Desde la Wikipedia, sin ir más lejos:
Un torī (en japonés 鳥居) es un arco tradicional japonés que suele encontrarse a la entrada de los santuarios Shinto (Jinja), marcando la frontera entre el espacio profano y el sagrado. Consisten de dos columnas sobre las que se sustentan dos travesaños paralelos, frecuentemente coloreados de tonalidades rojas o bermellonas. Algunos poseen tablas escritas montadas entre las barras horizontales. Tradicionalmente, los torī eran de madera o piedra, pero recientemente se han comenzado a hacer en acero o acero inoxidable.
Los templos del dios Inari poseen normalmente, además del torii de acceso, muchos otros, erigidos uno detrás de otro, formando pasadizos a veces muy largos. Una persona que ha tenido éxito en los negocios a menudo dona un torī como muestra de gratitud. El templo de Fushimi Inari, en Kioto tiene miles de estos arcos.
Ahora, una imagen desde la Segunda Guerra (Nagasaki tras la bomba), que desgraciadamente nos resulta muy familiar:



















