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	<title>Bitácora de la Odisea &#187; Ciencia y Mito</title>
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	<description>El diario del largo y turbulento periplo</description>
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		<title>Pájaro negro, pájaro muerto, pájaro raro&#8230; &#8211; Reloaded</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Jan 2012 14:26:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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		<category><![CDATA[Arkansas]]></category>
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		<description><![CDATA[Miles de pájaros caen muertos en Arkansas por segundo año consecutivo. El extraño fenómeno, todavía sin explicación, se ha producido en el mismo lugar y en las mismas fechas, justo con el cambio de año
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			<content:encoded><![CDATA[<p>El año pasado por estas fechas nos hacíamos eco de estas curiosas noticias:  <a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/01/pajaro-negro-pajaro-raro-pajaro-muerto/">http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/01/pajaro-negro-pajaro-raro-pajaro-muerto/</a> Este año parece que el patrón se repite. ¿Estamos en el mismo escenario?</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<h2>Miles de pájaros caen muertos en Arkansas por segundo año consecutivo</h2>
<h3 style="background: #E9E9E1;">El extraño fenómeno, todavía sin explicación, se ha producido en el mismo lugar y en las mismas fechas, justo con el cambio de año</h3>
<h5>abc.es / madrid<br />
Día 03/01/2012 &#8211; 11.37h</h5>
<h3 class="align_cnt"><a href="http://www.abc.es/20120103/ciencia/abci-miles-pajaros-caen-muertos-201201031020.html" rel="nofollow" target="_blank">Leer la noticia aquí</a></h3>
</div>
<div style="background: #E9E9E1;">
<h2>Miles de peces aparecen muertos en una playa de Noruega sin explicación</h2>
<h3>Los estupefactos vecinos se han encontrado con una alfombra de 20 toneladas de arenques que cubre el arenal</h3>
<h5>Día 03/01/2012 &#8211; 13.16h</h5>
<h3 class="align_cnt"><a href="http://www.abc.es/20120103/ciencia/abci-miles-peces-aparecen-muertos-201201031111.html" target="_blank">Leer la noticia aquí</a></h3>
</div>
<p><span id="more-2248"></span>En los diarios de Arkansas se puede encontrar que los pájaros comenzaron a caer sobre las 7 p.m. del día 31, y la policía, que estaba expectante a esta cuestión, decidió suspender la ceremonia de fuegos artificiales de la medianoche. Sin embargo, damos por supuesto que la chavalería siguió tirando algunos petardos, y que por eso no dejaron de caer mirlos enloquecidos de pánico durante el resto de la noche. La relación entre los fuegos artificiales y el bizarro holocausto de aves en Beebe fue establecida con cierta dificultad el año pasado, porque ciertas variables no encajaban (recordemos), pero esa fue la conclusión definitiva a la que llegaron las autoridades pertinentes. A pesar de que choca un tanto que mueran tantas aves este año como el pasado, a pesar de las medidas tomadas, damos por hecho que esa es la explicación <em>causal</em> del hecho. Siguiendo los mismos razonamientos del año pasado, lo que en realidad nos interesa es la relación, en principio, <em>acausal</em>, entre todos los hechos similares acaecidos alrededor de estas fechas a nivel universal. Nos interesa lo sistémico, lo global. El año pasado se fueron acumulando sucesos parecidos, unos de causación más misteriosa, otros menos bizarros, uno detrás de otro. Este año, por lo que se ve, llevamos una pauta parecida.  Pero es difícil investigar sabiendo que no existen los sucesos en sí, sino según nos llegan por el filtro de interés de los periodistas. Este año era de esperar una especial atención de los medios a estos sucesos. De todos modos, 20 toneladas de arenques varados no parece ser una noticia rebuscada y traída de los pelos&#8230;</p>
<p>No pondría la mano en el fuego por la seriedad de esta estadística (ni por ninguna), pero esto es lo que parece ser que tenemos en los últimos años sobre muertes masivas de aves (en inglés):</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<p>-<strong>In 2004</strong> thousands of tiny birds fell from the sky over Chinese president Hu Jintao&#8217;s birthplace Taizhou, Jiangsu. The event was seen as a worrying omen for his rule to come.<br />
-<strong>January 15, 2009,</strong> in New York City. A large flock of Canada Geese was struck by US Airways Flight 1549, disabling both of the Airbus A320&#8242;s engines and killing an unknown number of geese.<br />
-<strong>2009 in Franklin Township</strong>, Somerset County, New Jersey. A culling with the bird poison (avicide) DRC-1339 received national attention after USDA employees dispensed the substance in Griggstown, New Jersey to kill an estimated 5,000 starlings that plagued feed lots and dairies on local farms. When &#8220;it began raining birds&#8221; community members became alarmed, unsure whether a toxin or disease was at work. Two property owners in the area reported collecting over 150 birds each from their land.<br />
-<strong>December, 2010</strong>, in St-Augustin-de-Desmaures, Quebec. More than 80 dead pigeons discovered.<br />
-<strong>December, 2010</strong>, in Guelph, Ontario. Geese and ducks panicked, some of them died shortly after the beginning of New Year&#8217;s Eve fireworks at 8:10 pm, December 31, 2010.<br />
-<strong>December 31, 2010</strong>, in Beebe, Arkansas. 3,000 red-winged blackbirds and European starlings died. Arkansas state wildlife authorities first received reports on December 31, 2010, shortly before midnight. Further investigation revealed the birds fell over a one-mile area of Beebe, with no other dead birds found outside that concentrated zone. The birds showed signs of physical trauma, leading one ornithologist with the Arkansas Game and Fish Commission to speculate the blackbirds might have been killed by lightning, high-altitude hail or possibly fireworks. The birds were sent to laboratories in Georgia and Wisconsin for necropsies to determine the cause of death. On January 5, 2011<strong>,</strong> the Arkansas Game and Fish Commission confirmed that the incident was caused by a resident setting off professional-grade fireworks, startling the birds into a panic flight. One year later a virtual reprise took place with 5,000 birds plunging to the ground.<br />
-<strong>January 3, 2011</strong>, in Pointe Coupee Parish, Louisiana. 500 red-winged blackbirds and starlings died.<br />
-<strong>January 5, 2011</strong>, in Faenza, Italy. Hundreds, perhaps thousands, of turtle doves fell dead from the sky.<br />
-<strong>January 5, 2011</strong>, in Falköping in Sweden. Between 50 and 100 jackdaws died. Some are believed to have been struck by cars or trucks, but others showed no sign of such trauma.<br />
-<strong>January 5, 2011</strong>, in Constanța, Romania. Eyewitnesses saw dozens of starlings falling from skies &#8220;like stones&#8221;.<br />
-<strong>October 22, 2011</strong>, in Wasaga Beach, Ontario, Canada. Thousands of dead loons, ducks, and seagulls washed ashore in this popular beach area, believed to have died from a botulism outbreak.<br />
-<strong>December 31, 2011</strong> saw a recurrence of what had happened in Beebe, Arkansas on the previous New Year&#8217;s Eve. Several hundred blackbirds had plunged to their deaths according to an early report by the local television station KATV which also reported that its radar had shown a &#8220;large mass&#8221; over the town. A later report estimated the count as high as 5,000 dead birds.</p>
<p><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Bird_kill" rel="nofollow" target="_blank">Fuente</a></p>
</div>
<p>Vemos como se acumula la medida alrededor de la Navidad en paralelo al aumento de casos en los últimos 3 años (¿en unísono a la crisis?). Unamos los holocaustos de aves a los del resto de especies en estas fechas y digamos, con estricto razonamiento reduccionista, que los biólogos y climatólogos deberían inferir que alguna cosa está cambiando en la relación entre los inviernos y los animales de forma acelerada (y que los alcaldes deberían hacer lo propio con los ritos navideños y la vida salvaje). Regresando a lo que nos interesa, el augurio y el oráculo, la <em>señal</em>, el lenguaje <em>acausal</em>, el año pasado inferíamos con todo esto (con absoluta desvergüenza intuitiva) un recrudecimiento del malestar general del planeta, y posiblemente algún que otro desastre llamativo. En efecto, la crisis no hace más que engordar año tras año, e incluso estas Navidades resuenan tambores, afortunadamente aún lejanos, de guerra. El día 11 de marzo, mientras España lloraba recordando la masacre del 2004, Japón sufría un gigantesco revés cataclísmico. Creo que más de uno pensamos bastante en los pájaros negros ese día, aunque en ese punto se habían ya unido los malos augurios avícolas con el misterioso malestar que impregna explícitamente nuestra cultura alrededor de la <em>clave 11</em> desde septiembre de 2001. En realidad, todos los versados en señales sabemos que la <em>clave 11</em> irradia enorme poder desde el <em>Anima Mundi</em> desde hace más de dos décadas, así que algunos nos temíamos un acontecimiento al hilo el 11 de mayo pasado; ocurrió, en efecto, una pequeña gran tragedia: el terremoto de Lorca. Mientras los vecinos de Beebe recogían otra vez los pájaros del suelo hace 3 días, Japón saludaba al año nuevo con un inquietante suceso: un terremoto de grado 7, que fortunadamente ha resultado esta vez ser sólo un amago. Otra vez los mismos temas relacionados de un modo <em>semántico</em>.</p>
<p>Hasta aquí, podría decir que los pájaros y los peces sacrificados siguen demostrando ser un lenguaje del cosmos no poco sincero. Pero, ya saben: todo esto no es más que producto de nuestra febril imaginación&#8230;</p>
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		<title>Genio y locura</title>
		<link>http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/05/genio-y-locura/</link>
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		<pubDate>Wed, 11 May 2011 10:34:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Matemáticas]]></category>
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		<description><![CDATA[Hablo habitualmente de la relación, a la vez patente e inextricable, que hay entre las imágenes e ideas primigenias, los arquetipos, y el pensamiento científico. Es éste uno de los motivos principales que animan mi artículo Mitos de la]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hablo habitualmente de la relación, a la vez patente e inextricable, que hay entre las imágenes e ideas primigenias, los arquetipos, y el pensamiento científico. Es éste uno de los motivos principales que animan mi artículo <a href="http://www.odiseajung.com/jung-psicologia-ensayos/ensayo.php?tit=Ortega-mitos-Ciencia-I-primera-parte" target="_blank">Mitos de la Ciencia</a>, sin ir más lejos. Los ouroboros del químico Kekulé, los unicornios de Newton, los sueños de Descartes, las fantasías infantiles de Einstein, la mística de Pascal, el taoísmo de Niels Böhr&#8230; El modo que tiene el científico de innovar en su campo no difiere sustancialmente de la forma en que se inspira el artista o el religioso. La madre del pensamiento científico sigue siendo lo mítico. Lo mítico alienta, y también puede enloquecer. Así que jamás está lejos la inspiración de la locura, como el saber popular tanto predica.</p>
<p>Tratando todo esto traigo a colación a menudo el carácter de perfecta mediadora entre los dos planos gnoseológicos que es la matemática. El número, la geometría, son un perfecto cruce de caminos desde los que se puede viajar al arquetipo, en una dirección, o hacia el mundo de la ciencia, en la otra. La escala gnoseológica sería algo así:</p>
<p>1.- Datos sensoriales (hombre <em>hylico </em>- filosofía empirista &#8211; positivismo &#8211; nominalismo)</p>
<p>2.- Abstracciones (hombre psíquico/mental/artístico &#8211; filosofía racionalista &#8211; idealismo &#8211; realismo)</p>
<p>3.- Imágenes e ideas primigenias (hombre pneumático &#8211; teología &#8211; gnosticismo)</p>
<p>De abajo a arriba, ésta sería la escala de la conciencia/conocimiento. Vemos cómo la abstracción, cuyo paradigma es lo matemático, se encuentra en ese punto medio entre lo concreto y lo metafísico. Donde también habitan los sueños y el arte.</p>
<p><span id="more-1784"></span>Como nuevo ejemplo paradigmático de lo que ocurre en esa intersección de los mundos, donde la ciencia y la religión, la genialidad y la locura, se interpenetran abiertamente, traigo ahora esta noticia:</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<h2><a rel="nofollow" href="http://noticias.latam.msn.com/xl/insolito/articulo_afp.aspx?cp-documentid=28560271" target="_blank">Un enigma de Jesús llevó al genio matemático a resolver el problema de Poincaré</a></h2>
<h4>El genio de las matemáticas ruso Grigori Perelman, quien resolvió la conjetura de Poincaré, uno de los problemas más complejos, cuenta este jueves en una rarísima entrevista que él se dejó llevar intentando comprender cómo Jesús caminaba sobre las aguas.</h4>
<h5>MSN Noticias &#8211; 29/04/2011</h5>
<div style="float: left; width: 175px; margin-right: 8px; background-color: #fff;">
<p><img class="alignleft" title="Grigori Perelman" src="http://blstb.msn.com/i/B8/66823EE76CBDA28DA02239A4C765AF.jpg" alt="" width="175" height="245" /><br />
<span style="font-size: 0.7em;">El matemático ruso Grigori Perelman en una foto sin fechar. Perelman, quien resolvió la conjetura de Poincaré, aseguró en una entrevista que averiguó cómo resolver el probema pensando en cómo Jesús caminaba sobre las aguas.</span></p>
</div>
<p>El genio de las matemáticas ruso Grigori Perelman, quien resolvió la conjetura de Poincaré, uno de los problemas más complejos, cuenta este jueves en una rarísima entrevista que él se dejó llevar intentando comprender cómo Jesús caminaba sobre las aguas.</p>
<p>&#8220;No hay problemas que no se puede resolver, hay los que son difíciles de resolver&#8221;, declaró en una entrevista a una compañía cinematográfica cuyos extractos publica el diario Komsomolskaia Pravda.</p>
<p>Evocando sus recuerdos de la escuela, el sabio solitario, que rechazaba hasta ahora todo contacto con los medios de comunicación, indicó que lo que él quería era explicar una leyenda de Jesús.</p>
<p>&#8220;Usted debe recordar la leyenda bíblica sobre Jesucristo, según la cual él caminaba sobre las aguas. Yo debía calcular la velocidad con la que caminaba para no hundirse&#8221;, explicó. En la medida en que &#8220;la leyenda sigue existiendo, esto quiere decir que no me equivoqué&#8221;, prosiguió. &#8220;Un niño aprende desde el nacimiento. Si se puede entrenar los brazos y las piernas, ¿por qué no se puede entrenar el cerebro?&#8221;, se preguntó.</p>
<p>Perelman explicó por otro lado que renunció a la recompensa de un millón de dólares, otorgada el año pasado por la Clay Mathematics Institute (CMI) por la solución del problema, porque él sabía &#8220;cómo gobernar el Universo&#8221;. &#8220;Yo sé cómo gobernar el Universo. ¿Por qué tendría que correr detrás de un millón?!&#8221;, declaró.</p>
<p>El matemático, de 44 años, que vive con su madre en un barrio periférico de San Petersburgo, fue designado en marzo de 2010 como el ganador de uno de los premios del milenio del CMI por haber publicado en internet la solución del problema de topología planteado, en 1904, por el matemático francés Henri Poincaré. Después de varias semanas de suspenso, Perelman anunció que había &#8220;rechazado&#8221; el premio debido a un &#8220;desacuerdo&#8221; con la comunidad matemática.</p>
</div>
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		<title>Tsunamis en Japón, Cádiz, Huelva y&#8230; la Atlántida. Siguiendo los hilos</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Apr 2011 11:09:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Historia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Claudio Lozano Guerra-Librero]]></category>
		<category><![CDATA[Huelva]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Antonio Morales]]></category>
		<category><![CDATA[La Atlántida]]></category>
		<category><![CDATA[Platón]]></category>

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		<description><![CDATA[La máquina atlante que configura las afortunadas coincidencias se puso en marcha al poco de publicar la anterior nota relativa al recién estrenado documental del National Geographic, tendiendo varios hilos entretejidos]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La máquina atlante que configura las afortunadas coincidencias se puso en marcha al poco de publicar <a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/03/tsunamis-en-japon-cadiz-huelva-y-la-atlantida/" target="_blank">la anterior nota relativa al recién estrenado documental del National Geographic</a>, tendiendo varios hilos entretejidos. Uno de ellos logró que convergiéramos un grupo de allegados, colegas en la investigación de los temas del ramo, en una reunión de carácter informal y privado que se celebró en  la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Huelva el pasado 6 de abril, donde los doctores <strong>Claudio Lozano Guerra-Librero</strong>, especialista en Arqueología Submarina, y <strong>Juan Antonio Morales</strong>, especialista en Geología Submarina, expusieron prolijamente sus puntos de vista sobre el tema que trata el ya archifamoso documental. Ellos están muy capacitados para hacerlo: son dos de los protagonistas de esa producción. El National Geographic los invitó a participar y aceptaron de buena gana.</p>
<p><span id="more-1766"></span>Hago mención especial de la arqueóloga <strong>Mª Victoria Martínez de la Torre</strong>, cuyos alumnos en su curso de iniciación a la arqueología forman el grueso del público asistente a la reunión. Entre ellos quiero destacar a <strong>Alexandra Daza</strong> y <strong>José Alberto Fernández</strong>, dos mentes peculiarmente ágiles e inquietas con una decidida vocación de investigar y aprender.</p>
<p>El coloquio fue filmado por nuestro allegado <strong>Moisés Garrido</strong>, piedra angular en el desarrollo de este hilo sincronístico, y <a href="http://www.odiseajung.com/psicologia-jung-multimedia/media_2.php?tit=nat-geogr-buscando-la-atlantida-universidad-huelva" target="_blank">está subido ya aquí</a>. Una excelente crónica está ya realizada por nuestra allegada <strong>Lourdes Gómez</strong> <a href="http://periodismoymisterio.blogspot.com/2011/04/finding-atlantis-estan-realmente-los.html" rel="nofollow" target="_blank">en su blog</a>. Con estos dos trabajos la información, digamos, oficial, del evento está exhaustivamente divulgada. Pero hay mucho más. Por ejemplo, ciertas cosas que se hablaron a cámara cerrada, y que de momento no tengo permiso para divulgar. Y otras cuestiones con demasiado sesgo subjetivo, personal, para exponerlas públicamente.</p>
<p>Los hilos entretejidos forman auténticas madejas que se despliegan siguiendo las directrices del <em>Anima Mundi</em>&#8230;</p>
<p>He pensado que mejor cuelgo el video también aquí:</p>
<div></div>
<div class="align_cnt"><p style="text-align:center;font-size:1.17em;font-weight:bold">[Ver este vídeo en la página original]</p></div>
]]></content:encoded>
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		<title>Conversaciones con Giegerich</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Apr 2011 08:34:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Historia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Eskenazi]]></category>
		<category><![CDATA[James Hillman]]></category>
		<category><![CDATA[Jung]]></category>
		<category><![CDATA[Wolfgang Giegerich]]></category>

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		<description><![CDATA[Enrique Eskenazi lleva tiempo haciendo una gran labor en la divulgación del ideario de esta nueva lumbrera del "junguismo" que es Wolfgang Giegerich. Al final, todos regresamos al pensamiento hindú, al griego y/o al alemán]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter" title="Wolfgang Giegerich" src="http://1.bp.blogspot.com/_JcACkWcDLaI/TOru4zBlS0I/AAAAAAAAAHE/V3g9dXK_HUI/s400/eranos%2B27.jpg" alt="" width="319" height="400" /></p>
<p><a rel="nofollow" href="http://eeskenazi.blogspot.com/" target="_blank">Enrique Eskenazi</a> lleva tiempo haciendo una gran labor en la divulgación del ideario de esta nueva lumbrera del &#8220;junguismo&#8221; que es <a rel="nofollow" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Wolfgang_Giegerich" target="_blank">Wolfgang Giegerich</a>. Al final, todos regresamos al pensamiento hindú, al griego y/o al alemán, al parecer unidos en su común vocación por la abismal profundidad a través de una atávica y especial <em>aura catena</em> diferenciada dentro de lo indoeuropeo. La lucidez y agudeza de este pensamiento, de rasgos tan prometeicos, sólo es alcanzada por anglosajones, franceses y latinos a través de puntuales genialidades. A duras penas.<span id="more-1721"></span></p>
<p>En efecto, Giegerich es de esa raza de pensadores que agarran el toro por los cuernos y, así, analiza los asuntos fundamentales que incumben a lo junguiano sin andarse por las ramas. Las últimas consecuencias, los fines, y las raíces, las bases, de la construcción filosófica junguiana es su principal interés. Lo trascendente de lo trascendente. El espíritu, hablando en plata. Hillman, por poner un ejemplo de una forma de pensar distinta, baila de puntillas y remolonea cuando tiene que acercarse al espíritu. Por eso crea una filosofía-psicología descentrada, es decir, sin centro. Algo <em>artístico-sentimental</em>. Claro que toda la producción hillmaniana gira alrededor de lo esencial, pues la intuición busca el centro espiritual como el imán el polo norte, pero él prefiere que aparezca todo bajo la forma, digámoslo así, de un secreto a voces. Si no, tendría que responsabilizarse por algo peliagudo cuyo abordaje reclama voto pitagórico, kantiano o de fakir: años de vida ascética contemplativa. Lo cual es bastante antiamericano.</p>
<p>Sin embargo, no he encontrado aún que Giegerich diga algo sobre lo esencial que sea certero, o, al menos, novedoso. En lo mejor, lo que hace es ahondar más con el afilado arado de su mente en un surco que ya está trazado. Se replantea una y otra vez los básicos, tratando de ser original, y lo único que hace es girar una rueda que ya está muy desgastada. Alcanza a plantear cuestiones que lo junguiano ya ha contestado. En lo peor, las flechas de su pensamiento-intuición dan en cualquier sitio menos en el centro de la diana. Al final, Giegerich se convierte en otra promesa más de la filosofía que no acaba de encontrarle el centro, el <em>lingam</em>, a su mandala. Supera a Hillman en aspiración y ambición (intelectuales), pero no consigue recorrer ni la mitad de su camino.</p>
<p>Así, al menos, lo veo yo. Para descubrir cómo lo perciben ustedes les animo a leer al menos este artículo publicado en la web de Don Enrique: <a rel="nofollow" href="http://homepage.mac.com/eeskenazi/gieg_finsig.html" target="_blank">El Fin del Significado y el Nacimiento del Hombre</a>. Como todo pensador que lo es esgrime su espada con ansia de hacer sangre, ya sea en enemigos o compañeros de armas, y, sobre todo, buscando el corazón de la autoridad, el padre: Jung. En realidad, todos los junguianos pensadores lo hacemos. Pero es inútil el esfuerzo cuando te autoproclamas junguiano no por seguir a Jung, sino por ser ese un adjetivo de significado bastante accesible con el que nos hacemos reconocer públicamente ciertas personas que en nuestra propia, íntima, intransferible e insobornable experiencia, siguiéndonos a nosotros mismos, hemos visto cosas similares. Te cortarías tu propia rama, esa en la que estás sentado. Quiero decir que cuando no se trata de creer en la gravedad por leer a Newton, sino por caerse de culo, tratar de contradecir al maestro sistemáticamente puede convertirse hasta en contraproducente. Pero, bueno, no es inútil sino necesario el ampliar, comprobar, delimitar, fijar, puntualizar y pulir las consideraciones que los otros, incluido Jung, y nosotros mismos, tenemos al respecto de todo aquello que abarca la psicología analítica. Esa es la fuente de muchos de los grandes y honrosos logros en la ciencia, en el conocimiento. La <em>individuación </em>de muchos filósofos ha consistido en añadir una nota a pie de página en un texto de Platón, parafraseando a Whitehead. Nada más, y nada menos. Y todo eso empieza con la dialéctica, con la crítica, con el replanteamiento de todo, con la espada desenvainada y la empatía guardada en un saco sellado. Incluso en contra del amado maestro, incluso en contra de uno mismo. A mí no me parece que Giegerich vaya a alcanzar el sueño de todo discípulo aventajado: convertirse en el Eisntein del Newton de turno, en el Aristóteles de un Platón, en el Jung de un Freud, y armar así una revolución copernicana en su campo, pero subrayo que ni falta que hace. Es suficiente con seguir profundizando, según manden el pensamiento y el destino. Y eso es lo que voy a tratar de hacer yo a continuación comentando párrafos del incisivo alemán que me parecen de especial importancia:</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Una de las voces más persuasivas que durante el último siglo planteó la cuestión del &#8220;significado de la vida&#8221; o como también podríamos decir, la cuestión del significado &#8220;mítico&#8221;, &#8220;religioso&#8221;, o &#8220;metafísico&#8221; (1), fue la de CG Jung. Sus ideas se movieron entre dos polos. Por un lado, estaba su implacable diagnóstico de que &#8220;evidentemente ya no tenemos ningún mito&#8221; (Jaffé, 1989, p. 171), o &#8220;nuestro mito ha enmudecido y ya no da respuestas&#8221; (p. 332), hoy &#8220;permanecemos con las manos vacías, confundidos y perplejos&#8221; (ibíd.), y &#8220;ya no hay dioses a los que podamos invocar&#8221; (Jung, 1964, § 598). Jung (1954a), incluso llegó tan lejos como para afirmar que &#8220;sería mucho mejor afirmar humildemente nuestra pobreza espiritual, nuestra carencia de símbolos–en vez de simular un legado del cual no somos los legítimos herederos&#8221; (§ 28). Jung fue muy consciente de que &#8220;el hombre moderno vive consigo mismo en soledad&#8221;, &#8220;donde en la fría luz de la conciencia, la desnudez vacía del mundo alcanza a las mismas estrellas&#8221; (§ 29). (2) El otro polo del pensamiento sobre el significado sale a primer plano cuando al citado diagnóstico de que &#8220;no, evidentemente ya no tenemos ningún mito&#8221;, Jung inmediatamente reacciona con la sorprendente pregunta, &#8220;Pero entonces ¿cuál es tu mito? ¿Cuál es el mito en el que vives?&#8221; Jung no aceptó el &#8220;no&#8221; como respuesta. En su opinión, el significado es indispensable, y la pérdida de significado en los tiempos modernos es la razón final de toda neurosis. La neurosis se debería a la falta de significado y a la falta de objetivo en la vida de todos aquellos que la padecen. (3) &#8220;Todo es banal, todo es ‘nada sino’; y esa es la razón por la cual las personas están neuróticas&#8221; (Jung, 1939, 18 627). &#8220;Como veis, el hombre está necesitado de una vida simbólica —verdaderamente necesitado&#8221; (ibíd., 18 625).</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Ambas cosas, por un lado el diagnóstico de la pérdida de significado y la idea de la urgente necesidad de significado (que se unen en aquella frase de Jung que dice: &#8220;no podemos ni siquiera meternos en la cabeza el que ningún mito vendrá a nuestra ayuda a menos de que tengamos la urgente necesidad de uno&#8221; [Jaffé, 1989, p. 332f.]) no son nada nuevo. Ya se habían experimentado y ya se había luchado con ellas de diferentes modos, por lo menos durante cien años antes de Jung. En el siglo XIX no sólo se había descubierto lo que se conoce bajo el lema de &#8220;nihilismo&#8221;, definido por Nietzsche como la falta de objetivos, la falta de respuestas al &#8220;¿Para qué?&#8221;; sino que también se había intentado desesperadamente, siempre con nuevos planes utópicos, proporcionar un nuevo objetivo final para la vida. Para mencionar sólo tres ejemplos, Kierkegaard había propuesto un salto hacia la fe, Marx había prometido la sociedad comunista, y Nietzsche había puesto todas sus esperanzas en la ansiada llegada de lo que él imaginó bajo el nombre simbólico de &#8220;Dionisos&#8221;, que vendría e inspiraría a &#8220;Ariadna&#8221;, el Alma abandonada, lista para recibir a Dionisio, poniendo fin así a la esterilidad que se había alcanzado en el siglo XIX. (4)</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">1. La Auto-Contradicción Inherente en la Búsqueda de Significado</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Uno podría pensar que el diagnóstico de la pérdida de significado es la causa, mientras que la búsqueda de significado es el resultado; además, que la pérdida de significado es la &#8220;enfermedad&#8221;, mientras que la búsqueda de significado sería la cura. Pero, la &#8220;pérdida de significado&#8221; por un lado, y la &#8220;búsqueda de significado&#8221; por el otro, se han de considerar, más bien, como las dos caras de una misma moneda. Así como el sentimiento de la pérdida de significado es lo que crea un anhelo de significado, también, y del mismo modo, la idea de la necesidad de un mayor significado es lo que hace que la vida aparezca intolerablemente banal y &#8220;nada segura&#8221;, simplemente &#8220;maya, en comparación con aquella cosa que hace que tu vida sea significativa&#8221; (Jung, 1939, § 630). Cuanto más se añora el significado, más banal se vuelve la vida, mientras más banal uno sienta que es la vida, más dirá con Jung, &#8220;Todo mi ser estaba buscando algo todavía desconocido que pudiera conferir significado a la banalidad de la vida&#8221; (Jaffé, 1989, p. 165). No hay aquí dos fenómenos, sino sólo uno. La búsqueda de significado es el opuesto de sí mismo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Es lo que hace que la realidad se vuelva aquello mismo sin sentido que se intenta vencer; es el síntoma o la enfermedad mismos, cuya cura pretende ser. El deseo de significado se engaña respecto a sí mismo. ¿Cuál es la ilusión? La búsqueda de significado busca algo que no puede ser buscado, porque cualquier búsqueda destruiría lo que pretende obtenerse. El significado no es una entidad que podría tenerse, ni es un credo, una doctrina, una visión del mundo, ni tampoco algo como el tesoro tan difícil de conseguir de los cuentos de hadas. No es semántico, no es un contenido. El significado, en el caso de que existiese, sería, ante todo, un hecho implícito de la existencia, un a priori. Nunca puede ser la respuesta a una pregunta; por el contrario, es una indiscutible e incuestionable certeza anterior a cualquier posible cuestionamiento. Es el estado de tener base [groundedness] de la existencia, es un sentido de encastramiento [embeddedness] en la vida, de un estar contenido en el mundo—incluso podríamos llegar a decir una adentridad en tanto que lógica de la existencia como tal. El significado de la vida es tan auto-evidente como la adentridad del agua lo es para los peces.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">El mito, la religión, la metafísica—nunca fueron respuestas a cuestiones explícitas y angustiosas sobre el significado de la vida, tales como cuando, por ejemplo, William James en 1897 planteó la pregunta &#8220;¿Vale la pena vivir la vida?&#8221; No, fueron meramente la articulación o la formulación concreta, en forma imaginal y, en el caso de la metafísica, la explicación, bajo el modo del pensamiento, de la forma de la adentridad existente de hecho, o del poseer base de la existencia propia de cada situación histórica respectivamente. Los cuentos de los mitos, las prácticas religiosas, las doctrinas o los dogmas, los elaborados sistemas de la metafísica, expresaban en diferentes modos la lógica que de hecho gobernaba la vida vivida de la gente. Eran la auto-expresión en la conciencia del significado que había entonces. Por esta razón, los mitos, los rituales y la metafísica, simplemente decían—y celebraban—la verdad. Esa era su tarea. Así como el pez nunca hubiera podido cuestionar seriamente la falta o no de sentido de estar en el agua, así, desde la época del mito, hasta el final de la era de la metafísica, es decir, a través del tiempo de Hegel y Schelling, el hombre no podría posiblemente, con toda sinceridad, haberse planteado seriamente la pregunta &#8220;¿Vale la Pena Vivir?&#8221; como una pregunta real, sino meramente retórica.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Si en el siglo XIX la cuestión del significado y del valor de la vida súbitamente—o poco a poco —se hizo posible, y de hecho, entonces se volvió una pregunta seria y urgente más que posible, es porque tuvo que haber tenido lugar un cambio radical en el modo de estar-en-el-mundo del hombre. El hombre tuvo que haberse salido de su previo y absoluto contenimiento en la vida, de modo que ahora se le ha capacitado y, a la vez, se le ha obligado a ver la vida como si ella estuviera fuera, pues sólo de este modo puede, en primer lugar, volverse temática y problemática la totalidad de la vida. Ahora, con la cuestión acerca del significado y el valor de la vida, la existencia como tal se ha colocado, por así decirlo, enfrente de la conciencia, que es lo opuesto de la adentridad. Ahora, el Hombre, por primera vez, tiene una posición hacia el mundo per se. (5) La cuestión del significado, es la marca de la época moderna después de la conclusión de la edad de la metafísica a comienzos del siglo XIX.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Ahora podemos entender por qué la búsqueda moderna de significado es necesariamente auto-contradictoria. La búsqueda de un significado es verdaderamente, si bien es de manera oculta la añoranza de un estado de adentridad, pero puesto que la pregunta sobre el valor y el significado de la vida tiene existencia como un todo en su campo de visión, inevitablemente nos coloca afuera y frente a la vida misma. La búsqueda de un significado inadvertidamente tiene que construir aquello que justamente desearía que fuese la lógica o la sintaxis de la vida, como un contenido semántico, como una especie de doctrina de sabiduría, o de credo, o de ideología, y en ultima instancia como un bien de consumo. Esta es la razón por la que hoy el significado existe en una pluralidad de significados diversos en competencia, puestos a la venta en un enorme &#8220;mercado de significados&#8221; por toda una entera &#8220;industria del significado&#8221;, y por lo cual estamos en la posición de consumidores que tienen que tomar sus decisiones y elecciones respecto a estos &#8220;significados.&#8221; (6) Incluso si &#8220;compramos&#8221; un cierto significado y nos emparedamos en él, y nos metemos dentro de él, nada puede deshacer el hecho de que se trata de una adquisición secundaria y que nuestra adentridad en ese significado, si llegara a existir, sería como aquella en una casa que nosotros mismos hemos construido o alquilado, y no ya aquel tipo de adentridad a priori, no elegida e irrevocable, que era lo que realmente se estaba buscando.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Además de la contradicción intelectual inherente a la cuestión del significado existe también una contradicción emocional: no podíamos ni siquiera desear seriamente encontrar realizado de hecho lo que en verdad está buscando nuestra búsqueda de significado. Porque si de hecho se realizara el tipo de adentridad que se añora, resultaría intolerable e insoportable para el sujeto moderno. Chocaría con nuestra insistencia inalienable en la individualidad emancipada y en la racionalidad libre. Necesariamente sería sentida como un aprisionamiento, como una pesadilla, de la cual ya nos han dado una muestra de lo que podría ser la experiencia de los estadios totalitarios del siglo XX y las sectas fundamentalistas.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Unos pocos ejemplos podrían servir como ilustraciones sugerentes para evocar al menos cierto sentido inevitable del estar contenido que una vez fue, pero ya no puedo dar aquí una exposición más elaborada para lo que este punto requeriría. </span></p>
</div>
<p>En definitiva, trata de convencernos Giegerich de que la persona aquejada de dolor por la carencia de un sentido elevado en su vivir es un &#8220;malade imaginaire&#8221;, un enfermo imaginario. Mal asunto el tomar ese derrotero por parte de un psicólogo, cuya ocupación es precisamente la neurosis, la depresión y todo ese abanico de &#8220;enfermedades imaginarias&#8221;, de enfermedades de eso inasible que es la psique, tejida con esa gasa etérea de los sueños y la imaginación. A la propuesta de toda esa corriente de la filosofía que considera real sólo lo inmediato, lo sensorial, lo racional que se construye sobre eso y todo el acervo de asuntos que alcanza a valorar el mero sentido común es a la que precisamente responde la psicología profunda trayendo a consideración algo tan extraño, extravagante y <em>sui generis</em> como es lo inconsciente. Algo que, en efecto, para aquella forma de pensar tiene bastante de imaginario. C. S. Lewis contaba en sus memorias que se convirtió al cristianismo pleno de fe, pero en contra de su voluntad. Giegerich parece haber abrazado lo junguiano de un modo parecido.</p>
<p>De igual modo podríamos emplear su argumento para tratar de convencer a la audiencia de que la desesperación por amor es irreal, pues parece proceder de un caprichoso deseo que se empeña en padecer el sujeto, cuando nada hay en él que podamos tildar de verdaderamente necesario. La gente, sin embargo, sigue suicidándose por amor. No soporta su imaginaria carencia.</p>
<p>Como vemos, él es consciente de que los hombres en general sienten <em>horror vacui</em> ante la vida banal del barquero, y, por lo tanto, que Jung es de todo menos un caso único de obsesión idealista y romántica. Nos cuenta otra vez la realidad flagrante ya asumida desde hace rato de que la religión no se crea ni se destruye, sino sólo se transforma: en utopías políticas, en todo tipo de -ismos, en ateísmo incluso, pero llega a la conclusión de que todo eso, a día de hoy, es un anacronismo, un error. Una contingencia prescindible. Habla del mercadillo espiritual actual pero no para contraponer esa tonta manera de buscar la verdad a la legítima forma, sino para romper la mayor y decir que toda búsqueda es en sí tonta. Una y otra vez el pensamiento de este filósofo va a tratar de sostenerse por sí sólo en la racionalidad, en la conciencia, haciendo caso omiso de la conexión que su intuición le proporcionaría con su inconsciente. Por eso no parece comprender en su verdadera implicación lo que él mismo dice. Cuando afirma &#8220;<span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">El significado, en el caso de que existiese, sería, ante todo, un hecho implícito de la existencia, un a priori</span>&#8221; no parece darse cuenta de que está aludiendo precisamente al arquetipo, algo que, a pesar de su desafortunado nombre, estará plenamente vigente mientras el Hombre sea lo que es. Pero quizás le ocurra precisamente que no acaba de darse cuenta de que arquetipo no es un concepto, ni una curiosidad arqueológica, sino una realidad fáctica, un a priori, también de su pensamiento, que, de hecho, existe incólume y omnipotente ahora mismo, aquí mismo. &#8220;<span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Nunca puede ser la respuesta a una pregunta; por el contrario, es una indiscutible e incuestionable certeza anterior a cualquier posible cuestionamiento. Es el estado de tener base [groundedness] de la existencia, es un sentido de encastramiento [embeddedness] en la vida, de un estar contenido en el mundo—incluso podríamos llegar a decir una adentridad en tanto que lógica de la existencia como tal. El significado de la vida es tan auto-evidente como la adentridad del agua lo es para los peces</span>&#8220;. Si Giegerich no afirmara que el agua es auto-evidente para el pez, como tampoco el océano interior, lo inconsciente, es auto-evidente para nosotros, los hombres-peces, podría captar el sentido tácito de lo que está expresando, de lo que se está diciendo a sí mismo. Si dejara de pensar que el sentido de la vida o es consciente (auto-evidente) o no es, ya que no es así, ni lo fue ni será, razonaría mejor. El que no sea consciente no significa, obviamente, que no exista, así como todos hacemos la digestión aunque no tengamos ni remota idea de ella. Si entendiera la búsqueda idealista, la pregunta romántica, como el intento de elegir la mejor y más sana alimentación para algo de lo que se es apenas consciente, aún siendo un a priori de la existencia (el estómago psíquico), vería como cuadra todo de un modo diferente.</p>
<p>El problema está, de hecho, en la metáfora del pez <em>rodeado</em> de agua. Eso nos muestra que piensa en el sentido de la vida como algo que pertenece eminentemente al entorno cultural, a la ideología, a la religión exotérica. Como decimos: a la conciencia. Está pensando de oficio como filósofo racionalista o, mejor, como extravertido sociólogo. Si pensara como psicólogo usaría otra metáfora, quizás la del ánfora (muy acuariana), donde ese agua brota de dentro hacia fuera. La sociología ha visto que ahí en el exterior se han derrumbado todos los ídolos, pero la psicología los ha vuelto a encontrar perfectamente erguidos buceando adentro. Podemos inventarnos muchos modos culturales, llenos de sus propias modas y creencias, pero el Alma del Mundo no podemos recrearla a capricho.</p>
<p>Yo lo diría así: el Hombre no se inventa su necesidad de conexión con lo Infinito. No es una apuesta racional, es un impulso desde lo inconsciente. Pero la conciencia en su libre albedrío puede ensayar miles de formas erróneas de crear esa conexión. Por eso es pertinente la escrupulosa y responsable búsqueda. Ayer, hoy y mañana.</p>
<p>Por otro lado, es interesante la fijación que tiene con el siglo XIX como origen del <em>razonable </em>nihilismo actual. A la Historia le resulta obvio que el movimiento decidido hacia el humanismo laico, el cientifismo, es muy anterior, y que el XIX representó precisamente una escisión en la personalidad del occidental al aparecer toda esa corriente romántica que quería reencontrarse con la magia medieval en contra de todo el poderoso movimiento racional positivista que estaba triunfando políticamente por doquier, consolidando su paradigma. El XIX como continuador del movimiento que ya estalló en pleno vigor en el XVIII ha dado lugar a esto que tenemos hoy, claro, pero el XIX como contexto del <em>retorno de los brujos</em>, el XIX que inaugura un Goethe, que caracterizan un Wagner, un Poe, un Blake, todas las mesas de oui-ja que pulularon por Europa y toda aquella mediúmnica histeria, es el directo precursor de la psicología profunda en general, de lo junguiano en particular y de la New Age actual. Esto me hace deducir que este siglo es problemático para Giegerich desde dos frentes: como junguiano le cae mal todo lo que tiene de continuador del cientifismo, y como el filósofo racionalista casi en estado puro que es se incomoda ante todos esos rebrotes impetuosos anímicos, procedentes directamente de un subversivo inconsciente, que hacen del romanticismo eso que todos reconocemos.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Cuarto, la adentridad fáctica se veía también en la sumisión resignada e incuestionable del pueblo al destino, a las vicisitudes y rigores de la naturaleza, a los caprichos de los gobernantes, a los caminos inescrutables de Dios.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Quinto y último, si como pretendía Jung, los primitivos australianos, por ejemplo sacrificaban dos tercios de su vida consciente a lo que él llamó la &#8220;vida simbólica&#8221; (Jung, 1939, § 649) y si la vida pública y privada del pueblo en todas las otras culturas anteriores similarmente tenía su centro en sus cultos, vemos que el mirar hacia arriba era más que una inconsecuente actitud subjetiva, era una realidad práctica. Desde un punto de vista estrictamente financiero, es absolutamente sorprendente, por ejemplo, cuánto invirtieron los Egipcios en sus pirámides y tumbas, lo cual no servía a ningún fin práctico inmediato para la supervivencia. Expresaba su dedicación metafísica a algo mayor, en lo cual la existencia humana estaba contenida como un todo. </span></p>
</div>
<p>Éstas son unas consideraciones que a mí me interesan especialmente. Cuando tienes que analizar cómo es verdaderamente una persona lo primero es tomar nota de a qué dedica su dinero, sus recursos, su tiempo. Lo mismo que un &#8220;te quiero&#8221; no significa nada si no va acompañado de una notoria demostración, lo que las personas definan como sus más altos ideales, si no va acompañado de unas ostensibles preocupación y ocupación en esa dirección, es un engaño y un autoengaño. Por eso es muy fácil saber cuándo Europa, como sociedad, abandona su último mito religioso: cuando deja de construir catedrales. Y ya se da ahí esa pérdida, aunque la inercia y el costumbrismo alarguen por siglos ciertos ademanes culturales procedentes de ese período anterior. Sin que sea óbice para que se sigan dando hasta hoy mismo, como se dieron siempre, poderosas vocaciones particulares o subgrupales.</p>
<p>&#8220;<span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Vemos que el mirar hacia arriba era más que una inconsecuente actitud subjetiva</span>&#8220;. Precisamente porque quiere argumentar en dirección contraria nos descubre aquí Giegerich que parte de pensar en lo mítico como una mera proyección de lo psíquico, entendido además lo psíquico como algo solamente subjetivo. Claro que el mirar hacia arriba siempre es algo más que una inconsecuente actitud subjetiva. No hace falta demostrar ahora que se trata de otra cosa, encima trayendo argumentos periféricos. Lo junguiano no entiende lo Inconsciente Colectivo como algo interior, como una cuestión sólo de imaginación humana, por más importante que sea ésta para nosotros. En la observancia del mito se están honrando leyes sobre el comportamiento individual y social, y también de la naturaleza y el cosmos. ¿O acaso está traída de los pelos las relaciones de la psicología analítica con la física cuántica, la astrofísica o la biología? Parece que él parte de la idea de que sí&#8230;</p>
<p>&#8220;<span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">La adentridad fáctica se veía también en la sumisión resignada e incuestionable del pueblo al destino, a las vicisitudes y rigores de la naturaleza, a los caprichos de los gobernantes, a los caminos inescrutables de Dios</span>&#8220;. Así era y así es. Antes explícitamente, ahora tácitamente. En contra de lo que cree ver Giegerich, no hay cambio sustancial en la realidad y en el alma en el paso del mundo antiguo al moderno. Hay un cambio dramático, eso sí, en la perspectiva del ego. Que él piensa es evolutivo, y yo, en muchos aspectos (aunque acepto que no en todos), involutivo. Lo diré otra vez: la religión no se crea ni se destruye, sino sólo se transforma. Cuando se transforma el dios en contenido intelectual, el destino en utopía sociopolítica, y el pensamiento mágico pierde la credibilidad, entonces ha ocurrido una grave involución, porque el Hombre se ha apartado lo más que puede de la Naturaleza, parapetándose en el ego. Que se cree libre. Pero es meramente una creencia. Y de las más falaces y peligrosas, aunque a Giegerich no se lo parezca en absoluto.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Todo lo que se ha descrito en relación con la contención metafísica del hombre en la naturaleza durante las edades del mito y de la metafísica ya no existe más. En la era moderna, que comenzó en el siglo XIX, Atlas perdió su trabajo; ya no hay más arriba y abajo en un universo en el cual la tierra ya no es más el centro, ya no hay más Midgard. Las ideas de centro, de arriba y abajo, se han convertido cosmológicamente en sinsentidos. Sin Atlas que constantemente sostenía y separaba al Cielo de la Tierra, los padres del mundo han caído el uno sobre el otro en la positividad, de manera que ha desaparecido la diferencia metafísica entre Cielo y Tierra, así como la diferencia entre la tierra, la luna, el sol, los planetas, y las estrellas. La dualidad esencial de este mundo terrenal, por un lado, y el mundo trascendente por el otro, simplemente se ha ido, estado que se refleja en la búsqueda de una fórmula uniforme del mundo. Ahora hay positivistamente sólo una sustancia metafísicamente homogénea a partir de la cual se construye en su conjunto todo el &#8220;universo&#8221; (¡ya no hay más kósmos!) [...] De modo semejante, las ideas y los conceptos han perdido su estatus previo de última realidad en tanto que &#8220;universales&#8221; en el sentido neoplatónico de la palabra, es decir, en tanto que realidad superior a la del particular y del individuo concreto, que anteriormente sólo poseía realidad en tanto participaba y estaba subsumido, o contenido en un universal. La imagen más clara de esto es la liberación sexual. Anteriormente había una idea muy clara de lo que era &#8220;un hombre&#8221; y &#8220;una mujer&#8221;, así como su verdadera naturaleza y por lo tanto sus papeles en la sociedad. El concepto era physei, es decir, expresaba inmediatamente, o mejor dicho, era la naturaleza y la verdadera realidad de las cosas y de las personas. El individuo particular tenía su verdad y realidad sólo en y a través del concepto, y por esta razón se consideraban &#8220;no reales&#8221;, &#8220;falsas&#8221;, perversas, no verdaderas las conductas que se desviaban de tales definiciones, como por ejemplo la de los homosexuales, a pesar de que de hecho ocurrieran. Hoy en día, lo único real es lo que de hecho ocurre en los individuos en toda su diversidad, y las ideas, los conceptos y los roles son vistos solamente como construcciones humanas. El singular se ha emancipado del concepto universal, el cual hoy, de hecho, se reduce a un flatus vocis o se experimenta como un mero instrumento humano de opresión.</span></p>
</div>
<p>Esto es de una importancia radical. Está muy, pero que muy bien traído. La intuición, por un lado, una y otra vez se recrea en la captación de un cosmos sustentado en pares de opuestos, cuya formulación más honda y paradigmática es el mandala Yin Yang del taoísmo, y, por otro, en la absoluta realidad de lo sistémico, en la tangibilidad de los <em>universales</em>, tema que empecé a desarrollar prolijamente <a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2009/04/platon-descartes-kant-jung-sobre-la-solidez-del-pensamiento/" target="_blank">aquí</a>. El pensamiento positivista, por el contrario, es esencialmente reduccionista, <em>democritiano</em>: &#8220;todo lo que hay son átomos y vacío&#8221;. Trata de encontrar la última realidad en un elemento, el más simple posible. Es unívoco. Entonces las escalas de valores se pierden. No hay, en efecto, arriba y abajo, así que vale todo y no vale nada. No puede ver diferencias sustanciales entre una casa de citas y una pirámide, pues la realidad última que ve en ambas es el ladrillo. Por cierto, nótese que acabo de recrear una dualidad en mi concepción del asunto ahora mismo.</p>
<p>Debe sernos obvio, tal y como traté en el artículo antes citado, que estas dos formas de crear conciencia y cultura giran sobre sí mismas históricamente y que en ningún caso puede verse el reduccionismo como una evolución de la visión sistémica. El reduccionismo en realidad no crea cultura, la deconstruye. Todo período de deconstrucción, de decadencia y reconstrucción, es reduccionista. Se desmontan los edificios ladrillo a ladrillo para volver a construirlos otra vez, con una forma nueva. La visión junguiana de las cosas viene como respuesta a nuestro particular período de decadencia. Es el aire acuariano que sopla desde el futuro. Justificar la permanencia en una etapa reduccionista es un pecado contra el auténtico devenir histórico.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">El culto de los antepasados ha sido reemplazado por la adoración de la niñez y la juventud; en lugar de la orientación hacia el conocimiento de los antepasados muertos, de los ancianos sabios del pasado, y en vez del cultivo y el respeto por la tradición, la modernidad se caracteriza por la necesidad de originalidad individual y por la constante innovación, así como el deleite en la irreverencia y en la provocación (¡arte moderno!)</span></p>
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<p>Hay que entender que una época reduccionista está a la espera del Superhombre, el Salvador, el Héroe, cuya epifanía comienza, naturalmente, con el Puer. Si esa energía Puer no logra materializar los valores del Padre, del Anciano, todo queda en rebeldía sin causa, en revolución que es involución y en una proliferación desmedida de arte basura. El Puer es aquella fuerza que viene a destronar al destronador Saturno, el demiurgo, el regente en los períodos deconstructivos, para devolver el reino al abuelo Urano. Medítese en estos símbolos.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Amenazar con los horrores del vacío es una estrategia usual de aquellos que insisten en el significado. Otra estrategia favorita para el mismo propósito consiste en interpretar el cambio que ha ocurrido en términos de una psicología de la culpa. El cambio es visto como una caída, como una decadencia, como un error, como una enfermedad; se debe a nuestra culpa, a nuestra Hybris, a nuestro descuido y a nuestro olvido. Es todo culpa nuestra. Occidente ha dilapidado su herencia espiritual, decía Jung (ibid.). Hemos sido demasiado racionalistas, o demasiado patriarcalistas, o demasiado unilaterales. De modo que ahora, con esta concepción tenemos que humillarnos y volvernos hacia el desconocido inconsciente como la verdadera fuente del significado.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Esta estrategia opera con una escisión estructuralmente neurótica entre el alma y el ego, el alma y el intelecto racional. Sigue la idea de que &#8220;omne bonum a deo, omne malum ab homine.&#8221; (14) Incluso si el mismo Jung ocasionalmente estaba dispuesto a afirmar que &#8220;estoy convencido de que el creciente empobrecimiento de los símbolos tiene un significado&#8221; (Jung, 1954a, § 28), esto implicaría que el empobrecimiento de los símbolos es un desarrollo necesario en la historia, o en la historia de la alquimia del alma, y no nuestro hacer, sin embargo su posición dominante era la de que esto era culpa nuestra. </span></p>
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<p>Otra vez regresamos a la paradoja de Prometeo. El jaleo del pecado original. Debería saber Giegerich que no va a desatar ese nudo gordiano cortando y obviando una de las dos mitades en esta dialéctica. Prometeo es un héroe salvador y un pecador. Judas, en cierto modo, es lo mismo también. Que alguien gracias a una gran desgracia, por ejemplo, un atentado terrorista, encuentre su auténtico lugar en la vida, no exculpa a los terroristas de su terrible acto. ¿O sí? Bueno, si en vez de terroristas les llamamos revolucionarios, porque nos adherimos a su causa&#8230; Qué lío, sí. Todo esto es bastante complicado para la razón. La mejor postura es, por ende, la de Jung, que oscila entre las dos. Pero tratemos de simplificar el problema usando una metáfora esclarecedora: no hay error ni culpa en que el Sol se oculte por la noche, eso tiene que pasar así. Necesita renovarse. El error está en salir gritando por las calles con una vela que el Sol se ha muerto y no existe más, y convencerse y convencer al barrio de que hay que aprender a vivir en la oscuridad. Es el error más simple que existe, un sumar dos más dos igual a cinco. Es, sencillamente, mala ciencia. Visto así, no es tan complicado el juicio.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Claramente, el encastramiento del hombre en la naturaleza ha terminado. Pero puesto que el sentido de &#8220;significado&#8221; no era sino otra cosa que la adentridad, es obvio porqué en los dos últimos siglos se tuvo que experimentar una pérdida de significado, (13) un sentimiento de alienación y de nihilismo. Como Jung (1939g) dijo, el &#8220;alma se ha vuelto solitaria, está extra ecclesiam y en un estado irredento&#8221; (§ 639). De modo semejante el alma ya no está solo extra ecclesiam, sino que está extra naturam. Con esta visión hemos regresado a nuestra discusión, y hemos proporcionado un sutil contrapunto al diagnóstico inicial de Jung cuándo afirmó, &#8220;No, evidentemente, ya no tenemos ningún mito.&#8221;</span></p>
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<p>Aquí vemos a Giegerich coqueteando con el paradigma psicoecológico: cuando el alma está fuera del mito, está también afuera de la naturaleza. Exacto. Por eso una vida sostenible, como se suele decir ahora, no puede ser si es <em>extra ecclesiam</em>. Ésta es la formulación más simple de este paradigma.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Como modelo general para tal interpretación podemos apoyarnos en una concepción de Jung, muy diferente sin embargo, que parece más bien aislada en su obra y que parece no haber tenido consecuencias en su pensamiento ulterior. En su enfoque de los símbolos que se encuentra en la sección &#8220;Definiciones&#8221; de su Tipos Psicológicos (1971) (15) Jung escribe:</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">&#8220;En tanto un símbolo sea una cosa viviente, es una expresión para algo que no puede caracterizarse de ningún otro modo mejor. El símbolo está vivo sólo en tanto está preñado de significado. Pero una vez que su significado ha nacido fuera de él, una vez que se ha encontrado una expresión que formula la cosa buscada, esperada, o adivinada de manera mejor que el símbolo aceptado hasta el momento, entonces el símbolo ha muerto, es decir, sólo posee significación histórica. Podríamos continuar hablando de él como un símbolo, bajo el supuesto tácito de que estamos hablando de él como era antes de que hubiera nacido de él la mejor expresión&#8230; Para toda interpretación esotérica, el símbolo está muerto, porque el esoterismo ya ha dado de manera muy ostensible una expresión mejor, por lo cual el símbolo se vuelve meramente un signo convencional para asociaciones que ya son más y más cabalmente conocidas en otro contexto. Sólo desde el punto de vista exotérico el símbolo es una cosa viva&#8221;. (§ 816)</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Aquí, por lo que respecta al significado de un símbolo, Jung opera con la imagen de la preñez y del nacimiento, y por lo que toca a la interpretación del símbolo, con las ideas de la perspectiva exotérica y esotérica. El símbolo es sólo la forma embrionaria inconclusa de un determinado significado. En la medida en que el símbolo está vivo, su significado aún no ha nacido, no ha visto plenamente la luz del día. El nacimiento del significado, a la vez, significa la muerte de su antigua forma embrionaria, es decir, la muerte de la forma del símbolo, y significa que su significado ha recibido una mejor expresión. La muerte de un símbolo, en tanto equivale al nacimiento de una formulación mejor de aquello de lo que habla, no implica que deba enfocarse como una catástrofe intolerable. Se trata de una transformación que ciertamente va acompañada de una pérdida, pero en última instancia es una ganancia, un progreso, al igual que lo es el nacimiento en el caso del embarazo biológico. Por lo tanto, así es precisamente el destino del significado, nacer a partir de su forma de mera preñez original (implícito, Ansichsein). </span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">El movimiento de la mente que interpreta, en cambio, es el opuesto del movimiento del significado. En tanto que el significado aún está oculto en el vientre del símbolo, la mente lo ve o lo adivina desde fuera; esto es lo que Jung llama el punto de vista exotérico de la mente. El nacimiento del significado a partir del símbolo, va de la mano de la iniciación de la mente en el significado de modo que entiende el significado desde dentro mismo y es plenamente consciente de él; el significado se ha vuelto así explícito, comprendido conceptualmente (= la perspectiva esotérica), lo cual, sin embargo, equivale naturalmente a la pérdida de su mística. Se ha vuelto por lo tanto, desmitologizado y desacralizado y ahora es meramente un contenido común de la conciencia (como diría Jung, se ha vuelto un &#8220;signo convencional&#8221;).</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">De modo que tenemos que entender que la &#8220;adentridad del significado&#8221; (= cuando el símbolo viviente aún está meramente preñado con su significado) y un &#8220;punto de vista exotérico&#8221; son descripciones de la misma situación desde lados opuestos.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Este pasaje de Jung acerca del símbolo es uno de los raros momentos en que Jung se eleva a un verdadero pensamiento dialéctico en términos de una superación hegeliana.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Jung habló aquí de la historia o del destino del significado de los símbolos individuales. En el caso de la muerte de un símbolo individual a través de la transición de la conciencia individual de un punto de vista exotérico hacia uno esotérico, podría ocurrir que esta pérdida fuese compensada por la emergencia de un nuevo símbolo que está preñado con un significado diferente, de modo que aparezca una nueva fascinación. Esto es lo que de hecho ha ocurrido en la historia muchas veces; ha habido numerosos períodos de crisis cultural, en que los viejos dioses o símbolos habían perdido su convicción y los nuevos todavía no habían fascinado a la gente, pero iban emergiendo lentamente. Estos tiempos de transición fueron tiempos de sufrimiento empírico y temporal por la pérdida de sentido, mientras que la adentridad lógica fundamental continuaba, incluso en el período de su ausencia empírica. Este tipo de cambio y de problema podría compararse a la inquietud durante una mudanza, cuando uno ya no está en la casa antigua y todavía no se ha mudado a la nueva casa.</span></p>
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<p>Esto es trascendental. Estamos diferenciando <em>imágenes primigenias</em> de <em>ideas primigenias</em>, los símbolos de los contenidos filosóficos, las formas de la no-forma dentro de la fenomenología del espíritu, la imaginería del sueño de su interpretación. Muchas veces he denunciado que Jung y los junguianos se ocupan poco de tratar y traer a colación el asunto de las <em>ideas primigenias</em>. Una idea primigenia es por ejemplo aquello de &#8220;los universales son entidades reales. No son meras abstracciones lingüísticas, <em>flatus vocis</em>&#8220;. La religión está llena de imágenes primordiales y la filosofía de ideas arquetípicas. La cita de Jung no es muy correcta, por incompleta, y el comentario de Giegerich es directamente desafinado y desafortunado. Jung habla de los casos en que la idea primigenia desplaza a la imagen, lo cual es la dirección de la <em>gnosis</em>: desde la visión hacia la comprensión. Desde el sueño a la interpretación. Pero la <em>numinosidad</em> no se agota en ese proceso, ni mucho menos, cosa que Giegerich deduce apresuradamente desde las palabras de Jung, cuando no dan ningún pie a eso. Nada se vuelve &#8220;desmitologizado y desacralizado&#8221; (qué barbaridad&#8230;), ya que la energía trascendente que portan las ideas primigenias (las formulaciones metafísicas) es superior incluso a la de las imágenes. Por eso el dominio de la gnosis, del conocimiento esotérico, es el nivel superior de todas las formas místicas. Pero hay que añadir a las disquisiciones de Jung que no siempre una imagen agota su <em>numen</em> en la expresión de una idea metafísica contenida en ella. Hay imágenes que son como una matriz de significados, que irradian en tantas direcciones y afectan tantas áreas que resultan de validez prácticamente eterna, por más que destilemos desde ellas profundos pensamientos (invoquemos las figuras del Tarot, por ejemplo). Aún más: hay imágenes que parecen tener consistencia propia, como los difuntos que aparecen a veces en los sueños, y que son irreducibles <em>in toto</em> a una expresión mental, a una concepción que los reduzca a lenguaje, a representación. Son como <em>símbolos-cosa</em>. A veces cosas, sin más. Pensemos en la Astrología, por ejemplo. Esta misma semana he obtenido magníficos ejemplos del poder fáctico, objetivo, que puede animar la representación de un ídolo, incluso aunque ya no se crea desde hace siglos en él.</p>
<p>Por lo tanto, ni pasar de la imagen al significado intelectual que le es inherente la desacraliza, ni la inmanencia tiene por qué infectar a los símbolos, incluso aunque se crea que están muertos y vacíos ya de toda su trascendencia, ni es mero lenguaje todo lo que la psique ve más allá de los órganos de los sentidos. Otra cosa es la cuestión de la renovación de los símbolos y las ideas a lo largo de la Historia de una cultura, ese ocultarse para volver a salir del Sol que hablábamos antes. Tengo que decir que esta muerte y renacimiento de los dioses es un asunto que afecta mucho más a la vertiente exotérica que a la esotérica. Ahí afuera, en las sociedades y su literalismo inmanente, la gente y sus guías intelectuales cada tanto tiempo se decepcionan de que las promesas míticas jamás se cumplan, de que las tierras prometidas que todos los mitos pregonan sigan sin materializarse aquí abajo. También se hace necesario que cada cierto tiempo el mito se transforme para adaptarse a, para albergar, las nuevas creaciones tecnológicas y las nuevas adquisiciones culturales. Es así como decepcionados de los ángeles de antaño pasamos a ver hoy extraterrestres. Sin embargo, en el mundo del esoterismo se habla de <em>filosofía perenne</em>, de tradición. Se es consciente de que la enseñanza gnóstica es fundamentalmente la misma hoy y 10.000 años atrás. Hoy hablamos de arquetipos y de inconsciente, antes de Logos, o de Shiva. Es lo mismo. Existe una depuración, una amplificación, una traslación, una cierta evolución, en la gnosis, cierto. Pero el concepto de arquetipo, repito, contiene la idea de lo ancestral en paralelo con las de actualidad y vigencia.</p>
<p>Muchas cosas cambian, mientras que otras no.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">De modo que cuando el hombre nace en un sentido literal, no ha nacido en absoluto. Meramente ha intercambiado el útero biológico de la madre por un segundo útero, el útero espiritual, el saco amniótico de la mente, de las imágenes y los significados. El hombre no ha nacido directamente en su entorno. Ha &#8220;nacido&#8221; en su ser mente y alma. Un poco como los astronautas que realmente no se aventuran al espacio exterior, sino que permanecen en sus trajes espaciales o en sus naves espaciales que los protegen del espacio exterior, de modo semejante, el hombre, aún cuando literalmente y biológicamente ha nacido en su entorno, está lógicamente vestido en su traje espacial, o podríamos decir en su traje ambiental, o si se quiere decir así, está vestido en sus imágenes, ideas, conceptos y palabras. Cuando dije que el hombre nació en su ser mente y alma, esto fue un poco prematuro. La idea de que nació en un traje espacial de imágenes es más correcta. Hace evidente que la persona en el traje espacial y el traje espacial mismo en principio son separables como dos &#8220;sustancias&#8221; distintas. El hombre pre-moderno en tanto que individuo estaba en la mente y en el alma. Vivía fundamentalmente encapsulado en sus imágenes y concepciones. La mente y el alma estaban afuera, a su alrededor, en el mundo. Como hemos visto, las ideas y los conceptos eran inmediatamente reales, eran hipóstasis en el sentido Neoplatónico. Eran la verdadera naturaleza de las cosas. Por el otro lado, hay una limitación en la imagen del traje espacial. Porque sugiere algo demasiado rígido. De modo que, cambiemos a otra imagen y digamos que el hombre estaba flotando en la mente y en el alma como en su segundo líquido amniótico. </span></p>
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<p>El movimiento junguiano es la respuesta que se ha dado dentro de la historia del pensamiento a las formulaciones de una Ilustración, de un Nietzsche, de un Freud: puedes pretender matar a Padre y Madre, a Diosa y Dios, pero sólo destruyes su apariencia. Puedes quemar iglesias, pero la religión continúa intacta. Puedes despreciar la metafísica en los libros y en la cultura, pero sigue formando parte de tu sangre. Puedes quitarte el rígido traje espacial, pero sólo para descubrir que el traje espacial es también tu esqueleto.</p>
<p>En esoterismo hablamos del segundo nacimiento, el que de verdad convierte al Hombre en adulto, y emancipa de ese traje rígido espacial que significan la familia carnal y la cultura en general en la que tuvo lugar el primer nacimiento. Pero seguimos tratando con Padre y Madre celestiales, con Shiva y Shakti, pues la libertad del ego no significa en realidad nada que no sea la capacidad de ponerse al servicio de todo eso que está por encima de él y frente a lo cual tiene que rendir cuentas como hijo obediente.</p>
<p>Es obvio que Giegerich tiene un concepto lineal del tiempo. Ve la evolución filogenética humana como una línea evolutiva ascendente, y la compara con la ontogénesis individual, el viaje del feto al viejo. Pierde de vista completamente el aspecto circular del tiempo, el Ouroboros, la cadencia del Samsara. Ni siquiera se da cuenta de que este período iconoclasta de la Humanidad ya lo atravesaron los hombres muchas veces antes. Muchas veces ha ocurrido ya que el Hombre se sintiera primero libre al destrozar sus viejos ídolos y luego desolado. Rebuscando desesperadamente los añicos para volver a rearmar las piezas. Debemos tener claro que la razón científica es un instrumento tecnológico prodigioso, que, en ese aspecto, supera al pensamiento mágico, el cual no tiene ninguna pretensión de ser ni industrioso ni industrial. Pero el pensamiento mágico es una instancia más adulta, más madura y más evolucionada que aquel en todo lo demás. Digo algo así, rompedor y retante, para que se note que la inconoclasia no es una característica propia sólo del pensamiento cientifista.</p>
<p>El Hombre moderno, en ese pretendido estado de madurez histórica, sin embargo no hace otra cosa que mirar hacia su niñez en busca de traumas y disfuncionalidades para entender la amargura de su vida adulta. Ve el mundo igual a los 15 que a los 95 años. Las mujeres modernas son caprichosas como niñas mimadas y los hombres sensibleros y cobardes como niños débiles y asustadizos, ambos irresponsables y narcisistas. Malcriados. No hacemos más que protestar exigiendo a mamá Estado que nos mime, que nos done, que nos ampare. Toda nuestra pretendida libertad se deshace en el miedo enfermizo con el que nos enfrentamos a los rigores de la vida. Nos hemos convertido en tan dramáticamente ingenuos que queremos conjurar con nuestras ruidosas declaraciones sobre lo que creemos que son nuestros derechos universales las universales y arduas responsabilidades que nos impone la madre naturaleza.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">El animal se ve llevado desde dentro de sí mismo por instintos, como empujado por detrás. Esto es fundamentalmente inconsciente, tiene sus leyes contenidas en sus mecanismos de liberación, incorporados físicamente e innatos, siempre empujándolo como por detrás suyo. El hombre, por contraste, tiene el equivalente de los instintos, las leyes o la lógica de su naturaleza humana y de su vida, ya no en sí mismo en forma de mecanismos de liberación, sino, fuera de sí mismo, como en el horizonte del mundo en el que vive (en el cosmos, en las estrellas, en las cosas y acontecimientos de la naturaleza) y los tiene en la forma de figuras y mensajes divinos. Y el conocimiento acerca de la lógica de su naturaleza le llega al hombre fundamentalmente más tarde, a posteriori, en parte como visiones espontáneas, revelaciones o apariciones, en parte como algo que se lee en el mundo, en parte y mayormente a través del antiguo almacén tradicional de imágenes y concepciones del pueblo que han sido transmitidos y llenados de vida en cada nueva generación. Este es el motivo por el cual el hombre es fundamentalmente consciente, por naturaleza e inalienablemente, por tanto: las &#8220;leyes&#8221; de su naturaleza, están delante de su mente, tienen la forma del conocimiento para él; las ve ahí afuera (percibidas mítica o imaginalmente) en el mundo natural como si fuera un espejo. Él es &#8220;sobreanimal&#8221;, hombre, humano, porque ha abandonado el adentro inconsciente (los instintos) a cambio de tener sus &#8220;leyes&#8221; ahí afuera en la forma de un horizonte que lo envuelve, y porque ha abandonado la naturaleza mecánica de las leyes naturales arraigadas en el cuerpo individual a cambio de la forma del conocimiento de sus &#8220;leyes&#8221; de manera mental, nocional, conceptual, cultural y comunal. El antiguo símbolo de los árboles que tienen sus raíces en el cielo y que crecen hacia la tierra, podría reflejar justamente la inversión que aquí se está discutiendo. </span></p>
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<p>Párrafos muy lúcidos en lo que tienen de obvio, problemáticos cuando se lanza a argumentar otra vez apoyado en su leitmotiv &#8220;lo instintivo es inconsciente y lo espiritual consciente&#8221;, aunque aquí concede al menos que la conciencia de sus designios espirituales &#8220;<span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">le llega al hombre fundamentalmente más tarde, a posteriori</span>&#8221; (o sea, que antes era algo inconsciente). La cuestión es que todo el mundo sabe cabalmente desde muy pequeño lo que tiene que hacer cuando tiene hambre y sin embargo se tardan a veces décadas en comprender lo que un sueño te envió en clave simbólica acerca de lo que deberías hacer con tu vida. Los hindúes dirían que se tardan miles de reencarnaciones en hacerse consciente del espíritu. Señalemos la obviedad de que si <span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">&#8220;el hombre [...] tiene las leyes o la lógica de su naturaleza humana y de su vida [...] fuera de sí mismo&#8221;,</span> eso ni quita que esté al mismo tiempo empujado por los instintos, como cualquier otro animal, ni convierte al <span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">&#8220;cosmos, las estrellas y las cosas y acontecimientos de la naturaleza&#8221;</span> en algo consciente, comprensible y legible (hoy o lo más tardar pasado mañana) como sí lo es un código moral o penal. El verdadero misterio, eso abismal e ignoto, está en el plano espiritual del arquetipo, en la formulación intuitiva, en el mito y el símbolo, aunque sea desde ahí desde donde se construye la máxima complejidad y esplendor de eso que llamamos conciencia. Pero lo hacemos a duras penas, abriéndonos paso en una densa bruma, discutiendo interminablemente (con nosotros mismos y los demás) sobre las leyes morales, científicas y metafísicas que vamos barruntando. La zona instintiva en sí, sin embargo, es bastante accesible. Tengamos presente que mientras Freud creyó descubrir que lo inconsciente estaba cargado de misterios sexuales, la realidad es que el sexo en sí no tiene misterio ninguno como instinto, y todo el del mundo como depositario de una gigantesca carga espiritual, mítica, que le subyace. Esto no lo vio Freud precisamente porque le era inconsciente esa parte, mas no la biológica, claro. Así que no tuvo más remedio que representarse lo banal como trascendente.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Además: ¿realmente lo vuelve a uno neurótico la falta de “la cosa única”, el significado? Sostengo aquí que no hay ni un sólo caso dónde la falta de significado en la vida fuera causa de enfermedad. Usando una figura de pensamiento nietzscheana, digo que “es un fallo filológico: uno confunde continuamente la explicación con el texto”. El sufrimiento por la falta de significado y de dirección es “una formulación, no una causa” (Nietzsche, 1956, p. 306ff., # 953) de la neurosis. Es la expresión de una pretensiocidad neurótica, una demanda de pomposidad metafísica. Es el engaño de que la vida sólo es vida si, como en las carreras de perros, hay la salchicha o algo que perseguir sin nunca poder alcanzarla. Por lo tanto una persona que busca esa cosa única preciosa, el significado, “es como una bestia sobre un suelo desnudo obligado a girar en círculo por un espíritu maligno, mientras a su alrededor hay hermosos prados verdes”.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Jung se negó a ver ésto. Ciertamente, vio el peligro de una búsqueda inútil. Una vez dijo que “en mis muchos viajes he encontrado gente que estaba dando ya su tercer vuelta al mundo—ininterrumpidamente. Sólo viajando, viajando, buscando, buscando.” A una mujer así, Jung le preguntó, “‘¿Para qué? . . . ¿Qué está tratando de hacer con esto?’ Y me sorprendí cuando miré en sus ojos—los ojos de un animal acorralado, cazado. . . . Casi poseída.” Pero luego continúa “¿Y por qué estaba poseída? Porque no vive una vida que haga sentido. La suya es una vida totalmente, grotescamente banal, completamente pobre, sin significado, sin sentido en absoluto. Si muriera hoy, nada habría ocurrido, nada habría desaparecido— porque ella no es nada. Pero si pudiera decir, ‘Soy la hija de la Luna. Cada noche tengo que ayudar a la Luna, mi Madre, a que cruce el horizonte’ —¡ah, entonces sería otra cosa! Entonces estaría viva, entonces su vida haría sentido, y haría sentido en toda su continuidad, y para toda la humanidad” (Jung, 1939, § 630). Y, podríamos añadir, entonces estaría curada.</span></p>
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<p>¿De qué estamos hablando entonces, Giegerich? ¿Tú has atravesado una neurosis? ¿Has profundizado en ella? ¿Tienes experiencia real, personal, de lo que significa <em>individuación</em>? ¿En qué te basas para hablar así? ¿En tu mente lógica? Sólo con este párrafo el autor nos obliga a pensar que todo lo que &#8220;escribe es pura paja&#8221;, parafraseando a Tomás de Aquino. Pero sirve para escribir libros y redactar entradas en blogs. Así que seguimos con la cháchara:</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Pues la adentridad en la situación pre-moderna también había sido contenimiento en el lenguaje. Cuando uno tiene el propio lugar lógico dentro del lenguaje, las palabras como hechos concretos (como sonidos fonéticos), como medios fácticos de expresión, pasan totalmente inadvertidas. Las palabras hacen su trabajo, pero no se saltan a primer plano. El hombre aquí está completamente entregado al significado de los sonidos; se demora únicamente en las ideas o en las cosas y acontecimientos aludidos por el lenguaje, usando las palabras y sus sonidos solamente como algo para saltar al reino del significado. (19) La conciencia flota en los significados. Las palabras y la gramática, es decir, el lenguaje como tal, se daban por supuestos, un poco como un pez que toma el agua como el elemento de su vida por supuesto. Aunque las palabras, las sílabas, los sonidos del lenguaje, por supuesto, no hacen su función como ciegos agentes silenciosos, sin embargo se vuelven audibles sólo para morir inmediatamente y, porque sólo desvaneciéndose como sonido pueden realizar su trabajo como portadores de significado. La muerte o la superación de las palabras como sonidos es el significado de la frase. Este y el hecho de que la conciencia más o menos viviera exclusivamente con su significado, es por lo cual las palabras, las frases, las imágenes poéticas, son aquí inmediatamente lo verdadero y lo real. (20) Ellas son Sachen selbst [las cosas mismas]. La invocación que en el siglo XX hace Husserl, &#8220;Hay que volver a las cosas mismas,&#8221; no hubiera hecho ningún sentido aquí. El lenguaje aquí, es en sí mismo simbólico (en el sentido en que Jung habla de una vida simbólica), si no epifánico (por supuesto epifánico en el nivel mental o lógico, no experiencialmente o religiosamente). Esta naturaleza simbólica del lenguaje, sobrevivió incluso en la emancipación explícita de la mente en el pensamiento filosófico durante el curso de la Edad Media en la que hubo la gran disputa acerca del Realismo de los universales y la emergencia del Nominalismo.</span></p>
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<p>Aquí regresa a sus preocupaciones sobre la forma y la no-forma, el significante (símbolo) y el significado (la idea filosófica), pero reduciéndolo todo al final, significante y significado, a epifenómenos psíquicos, a <em>viento</em> intelectual. Aquí casi se autodefine <em>nominalista</em>. Se nota mucho que sólo ve mente, pensamiento, razón, delante de sus narices, y que estos, los suyos, lo tientan a sólo ver en el mundo objetos individuales y separados, la primaria percepción de los sentidos, lo opuesto al pensamiento mágico, platónico, junguiano, sistémico. Olvida que el Logos no son meras palabras como constructos de nuestro intelecto (tan humanas, demasiado humanas), ya que las <em>ideas primigenias</em>, las ideas metafísicas, arquetípicas, tienen vida propia. Alteran el talante, el carácter, y el destino. Son mágicas: si se invocan pasan cosas extrañas.Es más: <em>aunque no se invoquen, están presentes</em>, como los duendes. Por supuesto que su epifanía no es solamente a nivel mental, o lógica, sino que es fundamentalmente experiencial y religiosa. Me atrevo a decir: la naturaleza, desde antes de que existiera el hombre, desde el principio, es, en sí, la epifanía del pensamiento de los arquetipos. Este mundo está hecho de palabras.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Por supuesto, &#8220;Dios ha muerto&#8221;, como dijo Nietzsche, y por supuesto, &#8220;Ya no hay dioses a los que podríamos invocar para que nos ayuden&#8221;, como dijo Jung. ¿Cómo podría haber dioses, cómo mirar hacia arriba si no hay ni arriba ni abajo en el sentido metafísico, ni hay ningún Atlas que sostenga el Cielo y lo mantenga apartado de la Tierra, y si el hombre esencialmente mira hacia abajo al planeta Tierra y a sí mismo desde el espacio exterior? Los dioses sólo pueden ser para el pez que nada dentro del agua, para una conciencia que todavía está contenida en el saco amniótico de sus imágenes y de sus ideas que aún son percibidas como sustancias, como hipóstasis Neoplatónicas, como la verdad de la naturaleza misma, como cosas-en-sí mismas</span></p>
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<p>Vuelve a la carga. Y yo: lo junguiano precisamente es un recolocar las cosas en ese orden que se perdió después de la Edad Media, un volver a darle trabajo a Atlas: el mundo aquí, lo inconsciente colectivo allá, el cielo allí, la tierra debajo, los hombres caminando entre ellos&#8230; ¿Qué triunfo podría esperar el neoplatonismo más grande que el redescubrimiento de la naturaleza, el redescubrimiento de los arquetipos? Giegerich sigue pensando que lo arquetípico es solamente psicológico, subjetivo, imaginal.</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Una vez que el hombre ha aprendido a interferir con la naturaleza misma, y por lo tanto a superarla, haciéndose cargo de ella, una vez que el pez ha emergido de las aguas y se ha trasmutado en Acuario, toda la lógica o el modo de mirar hacia arriba, como tal, se han acabado. E ipso facto la misma noción de &#8220;dios&#8221; se ha vuelto imposible, en tanto que los dioses no son sino, figuras personificadas imaginales, en las que se han congelado y se han vuelto objetivas para la conciencia las diversas formas de mirar hacia arriba o de adoración. Acuario mira hacia atrás desde arriba, a las aguas desde las cuales ha emergido, y mira desde arriba al pez en las aguas, cómo un elemento perimido y descartado de su historia previa. La condición de posibilidad de lo sagrado, de lo numinoso, de los misterios de la vida simbólica, del mito y la religión—cada uno de ellos tomado de acuerdo a su determinación suprema—ha desaparecido.</span></p>
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">¿Porqué los símbolos y las ideas religiosas son obsoletos, porqué los rituales, en el mejor de los casos, son bienes de consumo, porqué las prácticas religiosas no son más que una afición (elevada, espiritual)? Porque están fundamentalmente superados [sublimados]; ya no tienen ninguna tarea lógica para la conciencia. La tarea que la religión tuvo una vez, ya se ha cumplido. El &#8220;significado&#8221; con el que una vez estuvo preñada la religión, ha nacido de ella, ya se ha encontrado la &#8220;mejor expresión&#8221;: la conciencia ha captado el mensaje que se había proyectado fuera como su contenido, como símbolos en el sentido de Jung. La religión había sido la representación objetiva en forma imaginal o conceptual de la lógica interna de la existencia humana. Pero ahora la conciencia ha integrado su contenido anterior dentro de sí misma, como la forma de su constitución lógica. Mientras que antes la conciencia había tenido su verdad o su lógica, su self y su esencia superior, ahí afuera como sus contenidos objetivos e ipso facto había tenido que mirar hacia arriba, esta verdad entre tanto, ha vuelto a casa a la conciencia misma; así como un terrón de azúcar se disuelve en el café, así lo que anteriormente se había visto como una sustancia sólida se ha disuelto en la forma misma de la conciencia. De este modo, aparentemente ha desaparecido, pero aún sigue allí: sólo ha desaparecido como objeto concreto visible (o imaginal), pero en cambio está presente como una cualidad: la dulzura del café, la forma lógica de la conciencia, sus categorías. La conciencia se ha reconocido a sí misma, su propia estructura, en sus contenidos previamente proyectados o extrayectados. Los ha comprendido como el auto-retrato de la mente. </span></p>
</div>
<p>Qué forma tan curiosa de definir las funciones de Acuario&#8230; Von Franz dice algo opuesto: Acuario, conscientemente, alimenta a lo inconsciente vertiendo agua en él. Así, von Franz y Jung acabaron sus días tratando de hacerle entender a los teólogos católicos que ellos habían encontrado una vía de renovación de su religión, un ánfora desde la que verter nueva agua en el ya seco cauce. Pero, como el mismo cristianismo sabe: no sirve de nada verter vino nuevo en odre viejo. Es cierto que nuestra prometeica ciencia, nuestro prometeico interferir en la naturaleza misma es un rasgo acuariano. Pero el mito de Acuario no se detiene ahí, así como el mito prometeico no se detiene en el robo del fuego sino que se continúa en el mitema del castigo divino. Ni Prometeo ni Lucifer desbancan a los dioses primigenios. La psicología junguiana tampoco, evidentemente. En la perspectiva de Giegerich, sin embargo, afectada de psicologismo, del reductor &#8220;no es más que cosas de la mente&#8221;, pareciera que la revelación junguiana viene a asestar la puntilla esotérica a la estocada mortal que el positivismo ilustrado había asestado ya a todo el aparato exotérico de lo religioso. Se olvida que Jung se construyó un torreón (¡el retorno de la catedral!), donde vivía como en la Edad Media. Se olvida que Jung se acabó comportando en la vida como un arcaico mago, hierofante, como si hubiera reencarnado tres mil años atrás. Se olvida que la interpretación de sueños convierte al profesional en el antiquísimo sacerdote del serapeo. La <em>katoché</em>, los ascéticos votos que abrazaban los oniromantes griegos y egipcios podrán ser vistos por la conciencia actual como rancios y retrógrados, pero, al contrario, para nada están obsoletos. En definitiva, se olvida de que la individuación saca al hombre de este tiempo y lo lleva al <em>illo tempore</em>, desde el que hablar del pasado y el futuro de la religión se vuelve paradójico&#8230;</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Por lo tanto, predicar aún la religión con honestidad -en lugar de verla, apreciarla, y estudiarla de manera estrictamente histórica- significa llevar leña al monte. Es como regalar un manual de lectura a un universitario, o si consideramos el carácter opresivo y embrutecedor de tales esfuerzos, es como tratar de comprimir un adulto dentro de una cuna.</span></p>
</div>
<p>Léase lo anterior.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Los dioses no se han vuelto enfermedades, como nos querían hacer creer Jung y Hillman, sino que se han vuelto recuerdos, recuerdos de modos previos de la manera del hombre de ser-en-el-mundo. He hablado de &#8220;vidas pasadas&#8221; y de &#8220;elementos descartados y caducos&#8221;. También podría hablar de lo que se ha vuelto obsoleto. Empero, esto necesita alguna precisión. Lo que ha sido descartado no son los elementos y los contenidos mismos, sino, su o nuestra pretensión de existir en el status de una realidad presente de numinosidad, de misterios sagrados. Esto habían sido para el pez. Para Acuario, aún están aquí y ciertamente incluso como fuente de inspiración, pero sólo en Mnemosyne. Son presencias históricas. </span></p>
</div>
<p>Si él no cree a Jung y a Hillman, seguro que a mí tampoco, pero yo afirmo lo mismo que ellos. Ni Freud pudo evitar acercarse a la Psique y empezar a hablar poseído por la mitología griega, obsesionado por su numinoso Edipo por aquí y por allá. ¿Ésa es la actitud que el filósofo quiere que vuelva a tener la Piscología profunda? ¿La de los mitos como mera inspiración, digamos artística? Pues que despierte, porque lo junguiano es justo lo que ocurre si empiezas a desenterrar viejas tumbas jugando a las metáforas con la religión. Ya ocurrió esa evolución, no podemos regresar atrás. Y si regresamos, será para volver a llegar a este mismo lugar. ¿A cuento de qué algo es fuente de inspiración si no está cargado de una energía genuina, actual y eficaz? Para Acuario, lo junguiano es el referente, lo que estaba agazapado detrás del coqueteo diletante, llamémoslo así, de lo freudiano, ese &#8220;casi sí pero no&#8221;.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">No hay más que un modo en que la religión puede aún hoy ser una realidad presente y no sólo un bien de consumo o una afición. Bajo las condiciones de la modernidad el precio por dar a la religión el status de realidad presente, es sin embargo, que tiene que reducirse al grado cero de sí misma, la religión sin ninguna dignidad, sin ningún contenido sustancial, y sin ninguna apercepción consciente. ¿Dónde se muestra hoy la religión como una realidad presente? Sólo en los actos momentáneos de ciertos crímenes irracionales, absurdos: en la action directe de los bombardeos, por ejemplo, el caso de Unabomber y los disparos de los institutos Columbine and Erfurt, en ciertos casos de abuso sexual y de asesinato de niños, etc. Aquí, lo numinoso es una realidad inmediata, como un tremendum irrumpiendo a través de la indiferencia y la &#8220;banalidad&#8221; de la vida cotidiana, y como un poder abrumador &#8220;religiosamente observado&#8221; por los individuos que cometen éstos crímenes, quienes usualmente abandonan por su pasión cualquier esperanza de felicidad futura. Pero lo numinoso es aquí una realidad sólo por un breve instante, sin ningún contenido sustancial dignificado, totalmente abstracto y absolutamente ciego, que no trae la menor recompensa espiritual (bendición, iluminación, experiencia de significado) para nadie. Es tan sólo la caparazón vacía de la religión, es decir, la forma desnuda, abstracta de lo sagrado, y como tal, la forma legítima de religión como realidad viviente hoy en día.</span></p>
</div>
<p>¿En qué quedamos? Justo el filósofo acababa de decir que los dioses no se han vuelto enfermedades, para correr a decir inmediatamente que lo religioso lo volvemos a encontrar hoy en la sombra morbosa del hombre actual. En su neurosis, en sus brotes psicóticos, en los raptos de su voluntad por impulsos altamente coercitivos, en todo lo que la sociedad define como enfermo, como patológico, como inaceptable.</p>
<p>Dicho de un modo más preciso, cuando lo religioso desaparece de la directriz cultural la esfera del amor y el odio se cargan con una numinosidad extra. Se esfuma la observancia hacia los rituales sagrados y se multiplica en la sociedad la obsesión por los rituales del sexo y la guerra. Es falso que desaparezca toda esperanza de felicidad futura: el amor y sus mieles son la única gran promesa que sostiene la vida de las personas cuando se ha perdido la fe en todo lo demás. Otra cosa es si esa fascinadora promesa es tan engañosa como la del Reino de Dios en la Tierra o no.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Por lo tanto, el temor de que a través de la muerte de Dios el hombre se infle, o que a través del hecho de que con los enormes avances de la física nuclear y de la biología genética junto con las correspondientes tecnologías, ahora haya en las manos humanas increíbles poderes para crear y destruir -el miedo que el hombre se haya vuelto semejante a &#8220;Dios&#8221; o &#8220;igual a Dios&#8221; carece de fundamentos. Encontramos este miedo expresado en Jung: &#8220;Nunca antes se le dio a manos del hombre un poder tan absoluto de destrucción. Es un poder semejante a los ‘dioses’ que ha caído en manos humanas. La dignitas humani generis se ha dilatado hasta una grandiosidad verdaderamente diabólica&#8221; (Jung, 1973b, p. 225, a Pater Lucas Menz, 22 de Febrero de 1955). (26) Este miedo, además de no tener fundamento, se contradice a sí mismo; implica que no se permite que ocurra en absoluto el dejar a atrás el mirar hacia arriba como tal, que es el mensaje específico de la afirmación de &#8220;la muerte de Dios&#8221;; que en cambio se imagina una mera transferencia: el hombre se concibe como mirando todavía hacia arriba, sólo que ahora en lugar de mirar a Dios, se mira a sí mismo, y de manera semejante se asigna ahora un aura y una luminosidad a sí mismo. No ocurre que la dignitas humani generis se haya dilatado hasta una grandiosidad verdaderamente diabólica, sino que Jung emplea categorías infladas con las cuales interpreta el cambio histórico, un cambio que observa adecuadamente. Lo que está inflado y mistifica es la conciencia que usa términos como &#8220;diabólico&#8221; y &#8220;semejante a los dioses&#8221; para este avance tecnológico y para el avance de la conciencia. La adquisición del poder destructivo y creativo que ahora está en las manos del hombre sólo es cuantitativamente diferente de la conquista del fuego y de la invención del arco y de la flecha por el hombre primitivo, pero no cualitativamente. No se trata que el avance prehistórico sea inofensivo, y que el de hoy sea diabólico. </span></p>
</div>
<p>Yo retaría a Giegerich a realizar un experimento: asistir a una fiesta disfrazado de Superman, donde sobre todo se dedique, aparte de a beber mucho, a realizar pomposas, titánicas, declaraciones sobre el poder de la raza humana. Luego, que observe lo que ocurre en los días siguientes. Que esté pendiente de los accidentes, espero que no graves, pero siempre significativos, que podrían sobrevenirle &#8220;casualmente&#8221;&#8230; Pensar que los griegos se inventaron a capricho el pecado de hybris es una temeridad, la hybris en sí misma. Giegerich lo ve todo como si fuera un adolescente recién emancipado que piensa que el mundo es un pastel que está ahí para dejarse comer, porque todavía no ha sentido el lacerante aguijón de la responsabilidad. Pero la Humanidad ya está gravemente herida por eso mismo. Muchos de los agoreros pronósticos proféticos sobre nuestro desmesurado crecimiento en número, voracidad y destructividad son una realidad hoy. Se habla en ciencia, no ya sólo en esoterismo, de la &#8220;línea de no retorno&#8221;, traspasada la cual el equilibrio entre nuestro orgulloso crecimiento y la obligada responsabilidad para con el cosmos y sus leyes ya no puede ser recuperado. Giegerich se inventa un más allá del bien y del mal en la ciencia, y parece estar convencido de que todo lo que puede hacerse e inventarse <em>debe</em> hacerse e inventarse.</p>
<p>En verdad, es imposible detener a través de consideraciones morales la orgía tecno-científica a la que nos hemos lanzado. Es tan difícil como coartar el impulso de un criminal sexual. Estoy convencido de que todo esto forma parte de un plan predestinado. Pero eso no significa que no haya que pagar las consecuencias, y que el destino no tenga prevista a su vez la saturnal catastración de nuestra uraniana expansión actual.</p>
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<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Gran parte de lo que se ha dicho acerca de la idea de la muerte de Dios se aplica también a la idea de la pérdida de significado. Si realmente escucháramos a lo que dice, comprenderíamos que el significado ya no es más un asunto importante. Como asunto o como noción está muerto y acabado. Ni siquiera podríamos hablar de su pérdida, porque entonces secretamente lo resucitaríamos y nos aferraríamos a ello como si fuera una categoría lógica a la que sólo por accidente hoy le ocurriera estar empíricamente vacía</span><br />
<span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">Este vacío, entonces, crearía necesariamente una aspiración, una obsesión con la búsqueda de un significado. Pero el vacío es sólo el resultado del hecho de que se ha refrenado reductivamente esta pérdida en el estatus de un acontecimiento semántico, y por lo tanto como algo particular. El vacío, y con él la adicción, desaparecen inmediatamente si se permite a la &#8220;pérdida&#8221;, experimentada inicialmente como semántica, que infecte y penetre la sintaxis de la conciencia como tal. La &#8220;pérdida&#8221; experimentada quiere volver a casa a la conciencia, ser integrada en ella; quiere &#8220;iniciar&#8221; a la conciencia en la &#8220;pérdida&#8221; como su nueva verdad, iniciación que significaría una transformación de la conciencia como un todo a través de su descomposición y reconstitución. Pero con mucha frecuencia la gente prefiere un gran e interminable sufrimiento empírico/semántico a la transformación lógica, a la iniciación que podría ocurrir de una vez y para siempre. </span></p>
</div>
<p>No acaba de comprender este pensador la historia, la Historia. No ve que ya pasamos por un riquísimo período laico-cientifista en los siglos precedentes a nuestra era cristiana, y que lo inconsciente colectivo reaccionó tal y como vemos que reaccionó, exactamente igual que está reaccionando ahora. No ve eso tan crucial, y creo que esa es la razón fundamental por la que se ve obligado a hablar del sentido como si fuera no más que una categoría lógica, un producto mental, un significante vacío de significado. En definitiva, es un junguiano que, en efecto, parece creer que los arquetipos no son más que categorías lógicas y/o metáforas poéticas. Definitivamente, se nota en Giegerich el germen de su carencia y ceguera: no ha pasado por ese gran e interminable sufrimiento empírico del que habla, al parecer, sólo de oídas, y sobre el que sólo razona mental y teóricamente. Un junguiano sin libro rojo <em>no puede ser más que</em> un discípulo freudiano, un psicólogo empapado del espíritu de su época. Por muchos destellos de intuición que tenga.</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">En cierto modo, por lo que toca a la metafísica, he regresado al estado de los cazadores y los recolectores. Metafísicamente, vivo al día. En una popular novela del siglo XIX de Karl May, el narrador—solo en el vacío de una pradera en el Lejano Oeste—se encuentra con otro jinete solitario. Cuando a éste se le dice que el narrador es un autor que escribe novelas sobre sus viajes para que las lean otras personas, encuentra esto muy cómico, porque tal cómo dice, él ni soñaría en cazar para otra gente, sino sólo para su propio sustento. Esta no es una escena muy inteligente. Pero sin embargo, la idea está bien captada. Tengo que vivir mi vida por mi propia cuenta, incluso con respecto a mis verdades y mis valores. </span></p>
</div>
<p>&#8220;Metafísicamente, vivo al día&#8221;. Yo lo entiendo así: Giegerich, metafísicamente, vive en nuestros días (empapado del espíritu de nuestra época). Por otro lado, brillantes giros de la intuición están presentes en este párrafo, porque mis metáforas favoritas de los buscadores, de los pueres, esos peregrinos, son precisamente los cazadores recolectores prehistóricos o los llaneros solitarios del Lejano Oeste. Dos de mis películas favoritas son, por ello, &#8220;En busca del fuego&#8221; y &#8220;Los siete magníficos&#8221;, siendo que la segunda se ocupa abierta y explícitamente del problema del desarraigo puer. Giegerich, pues, está en el camino correcto, aunque ni sabe aún dónde está realmente. Sólo le falta dejar de perder el tiempo escribiendo libros y concentrarse más en la caza de su mamut/bisonte blanco. A la espera de esa trascendental experiencia metafísica que anda buscando.</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">La referencia a los cazadores y recolectores y a vivir al día no debiera sugerir que encuentro mis valores en la calle como cosas ya listas para ser consumidas, o en el mercado “allá afuera” como mercancías, ni que pudiera declararse como mi verdad cualquier impulso momentáneo. A fin de encontrar mi verdad y mi verdad, hablando alquímicamente, tengo que percibir y observar como el homo totus mis reacciones más sinceras, enfocando en el logos como el alma de mi mundo. </span></p>
</div>
<p>No te preocupes, yo te entiendo.</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 1.1em;">La magia, es decir, la relación simpatética con el mundo, el modo de adentridad metafísica, es algo que nosotros sólo conocemos de oídas. Ya hace tiempo que cada uno de nosotros está frente a una naturaleza “alienada”, superada (sublated) y cada uno de nosotros es una persona sola, y metafísicamente desnuda. </span></p>
</div>
<p>Qué torpe es nuestro amigo, cuando se empeña&#8230; El pensamiento mágico es, hoy día, el eje sobre el que se vertebra, sin ir más lejos, mi propia vida. Ser un cazador-recolector significa para muchos junguianos y para mí mismo algo más que una metáfora, y estoy convencido que así será también para Giegerich, seguro que en breve. Que no se asuste demasiado cuando redescubra a Madre Naturaleza en sus verdaderos esplendor y gloria, que es la que tuvieron los dioses de todos los tiempos y todas las vidas. Reaparecerá ante sus ojos el Cosmos hoy negado: Cielo arriba, Tierra abajo, y nosotros caminando en la tierra media como por encima del filo de una navaja.</p>
<p>Y así podríamos seguir&#8230; Pero, de momento, lo voy a dejar aquí. Creo que es suficiente. Sólo una cosa más: Giegerich juega constantemente en su ensayo con la metáfora del pez, consciente de que quiere referirse al eón de Piscis, ese que queda atrás, que se vuelve obsoleto, frente al avance evolutivo que significa la llegada del nuevo eón de Acuario. A mí, sin embargo, me resulta tentador analizar esto como lapsus: en su pretensión de sacar al pez de su <em>adentridad</em> en el océano, postula entonces que el Hombre no tiene más remedio que acostumbrarse a vivir como pez fuera del agua&#8230; Ah, qué interesante: me acabo de dar cuenta que mientras pasaba los días construyendo este artículo he estado ejerciendo en paralelo de perfecto aguador. Mi hermana me dejó a cargo del acuario de sus tortugas, el cual hay que vaciar frecuentemente para rellenarlo con agua limpia de nuevo. El aguador garantiza que la necesaria adentridad no se pierda&#8230;</p>
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		<title>Tsunamis en Japón, Cádiz, Huelva y&#8230; la Atlántida</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Mar 2011 13:36:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Georgeos Díaz Montexano es un investigador independiente y autodidacta que lleva muchos años haciendo polémicas declaraciones arqueológicas sobre la Atlántida. Al purísimo estilo Schliemann, otro "aficionado" que descubrió la Troya]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a rel="nofollow" href="http://www.georgeosdiazmontexano.com/" target="_blank">Georgeos Díaz Montexano</a></strong> es un investigador independiente y autodidacta que lleva muchos años haciendo polémicas declaraciones arqueológicas sobre la Atlántida. Al purísimo estilo <strong><a rel="nofollow" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Heinrich_Schliemann" target="_blank">Schliemann</a></strong>, otro &#8220;aficionado&#8221;, que descubrió la Troya histórica siguiendo las pistas que da la Ilíada, convencido de que Homero contaba algo más que mero mito, Montexano usa los textos de Platón para localizar la Atlántida. Su amado filósofo y unas fotos de satélite que mostraban formaciones circulares en las marismas de Doñana le dieron el hilo que durante muchos años ha defendido incansablemente: que la Atlántida existió, y estuvo radicada entre las actuales provincias de Cádiz y Huelva. Platón, la Atlántida y un curriculum carente de titulaciones oficiales han sido siempre cosas demasiado infumables para el stablishment arqueológico, y la lucha contra Montexano desde ahí ha sido muy dura.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1646" title="La mítica Atlántida" src="http://www.odiseajung.com/images_blog/2011/03/atlantida.jpg" alt="La mítica Atlántida" width="350" height="224" /></p>
<p><span id="more-1645"></span>Georgeos, hablando abiertamente en los términos que usamos en este blog, es, de nuevo, un Puer Eterno, lo mismo que lo era Schliemann. Pero el destino del segundo incluía convertirse en multimillonario de la <em>noche a la mañana</em>, para que las soñadoras expediciones que eran el leitmotiv de su vida, desde niño, se llevaran a cabo (recordemos: carácter es destino/destino es carácter), y el destino del primero es más complicado. Con tanto dinero, poder, Schliemann pasó por encima del stablishment sin inmutarse. Sin embargo, Montexano, oriundo de Cuba (afincado en España desde 1994), ha tenido que vérselas siempre con el grave problema de que su cruz de descrédito no le ha permitido nunca financiar debidamente sus proyectos. En esta batalla contra la siempre tenebrosa oficialidad ha llegado a echar mano a veces de Mercurio el tramposillo, el <em>trickster</em>, inflando su curriculum un poco por aquí, haciéndose pasar por quien no es por allá, etc. (en realidad es práctica habitual en el ambiente ortodoxo, pero te espían menos si estás ahí), cosa que ha justificado aún más saña por parte de sus enemigos. Hay que ponerse en su piel para entender su desesperación. Él vive en una despiadada carrera contra reloj desde hace ya mucho tiempo. En su afán de hacerse escuchar ha participado desde siempre en foros tanto nacionales como internacionales, divulgando abiertamente por doquier sus teorías, y desde 2004 distintas personalidades y asociaciones arqueológicas extranjeras no sólo se han hecho eco de sus trabajos, sino que andan tramando realizar caras expediciones a Andalucía, obviando al cubano. Desde ese momento, el mundillo arqueológico se devide en dos frente a Georgeos: los que se siguen mofando de él y los que quieren robarle el descubrimiento. La Universidad de Huelva y el CSIC llevan desde el 2007 confirmando la posibilidad de que importantes restos arqueológicos, sean de Tartessos, sean de la misma Atlántida (seguramente son lo mismo), pudieran yacer, en efecto, bajo las marismas de Doñana, y hablan de potentes tsunamis como causa de su original enterramiento. Pero vuelven a pasar por encima del hispanocubano, que fue, claro, la inicial fuente de inspiración de estas investigaciones. Como también lo hace la noticia de última hora que nos llega desde <strong>National Geographic</strong>, y que reproduzco más abajo. Que también obvia, por cierto, mentar el co-protagonismo de esta ciudad desde la que escribo, Huelva, en el tema.</p>
<p>Para mí, sin embargo, lejos de ser todo esto una historia más de triste fracaso y derrota del puer David frente al saturno Goliat, la es de todo lo contrario: un inmenso, genuino y envidiable éxito. Sea lo que sea que se encuentre finalmente ahí, Georgeos ha demostrado ya ir muy por delante de los poderes institucionales y sus medios y de decenas de idiotas pertenecientes a ellos. Aunque la Historia la escriban los ganadores (ganar, perder&#8230; qui lo sa?), la Historia es la que es, y no es otra. Enhorabuena, campeón.</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<h2><a href="http://www.abc.es/20110314/ciencia/abci-national-geographic-situa-atlantida-201103141731.html" target="_blank">National Geographic sitúa la Atlántida bajo las marismas de Doñana</a></h2>
<h4>Un equipo internacional de investigadores argumenta que la ciudad perdida estuvo al noroeste de Cádiz y fue arrasada por un tsunami</h4>
<h5>PEDRO RODRÍGUEZ / CORRESPONSAL EN WASHINGTON<br />
Día 14/03/2011 &#8211; 21.33h</h5>
<p>Puede que Platón en sus Diálogos no hiciera más que relatar una verdad histórica y no una leyenda de la antigüedad al mencionar la existencia junto a los Pilares de Hércules de una fabulosa ciudad -la Atlántida- que en cuestión de &#8220;un día y una noche&#8230; desapareció entre las profundidades del mar&#8221;. Un grupo internacional de investigadores, con el respaldo de la National Geographic Society de Estados Unidos, dice haber encontrado indicios del mito que viene fascinando desde hace 11.000 años justo bajo las marismas del Parque Nacional de Doñana.</p>
<p>El equipo de geólogos y arqueólogos dirigido por el profesor americano Richard Freund ha invertido dos años de trabajos con la ayuda de fotografías de satélite, radares capaces de penetrar la tierra, cartografía digital y tecnología submarina. Y de acuerdo a sus conclusiones, narradas para la televisión en un documental especial emitido esta semana, la Atlántida con su peculiar diseño circular estuvo situada ni más ni menos que al noroeste de Cádiz.</p>
<p>El profesor Freund también ha confirmado que el final de esa ideal ciudad vino en forma de un cataclismo de la naturaleza: un terremoto y un brutal tsunami como el sufrido la semana pasada por Japón. De acuerdo a las explicaciones ofrecidas por el académico de la Universidad de Hartford, en Connecticut, &#8220;resulta bastante difícil entender que un tsunami puede arrasar hasta más de 90 kilómetros tierra adentro pero de eso, más o menos, es de lo que estamos hablando&#8221;.</p>
<p><strong>Pasadizos bajo el subsuelo</strong></p>
<p>Como respaldo a estas hipótesis, los investigadores señalan la existencia de restos de otras &#8220;ciudades monumento&#8221; construidas siguiendo el peculiar trazado circular de la Atlántida. Obras situadas en otras partes de España y atribuidas a supervivientes de la destrucción de la mítica ciudad descrita en las cercanías del estrecho de Gibraltar. De acuerdo las explicaciones del profesor Freund, el lugar identificado en Doñana, que resulta accesible solamente durante un mes de verano, &#8220;es el mejor candidato posible nunca descubierto con la mayor cantidad de evidencias&#8221; en comparación a otras alternativas en otras partes del mundo.</p>
<p>El equipo patrocinado por la National Geographic ha anunciado su intención de volver para realizar excavaciones tanto en la zona del Parque de Doñana como en las misteriosas réplicas detectadas más hacia el centro de España. Entre las evidencias presentadas figuran estatuillas que se remontan a la edad de bronce y una serie de mediciones que indican la existencia en el subsuelo, bajo varios metros de agua y barro en la desembocadura del Guadalquivir, de estructuras que podrían ser canales y zonas de uso comunal.</p>
</div>
<p>Ya que estamos, hay otro hilo que une también lo que está pasando ahora en Japón con ciudades míticas sumergidas:</p>
<div class="align_cnt"><iframe name="AmutJFpB50c" id="AmutJFpB50c" title="YouTube video player" width="480" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/AmutJFpB50c?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0&amp;showinfo=0" style="border:0" seamless><span style="font-size:1.17em;font-weight:bold">[Ver este vídeo en la página original]</span></iframe></div>
<p>Y para que no falte de nada, enlazamos ahora todo esto de regreso a la Cuba de Georgeos:</p>
<div class="align_cnt"><iframe name="6E1OGp31YZA" id="6E1OGp31YZA" title="YouTube video player" width="480" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/6E1OGp31YZA?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0&amp;showinfo=0" style="border:0" seamless><span style="font-size:1.17em;font-weight:bold">[Ver este vídeo en la página original]</span></iframe></div>
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		<title>El entierro de las sardinas</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Mar 2011 12:09:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Esto sigue sin pintar nada bien. El brutal terre/maremoto de Japón del 11 de marzo (que añade más siniestra carga a ese número ya por varias veces maldito) ha eclipsado la noticia del día 10 sobre las 50 toneladas de cadáveres de]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esto sigue sin pintar nada bien. El brutal terre/maremoto de Japón del 11 de marzo (que añade más siniestra carga a ese número ya por varias veces maldito) ha eclipsado la noticia del día 10 sobre las 50 toneladas de cadáveres de sardinas llegadas a las costas de California en aún incomprendidas circunstancias, convocándose esta semana una acumulación especial de eventos señaladamente catastróficos. Añade una nota sumada de esperpéntica enjundia que justo el miércoles 9 de marzo se celebraran en España los tradicionales eventos asociados al carnavalero homenaje denominado &#8221;entierro de la sardina&#8221;. Bromas pesadas.</p>
<p><span id="more-1631"></span>Cuando redacté el artículo sobre <a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/01/pajaro-negro-pajaro-raro-pajaro-muerto/" target="_blank">los pájaros muertos en Nochevieja</a> no caí que con ese mal signo se abría un año terminado en 11, lo que subraya la agorería deducida para este período al aplicar mi <em>fórmula cabañuela</em>. Marzo ha llegado y la predicción cabañuélica se sigue concretando, y lo hace ahora, en este mes pisciano, incorporando además la <em>radiactiva</em> energía que impregna a la cábala 11, que ha lanzado esta vez su maleficio sobre mares, peces y hombres. Algunas cosas se pueden decir numerológicamente sobre esto, pero nada nuevo a lo que se viene contando y señalando al respecto desde hace 20 años atrás en ambientes esotéricos y parapsicológicos. El ropaje tipo clave numérica, hay que decir con contudencia, es uno de los favoritos para la manifestación arquetípica. Esto lo sabían a pie juntillas, claro, los pitagóricos. En la naturaleza intrínseca de nuestra conciencia científica está el describir lo físico a través de las matemáticas (cosa que yo denuncio como <em>práctica abusiva</em>, dicho de paso), y en nuestras ciencias sobre lo inconsciente y las otras realidades lo cabalístico, lo pitagórico, tiene un lugar privilegiado. Es decir: como constructores del mundo físico y espiritual los arquetipos gustan de usar números. O, al menos, de hablar sobre ello en ese lenguaje.</p>
<p>Pero dejemos el excurso ahí y bajemos al suelo, en este caso, al mar, al nivel de la pura noticia. El tema Japón está por todos lados, así que me ocupo aquí de traer la otra cuestión:</p>
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<h2><a rel="nofollow" href="http://www.farodevigo.es/sociedad-cultura/2011/03/11/mar-peces-muertos-sorprende-ciencia/525888.html" target="_blank">El mar de peces muertos sorprende a la ciencia</a></h2>
<h4>Expertos gallegos analizan la &#8220;misteriosa&#8221; y masiva muerte de unas 50 toneladas de sardinas en Los Ángeles</h4>
<h5>ELENA OCAMPO &#8211; VIGO &#8211; 11 de marzo de 2011</h5>
<p>La imagen de un mar de peces muertos en el puerto norteamericano de Redondo Beach (Los Ángeles), dio la vuelta al mundo ayer. El extraño suceso en la costa oeste de Estados Unido puso en alerta a las autoridades, que aún tratan de explicar qué pudo ocurrir para que millones de sardinas aparecieran flotando en la superficie de las aguas. Su densidad era tal que imposibilitó arrancar los motores a las embarcaciones de recreo, constataron periódicos locales. Al cierre de esta edición, la principal teoría oficial apuntaba a la falta de oxígeno como causa. Ya se había descartado la presencia de una toxina, algas o contaminación en las aguas.</p>
<p>Los Angeles Times cifraba en 50 las toneladas de pez registradas, de las que se habían extraído unas 30. Un total de 200 voluntarios y 80 funcionarios trabajan para retirar el pescado ya putrefacto de las aguas y evitar una mayor contaminación del resto de la fauna marítima. Otros periódicos (O Público) cifran el coste de la limpieza en 72.000 euros y vaticinan que durará varios días. El pescado será tratado orgánicamente en una fábrica.</p>
<p>&#8220;¿Preparados para el <em>afisholypse</em>?&#8221;, se pregunta el diario Washington Post, mezclando los términos apocalipsis y pescado, y tras reparar en que los peces muertos en los Ángeles se suman a las ballenas enfermas en New Jersey y delfines aparecidos muertos en el Golfo (lo mismo ocurría recientemente en las ría de Vigo). En otros blogs, los norteamericanos avanzan la posibilidad de que las líneas magnéticas de la Tierra estén cambiando. Esto acarrearía que la fauna marina se desoriente y llegue a lugares insólitos, como la tortuga laúd que arribó en las Rías Baixas aunque su hábitat sean aguas caribeñas.</p>
<p>¿Qué dicen los científicos y expertos gallegos? Cautos ante la falta de datos sobre las autopsias del pescado –aún no se había descartado la contaminación, por la diferencia horaria–, fueron pocos los que se aventuraron ayer a valorarlo.</p>
<p>Uno de los biólogos e investigador especializado en sardinas –actual director del Museo del Mar– Pablo Carrera, compartió sus impresiones. &#8220;Es misterioso; solo recuerdo en bibliografía científica un caso registrado en Australia y se debió a una infección vírica, pero lo determinaron por descarte&#8221;, aseguró el experto. &#8220;A veces no existe una evidencia&#8230; &#8220;. Carrera añade que las sardinas tratan de evitar las purgas de mar, es decir, las mareas rojas, lo que suprimiría una de las hipótesis. El experto vigués, estudioso de las sardinas, avanza tres causas posibles: &#8220;No se me ocurren más razones que males colectivos: hipoxia [falta de oxígeno], toxina provocada por ejemplo por una alga, o una enfermedad por un virus&#8221;. Si fuese &#8220;algún agente químico de tierra&#8221;, debería dejar un trazo en el mar, indica. Aún así, insiste en la dificultad de aventurar una explicación &#8220;desde aquí, sin conocer la autopsia de los animales y sin saber cómo son las corrientes marinas&#8221;. &#8220;Los bancos de sardinas allí son inmensos. Tuvieron un problema de derrumbe de la pesquería muy importante a finales de los años 60 y se hizo famosa la sardina de California, pero se recuperó. Siempre lo tomamos como ejemplo para saber que en caso de sobre explotación, tardarían 25 años en recuperarse&#8221;. Según el experto el caso de Los Ángeles es más parecido al banco canario que a las rías gallegas. &#8220;En el Sáhara se pesca cerca, entorno a un millón de toneladas&#8221;, asegura.</p>
<p>Una de las mayores expertas a nivel mundial en sardinas, del Instituto Español de Oceanografía en Vigo, la investigadora Carmela Porteiro, aseguró a este periódico que no podía &#8220;aclarar nada&#8221; ante la ausencia de datos. En la misma línea, el jefe del Grupo de Ecología Pesquera del IEO, Fran Saborido, añadía: &#8220;Cada especie posee características biológicas y comportamentales diferentes, que incluso pueden diferir entre poblaciones de la misma especie&#8221;. </p>
</div>
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		<title>Pasto para el fogoso milenarista: más sobre tormentas solares</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Mar 2011 13:40:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[2012]]></category>
		<category><![CDATA[mayas]]></category>
		<category><![CDATA[milenarismo]]></category>
		<category><![CDATA[Nasa]]></category>
		<category><![CDATA[tormenta solar]]></category>

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		<description><![CDATA[Los expertos están, esta vez, todos de acuerdo. Una tormenta geomagnética como la que se produjo en la Tierra el pasado martes no es un fenómeno aislado. Y a pesar de que la que nos golpeó la semana pasada, hasta ahora la más]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Febrero loco</em> siempre ha tenido esa fama de inestable y excéntrico. Nunca me ha parecido sensato celebrar el día de San Valentín en Acuario, máxime con Piscis a la vuelta de la esquina, una vibración no demasiado centrada tampoco, pero mucho más adecuada. Este año, al parecer, el Sol ha querido celebrar la fecha abrazando la Tierra con especial ardor. Veamos cómo está hoy ese asunto de los exabruptos solares, según nos informa nuestra entrañable NASA; un tema que ya fue tratado <a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2010/09/la-tormenta-solar-del-fin-del-mundo/" target="_blank">aquí</a>. Por si alguien no cae, recuerdo que todo el ruidoso movimiento milenarista alrededor del calendario maya y el 2012 especula desde siempre, preferentemente, con catástrofes atribuibles a efectos del Sol.</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<h2><a rel="nofollow" href="http://www.abc.es/20110221/ciencia/abci-cientificos-tormenta-solar-201102210720.html" target="_blank">Los científicos alertan de la posibilidad de una tormenta solar «catastrófica»</a></h2>
<h4>El fenómeno tiene la potencia necesaria para acabar, de un solo golpe, con la tecnología del mundo moderno</h4>
<h5><span id="more-1622"></span>josé manuel nieves / madrid/ABC<br />
Día 28/02/2011 &#8211; 19.48h</h5>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1628" title="tormentas_solares" src="http://www.odiseajung.com/images_blog/2011/03/tormentas_solares.jpg" alt="" width="400" height="225" /></p>
<p>Los expertos están, esta vez, todos de acuerdo. Una tormenta geomagnética como la que se produjo en la Tierra el pasado martes no es un fenómeno aislado. Y a pesar de que la que nos golpeó la semana pasada, hasta ahora la más potente del actual ciclo solar, no tuvo mayores consecuencias, en futuras ocasiones podríamos no tener tanta suerte. Un fenómeno similar, en efecto, tiene la potencia necesaria para acabar, de un solo golpe, con la sociedad tecnológica del mundo moderno.</p>
<p>Una tormenta solar lo suficientemente fuerte, en efecto, podría desestabilizar, incluso de forma catastrófica, una buena parte de nuestra tecnología. El mundo moderno, afirmaron el sábado diversos especialistas durante la reunión de la Sociedad Americana para el Avance de las Ciencias (AAAS), depende en exceso de la red de satélites. Navegación marítima y aérea, sincronización entre computadoras, redes de telecomunicaciones, sistemas GPS, aparatos electrónicos de todo tipo&#8230; Tecnologías, todas ellas, extremadamente vulnerables a los &#8220;cambios de tiempo&#8221; espacial.</p>
<p>Las consecuencias serían nefastas, en caso de una gran tormenta solar, para la red de satélites que orbitan la Tierra, muchos de los cuales quedarían literalmente &#8220;achicharrados&#8221;, pero también para las centrales eléctricas de todo el mundo, cuyos transformadores quedarían inutilizados provocando cortes en el suministro de electricidad que podrían durar semanas, e incluso meses.</p>
<p><strong>Esperando la gran tormenta</strong><br />
La tormenta del pasado martes es el principio de una situación que, según los científicos, sólo puede ir a peor. De hecho, apenas si estamos al comienzo del actual ciclo solar y se espera que la actividad del Astro Rey se vaya haciendo cada vez más intensa en los próximos once años.</p>
<p>&#8220;No es una cuestión de si sucederá &#8211; explica Jane Lubchenco, responsable de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos- sino de cuándo sucederá y de cómo de fuerte será. La última vez que tuvimos un máximo en en el ciclo solar, hace cerca de diez años, el mundo era un lugar muy diferente. Hoy los teléfonos móviles están por todas partes. Es cierto que antes también los había, pero no dependíamos de ellos para tantas cosas diferentes&#8221;.</p>
<p>Para esta experta, &#8220;muchas de las cosas que damos por sentadas y garantizadas dependen hoy mucho más de la meteorología espacial que durante el último máximo solar&#8221;. A pesar del riesgo, los expertos admiten que, en la actualidad, muy poco podemos hacer para predecir una tormenta solar potencialmente peligrosa. Lo que sí deberíamos hacer es &#8220;blindar&#8221; de alguna forma las redes y centrales eléctricas, haciendo algo que nos permita, en caso de alarma, apagarlas rápidamente en las zonas más sensibles hasta que pase el peligro.</p>
<p>«El problema es la dependencia sobre el GPS»&#8221;Por favor, que no cunda el pánico &#8211; dijo por su parte Stephan Lechner, director del Centro Conjunto de Investigación de la Comisión Europea &#8211; Sobreactuar sólo serviría para empeorar la situación&#8221;. Para este experto, la raíz de la vulnerabilidad del mundo moderno radica en su dependencia de los sistemas de posicionamiento global, o GPS, sin los que ya no sería posible la navegación marítima y aérea, ni la sincronización de las redes informáticas y los equipos electrónicos.</p>
<p>&#8220;El GPS nos ha ayudado -aseguró Lechner el sábado- pero también nos creó una nueva dependencia&#8221; que se extiende desde el sector aeroespacial a la producción digital de radio y TV, a los servicios financieros y a las agencias gubernamentales. Sólo en Europa, afirmó, existen 200 operadores de telecomunicaciones y &#8220;ninguno de ellos está estandarizado&#8221;.</p>
<p><strong>Imposible de prevenir</strong><br />
Ante la actual imposibilidad de prevenir una tormenta solar capaz de provocar la catástrofe, los gobiernos del mundo deberían elaborar estrategias de cooperación que les permitieran compartir toda su información vital, anticipándose así a los daños locales que esa tormenta podría provocar. Por desgracia, y a pesar del despliegue actual de medios, seguimos sin saber cuándo esa tormenta devastadora podría llegar a producirse.</p>
<p>&#8220;Actualmente -afirmó por su parte Juha-Pekka Luntama, de la Agencia Espacial Europea- no podemos decir si habrá una gran tormenta en los próximos seis meses, pero sí podemos decir que se dan todas las condiciones para que esa tormenta se produzca&#8221;.</p>
<p>El pasado martes, una gran erupción solar, la mayor detectada en los últimos cinco años, envió hacia la Tierra un enorme torrente de partículas de plasma cargadas a una velocidad de 900 km. por segundo. La erupción fue de la clase X, la más poderosa de la que es capaz el Sol, produjo espectaculares auroras y desestabilizó algunos sistemas de comunicaciones, pero sus efectos se limitaron casi exclusivamente a latitudes muy al norte de nuestro planeta.</p>
<p>&#8220;Se podría pensar &#8211; afirmó Luntama- que esta vez estábamos bien protegidos. Pero resulta que los campos magnéticos estaban alineados en paralelo, por eso no pasó demasiado. Si no hubiera sido así, las cosas habrían sido muy diferentes&#8221;.</p>
</div>
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<h2><a rel="nofollow" href="http://www.abc.es/20110302/ciencia/abci-nueva-llamarada-solar-golpea-201103021226.html" target="_blank">Una nueva llamarada solar golpea la Tierra</a></h2>
<h4>El fenómeno, no tan potente como la tormenta solar de San Valentín, provocó el martes la aparición de auroras sobre el norte de Europa</h4>
<h5>ABC / madrid<br />
Día 02/03/2011 &#8211; 14.05h</h5>
<p>El pasado 14 de febrero ocurrió la que ya se conoce como la «tormenta de San Valentín», una potente erupción solar que apuntaba directamente a la Tierra. La NASA detectó una llamarada masiva de clase X, la más potente que es capaz de emitir el Sol y la mayor detectada en cuatro años. El fenómeno se dejó sentir en nuestro planeta en forma de espectaculares auroras boreales en el norte y algunos fallos en redes chinas de satélites, pero, afortunadamente, poco más. Los científicos advirtieron de que se producirían más tormentas semejantes y no se equivocaron. El día 24 otra llamarada fue grabada por los instrumentos de una sonda de la NASA y ayer martes, según informa Spaceweather.com, el Sol envió otro de sus peligrosos saludos. Una corriente de viento solar alcanzó el campo de magnético provocando la aparición de auroras en Irlanda del Norte, Letonia, Noruega y Suecia.</p>
<p>Aunque todavía está por confirmar, la llamarada solar que ha provocado el nuevo impacto puede ser clasificada de clase M, no tan alta como la de San Valetín pero sí la segunda más potente, lo suficiente como para provocar una tormenta geomagnética que se haga notar en los cielos de nuestro planeta. Posiblemente llegarán muchas más como ésta -se espera que en los próximos meses se produzcan por lo menos 1.700 tormentas geomagnéticas-, debido a que el Sol ha comenzado un ciclo de actividad que puede ser peligroso. En las últimas semanas, grandes manchas solares han aparecido y desaparecido de la superficie de nuestra estrellas.</p>
<p><strong>Efectos catastróficos</strong><br />
El Sol alterna períodos de calma con otros de gran violencia en ciclos que duran once años. El último mínimo, del que acabamos de salir, ha sido mucho más largo y tranquilo de lo que es habitual. Ahora las cosas han cambiado.</p>
<p>Los científicos se preparan para una gran tormenta solar de dimensiones catastróficas. Si una llamarada solar es lo suficientemente fuerte puede dar lugar a una eyección de masa coronal, una densa nube de plasma a millones de grados de temperatura que puede tardar en llegar a la Tierra entre 18 horas y tres días. Incluso puede dañar nuestras centrales energéticas y provocar cortes en el suministro. Por este motivo, los científicos se esfuerzan en vigilar, muy de cerca, la actividad del Sol.</p>
</div>
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		<title>Ecopsicología 2 &#8211; La mujer tiene una conexión única con la naturaleza</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Feb 2011 16:50:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Eros y Psique]]></category>
		<category><![CDATA[Géneros en conflicto]]></category>
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		<category><![CDATA[Psicoecología]]></category>
		<category><![CDATA[sexualidad femenina]]></category>

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		<description><![CDATA[La revista Ecopsychology, especializada en el análisis de la relación entre el medioambiente y el bienestar y la salud mentales, ha dedicado recientemente un monográfico a la relación entre las mujeres y la naturaleza]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como prometí, vamos a un segundo título sobre lo femenino y la Diosa, continuación de <a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/02/ecopsicologia-1-el-principio-femenino-podria-originar-una-nueva-cultura/" target="_blank">éste</a>. Traigo a colación otro artículo de la revista <a rel="nofollow" href="http://www.tendencias21.net/" target="_blank">Tendencias21</a>, la cual voy definitivamente a pasar a la sección de enlaces favoritos. Y a ver si me pongo en contacto con la periodista <strong>Yaiza Martínez</strong> para felicitarla por sus reportajes, porque está claro que la mujer no hace más que dar en la diana eligiendo temas.</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<h2><a rel="nofollow" href="http://www.tendencias21.net/La-mujer-tiene-una-conexion-unica-con-la-naturaleza_a5577.html" target="_blank">La mujer tiene una conexión única con la naturaleza</a></h2>
<h3><em>Esta relación puede perderse bajo la presión de los estereotipos, pero también fomentarse a través de los mitos o de la maternidad, publica Ecopsychology</em></h3>
<h4>La revista Ecopsychology, especializada en el análisis de la relación entre el medioambiente y el bienestar y la salud mentales, ha dedicado recientemente un monográfico a la relación entre las mujeres y la naturaleza. En él, investigadores de diversas universidades estadounidenses afirman que las mujeres, en general, tienen una conexión con la naturaleza distinta a la que tienen los hombres. Esta conexión puede perderse si las mujeres se sienten presionadas por estereotipos de belleza, advierten los autores, pero también fomentarse en otras situaciones, como la maternidad.</h4>
<h5>Por Yaiza Martínez.</h5>
<p><span id="more-1523"></span><br />
La revista <a rel="nofollow" href="http://www.liebertpub.com/products/product.aspx?pid=300" target="_blank">Ecopsychology</a>, especializada en el análisis de la relación entre el medioambiente y el bienestar y la salud mentales, ha dedicado recientemente un <a rel="nofollow" href="http://www.liebertonline.com/toc/eco/2/3" target="_blank">monográfico</a> (de libre acceso en Internet) a la reflexión sobre la relación entre las mujeres y la naturaleza.</p>
<p>Según <a rel="nofollow" href="http://www.eurekalert.org/pub_releases/2010-10/mali-wuc102910.php" target="_blank">Eurekalert</a>, partiendo de la idea de que las mujeres experimentan su entorno natural e interactúan con éste de manera distinta a los hombres, el monográfico analiza la forma en que estas diferencias afectan al autoconcepto de las mujeres, a su imagen corporal, y a la actitud femenina hacia la preservación y protección del medioambiente.</p>
<p>Las editoras del monográfico han sido la psicólogo social <a rel="nofollow" href="http://www.stthomas.edu/womensstudies/faculty/bascott.htm" target="_blank">Britain Scott</a>, de la <a rel="nofollow" href="http://www.stthomas.edu/" target="_blank">Universidad de St. Thomas</a>, y Lisa Lynch, de la <a rel="nofollow" href="http://www.antioch.edu/" target="_blank">Antioch University</a>, ambas en Estados Unidos. El trabajo presenta una colección de artículos que comprenden observaciones y teorías sobre cómo el sexo femenino, la maternidad, la naturaleza humana y la influencia de las normas sociales basadas en el género influyen en la autopercepción de las mujeres, y en su comportamiento hacia el medioambiente.</p>
<p><strong>Belleza y ecología</strong></p>
<p>En uno de los <a rel="nofollow" href="http://www.liebertonline.com/doi/full/10.1089/eco.2010.0030" target="_blank">artículos</a>, Scott explica cómo las normas culturales que fomentan la visión de las mujeres como objetos sexuales propician que las mujeres se preocupen por su aspecto y sean, generalmente, críticas con sus cuerpos.</p>
<p>En última instancia, afirma Scott, este sentimiento de las mujeres hacia sí mismas, provocado por los ideales de belleza, tiene un impacto negativo en la actitud de las mujeres hacia el medioambiente, y en su capacidad de conectar con éste.</p>
<p>Scott escribe: “la conexión con la naturaleza (CN) hace referencia a la medida en que la percepción del yo individual incluye la conciencia de uno mismo o de una misma como parte del mundo natural. La CN está relacionada positivamente con un comportamiento y una actitud a favor del medioambiente”.</p>
<p>Esta idea viene respaldada por dos estudios y un experimento en los que se constató que el sentimiento de ser un objeto sexual y la interiorización del ideal femenino de belleza degradan la conexión de las mujeres con la naturaleza: la perturbación de la relación con su propio cuerpo conlleva una desconexión con el mundo natural y, como resultado, un comportamiento menos ecológico, explica la psicólogo.</p>
<p><strong>Instinto maternal, preservación ambiental</strong></p>
<p>En el sentido contrario, en otro <a rel="nofollow" href="http://www.liebertonline.com/doi/full/10.1089/eco.2010.0017" target="_blank">artículo</a>, escrito por la psicólogo Kari Hennigan, del <a rel="nofollow" href="http://www.itp.edu/" target="_blank">Institute of Transpersonal Psychology</a>, se sugiere que las mujeres que pasan tiempo en entornos naturales e interactúan con éstos son más propicias a tener una mejor imagen de su cuerpo, y a distanciarse de las definiciones sociales de belleza.</p>
<p>Por otro lado, <a rel="nofollow" href="http://www.liebertonline.com/doi/full/10.1089/eco.2010.0027" target="_blank">en otro de los artículos</a> del monográfico de Ecopsychology, la psicólogo <a rel="nofollow" href="http://www.berry.edu/academics/education/FSDetail.aspx?id=8056" target="_blank">Susan Logsdon-Conradsen</a> y la antropóloga <a rel="nofollow" href="http://www.berry.edu/academics/humanities/FSDetail.aspx?id=871" target="_blank">Sarah Allred</a>, del <a rel="nofollow" href="http://www.berry.edu/" target="_blank">Berry College</a> de Estados Unidos, describen el concepto de “activismo medioambiental materno”, basado en la suposición de que el instinto maternal se extiende al deseo de proteger y preservar el medioambiente, para mantenerlo para la descendencia.</p>
<p>Según escriben las autoras, el artículo presenta “un marco para la comprensión de una causa del activismo medioambiental poco analizada: la maternidad”. El activismo materno emergería de la identificación de la mujer con su rol de madre y de las responsabilidades que la mujer asigna a este papel social.</p>
<p>La maternidad es considerada así por las investigadoras como “un estímulo particular” enfocado hacia el cuidado y preservación de la naturaleza, que propicia el activismo medioambiental.</p>
<p><strong>Recuperar la conexión con la Tierra</strong></p>
<p>En el <a rel="nofollow" href="http://www.liebertonline.com/doi/full/10.1089/eco.2010.0025" target="_blank">trabajo</a>, publicado en Ecopsychology por psicólogos y sociólogos de la <a rel="nofollow" href="http://www.colostate.edu/" target="_blank">Colorado State University</a> y de la <a rel="nofollow" href="http://www.abington.psu.edu/psasite.php" target="_blank">Pennsylvania State University-Abington</a>, se indica que las investigaciones sobre las diferencias entre sexos relacionadas con los valores y actitudes hacia el medioambiente, a menudo han constatado que las mujeres presentan valores y actitudes más pro-medioambientales, y que realizan actividades más implicadas con la naturaleza que los hombres.</p>
<p>Estos investigadores analizaron el papel de la “motivación por placer sensorial” (MSP), una disposición individual con la que se mide la necesidad humana de buscar y disfrutar experiencias relacionadas con la naturaleza a través de los sentidos, como posible causa de estas diferencias.</p>
<p>En este sentido, una comparación realizada en grupos de estudiantes universitarios (200 mujeres y 190 hombres), reveló que las mujeres puntuaban más alto en MSP en actividades en la naturaleza (paseos, visitas a entornos naturales, etc.) Por esta razón, explican los científicos, estarían “más motivadas para implicarse con la naturaleza en conjunto”.</p>
<p>Por último, en este especial de Ecopsychology, Gwenaël Salha, del <a rel="nofollow" href="http://www.pacifica.edu/" target="_blank">Pacifica Graduate Institute</a> de California, <a rel="nofollow" href="http://www.liebertonline.com/doi/full/10.1089/eco.2010.0023" target="_blank">propone</a> la revisión de un mito sumerio de 4.000 años de antigüedad, el de <a rel="nofollow" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Inanna" target="_blank">Inanna</a> (diosa del amor, de la fertilidad y de la guerra), para ayudarnos a afrontar y superar la separación entre la Tierra y sus habitantes.</p>
<p>Desde una perspectiva ecopsicológica, explica Salha, “Inanna es sanada y salvada de una experiencia en el inframundo (al que decidió descender para enfrentarse a su hermana y deidad opuesta, Ereshkigal) a través de su conexión con la Tierra y con su comunidad”.</p>
<p>Este mito, por tanto, puede ser usado por ecopsicólogos y terapeutas como base para el fomento de la comunicación positiva en las crisis de pareja o familiares (comunidad), pero también como base para mejorar y restablecer nuestra relación positiva con la Tierra.</p>
</div>
<p>Cuando escribí, hace ya unos años, para <a href="http://www.odiseajung.com/presentacion/index.php?dsplgar=desp#currs" target="_blank">mi presentación</a> en Odisea algo como esto: &#8220;Habiendo sido durante mi juventud un convencido militante ecologista, entre mis proyectos se encuentra la fundamentación de un <em>paradigma transpersonal psicoecológico</em>&#8220;, era ignorante de que ya en 1992 Theodore Roszak había acuñado el término <em>ecopsicología</em>. Sigo siendo un indocumentado, por más tiempo que pase. Menos mal que &#8220;nunca es tarde si&#8230;&#8221;, y la dicha es muy buena si esta idea de unir psicología y ecología se ha desvelado una idea matriz, es decir, arquetípica, que anima e inspira a un montón de personas, todas las cuales me eran hasta ahora estúpidamente ajenas. Descubro con tanto regocijo como sorpresa que hay todo un entramado institucional ya, y revistas, publicaciones&#8230; Como es natural, es la psicología de lo <a href="http://www.odiseajung.com/psicologia-analitica-jung/glosa.php?tit=psicoide" target="_blank">psicoide</a>, la que entiende la íntima conexión entre el alma y lo físico, la psicología metafísica, la sistémica, la de los mitos, la que se aúna con la ecología en busca de la salud holística, en busca de la salud del alma en conexión con el Alma del Mundo. Tengo que ponerme ahora a investigar si a pesar de la ley del &#8220;tanto monta, monta tanto&#8221;, psicoecología, como yo entiendo el asunto, es lo mismo que ecopsicología, como lo entienden los herederos de Roszak. Lo primero que me parece notar en este artículo es que se atiende mucho a la mitad ctónica, institiva, del arquetipo, del mito, en detrimento de su mitad espiritual. Recuperar nuestra naturaleza original al nivel de los instintos, del cuerpo, está obviamente relacionado, de un modo directo, con la sanación del sistema biológico y geológico global, pero tenemos que darnos cuenta que el mito nos recalca a voces que es inseparable el equilibrio instintivo del equilibrio espiritual. Recuperar nuestra sexualidad natural no puede estar separado de recuperar nuestra religiosidad natural. No basta una cosa sin la otra.</p>
<p>En este artículo se reseñan las ideas ecopsicológicas que es capaz de destilar un tal Gwenaël Salha desde el mito de Inanna, y en <a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/02/ecopsicologia-1-el-principio-femenino-podria-originar-una-nueva-cultura/" target="_blank">mi editorial anterior</a> yo aludía a Deméter, la más apropiada diosa a la hora de hablar de maternidad, diferenciándola sin embargo de su adscripción a lo instintivo y viajando con ella hasta la región mistérica, espiritual. Reconectarse con la ley natural inscrita en el arquetipo reequilibra nuestra esfera fisiológica, pero siempre de un modo subordinado a la esfera espiritual. Hay que estar preparados para entender que a veces la relación entre ambos polos puede ser desconcertantemente paradójica. Hay que recordar que para el arquetipo la Naturaleza no sólo es orgánica, no sólo son leones y búfalos, su cuerpo profano, sino también hadas y elfos, su alma sagrada.</p>
<p>Hace unos días saltaba a la prensa española la noticia de que una diputada, como portavoz de cierto conglomerado institucional, acusaba al plan de ayudas e incentivos a la maternidad que quiere implantar la Xunta (Galicia está muy afectada por el envejecimiento de su población) de predemocrático, patriarcal y retrógrado. Contrastamos esto con lo que nos cuenta la ecopsicología al respecto y se hiela la sangre ¿no? La mente mefistofélica no sólo exilia al hombre de lo sagrado, también pervierte su sexualidad. Pretende que millones y millones de personas repriman o desvíen su instintividad natural en pro de un modelo humano irreal. Si la argumentación se apoyara meramente en el grave asunto de la sobrepoblación, no sería tan retorcida. Pero la idea que parece que se persigue es convertir en Hipatia (según cómo la entienden ellos, <a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2010/03/si-hipatia-de-alejandria-levantara-la-cabeza/" target="_blank">no como era en realidad</a>) a todas las mujeres. Ahora bien, cuidado: genuinas Hipatia hubo, hay y habrá siempre. Obligar a una mujer así, que lo es de modo completamente natural, a crear familia, a parir, es un engendro tan diabólico como lo anterior.</p>
<p>Para abundar más en las complejas relaciones entre el instinto, el espíritu y la Naturaleza traigo a colación un perqueño pero denso ensayo que elaboré para el librillo &#8220;<a href="http://www.odiseajung.com/libros/promocion.php#diosas_ayer" target="_blank">Diosas de ayer, mujeres de hoy</a>&#8220;, ocupándome de la psicología de la mujer Artemisa:</p>
<div style="background: #E9E9E1; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 1.1em;">
<p><strong>ARTEMISA</strong>:<br />
Con sólo echar una mirada a los atributos que la mitología ha otorgado tradicionalmente a Artemisa podemos entender cuál es la clave del carácter al que se refiere. La Luna, que rige el tiempo de los sueños, y los bosques, nos remiten instantáneamente al nocturno, salvaje e indómito Inconsciente, y el arco y los perros a la facultad que convenimos en llamar intuición, tan conspicua en las mujeres nacidas bajo el patrocinio de esta diosa, que las mantiene en un estrecho y permanente contacto con ese ecosistema natural agazapado detrás de la urbana conciencia. La flecha proyecta la interacción del sujeto hacia cosas que están muy lejos del alcance inmediato de su mano, y el perro husmea para el dueño datos que para él son inaccesibles de modo directo. Todo esto son bellas metáforas de la captación intuitiva. La mujer Artemisa siempre está cazando información para orientar sus elecciones y sus metas a través de la corazonada, la clarividencia y la precognición. “Lo esencial es invisible a los ojos”, decía el Principito, y ella así asume también la realidad. Igual que el pequeño aviador, tiene siempre algo de aniñado e inocente, resistiéndose con uñas y dientes a renunciar al mundo mágico y promisorio de la infancia a favor de la prosaica, pragmática y resignada madurez. Esto conforma la mitad de las razones por las que esta mujer tiende a la soltería y, no pocas veces, en efecto, a la frugalidad sexual e incluso literalmente a la castidad: se trata de mantener un compromiso ideal con la pureza original del alma, a la que sólo se le permite hasta un límite la encarnación, la implicación en lo mundano, a partir del cual esto se siente como suciedad involutiva y angostura vital. No es la fuente de los deseos y el impulso sexual ese Inconsciente con el que está en contacto Artemisa, y al que se debe. Es la fuente de la creatividad, las grandes ideas y el arte, la fuente de la información trascendental, el lugar al que ella se siente comprometida. Está involucrada de tal modo con estas cosas tan etéreas que podríamos decir que toda mujer profundamente Artemisa es una auténtica sacerdotisa, espontánea y natural. Tan vigorosamente creativa y competitiva que sólo siente como destino apropiado alcanzar el liderazgo del templo (para irritación de sus jefes, mientras ella ocupe una posición laboral subordinada, cuando el templo es, por ejemplo, una clínica de medicina holística o una empresa de dietética naturista).</p>
<p>La otra mitad de los argumentos que justifican su celibato procede desde la misma esencia de la intuición, que, en contra de lo que suele creerse, no es femenina, sino andrógina, y dota a la personalidad que se sostiene en ella de una fuerte constelación unisex. Lógicamente, donde ya se vive y se piensa como hombre y mujer a la vez se echa menos en falta complementarse en pareja. Artemisa es una feminista genuina, que nunca entendió que tuviera que elegir entre una falda rosa o un pantalón vaquero azul. El amor personal se convierte con mucha facilidad en universal, y pasa a ser expresado, por ejemplo, en un contexto tan apropiado para ella como es una ONG. Pero la renuncia a la pareja es concomitante con otro desestimiento a veces aún más problemático: la maternidad. Nuestra cultura no tiene dificultades en asimilar lo femenino a lo virginal, pero segregarlo de lo maternal es otra cosa. El símbolo cristiano tiende un puente milagroso entre ambos, la Virgen Madre, tratando de superar así el conflicto. En el mito griego la paradoja se expone sin bálsamo, y Artemisa es tan regenta de la virginidad como de la fertilidad y los partos. Lo que ocurre es que la Luna que ella representa es la llena, como faro en la oscuridad, sabiduría sobre cosas ocultas, iluminación mistérica, pero la Luna llena es también simbólicamente desde siempre, en efecto, una representación de la fertilidad y el embarazo. El mito se vuelve aquí indiferenciado, ambiguo. La mujer Artemisa tiene que resolver este dilema en su vida individualmente, con poca ayuda y guía desde él.</p>
</div>
<p>Es imposible no aludir hoy en un debate sobre ecología al problema con el pulmón del mundo, la selva del Amazonas, y es imposible no hablar de la mujer Artemisa, que sólo un paso más allá se transforma en la pinchuda amazona, en un debate psicoecológico. Ella es la auténtica <em>chamana</em>, la experta en plantas, animales y espíritus del bosque. Su conexión con la Tierra es mucho mayor que la que tiene Deméter, y su afinidad con el Alma del Mundo sólo la obtiene Deméter con su tránsito por los infiernos, por las entrañas supra/inframundanas, al transmutarse en Perséfone.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Ecopsicología 1 &#8211; El principio femenino podría originar una nueva cultura</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Feb 2011 16:54:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Eros y Psique]]></category>
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		<description><![CDATA[La escritora Elizabeth Debold ha analizado en la revista What is Enlightenment? el papel del principio arquetípico femenino, o de lo divino femenino, en una posible transformación del mundo. La modernidad ha conllevado una]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A esto es lo que yo llamo <em><a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/02/de-como-el-pensamiento-positivo-engano-a-america-y-al-mundo/" target="_blank">pensamiento creador</a></em> (aunque estoy investigando el tema del poder psicotrónico y prometo publicar cosas al respecto): hoy llega a mi bandeja <em>azarosamente</em> un artículo perfecta continuación de lo que estuvimos comentando ayer <a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/02/de-como-el-pensamiento-positivo-engano-a-america-y-al-mundo/comment-page-1/#comment-607" target="_blank">aquí</a> y <a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/02/de-como-el-pensamiento-positivo-engano-a-america-y-al-mundo/comment-page-1/#comment-610" target="_blank">aquí</a>:</p>
<div style="background: #E9E9E1;">
<h2><a rel="nofollow" href="http://www.tendencias21.net/El-principio-femenino-podria-originar-una-nueva-cultura_a2156.html" target="_blank">El principio femenino podría originar una nueva cultura</a></h2>
<h3><em>Elizabeth Debold denuncia que “añadir mujeres” a los cargos públicos no termina con el patriarcado</em></h3>
<h4>La escritora Elizabeth Debold ha analizado en la revista What is Enlightenment? el papel del principio arquetípico femenino, o de lo divino femenino, en una posible transformación del mundo. La modernidad ha conllevado una radicalización de los valores masculinos, mientras que lo femenino sigue condicionado por las propias exigencias del patriarcado. La receta de “añadir mujeres y agitar”, en referencia al hecho de sumar mujeres a cargos públicos, quizá no solucione los desequilibrios. Según Debold, es una revisión de lo divino femenino, con sus luces y sombras, lo que podría generar un nuevo espacio cultural donde se dé otra forma de cooperación entre hombres y mujeres. Pero para ello se necesita un gran esfuerzo que, por su importancia y necesidad dados los tiempos que vivimos, debe ser considerado como sagrado</h4>
<h5>Por Yaiza Martínez</h5>
<p><span id="more-1501"></span></p>
<p>a escritora feminista norteamericana <a rel="nofollow" href="http://www.elizabethdebold.com/">Elizabeth Debold</a>, autora de la obra <a rel="nofollow" href="http://www.libroverde.com/product/11895/0/461/1/La-Revolucion-En-Las-Relaciones-Madre-Hija.htm">La revolución en las relaciones madre e hija</a>, reflexiona en un <a rel="nofollow" href="http://www.wie.org/j39/divine-feminine.asp?ifr=hp-art">artículo</a> publicado por la revista <a rel="nofollow" href="http://www.wie.org/?ifr=util">What is Enlightenment?</a> acerca de la posibilidad de crear un nuevo contexto ético y espiritual que equilibre nuestro mundo actual hiper-masculinizado, a través de la reverencia a lo femenino sagrado.</p>
<p>Es decir, Debold se cuestiona si sería posible cambiar un mundo en el que el patriarcado se ha generalizado y polarizado hasta tal punto que se ha vuelto incluso peligroso para nuestro entorno. La autora comenta que la receta actual que se sigue para alcanzar un supuesto cambio cultural en esta dirección suele ser del tipo “añadir mujeres y agitar”, en referencia a la tendencia a tratar de equilibrar el número de hombres y de mujeres presentes en la vida pública. ¿Pero pueden estas medidas por sí solas transformar el ethos básico de nuestra cultura, y cambiar el curso de la historia?</p>
<p>Tal vez no. Según Debold, en los últimos veinte años, algo profundo se ha empezado a agitar en el interior de las mujeres, una intención de cambiar la cultura desde sus raíces. El objetivo: generar un nuevo contexto espiritual y ético que equilibre la situación planetaria a través del culto a lo femenino sagrado, que ha sido identificado por diversos grupos de mujeres de distintas maneras.</p>
<p>Algunos de estos grupos definen lo femenino divino como únicamente relacionado con el rol biológico de la madre. Otros, por el contrario, hablan de un “principio femenino” dinámico de la psique humana que es además un aspecto fundamental del mundo. Por último, otros grupos reclaman la recreación de rituales de culto a antiguas diosas, para que la divinidad femenina se vuelva más visible y consciente.</p>
<p><strong>Inmanencia de lo divino</strong></p>
<p>El elemento común a casi todos estos grupos es la sensación de que lo sagrado no debe encontrarse en un dominio trascendente, sino que es inmanente a la vida. Por tanto, señala Debold, estas formas de espiritualidad celebran el propósito humano de unificarse con la naturaleza y con los demás, por lo que a menudo festejan el cuerpo, la sexualidad y las relaciones. De esta forma, se está desarrollando un fenómeno sin precedentes: nunca antes en la historia de Occidente las mujeres habían insistido activamente en que la dimensión sagrada de la vida era un reflejo de su propio género, explica la autora.</p>
<p>Y es que muchos de los males del mundo actual proceden de la radicalización, desarrollada en la modernidad, de algunos de los aspectos de lo masculino, como la separación entre racionalidad y empatía, la competitividad, la jerarquización del poder sobre los demás, etc. Pero, ¿qué significaría que lo femenino fuera la solución?, se pregunta Debold. Demasiado fácil resultaría volver a caer en una nueva polarización, en la que señaláramos lo masculino como “malo” y lo femenino como “bueno”.</p>
<p>Evidentemente, existe el deseo común de ir más allá del patriarcado y evolucionar como comunidad humana, e incluso sobrevivir como tal gracias a la aplicación de nuevos valores sociales. Pero la cuestión es: ¿cómo crearemos esa cultura post-patriarcal y qué relación tendría ésta con el principio femenino?</p>
<p>Debold escribe, “la mayoría de estas nuevas vías espirituales se basan, de manera implícita o explícita en el innovador trabajo teórico del psiquiatra <a href="http://www.odiseajung.com/psicologia-analitica-jung/jung-biografia-wiki.php" target="_blank">Carl G. Jung</a> (1875-1961)”.</p>
<p>Jung estableció la teoría de que toda la humanidad comparte un área psíquica denominada <a href="http://www.odiseajung.com/psicologia-analitica-jung/glosa.php?tit=inconsciente-colectivo" target="_blank">inconsciente colectivo</a>, y que lo femenino y lo masculino son principios ontológicos tan profundos y arraigados en esa área, que tienden a ser vistos como inherentemente sagrados.</p>
<p><strong>Exigencias sociales</strong></p>
<p>Jung relacionó a lo femenino con Eros (emoción) y lo masculino con Logos (intelecto). Generalmente, parece que lo masculino está vinculado a la aserción, al enfoque directo e intenso, mientras que lo femenino lo está a la receptividad, la contención y la empatía. Estas características se relacionan con los roles reproductivos que hombres y mujeres han desplegado desde tiempos inmemoriales.</p>
<p>Y, aunque lo femenino y lo masculino no sean únicamente atributos de mujeres y hombres respectivamente, la experiencia de ser inherentemente distintos desde el punto de vista corporal ha marcado la cultura y la psique humanas.</p>
<p>Debold señala que sus investigaciones a lo largo de los años sobre la vivencia del cuerpo femenino por parte de las mujeres le han demostrado que, según van madurando, las mujeres aprenden a desconectarse de sí mimas para tratar de pasar por una estrecha puerta: tener éxito, ser atractivas, sentirse seguras…</p>
<p>Estas exigencias sociales provocan que las mujeres oculten a menudo ciertos sentimientos (como la ira o la vulnerabilidad…), se desconecten de su sexualidad, y renuncien a su propia perspectiva de la realidad.</p>
<p>Por otro lado, las mujeres están especializadas en nutrir y existir en relación, dados los miles de años que han dedicado sobre todo a reproducirse, lo que las condiciona profundamente. Considerando todas estas limitaciones de las mujeres, ¿cómo se podría traer verdaderamente a la luz el principio femenino para dar lugar a una nueva cultura?</p>
<p>El ideal femenino actual incluye el ser buena, hermosa, atractiva, compasiva, dadora y afectiva. Es decir, que sigue uniendo aspectos de la mujer muy valorados dentro del patriarcado (como la sexualidad y la maternidad). Otra asunción general es que las mujeres no han hecho “nada” por desarrollar la cultura en la que estamos inmersos, es decir, que son las “víctimas” del patriarcado.</p>
<p><strong>Luces y sombras</strong></p>
<p>Pero no sólo son los aspectos “buenos” o positivos los que deben ser contemplados según Debold, a la hora de recrear lo divino femenino. La autora señala que la mayoría de los enfoques populares a este principio abarcan sólo superficialmente su “lado oscuro”: los aspectos de lo divino femenino inconscientes, reprimidos o negados.</p>
<p>Ese lado oscuro no resulta nada atractivo pero, según la autora, hasta que no se reconozca, las mujeres seguirán proyectando su sombra en los hombres, manteniendo así intacta la división entre ambos géneros propiciada por el patriarcado.</p>
<p>Por tanto, el objetivo (y la posible solución) podría ser desarrollar una conciencia que incluyera la herencia biológica y cultural y que también la trascienda, es decir, un espacio cultural nuevo y libre de relación en el que se catalice una cooperación también nueva entre hombres y mujeres.</p>
<p>Las sombras y las luces de lo divino femenino se convertirían en una nueva expresión de lo femenino divino que quizá pudiera equilibrar la situación del planeta, contrarrestar los abusos derivados de la hiper polarización de la modernidad. Dada la importancia del principio femenino para la transformación del mundo, este esfuerzo en sí mismo debiera ser también considerado como sagrado.</p>
</div>
<p>Si algo tenía que aparecer que encajara con la charla de ayer entre Taztel y yo, era este artículo. Vamos, que ni al pelo. Bien, ya vemos: en esto estamos. Pero ¿qué es esto, realmente?</p>
<p>Considero un insulto a la inteligencia en general, y a la de la mujer en particular, y muchísimas mujeres están de acuerdo conmigo (como este artículo muestra), esos engendros legislativos inyectados en los estados modenos desde la cúspide de <em><a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/02/david-icke-desde-la-conspiranoia-al-gnosticismo/" target="_blank">Illuminati</a> </em>que domina los organismos internacionales, como la &#8220;Ley para la igualdad efectiva de hombres y mujeres&#8221; que se aprobó en España en 2007. En lugar de vigilar que se cumplan escrupulosamente los derechos que nuestra Constitución ya otorga, desde hace mucho tiempo, indiscriminadamente, a hombres y mujeres frente a lo público, este tipo de injerencias sociales se basan en las mismas consignas que pretenden erradicar: que las mujeres por sí solas son débiles para competir en sociedad, y necesitan ayuda extra. Se cuela otra vez, y justo en mitad de los adalides de lo contrario, el principio cortés y rancio de &#8220;las mujeres y los niños primero&#8221;, que debía ser, sin embargo, el mayor agravio para una postura realmente feminista. Vuelve a tratarse a la mujer como sexo débil, falto de competitividad y eficiencia públicas. Que es justo de lo que se le acusa al patriarcado.  El patriarcado, eso que se demoniza por un lado, y se sirve por otro a pie juntillas, como ya apunté y subraya este artículo. Es una locura filosófica todo esto. Un ladrillo más en el muro de la apatía ideológica y el nihilismo, además de serlo en ese que aisla a hombres de mujeres, enajenándolos reciprocámente. Y, lo que es peor: es una locura <em>psicoecológica, </em>que corre, como muchas otras posturas aberrantes modernas, hacia la enajenación de nosotros mismos.</p>
<p>Una tarde paseaba, con unos amigos, entre las ruinas de Monte Albán, allá en el bellísimo México, y noté que alguien nos seguía. Finalmente, encaramos al perseguidor y le preguntamos qué quería. Nos dijo que estaba allí para pedirnos responsabilidades como españoles, conquistadores, por la pobreza de su país. Si a mí me dan a elegir entre la &#8220;pobreza&#8221; mexicana y la &#8220;riqueza&#8221; española&#8230; De hecho, ya elegí en su momento. Por eso estaba allí. Mi regreso a la vieja Europa, este monstruoso proyecto de espaldas a la riqueza de los sueños, fue a regañadientes. Pero mis baremos en ese sentido son demasiado extraños al paradigma con que los <em>Illuminati</em> modernos han infectado a la sociedad global, y dejemóslos de lado ahora. El tema es que esa persona representa el absurdo pensamiento de que el estado socioeconómico del México actual es el directo heredero de lo que pasaba hace 200 años. Pasando por alto dos siglos de responsabilidades propias en el asunto. Con la actitud de la mujer en sociedad pasa exactamente lo mismo. Nadie se pregunta en serio qué quieren hacer las mujeres realmente con su vida (a excepción de Freud y cuatro más). Nadie se pregunta en serio las verdaderas razones por las que las proporciones de participación pública tienden a ser las que son, aunque se tiendan mil alfombras rojas para que sean de otra manera.</p>
<p>Todos los músicos estamos hechos a la realidad flagrante de que hay poquísimas mujeres instrumentistas (bajistas, guitarristas, baterías, etc.), pero todo el mundo sabe por qué: no les interesa. Sencillamente. Y a mucha honra. Cantar sí, y das una patada a una pared y salen diez vocalistas. Espero que a ninguna mente brillante se le ocurra aplicar la ley de igualdad también a los grupos musicales. Pero es que vamos camino de cosas así&#8230;</p>
<p>Por supuesto, puedes reprogramar una sociedad. Esa es la tarea de los <em>Illuminati</em>. Repetir una y mil veces una consigna hasta que hipnotizas a la comunidad. Entonces les dices a tus víctimas: &#8220;¿Ves? tú realmente eras así, desde el principio. Pero la cultura anterior no te lo permitía&#8221;. W es una psicopedagoga curtida en los lemas del paradigma occidental moderno. Se empeñó en aislar a su hijo desde que nació de toda relación empática con símbolos guerreros, usando para ello todo el arsenal de que disponía según su formación. Finalmente, a los tres años, el niño, cada vez más obsesionado con las armas, logró hacerse con su primera pistola de juguete. ¡Un niño aries! ¿Quién podría enajenar a Marte, dios de la guerra, de su temperamento natural? Esto nos enseña que, en el fondo, no hay por qué preocuparse demasiado. La vida se abre camino. La naturaleza genuina se abre camino. Todas nuestras utopías racionales perecerán tarde o temprano frente a la realidad a-racional, que es en sí todo lo viviente. La cuestión es que el mecanismo se retrase y pasemos el punto de no retorno. Espeluznante posibilidad. De momento, todo sigue un curso natural esperanzador. Este artículo demuestra que las cosas están queriendo ordenarse ya. Que la verdad empieza a presentirse en otra dirección, en otro camino, hacia otro paradigma. Lo siento, <em>Illuminati</em>. Lumbreras de pacotilla de la filosofía moderna occidental.</p>
<p>Ahora debería, como es mi naturaleza, lanzarme a criticar todos los puntos en que disiento de la perspectiva que plantea Debold sobre el asunto de la diosa. A ello voy. Ya esbocé mi postura sobre esto en los comentarios aludidos al principio. Me reiterare:</p>
<p>La comprensión del principio femenino, el Eros, como el reservorio de las aptitudes y actitudes alrededor de la receptividad, la contención y la empatía (función sentimental), es en sí de Perogrullo. Ya que alude tanto Debold a Jung y los arquetipos, debería continuar hacia un lugar más importante y decisivo, situado más allá: la Diosa es el camino hacia Las Madres: el Inconsciente Colectivo. Sin intuición, sin muerte y renacimiento, sin conversión, sin deconstrucción mental, sin conexión con lo<em> infinito</em>, no hay renovación en la cultura. <strong>Los misterios de Eleusis</strong>, que giraban en torno a las gigantescas diosas <strong>Deméter</strong> y <strong>Perséfone</strong>, son la guía arquetípica de un renacer espiritual y filosófico, eso que llamamos <em>iniciación</em>. En estos ritos lo femenino se separa de sus referencias corporales, del orbe de los instintos, de la reproducción y la fertilidad meramente natural para convocar un tránsito de hombres y mujeres indistintamente al incorpóreo más allá, donde se une en androginia al Logos (vamos a decirlo ahora así). Pero no pierde sus atributos psicológicos: el iniciado es el <em>efebo</em> de Dios. Es, por definición, el amante sumiso ante el falo divino, a menudo violador (recordemos a <strong>San Juan de la Cruz</strong>). Se necesita, por tanto, todo el acervo de cualidades psicológicas femeninas para conectarse con lo infinito y renovarse. Hombres y mujeres deben ser úteros vacíos donde la simiente arquetípica engendre el nuevo Niño Dios redentor.</p>
<p>La Diosa como guía en la iniciación aparece en otros capítulos mitológicos relevantes, como el mito de <strong>Inanna</strong>, del que me volveré a ocupar en un artículo próximo (por alusiones, como verán). Inanna descendió a los infiernos, como Deméter en su forma de Perséfone (en mi interpretación, ambas son la misma diosa). Inanna, adelanto, es una simbolización andrógina: ella es diosa del amor y de la guerra a la vez, como una conjunción de Atenea y Afrodita en la misma diosa. Deméter-Perséfone, Inanna, son en realidad, como <strong>Sekhmet</strong> (la gran apocalíptica, la mejor representación de la sombra de la diosa), diosas-dioses. Como dios-diosa es <strong>Orfeo</strong>, el patrón de otro poderoso mito iniciático como es el rescate de Eurídice, otro descenso a los infiernos, a Las Madres. A Orfeo lo define muy bien la carta del Tarot &#8220;rey de copas&#8221;: un hombre con atributos femeninos (la copa), lo mismo que a Inanna la &#8220;reina de espadas&#8221;, una mujer con atributos masculinos (la espada). El rey de copas une a Orfeo con la figura del<strong> Rey Pescador</strong>, y así saltamos al majestuoso símbolo del<strong> Santo Grial</strong>, uno de los más importantes para nuestra cultura, si no el que más. El Santo Grial es la diosa invocada casi exclusivamente por sus cualidades espiritualizadoras, iniciadoras, conectoras con el Mundo Arquetípico. Lejos quedan en él la pareja, la familia, los embarazos. Aunque existe toda una línea esotérica que regresa a todo eso nuevamente partiendo de él, muy famosa mediáticamente. Estarán ya todos pensando, supongo, en Dan Brown, y todas las teorías de las que se hace eco sobre el matrimonio de Jesús, su descendencia, etc. En descargo de estas exégesis digo que es muy difícil sostenerse en lo puramente espiritual en el entorno de la diosa. Siempre se tiende a la encarnación, a la literalización, a la corporalización, a la inmanencia. Al Yin. Le pasa a Debold también. Acercarse al Eros y escapar de la <em>tentación sexual</em> es complicado. Pero es importante que aprendamos a separar sexualidad y espiritualidad (Eros y Logos), tanto como lo es unirlas. Si no lo hace el feminismo, por ejemplo, y no lo hace para nada, porque precisamente hace suyo el paradigma epicúreo y hedonista de la revolución sexual, en un grito unísono de &#8220;mujeres y sexo al poder&#8221;, entonces, de nuevo, está cayendo en la más disolvente de las contradicciones. Porque todo lo que tiene el feminismo moderno de impulso hacia el Logos, hacia la intelectualización, hacia la <em>androginización</em> de la mujer, es coartado por una serpiente gorda y lustrosa (bien alimentada desde <em>Illuminatilandia</em>) que sale al paso, obligando a la mujer a retornar a sus instintos primarios en torno a la satisfacción del varón (como dice la junguiana feminista Polly Young: &#8220;el querer ser deseadas sin saber bien qué desear&#8221;) y la maternidad. Platón dice &#8220;Eros es un poderoso demonio&#8221;. Jung dice: &#8220;La serpiente no quiere sernos útil&#8221;. Ella es lo dado, la materia prima, cruda, insobornable en su estado original. Nadie, ni <em>Illuminati</em> ni feministas, la podrán usar sin ser usados por ella. <em>Temerle es el principio de la sabiduría</em>.</p>
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		<title>Nueva entrega del Movimiento Zeitgeist</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Feb 2011 15:58:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Historia y Mito]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Carlo Strenger]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<category><![CDATA[Jacque Fresco]]></category>
		<category><![CDATA[John Locke]]></category>
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		<description><![CDATA[Acaba de salir a escena la última entrega audiovisual del Movimiento Zeitgeist, y ya la he subido a Multimedia. La recomiendo encarecidamente. El documental comienza con un alegato a favor del arte comprometido con la]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Acaba de salir a escena la última entrega audiovisual del <strong><a rel="nofollow" href="http://www.movimientozeitgeist.org/joomla/" target="_blank">Movimiento Zeitgeist</a></strong>, y <a href="/psicologia-jung-multimedia/media_2.php?tit=Zeitgeist-moving-forward-2011" target="_blank">ya la he subido a Multimedia</a>. La recomiendo encarecidamente. El documental comienza con un alegato a favor del arte comprometido con la revolución, muy apropiado, y es en sí, en su mayor parte, mucho mejor producto artístico que las dos entregas anteriores, que tampoco están nada mal en ese sentido. &#8220;Anécdota&#8221;: Contiene una cita de James Hillman. Por supuesto, recogida del mismo documento que colgué ayer en la web.</p>
<p><span id="more-1496"></span></p>
<p>El documental lo subí antes de verlo yo mismo. Tanta es la confianza que me inspira esta gente. Pero no es &#8220;esta gente&#8221;. Es <strong><a rel="nofollow" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jacque_Fresco" target="_blank">Jacque Fresco</a></strong> el cerebro detrás de todo esto. Como nos cuenta en el mismo documental, y yo no sabía, el tipo es un antisistema nato que abandonó el entramado educativo oficial muy joven. Así que, al final, uno siempre simpatiza con la misma energía psíquica. Uno se enamora de Nassim Haramein, o de Fresco, o del otro y el de la moto, y luego descubre que siempre se siente atraído por la misma persona, con mil nombres. Pero una vez comprendido el <em>coagula</em>, lo que une todo, es preciso diferenciar, el <em>solve</em>. Fresco tiene una ideología que en muchos puntos rechazo, y explico mi antítesis en pocos párrafos (es fácil):</p>
<p>Como veréis, el docu parte de hacerse cargo de la gran verdad <em>conspiranoica</em> de la estructura social y de los grandes cambios socioeconómicos: que todo parte de la mente de muy pocos. Fresco se remonta hasta John Locke y Adam Smith, padres del capitalismo moderno, del entramado financiero-tecnológico-industrial actual. ¡Correcto! Yo también. También estamos de acuerdo en la evidencia de que el mundo que se ha construido desde entonces es una pura <em>shit</em>. Fresco denuncia, como nosotros, que la gente está enfermando masivamente, psíquica y físicamente, por un foco viral ubicuo que se llama Paradigma Actual. Que hasta el planeta está muriendo por ello. Pero Fresco es un ingeniero, una mente cartesiana brillante, un tecnócrata, adorador de la Ciencia, que aún sigue idealizando a sus 95 años. Pone todo el acento en las ideas de Locke y Smith sobre el mercado y la economía, y se olvida del detalle más importante, el elefante en la habitación: John Locke, antes que otra cosa, es el padre del empirismo, ese enemigo acérrimo del platonismo, y uno de los padres de todo el desvío filosófico en esa dirección positivista y atea (abierta o tácitamente) que fue la Ilustración. John Locke es uno de los grandes conspiradores modernos en contra de lo Inconsciente, y a favor del poder unilateral de la conciencia. La luz que invocaba la Ilustración es la luz del ego, no la de Dios (Dios está detrás de las sombras). Tratar de comprender las bases de toda esta destrucción actual, de todo este desastre en el que ha caído la sociedad humana y la naturaleza, tratar de comprender dónde el paradigma actual se vuelve demoníaco, y olvidarse de &#8220;detalles&#8221; como ese&#8230; Por eso, Fresco, al final, aparece como un luterano, un mero reformista, más que como un revolucionario radical. Él no está en contra <em>in toto</em> del paradigma cientifista actual. Él cree fervientemente en ello. Sólo pretender ajustar ciertas tuercas (nunca mejor dicho), por aquí y por allá.</p>
<p>No se ha dado cuenta aún de que el pecado, el error de bulto, está cometido en un área por encima de la organización socioeconómica actual: el ámbito epistemológico, gnoseológico; la concepción que tenemos de la realidad. Si llegásemos a seguir sus doctrinas, y creásemos sus ciudades tecnócratas (y no fuera tan viejo), entonces se daría cuenta él mismo de que continúa la destrucción y la decandencia del Hombre y el Mundo. De que algo sigue saliendo mal. De que pareciera que una élite de <em>reptilianos</em> sigue interfiriendo para torcer las mejores intenciones hacia un mal desarrollo.</p>
<p>Pero sí que se hace eco, como digo, en su gran inteligencia e intuición, de muchos de los grandiosos errores en que sostenemos nuestra cultura. Le molesta el paradigma genético sobremanera, como a este blog. Pero contrapone sólo el paradigma ambiental, educativo, sin prestar mínima atención a las teorías morfogenéticas. Le molesta que la medida del dinero haya usurpado la de la felicidad y el bienestar reales. ¿A quién en sano juicio no? Pero pasa por alto que en un mundo sin ideales metafísicos, lo que queda como ilusión y meta es acumular dinero, sexo y poder. En el reino de la cantidad sólo lo cuantificable es real. Es consciente de que existe un gigantesco malestar en la cultura, y tiene razón al decirnos que en eso tiene mucho que ver la gradación socioeconómica. Hace un par de días publicaba aquí lo de <a href="http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/02/el-mundo-global-aumenta-el-miedo-a-la-insignificancia/" target="_blank">El mundo global aumenta el “miedo a la insignificancia”</a>, así que todos estamos de acuerdo en que las comparaciones sociales siempre son odiosas. Pero, con Carlo Strenger, convenimos que en esos mecanismos envidiosos se proyectan carencias más cercanas al tuétano de la autoidentidad y la propia vocación que la mera comparación socioeconómica. El malestar en la cultura hasta Freud lo trató, y en homenaje a él todo terapeuta sabe que en la consulta de lo que más se habla es, ciertamente, de problemas de amor. Y, luego, la psicología profunda nos dice sobre eso que también se trata de una proyección del problema espiritual.</p>
<p>Es obvio que la inmensa mayoría de crímenes se cometen por dinero. Pero, justo detrás, por sexo, por amor. El perfil estadístico del suicida occidental no es el del banquero arruinado que se tira por una ventana de Wall Street, aunque exista esa figura. Es el del depresivo con una herida de pareja. Así que Fresco olvida que el malestar en la cultura es algo aún más complejo que aquello de la lucha de clases. Y que, de todos modos, el &#8220;estrés del pobre&#8221; no está en última instancia provocado por la diferencia social, sino por una cultura que pone el énfasis en el &#8220;tanto tienes, tanto vales&#8221;. Por el paradigma de tener en lugar de ser. Es el paradigma que alienta tanto a los estados capitalistas como a los comunistas, así que no debe extrañarnos que el &#8221;estrés del pobre&#8221; esté presente tanto en unos regímenes como en otros, hijos ambos del mismo dios. Máxime cuando sabemos que siempre la sociedad se vuelve a estratificar partas del paradigma que partas. Siempre regresa a una forma piramidal (los oligarcas de &#8220;el partido&#8221;, el cuerpo burocrático, etc.). A lo que sumamos todos los tipos de de frustraciones y mutilaciones de la naturaleza humana propias de cada ideología en particular. Porque eso que llamaba Marx &#8220;opio del pueblo&#8221; es lo único capaz de colocar como modelo de héroe social a personajes que viven en la más absoluta renuncia, pobreza. Único modelo que se opone frontalmente a cualquiera de los propuestos por las filosofías de lo cuantificable, incluida la del Movimiento Zeitgeist, con su<em> homo tecnologicus </em>enchufado a unas máquinas de las que depende su bienestar exterior e interior. Destruimos Matrix para recrearla otra vez. Por cierto, en su mundo ideal son los científicos los que gobiernan la civilización. Yo estoy de acuerdo con él también en esto: es indispensable que tomemos conciencia de que en el poder deben estar los que saben, no los que se venden bien. Pero soy consciente de que en su sistema la sociedad se vuelve a estratificar, como no podía ser de otra manera. ¿Se habrá dado cuenta él?</p>
<p>Por último, promulgamos con Fresco un regreso a la sociedad del trueque, sin dinero. Una sociedad sin especulaciones financieras, donde la prosperidad material no se separe un milímetro de la única riqueza real: el recurso natural. Pero la Historia nos muestra que una economía así fue precisamente la que prosperó en la Edad Media. Aquella cosa que decapitó el paradigma de John Locke.</p>
<p>Ah, se me olvidaba: Junto a Fresco siempre vemos a Roxanne Meadows, mucho más joven que él. Secretaria, lugarteniente, socia, discípula, no sé si amante también&#8230; Son, faltaría más, un arquetipo con patas. Cuatro.</p>
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