Sobre dos facetas en el amor: exogamia y endogamia

Lo que llamamos con un solo nombre, amor, contiene en su interior dos sustancias diferentes, incluso opuestas, que bien merecerían cada una su sustantivo propio, para evitar tantas confusiones. Una de esas esencias es una tendencia exogámica, que es de la que se ocupa la biología, la sociología, la neurología, y todos esos libros tan de moda de gente como el Punset. Es el costado más evidente del amor, el más “científico”, por ser el más superficial: machos y hembras se buscan para crear familias y perpetuar la especie y los genes. Para garantizar la calidad genética, y, como ya veremos, para diferenciar en lo posible esta dirección erótica de la otra, las comunidades humanas hace mucho que se impusieron rígidamente el tabú del incesto. Al impulsarse la coyunda entre miembros de familias dispares y distantes, muy lejos del parentesco sanguíneo, las comunidades pueden crecer mucho sin dispersarse, y fue así como pudieron aparecer las polis y los estados. Gracias a la tendencia exogámica del amor, cualquiera puede enamorarse de cualquiera dentro de una más o menos amplia comunidad, y así es como llegamos a simpatizar unos con otros dentro un vasto vecindario, considerándonos unos a otros, literalmente, amables (léase en cursiva). La globalización es posible, entre otras cosas, porque hoy día el mercado del amor es universal. Cualquier persona en cualquier lugar del mundo, sea de la raza que sea, de la nación que sea, es alguien potencialmente amable, deseable. Un posible papá o mamá para nuestros hijos. Hasta que eso no pasa, hasta que el amor no trasciende las fronteras, hasta que el interés exogámico del deseo no se abre al mundo que está más allá de nuestra etnia y nuestra raza, el separatismo y el nacionalismo se imponen sobre la unidad y la cooperación, digamos, federal, rechazando todo proyecto asociativo que se llame, por ejemplo, España, UE u ONU. ¿Parecen éstas unas consideraciones extrañas y rebuscadas? ¿De qué se ha reído entonces toda España cuando ha ido a ver “Ocho apellidos vascos”? ¿Nadie ha entendido la película?

[Leer más…]

El Rocío secreto

virgendelrocoexposici_n_2

Virgen del Rocío

 

Quiere la tradición de la Iglesia que el mes de mayo sea consagrado a las romerías, a la Virgen. En este mismo momento, mientras empiezo a escribir estas líneas, los onubenses, mis coterráneos, parten en peregrinación hacia la ermita dedicada a la celebérrima Virgen del Rocío, en la aldea que hereda ese mismo apelativo. Reina de las Marismas, Blanca Paloma… Es el momento. Me apetece. Hablemos un poco más de la Diosa.

[Leer más…]

El amor es pura química. Literalmente.

No dejan de sucederse noticias como la que traigo a continuación, y de las que a menudo me hago eco en el blog. Este nuevo paradigma sobre el amor y las relaciones se está extendiendo como una epidemia, y yo asisto a este espectáculo con aprensión. Mientras Cupido yace cada día más enfermo, a nuestra sociedad no se le ocurre otra cosa que seguir administrándole venenos, pensando que son paliativos. Los ilustrados positivistas arremetieron contra las posturas románticas en materia de humanidades a lo largo del siglo XIX, como Iglesia contra cátaros, y ahora están empeñados en aniquilar el romanticismo mismo. Pocas formas de suicidio colectivo tan estúpidas como ésta. “Con las cosas de comer no se juega”, nos enseñaron, y ahora se ha llenado todo de jovencitos Frankenstein que andan divirtiéndose a costa de trastear imprudentemente con la energía que sostiene esa molécula primordial, ese constituyente básico de la psique y de la sociedad, que es la pareja.  Ya hicieron lo mismo con las fuerzas que cohesionan los ladrillos del mundo, el átomo, y desde entonces un terror nuevo, el pánico nuclear, se ha convertido en un elemento cotidiano más de nuestra forma de vida. Está claro que cuanto más nos adentramos en la mefistofélica Era de Acuario más nos posee, en lo mejor, el espíritu prometeico, en lo peor, Satán mismo. 

[Leer más…]

Un viaje relámpago al centro del Corazón

Por supuesto que los Reyes Magos existen. ¿Quiénes serían entonces los responsables de que las Navidades se conviertan a menudo en un período tan regalado de sucesos asombrosos, de encuentros y reencuentros impactantes, de hilos nuevos tendidos hacia las almas desde la tornasolada madeja de sus destinos? Este período, con una solera mitológica que trasciende en mucho la iconografía cristiana, se convierte con facilidad en un crisol mágico donde se acelera la transformación vital. Claro que lo primero que pasa cuando el Anima Mundi se despereza es que empieza a llover materia prima. Es decir: boñigas. Que no se desilusione nadie al darse cuenta de que el principal cometido de Sus Majestades es repartir carbón. Que no cunda el desaliento al saberse que el misterio de los Magos tiene mucho que ver con el Caganer. Todo regalo de luz empieza con un obsequio de sombras. Ojo siempre a eso.

[Leer más…]

La Gran Diferencia – El género en el cerebro

Al Catedrático de Psicopatología y Director del Autism Research Centre de la Universidad de Cambridge Simon Baron-Cohen lo conocimos ya en esta web en el documental sobre el fascinante caso de Daniel Tammet. En el año 2005 se publicó en castellano su éxito editorial “La Gran Diferencia. Cómo son realmente los cerebros de hombres y mujeres”, donde expone la teoría de que diferencias fundamentales psicológicas entre los hombres y las mujeres tienen un origen rastreable hasta lo fisiológico, lo genético, lo pre-cultural.

Lo primero que tengo que decir es que sigue siendo una lástima que estos argumentos sólo abran debate público si una autoridad de este tipo, totalmente aceptada por el stablishment, por el paradigma, los expone. No importa que desde la investigación puramente psicológica, que, idealmente, debería ser la auténtica autoridad en estas cosas, se diga lo mismo. Se obviará, y la opinión pública seguirá aferrada a lo que los ideólogos de turno, más políticos que otra cosa, digan al respecto. Lo que hace Simon no es otra cosa que abundar en la dirección que ya un Freud inició: la masculinidad tiende a la obsesividad, y la feminidad a la histeria. Añadiendo (esa sí es una genial novedad) que el autismo es una supramasculinización de la conducta. La auténtica investigación acerca de la diferenciación entre lo que es esencial, lo que es naturaleza, en uno y en los demás, y lo que es cultura, es el trabajo propio de la introspección, del autoconocimiento espiritual. Eso donde se distingue bien es en ese marco. Permitiendo que la propia naturaleza hable y diga quién es y de dónde viene es como se adquiere auténtica sabiduría en estas cosas. Un científico como Simon tiene, sin embargo, que salirse por la tangente, seguir las huellas por lo fisiológico, emplear costosos instrumentos tecnológicos y empantanarse en ese largo circunloquio, que se revela al final vano, para llegar a lo mismo. Encima, muy posiblemente, los datos “objetivos” que él ha obtenido, si los leyera otro, darían como resultado otras conclusiones, porque es bastante probable que sus hipótesis estén condiciones a priori por el diálogo subliminal que mantiene el alma con él, dentro suya.

[Leer más…]