientras más banal uno sienta que es la vida, más dirá con Jung, &#8220;Todo mi ser estaba buscando algo todavía desconocido que pudiera conferir significado a la banalidad de la vida&#8221; (Jaffé, 1989, p. 165). No hay aquí dos fenómenos, sino sólo uno. La búsqueda de significado es el opuesto de sí mismo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Es lo que hace que la realidad se vuelva aquello mismo sin sentido que se intenta vencer; es el síntoma o la enfermedad mismos, cuya cura pretende ser. El deseo de significado se engaña respecto a sí mismo. ¿Cuál es la ilusión? La búsqueda de significado busca algo que no puede ser buscado, porque cualquier búsqueda destruiría lo que pretende obtenerse. El significado no es una entidad que podría tenerse, ni es un credo, una doctrina, una visión del mundo, ni tampoco algo como el tesoro tan difícil de conseguir de los cuentos de hadas. No es semántico, no es un contenido. El significado, en el caso de que existiese, sería, ante todo, un hecho implícito de la existencia, un a priori. Nunca puede ser la respuesta a una pregunta; por el contrario, es una indiscutible e incuestionable certeza anterior a cualquier posible cuestionamiento. Es el estado de tener base [groundedness] de la existencia, es un sentido de encastramiento [embeddedness] en la vida, de un estar contenido en el mundo—incluso podríamos llegar a decir una adentridad en tanto que lógica de la existencia como tal. El significado de la vida es tan auto-evidente como la adentridad del agua lo es para los peces.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">El mito, la religión, la metafísica—nunca fueron respuestas a cuestiones explícitas y angustiosas sobre el significado de la vida, tales como cuando, por ejemplo, William James en 1897 planteó la pregunta &#8220;¿Vale la pena vivir la vida?&#8221; No, fueron meramente la articulación o la formulación concreta, en forma imaginal y, en el caso de la metafísica, la explicación, bajo el modo del pensamiento, de la forma de la adentridad existente de hecho, o del poseer base de la existencia propia de cada situación histórica respectivamente. Los cuentos de los mitos, las prácticas religiosas, las doctrinas o los dogmas, los elaborados sistemas de la metafísica, expresaban en diferentes modos la lógica que de hecho gobernaba la vida vivida de la gente. Eran la auto-expresión en la conciencia del significado que había entonces. Por esta razón, los mitos, los rituales y la metafísica, simplemente decían—y celebraban—la verdad. Esa era su tarea. Así como el pez nunca hubiera podido cuestionar seriamente la falta o no de sentido de estar en el agua, así, desde la época del mito, hasta el final de la era de la metafísica, es decir, a través del tiempo de Hegel y Schelling, el hombre no podría posiblemente, con toda sinceridad, haberse planteado seriamente la pregunta &#8220;¿Vale la Pena Vivir?&#8221; como una pregunta real, sino meramente retórica.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Si en el siglo XIX la cuestión del significado y del valor de la vida súbitamente—o poco a poco —se hizo posible, y de hecho, entonces se volvió una pregunta seria y urgente más que posible, es porque tuvo que haber tenido lugar un cambio radical en el modo de estar-en-el-mundo del hombre. El hombre tuvo que haberse salido de su previo y absoluto contenimiento en la vida, de modo que ahora se le ha capacitado y, a la vez, se le ha obligado a ver la vida como si ella estuviera fuera, pues sólo de este modo puede, en primer lugar, volverse temática y problemática la totalidad de la vida. Ahora, con la cuestión acerca del significado y el valor de la vida, la existencia como tal se ha colocado, por así decirlo, enfrente de la conciencia, que es lo opuesto de la adentridad. Ahora, el Hombre, por primera vez, tiene una posición hacia el mundo per se. (5) La cuestión del significado, es la marca de la época moderna después de la conclusión de la edad de la metafísica a comienzos del siglo XIX.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Ahora podemos entender por qué la búsqueda moderna de significado es necesariamente auto-contradictoria. La búsqueda de un significado es verdaderamente, si bien es de manera oculta la añoranza de un estado de adentridad, pero puesto que la pregunta sobre el valor y el significado de la vida tiene existencia como un todo en su campo de visión, inevitablemente nos coloca afuera y frente a la vida misma. La búsqueda de un significado inadvertidamente tiene que construir aquello que justamente desearía que fuese la lógica o la sintaxis de la vida, como un contenido semántico, como una especie de doctrina de sabiduría, o de credo, o de ideología, y en ultima instancia como un bien de consumo. Esta es la razón por la que hoy el significado existe en una pluralidad de significados diversos en competencia, puestos a la venta en un enorme &#8220;mercado de significados&#8221; por toda una entera &#8220;industria del significado&#8221;, y por lo cual estamos en la posición de consumidores que tienen que tomar sus decisiones y elecciones respecto a estos &#8220;significados.&#8221; (6) Incluso si &#8220;compramos&#8221; un cierto significado y nos emparedamos en él, y nos metemos dentro de él, nada puede deshacer el hecho de que se trata de una adquisición secundaria y que nuestra adentridad en ese significado, si llegara a existir, sería como aquella en una casa que nosotros mismos hemos construido o alquilado, y no ya aquel tipo de adentridad a priori, no elegida e irrevocable, que era lo que realmente se estaba buscando.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Además de la contradicción intelectual inherente a la cuestión del significado existe también una contradicción emocional: no podíamos ni siquiera desear seriamente encontrar realizado de hecho lo que en verdad está buscando nuestra búsqueda de significado. Porque si de hecho se realizara el tipo de adentridad que se añora, resultaría intolerable e insoportable para el sujeto moderno. Chocaría con nuestra insistencia inalienable en la individualidad emancipada y en la racionalidad libre. Necesariamente sería sentida como un aprisionamiento, como una pesadilla, de la cual ya nos han dado una muestra de lo que podría ser la experiencia de los estadios totalitarios del siglo XX y las sectas fundamentalistas.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Unos pocos ejemplos podrían servir como ilustraciones sugerentes para evocar al menos cierto sentido inevitable del estar contenido que una vez fue, pero ya no puedo dar aquí una exposición más elaborada para lo que este punto requeriría. </span></p>
</div>
<p>En definitiva, trata de convencernos Giegerich de que la persona aquejada de dolor por la carencia de un sentido elevado en su vivir es un &#8220;malade imaginaire&#8221;, un enfermo imaginario. Mal asunto el tomar ese derrotero por parte de un psicólogo, cuya ocupación es precisamente la neurosis, la depresión y todo ese abanico de &#8220;enfermedades imaginarias&#8221;, de enfermedades de eso inasible que es la psique, tejida con esa gasa etérea de los sueños y la imaginación. A la propuesta de toda esa corriente de la filosofía que considera real sólo lo inmediato, lo sensorial, lo racional que se construye sobre eso y todo el acervo de asuntos que alcanza a valorar el mero sentido común es a la que precisamente responde la psicología profunda trayendo a consideración algo tan extraño, extravagante y <em>sui generis</em> como es lo inconsciente. Algo que, en efecto, para aquella forma de pensar tiene bastante de imaginario. C. S. Lewis contaba en sus memorias que se convirtió al cristianismo pleno de fe, pero en contra de su voluntad. Giegerich parece haber abrazado lo junguiano de un modo parecido.</p>
<p>De igual modo podríamos emplear su argumento para tratar de convencer a la audiencia de que la desesperación por amor es irreal, pues parece proceder de un caprichoso deseo que se empeña en padecer el sujeto, cuando nada hay en él que podamos tildar de verdaderamente necesario. La gente, sin embargo, sigue suicidándose por amor. No soporta su imaginaria carencia.</p>
<p>Como vemos, él es consciente de que los hombres en general sienten <em>horror vacui</em> ante la vida banal del barquero, y, por lo tanto, que Jung es de todo menos un caso único de obsesión idealista y romántica. Nos cuenta otra vez la realidad flagrante ya asumida desde hace rato de que la religión no se crea ni se destruye, sino sólo se transforma: en utopías políticas, en todo tipo de -ismos, en ateísmo incluso, pero llega a la conclusión de que todo eso, a día de hoy, es un anacronismo, un error. Una contingencia prescindible. Habla del mercadillo espiritual actual pero no para contraponer esa tonta manera de buscar la verdad a la legítima forma, sino para romper la mayor y decir que toda búsqueda es en sí tonta. Una y otra vez el pensamiento de este filósofo va a tratar de sostenerse por sí sólo en la racionalidad, en la conciencia, haciendo caso omiso de la conexión que su intuición le proporcionaría con su inconsciente. Por eso no parece comprender en su verdadera implicación lo que él mismo dice. Cuando afirma &#8220;<span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">El significado, en el caso de que existiese, sería, ante todo, un hecho implícito de la existencia, un a priori</span>&#8221; no parece darse cuenta de que está aludiendo precisamente al arquetipo, algo que, a pesar de su desafortunado nombre, estará plenamente vigente mientras el Hombre sea lo que es. Pero quizás le ocurra precisamente que no acaba de darse cuenta de que arquetipo no es un concepto, ni una curiosidad arqueológica, sino una realidad fáctica, un a priori, también de su pensamiento, que, de hecho, existe incólume y omnipotente ahora mismo, aquí mismo. &#8220;<span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Nunca puede ser la respuesta a una pregunta; por el contrario, es una indiscutible e incuestionable certeza anterior a cualquier posible cuestionamiento. Es el estado de tener base [groundedness] de la existencia, es un sentido de encastramiento [embeddedness] en la vida, de un estar contenido en el mundo—incluso podríamos llegar a decir una adentridad en tanto que lógica de la existencia como tal. El significado de la vida es tan auto-evidente como la adentridad del agua lo es para los peces</span>&#8220;. Si Giegerich no afirmara que el agua es auto-evidente para el pez, como tampoco el océano interior, lo inconsciente, es auto-evidente para nosotros, los hombres-peces, podría captar el sentido tácito de lo que está expresando, de lo que se está diciendo a sí mismo. Si dejara de pensar que el sentido de la vida o es consciente (auto-evidente) o no es, ya que no es así, ni lo fue ni será, razonaría mejor. El que no sea consciente no significa, obviamente, que no exista, así como todos hacemos la digestión aunque no tengamos ni remota idea de ella. Si entendiera la búsqueda idealista, la pregunta romántica, como el intento de elegir la mejor y más sana alimentación para algo de lo que se es apenas consciente, aún siendo un a priori de la existencia (el estómago psíquico), vería como cuadra todo de un modo diferente.</p>
<p>El problema está, de hecho, en la metáfora del pez <em>rodeado</em> de agua. Eso nos muestra que piensa en el sentido de la vida como algo que pertenece eminentemente al entorno cultural, a la ideología, a la religión exotérica. Como decimos: a la conciencia. Está pensando de oficio como filósofo racionalista o, mejor, como extravertido sociólogo. Si pensara como psicólogo usaría otra metáfora, quizás la del ánfora (muy acuariana), donde ese agua brota de dentro hacia fuera. La sociología ha visto que ahí en el exterior se han derrumbado todos los ídolos, pero la psicología los ha vuelto a encontrar perfectamente erguidos buceando adentro. Podemos inventarnos muchos modos culturales, llenos de sus propias modas y creencias, pero el Alma del Mundo no podemos recrearla a capricho.</p>
<p>Yo lo diría así: el Hombre no se inventa su necesidad de conexión con lo Infinito. No es una apuesta racional, es un impulso desde lo inconsciente. Pero la conciencia en su libre albedrío puede ensayar miles de formas erróneas de crear esa conexión. Por eso es pertinente la escrupulosa y responsable búsqueda. Ayer, hoy y mañana.</p>
<p>Por otro lado, es interesante la fijación que tiene con el siglo XIX como origen del <em>razonable </em>nihilismo actual. A la Historia le resulta obvio que el movimiento decidido hacia el humanismo laico, el cientifismo, es muy anterior, y que el XIX representó precisamente una escisión en la personalidad del occidental al aparecer toda esa corriente romántica que quería reencontrarse con la magia medieval en contra de todo el poderoso movimiento racional positivista que estaba triunfando políticamente por doquier, consolidando su paradigma. El XIX como continuador del movimiento que ya estalló en pleno vigor en el XVIII ha dado lugar a esto que tenemos hoy, claro, pero el XIX como contexto del <em>retorno de los brujos</em>, el XIX que inaugura un Goethe, que caracterizan un Wagner, un Poe, un Blake, todas las mesas de oui-ja que pulularon por Europa y toda aquella mediúmnica histeria, es el directo precursor de la psicología profunda en general, de lo junguiano en particular y de la New Age actual. Esto me hace deducir que este siglo es problemático para Giegerich desde dos frentes: como junguiano le cae mal todo lo que tiene de continuador del cientifismo, y como el filósofo racionalista casi en estado puro que es se incomoda ante todos esos rebrotes impetuosos anímicos, procedentes directamente de un subversivo inconsciente, que hacen del romanticismo eso que todos reconocemos.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Cuarto, la adentridad fáctica se veía también en la sumisión resignada e incuestionable del pueblo al destino, a las vicisitudes y rigores de la naturaleza, a los caprichos de los gobernantes, a los caminos inescrutables de Dios.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Quinto y último, si como pretendía Jung, los primitivos australianos, por ejemplo sacrificaban dos tercios de su vida consciente a lo que él llamó la &#8220;vida simbólica&#8221; (Jung, 1939, § 649) y si la vida pública y privada del pueblo en todas las otras culturas anteriores similarmente tenía su centro en sus cultos, vemos que el mirar hacia arriba era más que una inconsecuente actitud subjetiva, era una realidad práctica. Desde un punto de vista estrictamente financiero, es absolutamente sorprendente, por ejemplo, cuánto invirtieron los Egipcios en sus pirámides y tumbas, lo cual no servía a ningún fin práctico inmediato para la supervivencia. Expresaba su dedicación metafísica a algo mayor, en lo cual la existencia humana estaba contenida como un todo. </span></p>
</div>
<p>Éstas son unas consideraciones que a mí me interesan especialmente. Cuando tienes que analizar cómo es verdaderamente una persona lo primero es tomar nota de a qué dedica su dinero, sus recursos, su tiempo. Lo mismo que un &#8220;te quiero&#8221; no significa nada si no va acompañado de una notoria demostración, lo que las personas definan como sus más altos ideales, si no va acompañado de unas ostensibles preocupación y ocupación en esa dirección, es un engaño y un autoengaño. Por eso es muy fácil saber cuándo Europa, como sociedad, abandona su último mito religioso: cuando deja de construir catedrales. Y ya se da ahí esa pérdida, aunque la inercia y el costumbrismo alarguen por siglos ciertos ademanes culturales procedentes de ese período anterior. Sin que sea óbice para que se sigan dando hasta hoy mismo, como se dieron siempre, poderosas vocaciones particulares o subgrupales.</p>
<p>&#8220;<span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Vemos que el mirar hacia arriba era más que una inconsecuente actitud subjetiva</span>&#8220;. Precisamente porque quiere argumentar en dirección contraria nos descubre aquí Giegerich que parte de pensar en lo mítico como una mera proyección de lo psíquico, entendido además lo psíquico como algo solamente subjetivo. Claro que el mirar hacia arriba siempre es algo más que una inconsecuente actitud subjetiva. No hace falta demostrar ahora que se trata de otra cosa, encima trayendo argumentos periféricos. Lo junguiano no entiende lo Inconsciente Colectivo como algo interior, como una cuestión sólo de imaginación humana, por más importante que sea ésta para nosotros. En la observancia del mito se están honrando leyes sobre el comportamiento individual y social, y también de la naturaleza y el cosmos. ¿O acaso está traída de los pelos las relaciones de la psicología analítica con la física cuántica, la astrofísica o la biología? Parece que él parte de la idea de que sí&#8230;</p>
<p>&#8220;<span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">La adentridad fáctica se veía también en la sumisión resignada e incuestionable del pueblo al destino, a las vicisitudes y rigores de la naturaleza, a los caprichos de los gobernantes, a los caminos inescrutables de Dios</span>&#8220;. Así era y así es. Antes explícitamente, ahora tácitamente. En contra de lo que cree ver Giegerich, no hay cambio sustancial en la realidad y en el alma en el paso del mundo antiguo al moderno. Hay un cambio dramático, eso sí, en la perspectiva del ego. Que él piensa es evolutivo, y yo, en muchos aspectos (aunque acepto que no en todos), involutivo. Lo diré otra vez: la religión no se crea ni se destruye, sino sólo se transforma. Cuando se transforma el dios en contenido intelectual, el destino en utopía sociopolítica, y el pensamiento mágico pierde la credibilidad, entonces ha ocurrido una grave involución, porque el Hombre se ha apartado lo más que puede de la Naturaleza, parapetándose en el ego. Que se cree libre. Pero es meramente una creencia. Y de las más falaces y peligrosas, aunque a Giegerich no se lo parezca en absoluto.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Todo lo que se ha descrito en relación con la contención metafísica del hombre en la naturaleza durante las edades del mito y de la metafísica ya no existe más. En la era moderna, que comenzó en el siglo XIX, Atlas perdió su trabajo; ya no hay más arriba y abajo en un universo en el cual la tierra ya no es más el centro, ya no hay más Midgard. Las ideas de centro, de arriba y abajo, se han convertido cosmológicamente en sinsentidos. Sin Atlas que constantemente sostenía y separaba al Cielo de la Tierra, los padres del mundo han caído el uno sobre el otro en la positividad, de manera que ha desaparecido la diferencia metafísica entre Cielo y Tierra, así como la diferencia entre la tierra, la luna, el sol, los planetas, y las estrellas. La dualidad esencial de este mundo terrenal, por un lado, y el mundo trascendente por el otro, simplemente se ha ido, estado que se refleja en la búsqueda de una fórmula uniforme del mundo. Ahora hay positivistamente sólo una sustancia metafísicamente homogénea a partir de la cual se construye en su conjunto todo el &#8220;universo&#8221; (¡ya no hay más kósmos!) [...] De modo semejante, las ideas y los conceptos han perdido su estatus previo de última realidad en tanto que &#8220;universales&#8221; en el sentido neoplatónico de la palabra, es decir, en tanto que realidad superior a la del particular y del individuo concreto, que anteriormente sólo poseía realidad en tanto participaba y estaba subsumido, o contenido en un universal. La imagen más clara de esto es la liberación sexual. Anteriormente había una idea muy clara de lo que era &#8220;un hombre&#8221; y &#8220;una mujer&#8221;, así como su verdadera naturaleza y por lo tanto sus papeles en la sociedad. El concepto era physei, es decir, expresaba inmediatamente, o mejor dicho, era la naturaleza y la verdadera realidad de las cosas y de las personas. El individuo particular tenía su verdad y realidad sólo en y a través del concepto, y por esta razón se consideraban &#8220;no reales&#8221;, &#8220;falsas&#8221;, perversas, no verdaderas las conductas que se desviaban de tales definiciones, como por ejemplo la de los homosexuales, a pesar de que de hecho ocurrieran. Hoy en día, lo único real es lo que de hecho ocurre en los individuos en toda su diversidad, y las ideas, los conceptos y los roles son vistos solamente como construcciones humanas. El singular se ha emancipado del concepto universal, el cual hoy, de hecho, se reduce a un flatus vocis o se experimenta como un mero instrumento humano de opresión.</span></p>
</div>
<p>Esto es de una importancia radical. Está muy, pero que muy bien traído. La intuición, por un lado, una y otra vez se recrea en la captación de un cosmos sustentado en pares de opuestos, cuya formulación más honda y paradigmática es el mandala Yin Yang del taoísmo, y, por otro, en la absoluta realidad de lo sistémico, en la tangibilidad de los <em>universales</em>, tema que empecé a desarrollar prolijamente <a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2009/04/platon-descartes-kant-jung-sobre-la-solidez-del-pensamiento/" target="_blank">aquí</a>. El pensamiento positivista, por el contrario, es esencialmente reduccionista, <em>democritiano</em>: &#8220;todo lo que hay son átomos y vacío&#8221;. Trata de encontrar la última realidad en un elemento, el más simple posible. Es unívoco. Entonces las escalas de valores se pierden. No hay, en efecto, arriba y abajo, así que vale todo y no vale nada. No puede ver diferencias sustanciales entre una casa de citas y una pirámide, pues la realidad última que ve en ambas es el ladrillo. Por cierto, nótese que acabo de recrear una dualidad en mi concepción del asunto ahora mismo.</p>
<p>Debe sernos obvio, tal y como traté en el artículo antes citado, que estas dos formas de crear conciencia y cultura giran sobre sí mismas históricamente y que en ningún caso puede verse el reduccionismo como una evolución de la visión sistémica. El reduccionismo en realidad no crea cultura, la deconstruye. Todo período de deconstrucción, de decadencia y reconstrucción, es reduccionista. Se desmontan los edificios ladrillo a ladrillo para volver a construirlos otra vez, con una forma nueva. La visión junguiana de las cosas viene como respuesta a nuestro particular período de decadencia. Es el aire acuariano que sopla desde el futuro. Justificar la permanencia en una etapa reduccionista es un pecado contra el auténtico devenir histórico.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">El culto de los antepasados ha sido reemplazado por la adoración de la niñez y la juventud; en lugar de la orientación hacia el conocimiento de los antepasados muertos, de los ancianos sabios del pasado, y en vez del cultivo y el respeto por la tradición, la modernidad se caracteriza por la necesidad de originalidad individual y por la constante innovación, así como el deleite en la irreverencia y en la provocación (¡arte moderno!)</span></p>
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<p>Hay que entender que una época reduccionista está a la espera del Superhombre, el Salvador, el Héroe, cuya epifanía comienza, naturalmente, con el Puer. Si esa energía Puer no logra materializar los valores del Padre, del Anciano, todo queda en rebeldía sin causa, en revolución que es involución y en una proliferación desmedida de arte basura. El Puer es aquella fuerza que viene a destronar al destronador Saturno, el demiurgo, el regente en los períodos deconstructivos, para devolver el reino al abuelo Urano. Medítese en estos símbolos.</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Amenazar con los horrores del vacío es una estrategia usual de aquellos que insisten en el significado. Otra estrategia favorita para el mismo propósito consiste en interpretar el cambio que ha ocurrido en términos de una psicología de la culpa. El cambio es visto como una caída, como una decadencia, como un error, como una enfermedad; se debe a nuestra culpa, a nuestra Hybris, a nuestro descuido y a nuestro olvido. Es todo culpa nuestra. Occidente ha dilapidado su herencia espiritual, decía Jung (ibid.). Hemos sido demasiado racionalistas, o demasiado patriarcalistas, o demasiado unilaterales. De modo que ahora, con esta concepción tenemos que humillarnos y volvernos hacia el desconocido inconsciente como la verdadera fuente del significado.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Esta estrategia opera con una escisión estructuralmente neurótica entre el alma y el ego, el alma y el intelecto racional. Sigue la idea de que &#8220;omne bonum a deo, omne malum ab homine.&#8221; (14) Incluso si el mismo Jung ocasionalmente estaba dispuesto a afirmar que &#8220;estoy convencido de que el creciente empobrecimiento de los símbolos tiene un significado&#8221; (Jung, 1954a, § 28), esto implicaría que el empobrecimiento de los símbolos es un desarrollo necesario en la historia, o en la historia de la alquimia del alma, y no nuestro hacer, sin embargo su posición dominante era la de que esto era culpa nuestra. </span></p>
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<p>Otra vez regresamos a la paradoja de Prometeo. El jaleo del pecado original. Debería saber Giegerich que no va a desatar ese nudo gordiano cortando y obviando una de las dos mitades en esta dialéctica. Prometeo es un héroe salvador y un pecador. Judas, en cierto modo, es lo mismo también. Que alguien gracias a una gran desgracia, por ejemplo, un atentado terrorista, encuentre su auténtico lugar en la vida, no exculpa a los terroristas de su terrible acto. ¿O sí? Bueno, si en vez de terroristas les llamamos revolucionarios, porque nos adherimos a su causa&#8230; Qué lío, sí. Todo esto es bastante complicado para la razón. La mejor postura es, por ende, la de Jung, que oscila entre las dos. Pero tratemos de simplificar el problema usando una metáfora esclarecedora: no hay error ni culpa en que el Sol se oculte por la noche, eso tiene que pasar así. Necesita renovarse. El error está en salir gritando por las calles con una vela que el Sol se ha muerto y no existe más, y convencerse y convencer al barrio de que hay que aprender a vivir en la oscuridad. Es el error más simple que existe, un sumar dos más dos igual a cinco. Es, sencillamente, mala ciencia. Visto así, no es tan complicado el juicio.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Claramente, el encastramiento del hombre en la naturaleza ha terminado. Pero puesto que el sentido de &#8220;significado&#8221; no era sino otra cosa que la adentridad, es obvio porqué en los dos últimos siglos se tuvo que experimentar una pérdida de significado, (13) un sentimiento de alienación y de nihilismo. Como Jung (1939g) dijo, el &#8220;alma se ha vuelto solitaria, está extra ecclesiam y en un estado irredento&#8221; (§ 639). De modo semejante el alma ya no está solo extra ecclesiam, sino que está extra naturam. Con esta visión hemos regresado a nuestra discusión, y hemos proporcionado un sutil contrapunto al diagnóstico inicial de Jung cuándo afirmó, &#8220;No, evidentemente, ya no tenemos ningún mito.&#8221;</span></p>
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<p>Aquí vemos a Giegerich coqueteando con el paradigma psicoecológico: cuando el alma está fuera del mito, está también afuera de la naturaleza. Exacto. Por eso una vida sostenible, como se suele decir ahora, no puede ser si es <em>extra ecclesiam</em>. Ésta es la formulación más simple de este paradigma.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Como modelo general para tal interpretación podemos apoyarnos en una concepción de Jung, muy diferente sin embargo, que parece más bien aislada en su obra y que parece no haber tenido consecuencias en su pensamiento ulterior. En su enfoque de los símbolos que se encuentra en la sección &#8220;Definiciones&#8221; de su Tipos Psicológicos (1971) (15) Jung escribe:</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">&#8220;En tanto un símbolo sea una cosa viviente, es una expresión para algo que no puede caracterizarse de ningún otro modo mejor. El símbolo está vivo sólo en tanto está preñado de significado. Pero una vez que su significado ha nacido fuera de él, una vez que se ha encontrado una expresión que formula la cosa buscada, esperada, o adivinada de manera mejor que el símbolo aceptado hasta el momento, entonces el símbolo ha muerto, es decir, sólo posee significación histórica. Podríamos continuar hablando de él como un símbolo, bajo el supuesto tácito de que estamos hablando de él como era antes de que hubiera nacido de él la mejor expresión&#8230; Para toda interpretación esotérica, el símbolo está muerto, porque el esoterismo ya ha dado de manera muy ostensible una expresión mejor, por lo cual el símbolo se vuelve meramente un signo convencional para asociaciones que ya son más y más cabalmente conocidas en otro contexto. Sólo desde el punto de vista exotérico el símbolo es una cosa viva&#8221;. (§ 816)</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Aquí, por lo que respecta al significado de un símbolo, Jung opera con la imagen de la preñez y del nacimiento, y por lo que toca a la interpretación del símbolo, con las ideas de la perspectiva exotérica y esotérica. El símbolo es sólo la forma embrionaria inconclusa de un determinado significado. En la medida en que el símbolo está vivo, su significado aún no ha nacido, no ha visto plenamente la luz del día. El nacimiento del significado, a la vez, significa la muerte de su antigua forma embrionaria, es decir, la muerte de la forma del símbolo, y significa que su significado ha recibido una mejor expresión. La muerte de un símbolo, en tanto equivale al nacimiento de una formulación mejor de aquello de lo que habla, no implica que deba enfocarse como una catástrofe intolerable. Se trata de una transformación que ciertamente va acompañada de una pérdida, pero en última instancia es una ganancia, un progreso, al igual que lo es el nacimiento en el caso del embarazo biológico. Por lo tanto, así es precisamente el destino del significado, nacer a partir de su forma de mera preñez original (implícito, Ansichsein). </span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">El movimiento de la mente que interpreta, en cambio, es el opuesto del movimiento del significado. En tanto que el significado aún está oculto en el vientre del símbolo, la mente lo ve o lo adivina desde fuera; esto es lo que Jung llama el punto de vista exotérico de la mente. El nacimiento del significado a partir del símbolo, va de la mano de la iniciación de la mente en el significado de modo que entiende el significado desde dentro mismo y es plenamente consciente de él; el significado se ha vuelto así explícito, comprendido conceptualmente (= la perspectiva esotérica), lo cual, sin embargo, equivale naturalmente a la pérdida de su mística. Se ha vuelto por lo tanto, desmitologizado y desacralizado y ahora es meramente un contenido común de la conciencia (como diría Jung, se ha vuelto un &#8220;signo convencional&#8221;).</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">De modo que tenemos que entender que la &#8220;adentridad del significado&#8221; (= cuando el símbolo viviente aún está meramente preñado con su significado) y un &#8220;punto de vista exotérico&#8221; son descripciones de la misma situación desde lados opuestos.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Este pasaje de Jung acerca del símbolo es uno de los raros momentos en que Jung se eleva a un verdadero pensamiento dialéctico en términos de una superación hegeliana.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Jung habló aquí de la historia o del destino del significado de los símbolos individuales. En el caso de la muerte de un símbolo individual a través de la transición de la conciencia individual de un punto de vista exotérico hacia uno esotérico, podría ocurrir que esta pérdida fuese compensada por la emergencia de un nuevo símbolo que está preñado con un significado diferente, de modo que aparezca una nueva fascinación. Esto es lo que de hecho ha ocurrido en la historia muchas veces; ha habido numerosos períodos de crisis cultural, en que los viejos dioses o símbolos habían perdido su convicción y los nuevos todavía no habían fascinado a la gente, pero iban emergiendo lentamente. Estos tiempos de transición fueron tiempos de sufrimiento empírico y temporal por la pérdida de sentido, mientras que la adentridad lógica fundamental continuaba, incluso en el período de su ausencia empírica. Este tipo de cambio y de problema podría compararse a la inquietud durante una mudanza, cuando uno ya no está en la casa antigua y todavía no se ha mudado a la nueva casa.</span></p>
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<p>Esto es trascendental. Estamos diferenciando <em>imágenes primigenias</em> de <em>ideas primigenias</em>, los símbolos de los contenidos filosóficos, las formas de la no-forma dentro de la fenomenología del espíritu, la imaginería del sueño de su interpretación. Muchas veces he denunciado que Jung y los junguianos se ocupan poco de tratar y traer a colación el asunto de las <em>ideas primigenias</em>. Una idea primigenia es por ejemplo aquello de &#8220;los universales son entidades reales. No son meras abstracciones lingüísticas, <em>flatus vocis</em>&#8220;. La religión está llena de imágenes primordiales y la filosofía de ideas arquetípicas. La cita de Jung no es muy correcta, por incompleta, y el comentario de Giegerich es directamente desafinado y desafortunado. Jung habla de los casos en que la idea primigenia desplaza a la imagen, lo cual es la dirección de la <em>gnosis</em>: desde la visión hacia la comprensión. Desde el sueño a la interpretación. Pero la <em>numinosidad</em> no se agota en ese proceso, ni mucho menos, cosa que Giegerich deduce apresuradamente desde las palabras de Jung, cuando no dan ningún pie a eso. Nada se vuelve &#8220;desmitologizado y desacralizado&#8221; (qué barbaridad&#8230;), ya que la energía trascendente que portan las ideas primigenias (las formulaciones metafísicas) es superior incluso a la de las imágenes. Por eso el dominio de la gnosis, del conocimiento esotérico, es el nivel superior de todas las formas místicas. Pero hay que añadir a las disquisiciones de Jung que no siempre una imagen agota su <em>numen</em> en la expresión de una idea metafísica contenida en ella. Hay imágenes que son como una matriz de significados, que irradian en tantas direcciones y afectan tantas áreas que resultan de validez prácticamente eterna, por más que destilemos desde ellas profundos pensamientos (invoquemos las figuras del Tarot, por ejemplo). Aún más: hay imágenes que parecen tener consistencia propia, como los difuntos que aparecen a veces en los sueños, y que son irreducibles <em>in toto</em> a una expresión mental, a una concepción que los reduzca a lenguaje, a representación. Son como <em>símbolos-cosa</em>. A veces cosas, sin más. Pensemos en la Astrología, por ejemplo. Esta misma semana he obtenido magníficos ejemplos del poder fáctico, objetivo, que puede animar la representación de un ídolo, incluso aunque ya no se crea desde hace siglos en él.</p>
<p>Por lo tanto, ni pasar de la imagen al significado intelectual que le es inherente la desacraliza, ni la inmanencia tiene por qué infectar a los símbolos, incluso aunque se crea que están muertos y vacíos ya de toda su trascendencia, ni es mero lenguaje todo lo que la psique ve más allá de los órganos de los sentidos. Otra cosa es la cuestión de la renovación de los símbolos y las ideas a lo largo de la Historia de una cultura, ese ocultarse para volver a salir del Sol que hablábamos antes. Tengo que decir que esta muerte y renacimiento de los dioses es un asunto que afecta mucho más a la vertiente exotérica que a la esotérica. Ahí afuera, en las sociedades y su literalismo inmanente, la gente y sus guías intelectuales cada tanto tiempo se decepcionan de que las promesas míticas jamás se cumplan, de que las tierras prometidas que todos los mitos pregonan sigan sin materializarse aquí abajo. También se hace necesario que cada cierto tiempo el mito se transforme para adaptarse a, para albergar, las nuevas creaciones tecnológicas y las nuevas adquisiciones culturales. Es así como decepcionados de los ángeles de antaño pasamos a ver hoy extraterrestres. Sin embargo, en el mundo del esoterismo se habla de <em>filosofía perenne</em>, de tradición. Se es consciente de que la enseñanza gnóstica es fundamentalmente la misma hoy y 10.000 años atrás. Hoy hablamos de arquetipos y de inconsciente, antes de Logos, o de Shiva. Es lo mismo. Existe una depuración, una amplificación, una traslación, una cierta evolución, en la gnosis, cierto. Pero el concepto de arquetipo, repito, contiene la idea de lo ancestral en paralelo con las de actualidad y vigencia.</p>
<p>Muchas cosas cambian, mientras que otras no.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">De modo que cuando el hombre nace en un sentido literal, no ha nacido en absoluto. Meramente ha intercambiado el útero biológico de la madre por un segundo útero, el útero espiritual, el saco amniótico de la mente, de las imágenes y los significados. El hombre no ha nacido directamente en su entorno. Ha &#8220;nacido&#8221; en su ser mente y alma. Un poco como los astronautas que realmente no se aventuran al espacio exterior, sino que permanecen en sus trajes espaciales o en sus naves espaciales que los protegen del espacio exterior, de modo semejante, el hombre, aún cuando literalmente y biológicamente ha nacido en su entorno, está lógicamente vestido en su traje espacial, o podríamos decir en su traje ambiental, o si se quiere decir así, está vestido en sus imágenes, ideas, conceptos y palabras. Cuando dije que el hombre nació en su ser mente y alma, esto fue un poco prematuro. La idea de que nació en un traje espacial de imágenes es más correcta. Hace evidente que la persona en el traje espacial y el traje espacial mismo en principio son separables como dos &#8220;sustancias&#8221; distintas. El hombre pre-moderno en tanto que individuo estaba en la mente y en el alma. Vivía fundamentalmente encapsulado en sus imágenes y concepciones. La mente y el alma estaban afuera, a su alrededor, en el mundo. Como hemos visto, las ideas y los conceptos eran inmediatamente reales, eran hipóstasis en el sentido Neoplatónico. Eran la verdadera naturaleza de las cosas. Por el otro lado, hay una limitación en la imagen del traje espacial. Porque sugiere algo demasiado rígido. De modo que, cambiemos a otra imagen y digamos que el hombre estaba flotando en la mente y en el alma como en su segundo líquido amniótico. </span></p>
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<p>El movimiento junguiano es la respuesta que se ha dado dentro de la historia del pensamiento a las formulaciones de una Ilustración, de un Nietzsche, de un Freud: puedes pretender matar a Padre y Madre, a Diosa y Dios, pero sólo destruyes su apariencia. Puedes quemar iglesias, pero la religión continúa intacta. Puedes despreciar la metafísica en los libros y en la cultura, pero sigue formando parte de tu sangre. Puedes quitarte el rígido traje espacial, pero sólo para descubrir que el traje espacial es también tu esqueleto.</p>
<p>En esoterismo hablamos del segundo nacimiento, el que de verdad convierte al Hombre en adulto, y emancipa de ese traje rígido espacial que significan la familia carnal y la cultura en general en la que tuvo lugar el primer nacimiento. Pero seguimos tratando con Padre y Madre celestiales, con Shiva y Shakti, pues la libertad del ego no significa en realidad nada que no sea la capacidad de ponerse al servicio de todo eso que está por encima de él y frente a lo cual tiene que rendir cuentas como hijo obediente.</p>
<p>Es obvio que Giegerich tiene un concepto lineal del tiempo. Ve la evolución filogenética humana como una línea evolutiva ascendente, y la compara con la ontogénesis individual, el viaje del feto al viejo. Pierde de vista completamente el aspecto circular del tiempo, el Ouroboros, la cadencia del Samsara. Ni siquiera se da cuenta de que este período iconoclasta de la Humanidad ya lo atravesaron los hombres muchas veces antes. Muchas veces ha ocurrido ya que el Hombre se sintiera primero libre al destrozar sus viejos ídolos y luego desolado. Rebuscando desesperadamente los añicos para volver a rearmar las piezas. Debemos tener claro que la razón científica es un instrumento tecnológico prodigioso, que, en ese aspecto, supera al pensamiento mágico, el cual no tiene ninguna pretensión de ser ni industrioso ni industrial. Pero el pensamiento mágico es una instancia más adulta, más madura y más evolucionada que aquel en todo lo demás. Digo algo así, rompedor y retante, para que se note que la inconoclasia no es una característica propia sólo del pensamiento cientifista.</p>
<p>El Hombre moderno, en ese pretendido estado de madurez histórica, sin embargo no hace otra cosa que mirar hacia su niñez en busca de traumas y disfuncionalidades para entender la amargura de su vida adulta. Ve el mundo igual a los 15 que a los 95 años. Las mujeres modernas son caprichosas como niñas mimadas y los hombres sensibleros y cobardes como niños débiles y asustadizos, ambos irresponsables y narcisistas. Malcriados. No hacemos más que protestar exigiendo a mamá Estado que nos mime, que nos done, que nos ampare. Toda nuestra pretendida libertad se deshace en el miedo enfermizo con el que nos enfrentamos a los rigores de la vida. Nos hemos convertido en tan dramáticamente ingenuos que queremos conjurar con nuestras ruidosas declaraciones sobre lo que creemos que son nuestros derechos universales las universales y arduas responsabilidades que nos impone la madre naturaleza.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">El animal se ve llevado desde dentro de sí mismo por instintos, como empujado por detrás. Esto es fundamentalmente inconsciente, tiene sus leyes contenidas en sus mecanismos de liberación, incorporados físicamente e innatos, siempre empujándolo como por detrás suyo. El hombre, por contraste, tiene el equivalente de los instintos, las leyes o la lógica de su naturaleza humana y de su vida, ya no en sí mismo en forma de mecanismos de liberación, sino, fuera de sí mismo, como en el horizonte del mundo en el que vive (en el cosmos, en las estrellas, en las cosas y acontecimientos de la naturaleza) y los tiene en la forma de figuras y mensajes divinos. Y el conocimiento acerca de la lógica de su naturaleza le llega al hombre fundamentalmente más tarde, a posteriori, en parte como visiones espontáneas, revelaciones o apariciones, en parte como algo que se lee en el mundo, en parte y mayormente a través del antiguo almacén tradicional de imágenes y concepciones del pueblo que han sido transmitidos y llenados de vida en cada nueva generación. Este es el motivo por el cual el hombre es fundamentalmente consciente, por naturaleza e inalienablemente, por tanto: las &#8220;leyes&#8221; de su naturaleza, están delante de su mente, tienen la forma del conocimiento para él; las ve ahí afuera (percibidas mítica o imaginalmente) en el mundo natural como si fuera un espejo. Él es &#8220;sobreanimal&#8221;, hombre, humano, porque ha abandonado el adentro inconsciente (los instintos) a cambio de tener sus &#8220;leyes&#8221; ahí afuera en la forma de un horizonte que lo envuelve, y porque ha abandonado la naturaleza mecánica de las leyes naturales arraigadas en el cuerpo individual a cambio de la forma del conocimiento de sus &#8220;leyes&#8221; de manera mental, nocional, conceptual, cultural y comunal. El antiguo símbolo de los árboles que tienen sus raíces en el cielo y que crecen hacia la tierra, podría reflejar justamente la inversión que aquí se está discutiendo. </span></p>
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<p>Párrafos muy lúcidos en lo que tienen de obvio, problemáticos cuando se lanza a argumentar otra vez apoyado en su leitmotiv &#8220;lo instintivo es inconsciente y lo espiritual consciente&#8221;, aunque aquí concede al menos que la conciencia de sus designios espirituales &#8220;<span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">le llega al hombre fundamentalmente más tarde, a posteriori</span>&#8221; (o sea, que antes era algo inconsciente). La cuestión es que todo el mundo sabe cabalmente desde muy pequeño lo que tiene que hacer cuando tiene hambre y sin embargo se tardan a veces décadas en comprender lo que un sueño te envió en clave simbólica acerca de lo que deberías hacer con tu vida. Los hindúes dirían que se tardan miles de reencarnaciones en hacerse consciente del espíritu. Señalemos la obviedad de que si <span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">&#8220;el hombre [...] tiene las leyes o la lógica de su naturaleza humana y de su vida [...] fuera de sí mismo&#8221;,</span> eso ni quita que esté al mismo tiempo empujado por los instintos, como cualquier otro animal, ni convierte al <span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">&#8220;cosmos, las estrellas y las cosas y acontecimientos de la naturaleza&#8221;</span> en algo consciente, comprensible y legible (hoy o lo más tardar pasado mañana) como sí lo es un código moral o penal. El verdadero misterio, eso abismal e ignoto, está en el plano espiritual del arquetipo, en la formulación intuitiva, en el mito y el símbolo, aunque sea desde ahí desde donde se construye la máxima complejidad y esplendor de eso que llamamos conciencia. Pero lo hacemos a duras penas, abriéndonos paso en una densa bruma, discutiendo interminablemente (con nosotros mismos y los demás) sobre las leyes morales, científicas y metafísicas que vamos barruntando. La zona instintiva en sí, sin embargo, es bastante accesible. Tengamos presente que mientras Freud creyó descubrir que lo inconsciente estaba cargado de misterios sexuales, la realidad es que el sexo en sí no tiene misterio ninguno como instinto, y todo el del mundo como depositario de una gigantesca carga espiritual, mítica, que le subyace. Esto no lo vio Freud precisamente porque le era inconsciente esa parte, mas no la biológica, claro. Así que no tuvo más remedio que representarse lo banal como trascendente.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Además: ¿realmente lo vuelve a uno neurótico la falta de “la cosa única”, el significado? Sostengo aquí que no hay ni un sólo caso dónde la falta de significado en la vida fuera causa de enfermedad. Usando una figura de pensamiento nietzscheana, digo que “es un fallo filológico: uno confunde continuamente la explicación con el texto”. El sufrimiento por la falta de significado y de dirección es “una formulación, no una causa” (Nietzsche, 1956, p. 306ff., # 953) de la neurosis. Es la expresión de una pretensiocidad neurótica, una demanda de pomposidad metafísica. Es el engaño de que la vida sólo es vida si, como en las carreras de perros, hay la salchicha o algo que perseguir sin nunca poder alcanzarla. Por lo tanto una persona que busca esa cosa única preciosa, el significado, “es como una bestia sobre un suelo desnudo obligado a girar en círculo por un espíritu maligno, mientras a su alrededor hay hermosos prados verdes”.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Jung se negó a ver ésto. Ciertamente, vio el peligro de una búsqueda inútil. Una vez dijo que “en mis muchos viajes he encontrado gente que estaba dando ya su tercer vuelta al mundo—ininterrumpidamente. Sólo viajando, viajando, buscando, buscando.” A una mujer así, Jung le preguntó, “‘¿Para qué? . . . ¿Qué está tratando de hacer con esto?’ Y me sorprendí cuando miré en sus ojos—los ojos de un animal acorralado, cazado. . . . Casi poseída.” Pero luego continúa “¿Y por qué estaba poseída? Porque no vive una vida que haga sentido. La suya es una vida totalmente, grotescamente banal, completamente pobre, sin significado, sin sentido en absoluto. Si muriera hoy, nada habría ocurrido, nada habría desaparecido— porque ella no es nada. Pero si pudiera decir, ‘Soy la hija de la Luna. Cada noche tengo que ayudar a la Luna, mi Madre, a que cruce el horizonte’ —¡ah, entonces sería otra cosa! Entonces estaría viva, entonces su vida haría sentido, y haría sentido en toda su continuidad, y para toda la humanidad” (Jung, 1939, § 630). Y, podríamos añadir, entonces estaría curada.</span></p>
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<p>¿De qué estamos hablando entonces, Giegerich? ¿Tú has atravesado una neurosis? ¿Has profundizado en ella? ¿Tienes experiencia real, personal, de lo que significa <em>individuación</em>? ¿En qué te basas para hablar así? ¿En tu mente lógica? Sólo con este párrafo el autor nos obliga a pensar que todo lo que &#8220;escribe es pura paja&#8221;, parafraseando a Tomás de Aquino. Pero sirve para escribir libros y redactar entradas en blogs. Así que seguimos con la cháchara:</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Pues la adentridad en la situación pre-moderna también había sido contenimiento en el lenguaje. Cuando uno tiene el propio lugar lógico dentro del lenguaje, las palabras como hechos concretos (como sonidos fonéticos), como medios fácticos de expresión, pasan totalmente inadvertidas. Las palabras hacen su trabajo, pero no se saltan a primer plano. El hombre aquí está completamente entregado al significado de los sonidos; se demora únicamente en las ideas o en las cosas y acontecimientos aludidos por el lenguaje, usando las palabras y sus sonidos solamente como algo para saltar al reino del significado. (19) La conciencia flota en los significados. Las palabras y la gramática, es decir, el lenguaje como tal, se daban por supuestos, un poco como un pez que toma el agua como el elemento de su vida por supuesto. Aunque las palabras, las sílabas, los sonidos del lenguaje, por supuesto, no hacen su función como ciegos agentes silenciosos, sin embargo se vuelven audibles sólo para morir inmediatamente y, porque sólo desvaneciéndose como sonido pueden realizar su trabajo como portadores de significado. La muerte o la superación de las palabras como sonidos es el significado de la frase. Este y el hecho de que la conciencia más o menos viviera exclusivamente con su significado, es por lo cual las palabras, las frases, las imágenes poéticas, son aquí inmediatamente lo verdadero y lo real. (20) Ellas son Sachen selbst [las cosas mismas]. La invocación que en el siglo XX hace Husserl, &#8220;Hay que volver a las cosas mismas,&#8221; no hubiera hecho ningún sentido aquí. El lenguaje aquí, es en sí mismo simbólico (en el sentido en que Jung habla de una vida simbólica), si no epifánico (por supuesto epifánico en el nivel mental o lógico, no experiencialmente o religiosamente). Esta naturaleza simbólica del lenguaje, sobrevivió incluso en la emancipación explícita de la mente en el pensamiento filosófico durante el curso de la Edad Media en la que hubo la gran disputa acerca del Realismo de los universales y la emergencia del Nominalismo.</span></p>
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<p>Aquí regresa a sus preocupaciones sobre la forma y la no-forma, el significante (símbolo) y el significado (la idea filosófica), pero reduciéndolo todo al final, significante y significado, a epifenómenos psíquicos, a <em>viento</em> intelectual. Aquí casi se autodefine <em>nominalista</em>. Se nota mucho que sólo ve mente, pensamiento, razón, delante de sus narices, y que estos, los suyos, lo tientan a sólo ver en el mundo objetos individuales y separados, la primaria percepción de los sentidos, lo opuesto al pensamiento mágico, platónico, junguiano, sistémico. Olvida que el Logos no son meras palabras como constructos de nuestro intelecto (tan humanas, demasiado humanas), ya que las <em>ideas primigenias</em>, las ideas metafísicas, arquetípicas, tienen vida propia. Alteran el talante, el carácter, y el destino. Son mágicas: si se invocan pasan cosas extrañas.Es más: <em>aunque no se invoquen, están presentes</em>, como los duendes. Por supuesto que su epifanía no es solamente a nivel mental, o lógica, sino que es fundamentalmente experiencial y religiosa. Me atrevo a decir: la naturaleza, desde antes de que existiera el hombre, desde el principio, es, en sí, la epifanía del pensamiento de los arquetipos. Este mundo está hecho de palabras.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Por supuesto, &#8220;Dios ha muerto&#8221;, como dijo Nietzsche, y por supuesto, &#8220;Ya no hay dioses a los que podríamos invocar para que nos ayuden&#8221;, como dijo Jung. ¿Cómo podría haber dioses, cómo mirar hacia arriba si no hay ni arriba ni abajo en el sentido metafísico, ni hay ningún Atlas que sostenga el Cielo y lo mantenga apartado de la Tierra, y si el hombre esencialmente mira hacia abajo al planeta Tierra y a sí mismo desde el espacio exterior? Los dioses sólo pueden ser para el pez que nada dentro del agua, para una conciencia que todavía está contenida en el saco amniótico de sus imágenes y de sus ideas que aún son percibidas como sustancias, como hipóstasis Neoplatónicas, como la verdad de la naturaleza misma, como cosas-en-sí mismas</span></p>
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<p>Vuelve a la carga. Y yo: lo junguiano precisamente es un recolocar las cosas en ese orden que se perdió después de la Edad Media, un volver a darle trabajo a Atlas: el mundo aquí, lo inconsciente colectivo allá, el cielo allí, la tierra debajo, los hombres caminando entre ellos&#8230; ¿Qué triunfo podría esperar el neoplatonismo más grande que el redescubrimiento de la naturaleza, el redescubrimiento de los arquetipos? Giegerich sigue pensando que lo arquetípico es solamente psicológico, subjetivo, imaginal.</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Una vez que el hombre ha aprendido a interferir con la naturaleza misma, y por lo tanto a superarla, haciéndose cargo de ella, una vez que el pez ha emergido de las aguas y se ha trasmutado en Acuario, toda la lógica o el modo de mirar hacia arriba, como tal, se han acabado. E ipso facto la misma noción de &#8220;dios&#8221; se ha vuelto imposible, en tanto que los dioses no son sino, figuras personificadas imaginales, en las que se han congelado y se han vuelto objetivas para la conciencia las diversas formas de mirar hacia arriba o de adoración. Acuario mira hacia atrás desde arriba, a las aguas desde las cuales ha emergido, y mira desde arriba al pez en las aguas, cómo un elemento perimido y descartado de su historia previa. La condición de posibilidad de lo sagrado, de lo numinoso, de los misterios de la vida simbólica, del mito y la religión—cada uno de ellos tomado de acuerdo a su determinación suprema—ha desaparecido.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">¿Porqué los símbolos y las ideas religiosas son obsoletos, porqué los rituales, en el mejor de los casos, son bienes de consumo, porqué las prácticas religiosas no son más que una afición (elevada, espiritual)? Porque están fundamentalmente superados [sublimados]; ya no tienen ninguna tarea lógica para la conciencia. La tarea que la religión tuvo una vez, ya se ha cumplido. El &#8220;significado&#8221; con el que una vez estuvo preñada la religión, ha nacido de ella, ya se ha encontrado la &#8220;mejor expresión&#8221;: la conciencia ha captado el mensaje que se había proyectado fuera como su contenido, como símbolos en el sentido de Jung. La religión había sido la representación objetiva en forma imaginal o conceptual de la lógica interna de la existencia humana. Pero ahora la conciencia ha integrado su contenido anterior dentro de sí misma, como la forma de su constitución lógica. Mientras que antes la conciencia había tenido su verdad o su lógica, su self y su esencia superior, ahí afuera como sus contenidos objetivos e ipso facto había tenido que mirar hacia arriba, esta verdad entre tanto, ha vuelto a casa a la conciencia misma; así como un terrón de azúcar se disuelve en el café, así lo que anteriormente se había visto como una sustancia sólida se ha disuelto en la forma misma de la conciencia. De este modo, aparentemente ha desaparecido, pero aún sigue allí: sólo ha desaparecido como objeto concreto visible (o imaginal), pero en cambio está presente como una cualidad: la dulzura del café, la forma lógica de la conciencia, sus categorías. La conciencia se ha reconocido a sí misma, su propia estructura, en sus contenidos previamente proyectados o extrayectados. Los ha comprendido como el auto-retrato de la mente. </span></p>
</div>
<p>Qué forma tan curiosa de definir las funciones de Acuario&#8230; Von Franz dice algo opuesto: Acuario, conscientemente, alimenta a lo inconsciente vertiendo agua en él. Así, von Franz y Jung acabaron sus días tratando de hacerle entender a los teólogos católicos que ellos habían encontrado una vía de renovación de su religión, un ánfora desde la que verter nueva agua en el ya seco cauce. Pero, como el mismo cristianismo sabe: no sirve de nada verter vino nuevo en odre viejo. Es cierto que nuestra prometeica ciencia, nuestro prometeico interferir en la naturaleza misma es un rasgo acuariano. Pero el mito de Acuario no se detiene ahí, así como el mito prometeico no se detiene en el robo del fuego sino que se continúa en el mitema del castigo divino. Ni Prometeo ni Lucifer desbancan a los dioses primigenios. La psicología junguiana tampoco, evidentemente. En la perspectiva de Giegerich, sin embargo, afectada de psicologismo, del reductor &#8220;no es más que cosas de la mente&#8221;, pareciera que la revelación junguiana viene a asestar la puntilla esotérica a la estocada mortal que el positivismo ilustrado había asestado ya a todo el aparato exotérico de lo religioso. Se olvida que Jung se construyó un torreón (¡el retorno de la catedral!), donde vivía como en la Edad Media. Se olvida que Jung se acabó comportando en la vida como un arcaico mago, hierofante, como si hubiera reencarnado tres mil años atrás. Se olvida que la interpretación de sueños convierte al profesional en el antiquísimo sacerdote del serapeo. La <em>katoché</em>, los ascéticos votos que abrazaban los oniromantes griegos y egipcios podrán ser vistos por la conciencia actual como rancios y retrógrados, pero, al contrario, para nada están obsoletos. En definitiva, se olvida de que la individuación saca al hombre de este tiempo y lo lleva al <em>illo tempore</em>, desde el que hablar del pasado y el futuro de la religión se vuelve paradójico&#8230;</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Por lo tanto, predicar aún la religión con honestidad -en lugar de verla, apreciarla, y estudiarla de manera estrictamente histórica- significa llevar leña al monte. Es como regalar un manual de lectura a un universitario, o si consideramos el carácter opresivo y embrutecedor de tales esfuerzos, es como tratar de comprimir un adulto dentro de una cuna.</span></p>
</div>
<p>Léase lo anterior.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Los dioses no se han vuelto enfermedades, como nos querían hacer creer Jung y Hillman, sino que se han vuelto recuerdos, recuerdos de modos previos de la manera del hombre de ser-en-el-mundo. He hablado de &#8220;vidas pasadas&#8221; y de &#8220;elementos descartados y caducos&#8221;. También podría hablar de lo que se ha vuelto obsoleto. Empero, esto necesita alguna precisión. Lo que ha sido descartado no son los elementos y los contenidos mismos, sino, su o nuestra pretensión de existir en el status de una realidad presente de numinosidad, de misterios sagrados. Esto habían sido para el pez. Para Acuario, aún están aquí y ciertamente incluso como fuente de inspiración, pero sólo en Mnemosyne. Son presencias históricas. </span></p>
</div>
<p>Si él no cree a Jung y a Hillman, seguro que a mí tampoco, pero yo afirmo lo mismo que ellos. Ni Freud pudo evitar acercarse a la Psique y empezar a hablar poseído por la mitología griega, obsesionado por su numinoso Edipo por aquí y por allá. ¿Ésa es la actitud que el filósofo quiere que vuelva a tener la Piscología profunda? ¿La de los mitos como mera inspiración, digamos artística? Pues que despierte, porque lo junguiano es justo lo que ocurre si empiezas a desenterrar viejas tumbas jugando a las metáforas con la religión. Ya ocurrió esa evolución, no podemos regresar atrás. Y si regresamos, será para volver a llegar a este mismo lugar. ¿A cuento de qué algo es fuente de inspiración si no está cargado de una energía genuina, actual y eficaz? Para Acuario, lo junguiano es el referente, lo que estaba agazapado detrás del coqueteo diletante, llamémoslo así, de lo freudiano, ese &#8220;casi sí pero no&#8221;.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">No hay más que un modo en que la religión puede aún hoy ser una realidad presente y no sólo un bien de consumo o una afición. Bajo las condiciones de la modernidad el precio por dar a la religión el status de realidad presente, es sin embargo, que tiene que reducirse al grado cero de sí misma, la religión sin ninguna dignidad, sin ningún contenido sustancial, y sin ninguna apercepción consciente. ¿Dónde se muestra hoy la religión como una realidad presente? Sólo en los actos momentáneos de ciertos crímenes irracionales, absurdos: en la action directe de los bombardeos, por ejemplo, el caso de Unabomber y los disparos de los institutos Columbine and Erfurt, en ciertos casos de abuso sexual y de asesinato de niños, etc. Aquí, lo numinoso es una realidad inmediata, como un tremendum irrumpiendo a través de la indiferencia y la &#8220;banalidad&#8221; de la vida cotidiana, y como un poder abrumador &#8220;religiosamente observado&#8221; por los individuos que cometen éstos crímenes, quienes usualmente abandonan por su pasión cualquier esperanza de felicidad futura. Pero lo numinoso es aquí una realidad sólo por un breve instante, sin ningún contenido sustancial dignificado, totalmente abstracto y absolutamente ciego, que no trae la menor recompensa espiritual (bendición, iluminación, experiencia de significado) para nadie. Es tan sólo la caparazón vacía de la religión, es decir, la forma desnuda, abstracta de lo sagrado, y como tal, la forma legítima de religión como realidad viviente hoy en día.</span></p>
</div>
<p>¿En qué quedamos? Justo el filósofo acababa de decir que los dioses no se han vuelto enfermedades, para correr a decir inmediatamente que lo religioso lo volvemos a encontrar hoy en la sombra morbosa del hombre actual. En su neurosis, en sus brotes psicóticos, en los raptos de su voluntad por impulsos altamente coercitivos, en todo lo que la sociedad define como enfermo, como patológico, como inaceptable.</p>
<p>Dicho de un modo más preciso, cuando lo religioso desaparece de la directriz cultural la esfera del amor y el odio se cargan con una numinosidad extra. Se esfuma la observancia hacia los rituales sagrados y se multiplica en la sociedad la obsesión por los rituales del sexo y la guerra. Es falso que desaparezca toda esperanza de felicidad futura: el amor y sus mieles son la única gran promesa que sostiene la vida de las personas cuando se ha perdido la fe en todo lo demás. Otra cosa es si esa fascinadora promesa es tan engañosa como la del Reino de Dios en la Tierra o no.</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Por lo tanto, el temor de que a través de la muerte de Dios el hombre se infle, o que a través del hecho de que con los enormes avances de la física nuclear y de la biología genética junto con las correspondientes tecnologías, ahora haya en las manos humanas increíbles poderes para crear y destruir -el miedo que el hombre se haya vuelto semejante a &#8220;Dios&#8221; o &#8220;igual a Dios&#8221; carece de fundamentos. Encontramos este miedo expresado en Jung: &#8220;Nunca antes se le dio a manos del hombre un poder tan absoluto de destrucción. Es un poder semejante a los ‘dioses’ que ha caído en manos humanas. La dignitas humani generis se ha dilatado hasta una grandiosidad verdaderamente diabólica&#8221; (Jung, 1973b, p. 225, a Pater Lucas Menz, 22 de Febrero de 1955). (26) Este miedo, además de no tener fundamento, se contradice a sí mismo; implica que no se permite que ocurra en absoluto el dejar a atrás el mirar hacia arriba como tal, que es el mensaje específico de la afirmación de &#8220;la muerte de Dios&#8221;; que en cambio se imagina una mera transferencia: el hombre se concibe como mirando todavía hacia arriba, sólo que ahora en lugar de mirar a Dios, se mira a sí mismo, y de manera semejante se asigna ahora un aura y una luminosidad a sí mismo. No ocurre que la dignitas humani generis se haya dilatado hasta una grandiosidad verdaderamente diabólica, sino que Jung emplea categorías infladas con las cuales interpreta el cambio histórico, un cambio que observa adecuadamente. Lo que está inflado y mistifica es la conciencia que usa términos como &#8220;diabólico&#8221; y &#8220;semejante a los dioses&#8221; para este avance tecnológico y para el avance de la conciencia. La adquisición del poder destructivo y creativo que ahora está en las manos del hombre sólo es cuantitativamente diferente de la conquista del fuego y de la invención del arco y de la flecha por el hombre primitivo, pero no cualitativamente. No se trata que el avance prehistórico sea inofensivo, y que el de hoy sea diabólico. </span></p>
</div>
<p>Yo retaría a Giegerich a realizar un experimento: asistir a una fiesta disfrazado de Superman, donde sobre todo se dedique, aparte de a beber mucho, a realizar pomposas, titánicas, declaraciones sobre el poder de la raza humana. Luego, que observe lo que ocurre en los días siguientes. Que esté pendiente de los accidentes, espero que no graves, pero siempre significativos, que podrían sobrevenirle &#8220;casualmente&#8221;&#8230; Pensar que los griegos se inventaron a capricho el pecado de hybris es una temeridad, la hybris en sí misma. Giegerich lo ve todo como si fuera un adolescente recién emancipado que piensa que el mundo es un pastel que está ahí para dejarse comer, porque todavía no ha sentido el lacerante aguijón de la responsabilidad. Pero la Humanidad ya está gravemente herida por eso mismo. Muchos de los agoreros pronósticos proféticos sobre nuestro desmesurado crecimiento en número, voracidad y destructividad son una realidad hoy. Se habla en ciencia, no ya sólo en esoterismo, de la &#8220;línea de no retorno&#8221;, traspasada la cual el equilibrio entre nuestro orgulloso crecimiento y la obligada responsabilidad para con el cosmos y sus leyes ya no puede ser recuperado. Giegerich se inventa un más allá del bien y del mal en la ciencia, y parece estar convencido de que todo lo que puede hacerse e inventarse <em>debe</em> hacerse e inventarse.</p>
<p>En verdad, es imposible detener a través de consideraciones morales la orgía tecno-científica a la que nos hemos lanzado. Es tan difícil como coartar el impulso de un criminal sexual. Estoy convencido de que todo esto forma parte de un plan predestinado. Pero eso no significa que no haya que pagar las consecuencias, y que el destino no tenga prevista a su vez la saturnal catastración de nuestra uraniana expansión actual.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Gran parte de lo que se ha dicho acerca de la idea de la muerte de Dios se aplica también a la idea de la pérdida de significado. Si realmente escucháramos a lo que dice, comprenderíamos que el significado ya no es más un asunto importante. Como asunto o como noción está muerto y acabado. Ni siquiera podríamos hablar de su pérdida, porque entonces secretamente lo resucitaríamos y nos aferraríamos a ello como si fuera una categoría lógica a la que sólo por accidente hoy le ocurriera estar empíricamente vacía</span><br />
<span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Este vacío, entonces, crearía necesariamente una aspiración, una obsesión con la búsqueda de un significado. Pero el vacío es sólo el resultado del hecho de que se ha refrenado reductivamente esta pérdida en el estatus de un acontecimiento semántico, y por lo tanto como algo particular. El vacío, y con él la adicción, desaparecen inmediatamente si se permite a la &#8220;pérdida&#8221;, experimentada inicialmente como semántica, que infecte y penetre la sintaxis de la conciencia como tal. La &#8220;pérdida&#8221; experimentada quiere volver a casa a la conciencia, ser integrada en ella; quiere &#8220;iniciar&#8221; a la conciencia en la &#8220;pérdida&#8221; como su nueva verdad, iniciación que significaría una transformación de la conciencia como un todo a través de su descomposición y reconstitución. Pero con mucha frecuencia la gente prefiere un gran e interminable sufrimiento empírico/semántico a la transformación lógica, a la iniciación que podría ocurrir de una vez y para siempre. </span></p>
</div>
<p>No acaba de comprender este pensador la historia, la Historia. No ve que ya pasamos por un riquísimo período laico-cientifista en los siglos precedentes a nuestra era cristiana, y que lo inconsciente colectivo reaccionó tal y como vemos que reaccionó, exactamente igual que está reaccionando ahora. No ve eso tan crucial, y creo que esa es la razón fundamental por la que se ve obligado a hablar del sentido como si fuera no más que una categoría lógica, un producto mental, un significante vacío de significado. En definitiva, es un junguiano que, en efecto, parece creer que los arquetipos no son más que categorías lógicas y/o metáforas poéticas. Definitivamente, se nota en Giegerich el germen de su carencia y ceguera: no ha pasado por ese gran e interminable sufrimiento empírico del que habla, al parecer, sólo de oídas, y sobre el que sólo razona mental y teóricamente. Un junguiano sin libro rojo <em>no puede ser más que</em> un discípulo freudiano, un psicólogo empapado del espíritu de su época. Por muchos destellos de intuición que tenga.</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">En cierto modo, por lo que toca a la metafísica, he regresado al estado de los cazadores y los recolectores. Metafísicamente, vivo al día. En una popular novela del siglo XIX de Karl May, el narrador—solo en el vacío de una pradera en el Lejano Oeste—se encuentra con otro jinete solitario. Cuando a éste se le dice que el narrador es un autor que escribe novelas sobre sus viajes para que las lean otras personas, encuentra esto muy cómico, porque tal cómo dice, él ni soñaría en cazar para otra gente, sino sólo para su propio sustento. Esta no es una escena muy inteligente. Pero sin embargo, la idea está bien captada. Tengo que vivir mi vida por mi propia cuenta, incluso con respecto a mis verdades y mis valores. </span></p>
</div>
<p>&#8220;Metafísicamente, vivo al día&#8221;. Yo lo entiendo así: Giegerich, metafísicamente, vive en nuestros días (empapado del espíritu de nuestra época). Por otro lado, brillantes giros de la intuición están presentes en este párrafo, porque mis metáforas favoritas de los buscadores, de los pueres, esos peregrinos, son precisamente los cazadores recolectores prehistóricos o los llaneros solitarios del Lejano Oeste. Dos de mis películas favoritas son, por ello, &#8220;En busca del fuego&#8221; y &#8220;Los siete magníficos&#8221;, siendo que la segunda se ocupa abierta y explícitamente del problema del desarraigo puer. Giegerich, pues, está en el camino correcto, aunque ni sabe aún dónde está realmente. Sólo le falta dejar de perder el tiempo escribiendo libros y concentrarse más en la caza de su mamut/bisonte blanco. A la espera de esa trascendental experiencia metafísica que anda buscando.</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">La referencia a los cazadores y recolectores y a vivir al día no debiera sugerir que encuentro mis valores en la calle como cosas ya listas para ser consumidas, o en el mercado “allá afuera” como mercancías, ni que pudiera declararse como mi verdad cualquier impulso momentáneo. A fin de encontrar mi verdad y mi verdad, hablando alquímicamente, tengo que percibir y observar como el homo totus mis reacciones más sinceras, enfocando en el logos como el alma de mi mundo. </span></p>
</div>
<p>No te preocupes, yo te entiendo.</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">La magia, es decir, la relación simpatética con el mundo, el modo de adentridad metafísica, es algo que nosotros sólo conocemos de oídas. Ya hace tiempo que cada uno de nosotros está frente a una naturaleza “alienada”, superada (sublated) y cada uno de nosotros es una persona sola, y metafísicamente desnuda. </span></p>
</div>
<p>Qué torpe es nuestro amigo, cuando se empeña&#8230; El pensamiento mágico es, hoy día, el eje sobre el que se vertebra, sin ir más lejos, mi propia vida. Ser un cazador-recolector significa para muchos junguianos y para mí mismo algo más que una metáfora, y estoy convencido que así será también para Giegerich, seguro que en breve. Que no se asuste demasiado cuando redescubra a Madre Naturaleza en sus verdaderos esplendor y gloria, que es la que tuvieron los dioses de todos los tiempos y todas las vidas. Reaparecerá ante sus ojos el Cosmos hoy negado: Cielo arriba, Tierra abajo, y nosotros caminando en la tierra media como por encima del filo de una navaja.</p>
<p>Y así podríamos seguir&#8230; Pero, de momento, lo voy a dejar aquí. Creo que es suficiente. Sólo una cosa más: Giegerich juega constantemente en su ensayo con la metáfora del pez, consciente de que quiere referirse al eón de Piscis, ese que queda atrás, que se vuelve obsoleto, frente al avance evolutivo que significa la llegada del nuevo eón de Acuario. A mí, sin embargo, me resulta tentador analizar esto como lapsus: en su pretensión de sacar al pez de su <em>adentridad</em> en el océano, postula entonces que el Hombre no tiene más remedio que acostumbrarse a vivir como pez fuera del agua&#8230; Ah, qué interesante: me acabo de dar cuenta que mientras pasaba los días construyendo este artículo he estado ejerciendo en paralelo de perfecto aguador. Mi hermana me dejó a cargo del acuario de sus tortugas, el cual hay que vaciar frecuentemente para rellenarlo con agua limpia de nuevo. El aguador garantiza que la necesaria adentridad no se pierda&#8230;</p>
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		<title>Hermano Sol, hermana Luna, hermano Lobo&#8230;</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Mar 2011 16:33:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Historia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Ecopsicología]]></category>
		<category><![CDATA[hombres lobo]]></category>
		<category><![CDATA[San Francisco de Asís]]></category>

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		<description><![CDATA[En el tiempo en que San Francisco moraba en la ciudad de Gubbio, apareció en la comarca un grandísimo lobo, terrible y feroz, que no sólo devoraba los animales, sino también a los hombres; hasta el punto de que tenía]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Corrían los impetuosos abriles de la juventud cuando un querido amigo y yo tomamos la decisión de hacer un gran experimento: tratar de vivir unos días en mitad de la naturaleza a puro ingenio de supervivientes. Así que una mañana nos dejaron abandonados a nuestra suerte a los dos a orillas de un pantano, en mitad de la sierra onubense, como dispusimos.</p>
<p><span id="more-1714"></span>Acabamos comiéndonos el cebo para unos peces que jamás picaron, robando naranjas de un huerto para matar el hambre y contando ansiosamente las horas que faltaban hasta la acordada recogida.</p>
<p>Nunca volvimos a hablar de aquello. Fue un ignominioso fracaso. Un mal signo fue ser escupido así por Madre Naturaleza, sobre todo cuando desde pequeño se siente que no hay logro ninguno en esta vida si no conduce a una comunión en esos términos con el cielo y la tierra.</p>
<p>Fui <em>rousseauniano </em>hasta la médula, y me jacto de aún serlo, en lo que considero hoy son sus mejores términos, que no coinciden ya <em>in toto</em> ni con mis valoraciones adolescentes al respecto ni con las que albergó la Francia de su época, o hasta él mismo.</p>
<p><strong>Marcos Rodríguez Pantoja</strong> es un <strong><em>hombre lobo</em></strong>. Ah&#8230; Piensan que eso son monsergas, y que lo de Rómulo y Remo y etc. etc. puro cuento&#8230; Ya. Bueno, están en su derecho, supongo&#8230; Digámoslo entonces así: Marcos Rodríguez Pantoja es un <em><strong>santo</strong></em>. Ah, ya: tampoco creen que exista eso. Entonces, aunque sea sólo por mera curiosidad, escuchen esto:</p>
<div class="align_cnt"><p style="text-align:center;font-size:1.17em;font-weight:bold">[Ver este vídeo en la página original]</p></div>
<p>Y ahora:</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<h4>Extracto desde<em> Florecillas de San Francisco</em> (capítulo XXI. Siglo XIV. Anónimo):</h4>
<p>En el tiempo en que San Francisco moraba en la ciudad de Gubbio, apareció en la comarca un grandísimo lobo, terrible y feroz, que no sólo devoraba los animales, sino también a los hombres; hasta el punto de que tenía aterrorizados a todos los habitantes, porque muchas veces se acercaba a la ciudad. Todos iban armados cuando salían de la ciudad, como si fueran a la guerra; y aun así, quien topaba con él estando solo no podía defenderse. Era tal el terror, que nadie se aventuraba a salir de la ciudad.<br />
San Francisco, movido a compasión de la gente del pueblo, quiso salir a enfrentarse con el lobo, desatendiendo los consejos de los habitantes, que querían a todo trance disuadirle. Y, haciendo la señal de la cruz, salió fuera del pueblo con sus compañeros, puesta en Dios toda su confianza. Como los compañeros vacilaran en seguir adelante, San Francisco se encaminó resueltamente hacia el lugar donde estaba el lobo. Cuando he aquí que, a la vista de muchos de los habitantes, que habían seguido en gran número para ver este milagro, el lobo avanzó al encuentro de San Francisco con la boca abierta; acercándose a él, San Francisco le hizo la señal de la cruz, lo llamó a sí y le dijo:</p>
<p>-¡Ven aquí, hermano lobo! Yo te mando, de parte de Cristo, que no hagas daño ni a mí ni a nadie.</p>
<p>¡Cosa admirable! Apenas trazó la cruz San Francisco, el terrible lobo cerró la boca, dejó de correr y, obedeciendo la orden, se acercó mansamente, como un cordero, y se echó a los pies de San Francisco. Entonces, San Francisco le habló en estos términos:</p>
<p>-Hermano lobo, tú estás haciendo daño en esta comarca, has causado grandísimos males maltratando y matando las criaturas de Dios sin su permiso; y no te has contentado con matar y devorar las bestias, sino que has tenido el atrevimiento de dar muerte y causar daño a los hombres, hechos a imagen de Dios. Por todo ello has merecido la horca como ladrón y homicida malvado. Toda la gente grita y murmura contra ti y toda la ciudad es enemiga tuya. Pero yo quiero, hermano lobo, hacer las paces entre ti y ellos, de manera que tú no les ofendas en adelante, y ellos te perdonen toda ofensa pasada, y dejen de perseguirte hombres y perros.</p>
<p>Ante estas palabras, el lobo, con el movimiento del cuerpo, de la cola y de las orejas y bajando la cabeza, manifestaba aceptar y querer cumplir lo que decía San Francisco. Díjole entonces San Francisco:</p>
<p>-Hermano lobo, puesto que estás de acuerdo en sellar y mantener esta paz, yo te prometo hacer que la gente de la ciudad te proporcione continuamente lo que necesitas mientras vivas, de modo que no pases ya hambre; porque sé muy bien que por hambre has hecho el mal que has hecho. Pero, una vez que yo te haya conseguido este favor, quiero, hermano lobo, que tú me prometas que no harás daño ya a ningún hombre del mundo y a ningún animal. ¿Me lo prometes?</p>
<p>El lobo, inclinando la cabeza, dio a entender claramente que lo prometía. San Francisco le dijo:</p>
<p>-Hermano lobo, quiero que me des fe de esta promesa, para que yo pueda fiarme de ti plenamente.</p>
<p>Tendióle San Francisco la mano para recibir la fe, y el lobo levantó la pata delantera y la puso mansamente sobre la mano de San Francisco, dándole la señal de fe que le pedía. Luego le dijo San Francisco:</p>
<p>-Hermano lobo, te mando, en nombre de Jesucristo, que vengas ahora conmigo sin temor alguno; vamos a concluir esta paz en el nombre de Dios.</p>
<p>El lobo, obediente, marchó con él como manso cordero, en medio del asombro de los habitantes. Corrió rápidamente la noticia por toda la ciudad; y todos, grandes y pequeños, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, fueron acudiendo a la plaza para ver el lobo con San Francisco. Cuando todo el pueblo se hubo reunido, San Francisco se levantó y les predicó, diciéndoles, entre otras cosas, cómo Dios permite tales calamidades por causa de los pecados; y que es mucho más de temer el fuego del infierno, que ha de durar eternamente para los condenados, que no la ferocidad de un lobo, que sólo puede matar el cuerpo; y si la boca de un pequeño animal infunde tanto miedo y terror a tanta gente, cuánto más de temer no será la boca del infierno.</p>
<p>-Volveos, pues, a Dios, carísimos, y haced penitencia de vuestros pecados, y Dios os librará del lobo al presente y del fuego infernal en el futuro.</p>
<p>Terminado el sermón, dijo San Francisco:</p>
<p>-Escuchad, hermanos míos: el hermano lobo, que está aquí ante vosotros, me ha prometido y dado su fe de hacer paces con vosotros y de no dañaros en adelante en cosa alguna si vosotros os comprometéis a darle cada día lo que necesita. Yo salgo fiador por él de que cumplirá fielmente por su parte el acuerdo de paz.</p>
<p>Entonces, todo el pueblo, a una voz, prometió alimentarlo continuamente. Y San Francisco dijo al lobo delante de todos:</p>
<p>-Y tú, hermano lobo, ¿me prometes cumplir para con ellos el acuerdo de paz, es decir, que no harás daño ni a los hombres, ni a los animales, ni a criatura alguna? El lobo se arrodilló y bajó la cabeza, manifestando con gestos mansos del cuerpo, de la cola y de las orejas, en la forma que podía, su voluntad de cumplir todas las condiciones del acuerdo.</p>
<p>Añadió San Francisco:</p>
<p>-Hermano lobo, quiero que así como me has dado fe de esta promesa fuera de las puertas de la ciudad, vuelvas ahora a darme fe delante de todo el pueblo de que yo no quedaré engañado en la palabra que he dado en nombre tuyo. Entonces, el lobo, alzando la pata derecha, la puso en la mano de San Francisco. Este acto y los otros que se han referido produjeron tanta admiración y alegría en todo el pueblo, así por la devoción del Santo como por la novedad del milagro y por la paz con el lobo, que todos comenzaron a clamar al cielo, alabando y bendiciendo a Dios por haberles enviado a San Francisco, el cual, por sus méritos, los había librado de la boca de la bestia feroz.</p>
<p>El lobo siguió viviendo dos años en Gubbio; entraba mansamente en las casas de puerta en puerta, sin causar mal a nadie y sin recibirlo de ninguno. La gente lo alimentaba cortésmente, y, aunque iba así por la ciudad y por las casas, nunca le ladraban los perros. Por fin, al cabo de dos años, el hermano lobo murió de viejo; los habitantes lo sintieron mucho, ya que, al verlo andar tan manso por la ciudad, les traía a la memoria la virtud y la santidad de San Francisco.</p>
</div>
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		<title>Tsunamis en Japón, Cádiz, Huelva y&#8230; la Atlántida</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Mar 2011 13:36:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Historia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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		<category><![CDATA[Georgeos Díaz Montexano]]></category>
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		<category><![CDATA[La Atlántida]]></category>
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		<description><![CDATA[Georgeos Díaz Montexano es un investigador independiente y autodidacta que lleva muchos años haciendo polémicas declaraciones arqueológicas sobre la Atlántida. Al purísimo estilo Schliemann, otro "aficionado" que descubrió la Troya]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a rel="nofollow" href="http://www.georgeosdiazmontexano.com/" target="_blank">Georgeos Díaz Montexano</a></strong> es un investigador independiente y autodidacta que lleva muchos años haciendo polémicas declaraciones arqueológicas sobre la Atlántida. Al purísimo estilo <strong><a rel="nofollow" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Heinrich_Schliemann" target="_blank">Schliemann</a></strong>, otro &#8220;aficionado&#8221;, que descubrió la Troya histórica siguiendo las pistas que da la Ilíada, convencido de que Homero contaba algo más que mero mito, Montexano usa los textos de Platón para localizar la Atlántida. Su amado filósofo y unas fotos de satélite que mostraban formaciones circulares en las marismas de Doñana le dieron el hilo que durante muchos años ha defendido incansablemente: que la Atlántida existió, y estuvo radicada entre las actuales provincias de Cádiz y Huelva. Platón, la Atlántida y un curriculum carente de titulaciones oficiales han sido siempre cosas demasiado infumables para el stablishment arqueológico, y la lucha contra Montexano desde ahí ha sido muy dura.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1646" title="La mítica Atlántida" src="http://www.odiseajung.com/images_blog/2011/03/atlantida.jpg" alt="La mítica Atlántida" width="350" height="224" /></p>
<p><span id="more-1645"></span>Georgeos, hablando abiertamente en los términos que usamos en este blog, es, de nuevo, un Puer Eterno, lo mismo que lo era Schliemann. Pero el destino del segundo incluía convertirse en multimillonario de la <em>noche a la mañana</em>, para que las soñadoras expediciones que eran el leitmotiv de su vida, desde niño, se llevaran a cabo (recordemos: carácter es destino/destino es carácter), y el destino del primero es más complicado. Con tanto dinero, poder, Schliemann pasó por encima del stablishment sin inmutarse. Sin embargo, Montexano, oriundo de Cuba (afincado en España desde 1994), ha tenido que vérselas siempre con el grave problema de que su cruz de descrédito no le ha permitido nunca financiar debidamente sus proyectos. En esta batalla contra la siempre tenebrosa oficialidad ha llegado a echar mano a veces de Mercurio el tramposillo, el <em>trickster</em>, inflando su curriculum un poco por aquí, haciéndose pasar por quien no es por allá, etc. (en realidad es práctica habitual en el ambiente ortodoxo, pero te espían menos si estás ahí), cosa que ha justificado aún más saña por parte de sus enemigos. Hay que ponerse en su piel para entender su desesperación. Él vive en una despiadada carrera contra reloj desde hace ya mucho tiempo. En su afán de hacerse escuchar ha participado desde siempre en foros tanto nacionales como internacionales, divulgando abiertamente por doquier sus teorías, y desde 2004 distintas personalidades y asociaciones arqueológicas extranjeras no sólo se han hecho eco de sus trabajos, sino que andan tramando realizar caras expediciones a Andalucía, obviando al cubano. Desde ese momento, el mundillo arqueológico se devide en dos frente a Georgeos: los que se siguen mofando de él y los que quieren robarle el descubrimiento. La Universidad de Huelva y el CSIC llevan desde el 2007 confirmando la posibilidad de que importantes restos arqueológicos, sean de Tartessos, sean de la misma Atlántida (seguramente son lo mismo), pudieran yacer, en efecto, bajo las marismas de Doñana, y hablan de potentes tsunamis como causa de su original enterramiento. Pero vuelven a pasar por encima del hispanocubano, que fue, claro, la inicial fuente de inspiración de estas investigaciones. Como también lo hace la noticia de última hora que nos llega desde <strong>National Geographic</strong>, y que reproduzco más abajo. Que también obvia, por cierto, mentar el co-protagonismo de esta ciudad desde la que escribo, Huelva, en el tema.</p>
<p>Para mí, sin embargo, lejos de ser todo esto una historia más de triste fracaso y derrota del puer David frente al saturno Goliat, la es de todo lo contrario: un inmenso, genuino y envidiable éxito. Sea lo que sea que se encuentre finalmente ahí, Georgeos ha demostrado ya ir muy por delante de los poderes institucionales y sus medios y de decenas de idiotas pertenecientes a ellos. Aunque la Historia la escriban los ganadores (ganar, perder&#8230; qui lo sa?), la Historia es la que es, y no es otra. Enhorabuena, campeón.</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<h2><a href="http://www.abc.es/20110314/ciencia/abci-national-geographic-situa-atlantida-201103141731.html" target="_blank">National Geographic sitúa la Atlántida bajo las marismas de Doñana</a></h2>
<h4>Un equipo internacional de investigadores argumenta que la ciudad perdida estuvo al noroeste de Cádiz y fue arrasada por un tsunami</h4>
<h5>PEDRO RODRÍGUEZ / CORRESPONSAL EN WASHINGTON<br />
Día 14/03/2011 &#8211; 21.33h</h5>
<p>Puede que Platón en sus Diálogos no hiciera más que relatar una verdad histórica y no una leyenda de la antigüedad al mencionar la existencia junto a los Pilares de Hércules de una fabulosa ciudad -la Atlántida- que en cuestión de &#8220;un día y una noche&#8230; desapareció entre las profundidades del mar&#8221;. Un grupo internacional de investigadores, con el respaldo de la National Geographic Society de Estados Unidos, dice haber encontrado indicios del mito que viene fascinando desde hace 11.000 años justo bajo las marismas del Parque Nacional de Doñana.</p>
<p>El equipo de geólogos y arqueólogos dirigido por el profesor americano Richard Freund ha invertido dos años de trabajos con la ayuda de fotografías de satélite, radares capaces de penetrar la tierra, cartografía digital y tecnología submarina. Y de acuerdo a sus conclusiones, narradas para la televisión en un documental especial emitido esta semana, la Atlántida con su peculiar diseño circular estuvo situada ni más ni menos que al noroeste de Cádiz.</p>
<p>El profesor Freund también ha confirmado que el final de esa ideal ciudad vino en forma de un cataclismo de la naturaleza: un terremoto y un brutal tsunami como el sufrido la semana pasada por Japón. De acuerdo a las explicaciones ofrecidas por el académico de la Universidad de Hartford, en Connecticut, &#8220;resulta bastante difícil entender que un tsunami puede arrasar hasta más de 90 kilómetros tierra adentro pero de eso, más o menos, es de lo que estamos hablando&#8221;.</p>
<p><strong>Pasadizos bajo el subsuelo</strong></p>
<p>Como respaldo a estas hipótesis, los investigadores señalan la existencia de restos de otras &#8220;ciudades monumento&#8221; construidas siguiendo el peculiar trazado circular de la Atlántida. Obras situadas en otras partes de España y atribuidas a supervivientes de la destrucción de la mítica ciudad descrita en las cercanías del estrecho de Gibraltar. De acuerdo las explicaciones del profesor Freund, el lugar identificado en Doñana, que resulta accesible solamente durante un mes de verano, &#8220;es el mejor candidato posible nunca descubierto con la mayor cantidad de evidencias&#8221; en comparación a otras alternativas en otras partes del mundo.</p>
<p>El equipo patrocinado por la National Geographic ha anunciado su intención de volver para realizar excavaciones tanto en la zona del Parque de Doñana como en las misteriosas réplicas detectadas más hacia el centro de España. Entre las evidencias presentadas figuran estatuillas que se remontan a la edad de bronce y una serie de mediciones que indican la existencia en el subsuelo, bajo varios metros de agua y barro en la desembocadura del Guadalquivir, de estructuras que podrían ser canales y zonas de uso comunal.</p>
</div>
<p>Ya que estamos, hay otro hilo que une también lo que está pasando ahora en Japón con ciudades míticas sumergidas:</p>
<div class="align_cnt"><iframe name="AmutJFpB50c" id="AmutJFpB50c" title="YouTube video player" width="480" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/AmutJFpB50c?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0&amp;showinfo=0" style="border:0" seamless><span style="font-size:1.17em;font-weight:bold">[Ver este vídeo en la página original]</span></iframe></div>
<p>Y para que no falte de nada, enlazamos ahora todo esto de regreso a la Cuba de Georgeos:</p>
<div class="align_cnt"><iframe name="6E1OGp31YZA" id="6E1OGp31YZA" title="YouTube video player" width="480" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/6E1OGp31YZA?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0&amp;showinfo=0" style="border:0" seamless><span style="font-size:1.17em;font-weight:bold">[Ver este vídeo en la página original]</span></iframe></div>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Amazonas, y sobre las revoluciones en el mundo árabe</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Mar 2011 14:00:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Eros y Psique]]></category>
		<category><![CDATA[Historia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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		<category><![CDATA[Artemisa]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Islamismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Venimos hablando de la tipología de la mujer amazona estos días, reiteradamente, y he recordado que es un contenido que justo ahora está rabiosamente presente, justo a la vuelta de página de la portada de las noticias]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Venimos hablando de la tipología de la <em>mujer amazona</em> estos días, reiteradamente, y he recordado que es un contenido que justo ahora está rabiosamente presente, justo a la vuelta de página de la portada de las noticias. Se trata de la así llamada <strong>Guardia Amazónica</strong> del Coronel Gaddafi: 200 vírgenes (¿serán meramente solteras y sin hijos, o literalmente castas?) armadas hasta los dientes, forjadas en y para el fragor del combate en defensa de su líder:</p>
<p><img class="aligncenter" title="La Guardia Amazónica del Coronel Gadaffi" src="http://1.bp.blogspot.com/_sfcMeBUvAP0/SduIIVL-BVI/AAAAAAAACQU/9sX14li7gGs/s400/gadafettes01.jpg" alt="" width="400" height="237" /></p>
<p>Me pregunto en qué andarán ellas estos días. Los medios occidentales, como no sea para propagar las políticas a las que sirven, no valen ya para tenernos informados de nada. Triste Europa&#8230; Desconcertada, perdida, indecisa no sólo a la hora de actuar, sino ya hasta para dar noticias sobre las cosas que pasan&#8230;</p>
<p><span id="more-1556"></span>Estas historias de obsesión por los mitos (el reino y la personalidad de las amazonas es un poderoso mito más, independientemente de que sea posible que de hecho existieran), la mitomanía consustancial al mesianismo propio de todo líder totalitario, como Gaddafi, me retrotrae a la lectura en mi infancia de <a rel="nofollow" href="http://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=1208427903&amp;searchurl=isbn%3D9788470173653%26ltrec%3Dt" target="_blank">Los Flamboyanes</a>, un libro de Patrick Grainville. En él se cuenta el encuentro más o menos cordial de un occidental, William Irrigal, con un cacique africano, muy primitivo y salvaje, Tokor Yalí Yulmata, que lo sumerje en una ordalía roja (roja como las voluptuosas flores del flamboyán) de pasiones sensuales, guerreras, cazadoras y mágicas (la obsesión de Tokor era encontrarse un día con el mítico pueblo Diorla; ésa era su búsqueda personal de El Dorado, y el hilo conductor de todas sus acciones). Hoy sé que aquella obra, ganadora del premio Goncourt en 1976, debió ser construida sobre hechos reales, ya que tiene un increíble paralelo con la relación que se estableció en la vida real entre Idi Amin Dada, el dictador ugandés, y el militar y aventurero británico Bob Astles, lo que también es base para el guión de la película &#8220;El último rey de Escocia&#8221;. Pero la película fue estrenada en 2006. El libro, sin embargo, fue escrito mucho antes de ser derrocado Idi Amin (1979), y estas anécdotas privadas en las biografías políticas suelen airearse después de que el protagonista haya perdido su poder. Es raro. Como también lo es que me cayera ese libro, esa historia, en las manos, tan alejado del hilo conductor de mis lecturas en aquel entonces&#8230; No supe encajar su mensaje, como el que vive algo que siente que no le corresponde. Hoy que sé que nada ocurre por casualidad, y menos si es extraño, también sé, por fin, que estas historias expresan el mitema del ego, de la mente, que tan bien nos escenifica un ciudadano de Europa, en contrastada y desconcertada relación con los claroscuros primigenios del Self, Dios y Diablo, que tan bien nos escenifica un cacique pletórico de pensamiento mágico de África, la tierra de nuestro inconsciente.</p>
<p>Pasemos a otra cosa. Quiero ahora hacerme eco de un escrito que hasta el momento es de lo mejorcito que he encontrado como análisis y balance de lo que está ocurriendo en el norte de África y Oriente Medio, aunque la autora aquí se centre en Egipto, el cual tomaremos como modelo extensivo. Lo publicó hace unos días <a rel="nofollow" href="http://www.webislam.com/" target="_blank">WebIslam</a>, página que, aviso, apoya explícitamente el gobierno español. De momento no añado comentarios a lo que aquí se cuenta. Sólo decir que admiro la franqueza y la pasión con la que está escrito esto, me identifique más o menos con algunas de sus emociones.</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<h2><a rel="nofollow" href="http://www.webislam.com/?idt=18587" target="_blank">La caída de Mubarak y la bancarrota de los imperios Occidentales</a></h2>
<h4>Este ensayo analiza la situación actual, la hipocresía de los imperialistas/sionistas occidentales y las tareas de solidaridad ante la caída del dictador Mubarak en Egipto</h4>
<h5>Por: Rosa L. Blanc</h5>
<p>Luego de tres décadas de apoyo militar y económico a la dictadura de Mubarak y de enviar billones de dólares anualmente para sostenerlo, las primeras declaraciones de los líderes occidentales ante la caída de Mubarak ha sido vendernos la idea de que fueron sus &#8220;principios democráticos liberales&#8221; los que han prevalecido intentando capitalizar de la revolución árabe para ahora aparecer como los que en todo momento han apoyado las reformas democráticas en Egipto. Parecieran revolucionarios de la Plaza Tahrir. Ninguna excusa pública o autocrítica ante el pueblo egipcio por haber apoyado las atrocidades, el despojo de recursos, las torturas, los asesinatos, y la destrucción económica neoliberal que occidente ha ejercido a través de la dictadura de Mubarak. Ahora los lobos se disfrazan de ovejas. Los mismos líderes que hasta hace unos días andaban metiendo miedo con el &#8220;Islam político&#8221; para justificar el apoyo al dictador Mubarak, hoy aparecen como si fueran anti-Mubarakianos de toda la vida. Si nos dejamos llevar por sus discursos, pareciera como si en todo momento los imperialistas occidentales hubieran estado apoyando la revolución democrático-popular en Túnez y Egipto. El único líder occidental que sacó la verdadera cara de occidente sin hipocresías ni disimulos en todo este proceso ha sido el liderato sionista a través de Netanyahu quien llamó de manera descarada a apoyar a los dictaduras del Medio Oriente. No nos confundamos: Netanyahu es la verdadera cara de Occidente en el Medio Oriente. Mientras los líderes occidentales hacen declaraciones con la hipocresía que los caracteriza, trabajan sin descanso tras bastidores para asegurar que las demandas del pueblo egipcio y tunecino queden tronchadas en reformas que no toquen la sustancia de la dominación y explotación neocolonial en la región. En el caso de Egipto, los intereses occidentales/sionistas buscan asegurar la continuación del funcionamiento del Canal de Suez, la exportación de gas y petróleo y el estrangulamiento de los palestinos en Gaza. Para asegurar su control, han dejado como Presidente de Egipto a Suleiman, un agente de la CIA que fue hasta hace unos días ex-Ministro de muerte y torturas de la dictadura de Mubarak, y a los mismos oficiales del ejército de la dictadura que trabajan para los intereses sionistas/imperialistas. El mismo Suleiman dijo apenas unos días antes de la caída de Mubarak que el pueblo egipcio no está listo para la democracia.</p>
<p>Los líderes occidentales le tienen terror a un proceso verdaderamente democrático donde los pueblos ejerzan libremente su derecho a la autodeterminación porque puede conducir a cambiar muchas cosas. Si queremos anticipar lo que será la lucha en Egipto y Túnez en los próximos meses, miremos la experiencia palestina. El triunfo de Hamas en unas elecciones democráticas libres es el ejemplo más cercano que tenemos de la hipocresía del discurso &#8220;pro-democrático&#8221; de los imperialistas y los sionistas. Luego de que Hamas ganara limpiamente las elecciones, los sionistas e imperialistas no reconocieron la voluntad del pueblo palestino y les hicieron una guerra genocida con la complicidad de todos los líderes occidentales que hoy salen en los medios hablando de &#8220;libertad&#8221; y de &#8220;principios democráticos&#8221; ante la caída de Mubarak. La experiencia palestina está en la memoria no solamente de los pueblos del Medio Oriente sino también de los líderes sionistas e imperialistas. De ahí que los próximos meses serán decisivos. La lucha será entre los pueblos que buscarán democratizar sus sociedades y tener elecciones verdaderamente libres y los aliados internos de los imperialistas/sionistas que buscarán tronchar el derecho de autodeterminación del pueblo egipcio buscando eliminar u obstaculizar las elecciones libres. Que no quepa dudas que tanto Suleiman como los oficiales corruptos seguirán una de dos vías para obstaculizar la democratización de la sociedad egipcia:</p>
<p>a) la posposición para siempre de elecciones libres</p>
<p>b) tronchar las elecciones decidiendo de antemano quienes son los candidatos y qué partidos podrán participar con plena libertad en el proceso electoral.</p>
<p>Los factores que pueden cambiar la ecuación son los siguientes:</p>
<p>1-El pueblo-Que la movilización popular no se detenga hasta lograr una democratización radical de la sociedad. La caída de Mubarak sería en este caso el primer paso de otros a dar en los próximos días y meses. ¿Continuará la unidad del pueblo y las movilizaciones populares sin descanso hasta lograr sus objetivos?</p>
<p>2-El ejército-Que en los próximos meses se intensifiquen las luchas al interior del ejército. Hasta hoy, este es el mismo ejército de la dictadura y sus oficiales han recibido millones de dólares anuales para sus operaciones.¿Habrán cambios o fracciones del ejército que influenciadas por la revolución popular tomen partido con el pueblo?</p>
<p>3-El efecto contagio- Si luego de la caída de Mubarak, hubieran otras revueltas populares en otros países del Medio Oriente las relaciones de fuerza en todo el Medio Oriente pueden dar un giro fundamental dando respiro y abriendo posibilidades a las movilizaciones revolucionarias en Egipto y Túnez. ¿Se contagiarán otros países en el Medio Oriente de los procesos revolucionarios en Egipto y Tunez?</p>
<p>4-El frente imperialista- Los imperialista y sionistas conspiran para manipular el proceso, pero existen también conflictos entre ellos. ¿Habrán contradicciones entre los propios imperialistas que puedan ser aprovechadas por los movimientos populares?</p>
<p>Para aquellos que vivimos al interior de los imperios, la situación plantea los siguientes retos:</p>
<p>1-Apoyar con todas nuestras fuerzas e incondicionalmente los movimientos democrático-populares del Medio Oriente y su voluntad de democratización radical de sus sociedades.</p>
<p>2-Hacer a nuestros gobiernos responsables por su colaboración con la dictadura de Mubarak y denunciar sus maniobras para destruir y tronchar el éxito y el potencial democratizador del movimiento democrático-popular. La tentación de nuestros gobiernos es posponer la democratización de la sociedad por medio de buscar una salida autoritaria o por medio de la promoción de una democracia teledirigida desde occidente con los tanques y metralletas de sus marionetas neocoloniales.</p>
<p>3-Denunciar las maniobras islamófobas y racistas con el uso del miedo al Islam político para crear confusión en la opinión pública internacional contra la libertad y democracia en el Medio Oriente. El Islam político en todo el Medio Oriente es hoy una fuerza democrática que sigue el ejemplo del modelo democrático de Erdogan en Turquía. Esa realidad ha sido tergiversada por los medios occidentales y los líderes sionistas/imperialistas para meter miedo en la opinión pública y justificar salidas autoritarias a las revoluciones árabes. Nuestra tarea es denunciar con todas nuestras fuerzas estas mentiras y hablar con la información correcta acerca de estos movimientos.</p>
<p>Por último, en los próximos meses habrán debates y discusiones acerca de la estrategia a seguir al interior de los movimientos democrático-populares en todo el Medio Oriente. Nuestro deber es apoyarlos y evitar la tentación de ponernos a tomar partido públicamente por un sector o por el otro. Dichos debates serán importantes para el futuro del movimiento democrático-popular. Pero nuestra tarea de solidaridad en el primer mundo no consiste en ponernos a dilucidar estos debates en la opinión pública. Nuestra tarea es impedir las maniobras imperialistas/sionistas, hacer a nuestros gobiernos responsables y la solidaridad incondicional con la democratización radical y el derecho a la autodeterminación de los pueblos en el Medio Oriente. Nuestro grito a nuestros gobiernos imperialistas es:</p>
<div class="align_cnt">
<p>¡MANOS FUERA DEL MEDIO ORIENTE!</p>
<p>¡ABAJO LAS DICTADURAS SIONISTAS /IMPERIALISTAS!</p>
<p>¡APOYEMOS LA DEMOCRATIZACIÓN DE TODO EL MEDIO ORIENTE!</p>
<p>¡ABAJO LOS COLONIALISTAS SIONISTAS EN PALESTINA!</p>
<p>¡SI QUIEREN DEMOCRATIZAR, EMPIECEN POR DEMOCRATIZAR SUS PROPIOS PAÍSES SIN INTERFERIR EN EL TERCER MUNDO!</p>
</div>
</div>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Entrevista a José Antonio Delgado alrededor de su novela &#8220;La Hermandad de los Iniciados&#8221;</title>
		<link>http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/02/entrevista-a-jad-alrededor-de-su-novela-la-hermandad-de-los-iniciados/</link>
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		<pubDate>Mon, 28 Feb 2011 21:06:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Historia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Cristianismo]]></category>
		<category><![CDATA[feminidad]]></category>
		<category><![CDATA[feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[Gnosticismo]]></category>
		<category><![CDATA[José Antonio Delgado]]></category>
		<category><![CDATA[La Hermandad de los Iniciados]]></category>

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		<description><![CDATA[He querido preguntarle a mi amigo José Antonio Delgado algunas cosas a colación de su último libro, la novela "La Hermandad de los Iniciados", que animo a todos a leer encarecidamente. Pronto subiré un extracto a la sección Citas]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>He querido preguntarle a mi amigo <a rel="nofollow" href="http://psicologiaespiritualidad.blogspot.com/" target="_blank">José Antonio Delgado</a> algunas cosas a colación de su último libro, la novela &#8220;<a href="/libros/promocion.php#hermandad_iniciados" target="_blank">La Hermandad de los Iniciados</a>&#8220;, que animo a todos a leer encarecidamente. Pronto subiré un extracto a la sección <a href="/psicologia-junguiana-citas/" target="_blank">Citas</a>. Aquí está la encuesta:</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<h4><img class="aligncenter size-full wp-image-1550" title="La hermandad de los iniciados en Sevilla" src="http://www.odiseajung.com/images_blog/2011/02/hermandad-iniciados-sevilla.jpg" alt="" width="400" height="300" /></h4>
<h4>-José Antonio, ¿por qué ese título para tu novela: “<em>La Hermandad de los Iniciados</em>”?</h4>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">El título obedece a la idea principal que trato de expresar en la novela. Dado que en ella narro la historia de una comunidad cristiana de doce novicios, guiados por un Maestro muy ligado al pensamiento gnóstico, con ello aludo a la idea de que, la verdadera iglesia está conformada por todos los que, de alguna manera, han tenido un encuentro con su propia alma. De modo que, la iglesia está integrada, no por una institución física, sino por una vivencia espiritual compartida, por un camino de búsqueda espiritual que conduce al conocimiento de la chispa divina que el ser humano alberga en su interior.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;"><span id="more-1542"></span>De todos modos, Raúl, hay una anécdota muy interesante sobre el título de esta novela. Yo había terminado de escribirla a finales del año 2009. En aquel entonces, la había titulado <em>Abraxas</em>. Medio año después, me replanteé el título y la intitulé <em>En</em><em> busca del Cristo Interior. </em>Sin embargo, ni estaba muy conforme con ese título y, de nuevo, lo cambié por<em> El Cristo Interior</em>. Pensando que ese título era el adecuado, dejé el manuscrito dentro de una carpeta sobre la mesa de mi escritorio y envié un ejemplar a varias editoriales. Tras varias semanas sin obtener respuesta, una mañana entro en mi despacho y veo que la carpeta donde tenía el manuscrito se había abierto y que la hoja de la portada estaba justo dentro del canasto de la basura. Interpreté ese suceso como una señal de que ese título no era el adecuado para la novela. Por lo que, inmediatamente, me puse a pensar un nuevo título, que es el que ahora tiene. El mismo día en que cambié el título de la novela, el proceso de edición se puso en marcha.</span></p>
<h4>-Entonces, podríamos decir que el concepto de hermandad, de comunidad, se desveló <em>a posteriori</em> como uno de los contenidos principales de tu obra. Como si la novela, con vida propia, hubiese decidido ella su título, subrayando, primero para el mismo autor, y luego para sus lectores, la especial relevancia y actualidad de una de las ideas (la de fraternidad) sobre las que está construida la obra. ¿Estás de acuerdo?</h4>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Totalmente de acuerdo, Raúl. La novela, en su totalidad, adquirió vida propia casi desde el principio. De hecho, al escribir determinados capítulos, de algún modo asombroso, me sucedían cosas que se relacionaban con lo que estaba expresando. Así, por ejemplo, mientras investigaba acerca del gnosticismo, llegaron a mi correo electrónico los títulos de varios libros, publicados en ese momento, que contenían el mensaje que buscaba. De igual modo, me sucedió que, cuando describía a algún personaje femenino, en mi novela, de pronto conocía a una persona que encarnaba, precisamente, al personaje del que estaba escribiendo. Y, como esas coincidencias, se produjeron cientos durante la elaboración de la novela. Pero, lo que más me sorprendió, fue la “insistencia” en que el título de la novela fuese precisamente <em>La hermandad de los iniciados</em>, y no otro. Tras reflexionar sobre el asunto, me percaté de que, en efecto, la idea de la fraternidad era esencial, no sólo para mí, sino, también, como mensaje para los lectores. La filiación de los hermanos que componen la novela no proviene de la carne, sino del Espíritu. Todos los integrantes de la comunidad de monjes tienen una unión aún más fuerte que la que pueda existir entre miembros de una misma familia carnal. Lo que les une es la sangre de Cristo, contenida en la crátera o el santo grial, es decir, la simiente que el Espíritu ha dejado en el útero femenino de su alma. Esto tiene enormes repercusiones para la época en que vivimos, donde la falta de experiencia espiritual verdadera se traduce en una cerrazón por buena parte de los constituyentes de las diferentes religiones monoteístas, para no hablar de los racionalistas o de algunos ateos. Por eso, la novela apunta y se recrea en esa idea de retornar a la fuente y, desde allí, comprobar, a través de la experiencia, que, bajo disfraces ligeramente diferentes, en todas las religiones encontramos los mismos principios universales o arquetipos. Por lo que, en el fondo, todos somos hijos de un mismo Dios, aunque éste reciba diferentes nombres.</span></p>
<h4>-En tu novela vas dejando rastros simbólicos que parecen contener un significado oculto. En relación a esto, ¿qué nos podrías desvelar sobre su desarrollo en nueve capítulos?</h4>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Así es, Raúl, la novela está plagada de símbolos que aluden, no sólo a su sentido profundo, sino, también, al significado que tiene su contenido en el contexto de la época en que vivimos. El nueve es un número recurrente en la novela. Está relacionado con la triple triplicidad, simbolizando las tres realidades o dimensiones del ser humano: la sensorial, la psíquica y la espiritual. Quizás el arquetipo que mejor simboliza lo que quiero expresar al utilizarlo sea la imagen de la carta del Tarot número 9, llamada “El Ermitaño”. Este arquetipo simboliza la iluminación, la gnosis, es decir, el conocimiento revelado, de la chispa divina que habita en el interior del ser humano. En cierto modo, el número de capítulos es una señal que advierte al lector acerca del contenido de la novela, donde sus personajes están meditando, reflexionando e interpretando sus procesos de transformación psíquicos, los cuales se manifiestan en forma de visiones estáticas, sueños, etc. Esto confiere a la novela un formato muy parecido al de un evangelio gnóstico. Asimismo, como se desprende del uso que hago del número 9, más allá de la realidad psíquica, está el espíritu divino, por lo que las imágenes que los personajes de la novela vivencian remiten, en último caso, a unos principios espirituales universales. </span></p>
<h4>-Ahora podemos decir que el tema principal de la novela es la comunidad iniciática aglutinada, concretamente, en torno a la gnosis. De esto se ha hablado en muchos medios y se han escrito multitud de libros. Pero, ¿qué es realmente la <em>gnosis</em>?</h4>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Efectivamente, el tema principal de la novela es la <em>gnosis</em>. De hecho, el Maestro de la comunidad es un anciano sabio muy vinculado a la corriente gnóstica cristiana. La palabra <em>gnosis </em>significa “conocimiento”. Pero el conocimiento al que hace alusión no se refiere a ninguna teoría del conocimiento o epistemología. No es, por tanto, un conocimiento científico, no se adquiere por el esfuerzo de la voluntad consciente, ni por el estudio de multitud de materias. La gnosis es, por el contrario, un conocimiento revelado por Dios, gracias al cual se tiene acceso a la Realidad que se encuentra allende el mundo de los sentidos. Sin embargo, tras una primera iniciación en ese ámbito de los principios trascendentes o universales, ese conocimiento adquirido ha de hacerse efectivo, mediante el uso de unas prácticas y de una enseñanza correcta de lo aprendido. Como se desprende de lo dicho, el conocimiento de los gnósticos tiene muy poco que ver con el ego y su voluntad. De hecho, en numerosas ocasiones, contrariando los deseos de la consciencia egoica, ese conocimiento conduce a los personajes de la novela a realizar la senda de su más elevada autorrealización, esto es, la individuación, siendo así dueños de la parcela de libertad a la que tienen acceso.</span></p>
<h4>- El personaje principal de <em>La Hermandad de los iniciados</em> es un antiguo reo, al que aceptan como miembro, en una comunidad cristiana que vive en un antiguo monasterio, ¿por qué has elegido la figura de un ex convicto?</h4>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Esa es una buena pregunta. Quise que el protagonista fuese un antiguo presidiario que, si te das cuenta, además es el discípulo número trece, si contamos al maestro, en alusión al apóstol más vilipendiado por la tradición cristiana: Judas Iscariote. No obstante, a pesar de la imagen funesta que los cristianos tienen del apóstol Judas, si atendemos a lo que nos cuenta <em>el Evangelio gnóstico de Judas</em>, éste apóstol pertenece al círculo íntimo de Jesús, junto a Tomás y a María Magdalena, siendo, de hecho, el discípulo predilecto de Jesús. Tan es así, que, de los Doce, es al único discípulo al que revela los misterios del Reino. Además, Jesús le anuncia a Judas que, precisamente porque es su preferido, compartirá con él la carga de convertirse en un chivo expiatorio para la humanidad. Sin embargo, no se llama Judas el personaje principal de mi novela, sino Juan, porque éste, según la tradición, es un miembro destacado del círculo íntimo de Jesús, el más joven de sus discípulos. Por lo tanto, en un mismo personaje hallamos una alusión a los dos discípulos predilectos del Maestro: Judas, para los gnósticos cainitas, y Juan, para los cristianos católicos.</span></p>
<h4>-Juan, Judas, la cárcel, el delito… Todo esto forma parte de la elaboración que haces en la novela del tema de la <em>sombra</em>. Hablemos ahora del <em>anima</em>. En tu novela hay una revalorización del principio femenino dentro del mito cristiano, elevando la figura de María Magdalena a un estatus privilegiado. Cuéntanos sobre tu visión de esto, que es algo que entiendo tiene bastante que ver con nuestra época…</h4>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Por supuesto, Raúl, que tiene mucho que ver con nuestra época. Especialmente, con dos manifestaciones de un mismo motivo principal: la crisis ecológica y la crisis de valores espirituales. Estas dos crisis fundamentales, que están en la base de todas las demás, incluida la financiera y la económica, tienen sus raíces en la denigración que el arquetipo de lo femenino ha sufrido a lo largo de la historia del cristianismo. Sin embargo, podemos rastrear esta actitud patriarcal y misógina en la cultura helena y de ahí, con la expansión del cristianismo, tras el matrimonio de conveniencia entre éste y el imperio romano, se fue extendiendo a todos los pueblos que hoy conforman lo que llamamos la civilización occidental. Por ese motivo, en la novela trato de revalorizar la imagen de lo divino femenino, como complemento imprescindible de la divinidad. Y el mensaje principal que se descubre tras la lectura de mi novela es que, en esa revalorización de lo femenino, deben equilibrarse la materia y el espíritu, es decir, el cuerpo y sus instintos, así como el medio ambiente natural (la Tierra y sus sistemas ecológicos), de un lado, y el Espíritu, de otro lado.</span></p>
</div>
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		<title>Presentación en Sevilla de la novela &#8220;La Hermandad de los Iniciados&#8221;</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Feb 2011 11:04:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Gnosticismo]]></category>
		<category><![CDATA[José Antonio Delgado]]></category>
		<category><![CDATA[La Hermandad de los Iniciados]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya está a la venta, por fin, el último libro de mi querido amigo y colega José Antonio Delgado González: la novela histórica "La Hermandad de los Iniciados". El pasado 19 de febrero del 2011, la noche de clausura de la VII Semana de]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ya está a la venta, por fin, el último libro de mi querido amigo y colega <strong>José Antonio Delgado González</strong>: la novela histórica &#8220;<strong>La Hermandad de los Iniciados</strong>&#8220;. El pasado 19 de febrero del 2011, la noche de clausura de la VII Semana del Misterio de Sevilla (organizada por la Asociación Cultural &#8220;Don Cecilio&#8221;, por medio de su Tertulia Literaria y Científica &#8220;Ágora&#8221;), tuvo lugar la presentación, en un ambiente fraterno lleno de cordialidad, donde compartimos velada los ponentes (José y Maribel), Moisés Garrido, Mark Vanceunebroeck y éste que les escribe. El acto se extendió con una conferencia del escritor y reportero de radio, prensa y televisión Josep Guijarro, y con la participación del redactor jefe de la revista Enigmas, Óscar Herradón, quien nos habló de su nuevo libro en una charla sobre la desconocida vida de algunos personajes relevantes del nazismo. También asistían al evento Lorenzo Fernández Bueno, Juan José Revenga y otras figuras destacadas del periodismo del misterio español. Mención especial hacemos de la estudiante de periodismo Lourdes Gómez, joven promesa de la investigación en estas lides, cuyas entusiastas vocación y entrega son un ejemplo para todos.  </p>
<p><span id="more-1516"></span></p>
<p>Abrió la sesión José Manuel García Bautista, con la presentación de la novela. Introdujo en materia a la audiencia la psiquiatra y psicoterapeuta <strong>Maribel Rodríguez Fernández</strong>, autora del prólogo de &#8220;La Hermandad de los Iniciados&#8221;, que hizo mención expresa a la importancia del mensaje que el escrito encierra, sobre la búsqueda de la Verdad, la sobreposición de los conflictos psíquicos y el sentido de la vida humana, más allá de los bienes materiales, para llevar una vida más plena de sentido. Seguidamente, José Antonio aludió a que, después de más de 15 años de estudio de la obra del psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, y tras sumergirse en la historia de los orígenes del cristianismo, centrándose en los evangelios y textos de caracter gnóstico, escribió esta obra que narra la vida de una comunidad de cristianos gnósticos. Nos contó que, valiéndose de la interpretación de las visiones extáticas, los relatos visionarios y los sueños de esta comunidad de monjes, su libro realiza un recorrido histórico sobre los orígenes del cristianismo, reinterpretando el mensaje cristiano a la luz de la Psicología profunda. Reseñó que la gnosis es un conocimiento que no sólo se adquiere mediante el esfuerzo consciente de nuestra voluntad, sino, antes bien, que se trata de un conocimiento revelado, de la chispa divina que habita en el corazón del ser humano. Pero va a ser mucho mejor que lo oigan y vean ustedes mismos:</p>
<div class="align_cnt"><iframe name="7MbgTms0Pus" id="7MbgTms0Pus" title="YouTube video player" width="480" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/7MbgTms0Pus?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0&amp;showinfo=0" style="border:0" seamless><span style="font-size:1.17em;font-weight:bold">[Ver este vídeo en la página original]</span></iframe></div>
<p>Aunque ciertos sectores del contexto parapsicológico son un poco refractarios a este tipo de contenidos, la velada, en más de una perspectiva, fue todo un éxito. Una bella noche mágica.</p>
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		<title>Nueva entrega del Movimiento Zeitgeist</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Feb 2011 15:58:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Historia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Carlo Strenger]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<category><![CDATA[Jacque Fresco]]></category>
		<category><![CDATA[John Locke]]></category>
		<category><![CDATA[Zeitgeist]]></category>

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		<description><![CDATA[Acaba de salir a escena la última entrega audiovisual del Movimiento Zeitgeist, y ya la he subido a Multimedia. La recomiendo encarecidamente. El documental comienza con un alegato a favor del arte comprometido con la]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Acaba de salir a escena la última entrega audiovisual del <strong><a rel="nofollow" href="http://www.movimientozeitgeist.org/joomla/" target="_blank">Movimiento Zeitgeist</a></strong>, y <a href="/psicologia-jung-multimedia/media_2.php?tit=Zeitgeist-moving-forward-2011" target="_blank">ya la he subido a Multimedia</a>. La recomiendo encarecidamente. El documental comienza con un alegato a favor del arte comprometido con la revolución, muy apropiado, y es en sí, en su mayor parte, mucho mejor producto artístico que las dos entregas anteriores, que tampoco están nada mal en ese sentido. &#8220;Anécdota&#8221;: Contiene una cita de James Hillman. Por supuesto, recogida del mismo documento que colgué ayer en la web.</p>
<p><span id="more-1496"></span></p>
<p>El documental lo subí antes de verlo yo mismo. Tanta es la confianza que me inspira esta gente. Pero no es &#8220;esta gente&#8221;. Es <strong><a rel="nofollow" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jacque_Fresco" target="_blank">Jacque Fresco</a></strong> el cerebro detrás de todo esto. Como nos cuenta en el mismo documental, y yo no sabía, el tipo es un antisistema nato que abandonó el entramado educativo oficial muy joven. Así que, al final, uno siempre simpatiza con la misma energía psíquica. Uno se enamora de Nassim Haramein, o de Fresco, o del otro y el de la moto, y luego descubre que siempre se siente atraído por la misma persona, con mil nombres. Pero una vez comprendido el <em>coagula</em>, lo que une todo, es preciso diferenciar, el <em>solve</em>. Fresco tiene una ideología que en muchos puntos rechazo, y explico mi antítesis en pocos párrafos (es fácil):</p>
<p>Como veréis, el docu parte de hacerse cargo de la gran verdad <em>conspiranoica</em> de la estructura social y de los grandes cambios socioeconómicos: que todo parte de la mente de muy pocos. Fresco se remonta hasta John Locke y Adam Smith, padres del capitalismo moderno, del entramado financiero-tecnológico-industrial actual. ¡Correcto! Yo también. También estamos de acuerdo en la evidencia de que el mundo que se ha construido desde entonces es una pura <em>shit</em>. Fresco denuncia, como nosotros, que la gente está enfermando masivamente, psíquica y físicamente, por un foco viral ubicuo que se llama Paradigma Actual. Que hasta el planeta está muriendo por ello. Pero Fresco es un ingeniero, una mente cartesiana brillante, un tecnócrata, adorador de la Ciencia, que aún sigue idealizando a sus 95 años. Pone todo el acento en las ideas de Locke y Smith sobre el mercado y la economía, y se olvida del detalle más importante, el elefante en la habitación: John Locke, antes que otra cosa, es el padre del empirismo, ese enemigo acérrimo del platonismo, y uno de los padres de todo el desvío filosófico en esa dirección positivista y atea (abierta o tácitamente) que fue la Ilustración. John Locke es uno de los grandes conspiradores modernos en contra de lo Inconsciente, y a favor del poder unilateral de la conciencia. La luz que invocaba la Ilustración es la luz del ego, no la de Dios (Dios está detrás de las sombras). Tratar de comprender las bases de toda esta destrucción actual, de todo este desastre en el que ha caído la sociedad humana y la naturaleza, tratar de comprender dónde el paradigma actual se vuelve demoníaco, y olvidarse de &#8220;detalles&#8221; como ese&#8230; Por eso, Fresco, al final, aparece como un luterano, un mero reformista, más que como un revolucionario radical. Él no está en contra <em>in toto</em> del paradigma cientifista actual. Él cree fervientemente en ello. Sólo pretender ajustar ciertas tuercas (nunca mejor dicho), por aquí y por allá.</p>
<p>No se ha dado cuenta aún de que el pecado, el error de bulto, está cometido en un área por encima de la organización socioeconómica actual: el ámbito epistemológico, gnoseológico; la concepción que tenemos de la realidad. Si llegásemos a seguir sus doctrinas, y creásemos sus ciudades tecnócratas (y no fuera tan viejo), entonces se daría cuenta él mismo de que continúa la destrucción y la decandencia del Hombre y el Mundo. De que algo sigue saliendo mal. De que pareciera que una élite de <em>reptilianos</em> sigue interfiriendo para torcer las mejores intenciones hacia un mal desarrollo.</p>
<p>Pero sí que se hace eco, como digo, en su gran inteligencia e intuición, de muchos de los grandiosos errores en que sostenemos nuestra cultura. Le molesta el paradigma genético sobremanera, como a este blog. Pero contrapone sólo el paradigma ambiental, educativo, sin prestar mínima atención a las teorías morfogenéticas. Le molesta que la medida del dinero haya usurpado la de la felicidad y el bienestar reales. ¿A quién en sano juicio no? Pero pasa por alto que en un mundo sin ideales metafísicos, lo que queda como ilusión y meta es acumular dinero, sexo y poder. En el reino de la cantidad sólo lo cuantificable es real. Es consciente de que existe un gigantesco malestar en la cultura, y tiene razón al decirnos que en eso tiene mucho que ver la gradación socioeconómica. Hace un par de días publicaba aquí lo de <a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/02/el-mundo-global-aumenta-el-miedo-a-la-insignificancia/" target="_blank">El mundo global aumenta el “miedo a la insignificancia”</a>, así que todos estamos de acuerdo en que las comparaciones sociales siempre son odiosas. Pero, con Carlo Strenger, convenimos que en esos mecanismos envidiosos se proyectan carencias más cercanas al tuétano de la autoidentidad y la propia vocación que la mera comparación socioeconómica. El malestar en la cultura hasta Freud lo trató, y en homenaje a él todo terapeuta sabe que en la consulta de lo que más se habla es, ciertamente, de problemas de amor. Y, luego, la psicología profunda nos dice sobre eso que también se trata de una proyección del problema espiritual.</p>
<p>Es obvio que la inmensa mayoría de crímenes se cometen por dinero. Pero, justo detrás, por sexo, por amor. El perfil estadístico del suicida occidental no es el del banquero arruinado que se tira por una ventana de Wall Street, aunque exista esa figura. Es el del depresivo con una herida de pareja. Así que Fresco olvida que el malestar en la cultura es algo aún más complejo que aquello de la lucha de clases. Y que, de todos modos, el &#8220;estrés del pobre&#8221; no está en última instancia provocado por la diferencia social, sino por una cultura que pone el énfasis en el &#8220;tanto tienes, tanto vales&#8221;. Por el paradigma de tener en lugar de ser. Es el paradigma que alienta tanto a los estados capitalistas como a los comunistas, así que no debe extrañarnos que el &#8221;estrés del pobre&#8221; esté presente tanto en unos regímenes como en otros, hijos ambos del mismo dios. Máxime cuando sabemos que siempre la sociedad se vuelve a estratificar partas del paradigma que partas. Siempre regresa a una forma piramidal (los oligarcas de &#8220;el partido&#8221;, el cuerpo burocrático, etc.). A lo que sumamos todos los tipos de de frustraciones y mutilaciones de la naturaleza humana propias de cada ideología en particular. Porque eso que llamaba Marx &#8220;opio del pueblo&#8221; es lo único capaz de colocar como modelo de héroe social a personajes que viven en la más absoluta renuncia, pobreza. Único modelo que se opone frontalmente a cualquiera de los propuestos por las filosofías de lo cuantificable, incluida la del Movimiento Zeitgeist, con su<em> homo tecnologicus </em>enchufado a unas máquinas de las que depende su bienestar exterior e interior. Destruimos Matrix para recrearla otra vez. Por cierto, en su mundo ideal son los científicos los que gobiernan la civilización. Yo estoy de acuerdo con él también en esto: es indispensable que tomemos conciencia de que en el poder deben estar los que saben, no los que se venden bien. Pero soy consciente de que en su sistema la sociedad se vuelve a estratificar, como no podía ser de otra manera. ¿Se habrá dado cuenta él?</p>
<p>Por último, promulgamos con Fresco un regreso a la sociedad del trueque, sin dinero. Una sociedad sin especulaciones financieras, donde la prosperidad material no se separe un milímetro de la única riqueza real: el recurso natural. Pero la Historia nos muestra que una economía así fue precisamente la que prosperó en la Edad Media. Aquella cosa que decapitó el paradigma de John Locke.</p>
<p>Ah, se me olvidaba: Junto a Fresco siempre vemos a Roxanne Meadows, mucho más joven que él. Secretaria, lugarteniente, socia, discípula, no sé si amante también&#8230; Son, faltaría más, un arquetipo con patas. Cuatro.</p>
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