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4 abril 2012

El hombre más feliz del mundo

Archivado en: Ciencia y Mito, Noticias — Etiquetas: , — Raúl Ortega @ 11:09

Me hago eco de esta entrañable noticia (que en realidad no lo es, pues es viejo asunto que saltó a la palestra hace unos años):

El hombre más feliz del mundo

Por David Jiménez

EL MUNDO.es
Martes 03/ 04/ 2012

Científicos americanos sacaron hace algunos años a Matthieu Ricard de su retiro en un monasterio budista de las montañas de Nepal, lo metieron en el laboratorio, conectaron su cerebro a 256 sensores y analizaron su nivel de estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y decenas de parámetros más. El resultado fue que este francés que un día decidió renunciar a cualquier posesión material, a las comodidades del mundo moderno y al sexo -nada fácil para un francés- fue declarado el Hombre más Feliz del Mundo.

El inconveniente de aceptar que este ex biólogo molecular es un hombre plenamente satisfecho es que nos deja a los demás en el lado equivocado de la vida. Si un monje que pasa la mayor parte de su tiempo en la contemplación es capaz de alcanzar la dicha absoluta, ¿no nos estaremos equivocando quienes seguimos centrando nuestros esfuerzos en un trabajo mejor, un coche más grande o una pareja más estupenda?

Uno no cree que los registros de la felicidad puedan ser calculados en un laboratorio, por mucho que el experimento fuera rodeado de literatura científica.Tampoco con surrealistas conferencias sobre la felicidad como la que estos días tiene lugar en Naciones Unidas. Pero el estudio sobre Ricard, mezclado con las encuestas que sitúan a las poblaciones de algunos países pobres entre las más satisfechas, obliga a plantearse si el occidental es el único modelo que lleva a la felicidad. Más ahora que el tren parece haber descarrilado.

Una de las claves de la felicidad de Ricard está en un viejo concepto budista: la ruptura con la esclavitud que nos ata a los deseos materiales, que terminan empujándonos a una carrera sin fin basada en el MÁS (como me temía: me está saliendo un artículo de autoayuda). El más, por supuesto, es una meta imposible de alcanzar: nuestras expectativas siempre van por delante de nuestros logros materiales. Da lo mismo que te hayas comprado el Audi que deseabas hace años, cuando lo tengas querrás un Porche. No importa que hayas llegado a subdirector de tu departamento, enseguida pensarás que mereces la dirección. ¿Una casa en la playa? Siempre hay algún vecino que tiene una más apetecible. 

Ricard va estos días dando conferencias tratando de explicarnos cómo romper esa cadena. He aquí un tipo que hizo un doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París y trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob. Parecía destinado a convertirse en uno de los grandes investigadores del campo de la biología cuando dio a su padre el disgusto de su vida. “¿Es eso realmente lo que quiero hacer?”, se preguntó. Decidió que los deseos que había supuesto suyos no eran sino creaciones artificiales, construidas por él mismo y la gente a su alrededor. No dice que tengamos que acompañarle en su abstinencia sexual o seguirle a las montañas de Nepal, sino que nos planteemos si hemos seguido realmente nuestro camino.

El Hombre Más Feliz del Mundo cree que el resto de los mortales hemos dejado que se nos defina por lo que podemos comprar, el título que se nos da en el trabajo, el aspecto que tenemos o más recientemente el número de amigos que se nos unen en Facebook. No se da cuenta que al hacerlo no ayuda a hacernos más felices, sino menos. Porque sabemos que, al menos en parte, lleva razón.

Ampliemos con esta entrevista para Redes del 16 de mayo de 2010:

Ricard es, obviamente, un modelo de individuación. En eso consiste el proceso. En empeñarse febrilmente en hacer y ganar para luego descubrir que vale más el no-hacer y el saber prescindir. En saborear el poder para luego contrastar su amargor con la dulzura de la entrega y la sumisión. En buscar la felicidad y el amor a través de las relaciones humanas y el mundo perecedero cuando el corazón sólo halla descanso en las bodas con el Alma del Mundo, y no hay verdadero éxtasis si no es en la relación íntima con lo infinito y lo eterno.

Pero todo eso lo sabíamos hace mucho rato, y no por ello se nos facilita el alcanzarlo. La cosa es complicada. Si no lo fuera, los Himalayas serían la zona más poblada del mundo. El periodista dice: “Porque sabemos que, al menos en parte, lleva razón“. La parte en que este bienaventurado no la lleva consiste en que no insiste en que primero es necesario comprar, ostentar un título, preocuparse del aspecto y del número de amigos de Facebook para luego darse cuenta de que todo eso es vanidad de vanidades y nada más. Nadie puede apreciar el auténtico valor de una verdad sin haber sufrido antes la caída en el error. Dicho al estilo de Jung: las cosas que fueron válidas en un primer período de la vida y la conciencia luego se tornan burla y decepción en un nivel posterior y superior, pero nadie puede ser redimido de pecados que aún no ha cometido. Dicho al estilo oriental: el único camino legítimo hasta el dharma es el karma. En lenguaje esotérico: lo alto se apoya en lo bajo, y nada que no penetra en el infierno logra subir al cielo.

Todo esto lo ejemplifica, precisamente, la propia biografía de Matthieu Ricard, que nos sirve como modelo para subrayar que nadie llega a buen fraile sin antes ser bribón cocinero.

14 comentarios en “El hombre más feliz del mundo”

  1. Juan manuel dice:

    Lo que tiene merito es una individuación “Full equipe” desde prestaciones de serie, a saber, churumbeles air Jordán, hipoteca plus con aire acondicionado, vecino hard heavy soundsorrund, asiento de autobús slow, coeficiente de inteligencia hight sin posibilidades de desarrollo, parienta visa club, suegra parálisis permanente en habitación contigua, y vestir de naranja from la boutique del carrefour, todo ello aderezado mileurista cuatro ruedas sin paga y acostumbrado al chinchón….

    Vivir en la soledad de unos descampados sin molestias de mosquitos por la altura, no conlleva ningún desafío a la felicidad, una vez se ha aprendido a “Vivir” en una individuación de luxe rodeado de la exquisitez nobel, y papas con pasta plus herencia tengo sin esfuerzo.

    Eso no es “Vivir a fondo” el infierno de ser un seiscientos entre formulas uno…, mientras retornas perdido a lo único que te ha sostenido, la confianza en el propio corazón, una migaja de guía entre lobos esteparios

    Pero ya se sabe unos tienen la fama y otros cardan la lana con el Punset de fondo.

    * Por cierto ya he puesto en marcha un “Huerto ecológico”, hay que ver lo que cuesta comer bien…..

    • Raúl Ortega dice:

      No debería ser meritorio alcanzar lo que ya logra un escarabajo: ser lo que se es, y cumplir con el cometido para el que se viene a este mundo. Pero al ser humano llegar a eso se le presenta como encontrar un gran tesoro. Por otro lado, toda esa lista de “to do” que presentas la vive en este edificio desde el que escribo, sin ir más lejos, hasta el gato de la portera. Y no es una construcción muy distinta del 13, Rue del Percebe. Nunca fue muy difícil saber lo que ya sabe un tonto cualquiera (parafraseando a Kiko). Ni vivir como tal en consecuencia.

      Todos los argumentos vitales pasan por guaridas de terribles dragones y por oasis placenteros. Lo que tiene de verdad mérito es encontrarte con los que de de verdad te corresponden, y no con otros, cosa que pasa por haberse equivocado uno a la hora de comprar el ticket de la propia película. Aunque, ciertamente, es improbable que uno se encuentra en la vida con otra cosa que aquello que se merece…

      • Juan manuel dice:

        Tu Goebels Phrase “uno se encuentra en la vida con otra cosa que aquello que se merece… “, es un meme edulcorado de “Mez”. A resultas de ello, en el plano físico se podría actuar contra el individuo con total impunidad dogmatica, desde el discurso metafísico se adoctrinaría en la Karma_sumisión del más desfavorecido. Ahora bien puestos a merecer yo situaría sus consecuencias en la valoración del medio que rodea, totalmente azaroso, en el mismo 13 Rue del percebe el gato de la portera yace panza arriba, mientras el “Plumilla cualquier tiempo pasado fue mejor” susurra letanías molestando e incordiando a su cuerpo emocional, compro el ticket de la película “Fallen”, esa es su responsabilidad que le hace merecedor de las consecuencias de sus propios prejuicios, que acaba por enmerdarlo todo y a todos.

        En este infierno de Vázquez , es donde se hace necesaria la luz de un faro individua_izado, y muy izado…, en las cloacas del mundo, en el bullicio del mal samaritano. Si este faro estandarte del hapy meal alumbra los rincones de un mausoleo de piedra, se hace llamar monje, y se viste de futbolista holandés, alumbrando a las cucarachas e imbuido de silencio nepalí, ya me dirás tu cual es su utilidad pragmática.

        El Hapy_men que acabo en oriente caminado como las muñecas de Famosa, y en Occidente de Bugs Buny de indias.

        El friki del Cuarto A

        • Raúl Ortega dice:

          Si la frase “carácter es destino” fuera un eslógan nazi, entonces como si estuviera grabada en la puerta del Congreso Mundial Judío en Nueva York: no queda otra que asentir sumisamente ante tamaña y flagrante verdad. ¿Queremos reinterpretar ahora las nociones de Karma y Dharma y hacer responsable de los que nos corresponden al vecino del cuarto B? ¿Quizás al Psoe o al PP? Hablemos a niveles serios. Una hipoteca de 300 o de 3000 no marca absolutamente ninguna diferencia. Lo que sí marca distancias es que el “casado casa quiere”, y luego están los que no pueden (porque su inconsciente es reacio) o no quieren (porque su ego es reacio) casarse. Aquello a lo que tienes hipotecada el alma sí que marca radicales distinciones. Dicho sea también de paso, considero el sistema de castas hindú legítimamente asentado en una absoluta verdad. La Humanidad se estratifica jerárquicamente. Pero es un error considerar que la casta se hereda a través de los genes y las cuentas de los bancos. Los gnósticos dirían: neumáticos, psíquicos y somáticos. Y más o menos eso es lo que hay. Además, la propia religión hindú contiene varios puntos, salpicados por aquí y por allí, donde considera, al modo de un Don Juan, que con respecto al Dharma final, el Nirvana, igual están de cerca, o de lejos, un intocable que un brahmán.
          Grandes diferencias las hay entre la máscara y la sombra, entre la máscara y el Self. Las diferencias que se dan a nivel de máscara pueden parecernos dramáticas, pero todas las máscaras son eso: vana banalidad. Rue del Percebe, Vistahermosa y sus chalets: matrix por igual.

          Pero todavía el gato del ático se quejará ante gobernantes y hasta dioses de que la vida no le traiga otra cosa que ratones sádicos para comer…

          • Juan manuel dice:

            Retoma el discurso fillo desde su perspectiva valiente de paso que cortes. La estratificación jerárquica está marcada por el “Carácter”, ese carácter no destina hacia esa jerarquía. Destino entendido como se va a pulir las barbas del mismo, faltaría mas mediatizar destino por la etiquetación del medio donde se desarrolla. Sera el destino pero de la máscara, que le preocupan ese tipo de cosas.

            Redundo porque soy un pesado

            Ya lo dices bien, ese mismo “Carácter es Destino”, pero no entiendas destino por pasar por la vicaria o tener una hipoteca o vivir en la banalidad de una urbanización 5 estrellas o todo lo contrario, destino como capacidad de que sea lo que sea que te rodee, es integrado_masticado, deglutido y cagado, ya sea que dios dispuso que fueras un “Intocable” o un Monje saholin.

            Carácter es Destino SIP, el que acerca al Self.

            Eso Majete es lo que diferencia a Goebels de Víctor Frank.

          • Raúl Ortega dice:

            Pierdes de vista la perspectiva global, colectiva, confundiendo individuación con aislamiento. Esa confusión sólo hasta cierto punto tiene sentido. El individuado, el iluminado, ciertamente se disgrega de la sociedad de un modo natural. Pero mira la carta del Ermitaño del Tarot: el individuado solitario, el Zaratustra, porta un faro, y lo sostiene para alumbrar a un montón de personitas que vienen siguiendo su mismo camino por detrás y por debajo. Por eso Nietzsche al reescribir sobre ese arquetipo acabó enviándolo, como corresponde, al pueblo de la ladera, a predicar después de una temporada de aislamiento en las montañas. Y por eso él mismo publicó todo lo que publicó. Sí, así es: el Ermitaño, el individuado, es también una figura pública.
            Volviendo a la India: allí todas las castas, incluida la política, rinden tributo al Ermitaño, como gurú. Donde manda patrón, no lo hace el marinero. Y es que no hay biografías donde se perdiba con más claridad la fuerza del destino, del daimon, que en las de los líderes. De hablar de todo esto se ocupó Hillman en su tratado “El código del alma. En busca de Caracteres y Llamadas”. Cambias “Llamada” por su sinónimo “Destino” y ya está. En ese ensayo vas a escuchar decir a Hillman, valientemente, que Franco o Hitler no hicieron otra cosa que expresar una esencia prefijada. Y que lo hicieron de un modo más certero y fiel que muchísimas otras personas (por eso los secundaron millares, como polillas a un candil). El problema es que el más mínimo error que cometa un líder transitando su propio proceso traumatiza a la historia de la Humanidad entera.
            Abreviando: la máscara trata de emular, con más torpeza que menos, la estratificación social que el mismo Inconsciente Colectivo convoca. Una y otra vez encontraremos que Matrix es un espejismo compuesto de reflejos impuros e imperfectos de lo que sí son certeras formas originales. Por eso a la hora de arrancarnos la máscara tenemos que tener mucho cuidado de que no nos pase lo que avisaba Gurdjieff: “no tires el agua sucia del baño sin cerciorarte antes de que ya no esté el niño dentro”. Lo cual es un consejo perfectamente valedero también para trabajar con la sombra.

            Destino es todo. Desde lo más microcósmico a lo más macrocósmico. Cuando eres aún un jovenzuelo intocable enmascarado, un paupérrimo de espíritu, el Saturno escrito en tus estrellas te aparece quizás en forma de padre alcohólico, cascarrabias y tirano, que tiene artritis en la pierna izquierda. Cuando llegas a brahmán, te enfrentas con un verdadero diablo.

  2. Juan manuel dice:

    Mal que bien la parte consciente se ha acostumbrado a enfrentar en el buen sentido todo aquello que emerge desde el mundo interior, un circo con sus payasos y leones, malabaristas y lanzadores de cuchillos, la mujer con barba y el hombre serpiente. Ahora bien lo maquiavélico del asunto de marras, es cuando se enfrenta la corporizacion de todos esos arquetipos en el mundo exterior, esas partes tan diversas desde la genialidad a lo patético, desde el ángel al demonio.

    Face to Face, y que dios nos coja confesados.

    * Como me acorde de ti ayer noche Raul mientras visionaba la peli “Sin Perdón”, que maravilla de escenificación del mal con su patetismo y ternura, y eso que soy un aficionadillo, para un psicólogo analítico todo un manual Saturnal.

    Un besote en la frente.

  3. Juan manuel dice:

    Es que esto no tiene desperdicio, el hombre mas feliz del mundo, resulta ser el epitome de la Coca_Cola.

    http://elpais.com/elpais/2012/04/12/opinion/1334232006_475094.html

    Es lo que hay…

    • Raúl Ortega dice:

      Lo peor de esa noticia es que han querido equiparar a la monjita con el francés, no sé si más por competitividad entre naciones o entre religiones. Y ha sido un intento realmente lamentable. Lo que cuenta esa mujer lo puede contar cualquier enfermera de cualquier ONG, y todo se basa en el triste malentendido crónico, desde sus inicios, sobre qué significa la religión, el espíritu, en el cristianismo. Sobre cuál es el mensaje cristiano sobre la realización del alma, o sea, sobre el alcanzar la plenitud y la felicidad.
      Pero bueno, no hay renglón torcido que no diga algo derecho, y si tomamos las confesiones de la monja como una compensación extravertida a la introversión unilateral del francés, cosa que a ti mismo te da grima, bien está.

  4. Uno no cree que los registros de la felicidad puedan ser calculados en un laboratorio, por mucho que el experimento fuera rodeado de literatura científica.Tampoco con surrealistas conferencias sobre la felicidad como la que estos días tiene lugar en Naciones Unidas. Pero el estudio sobre Ricard, mezclado con las encuestas que sitúan a las poblaciones de algunos países pobres entre las más satisfechas, obliga a plantearse si el occidental es el único modelo que lleva a la felicidad. Más ahora que el tren parece haber descarrilado.

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