Ángel Almazán acaba de publicar en su blog un pequeño artículo sobre la figura del niño divino en los sueños, a raíz del cual se me antojan algunos comentarios. Jung, en la carta a su analizanda Joan Corrie, dice:
“El niño no viene de ninguna parte, no existía hasta que ha sido generado por uno en todas partes, donde se ha ocultado como un dios desmembrados y disperso. Este niño en su infinita pequeñez es la individualidad que usted desarrolla, y con práctica, es un dios”.















