Desde el diario La Nación:
El bebé puede distinguir entre el bien y el mal
Demuestran que el sentido moral existe desde el comienzo de la vida
Paul Bloom
Tabula rasa, tabula rasa, otro error, otra falacia…
Recuerdos de vidas pasadas, memoria genética, archivos akásicos, campo morfogenético, arquetipo… Muchas son las maneras en que tratamos de explicarnos que no venimos al mundo como un disco duro nuevo, esperando ser llenados de información. Proceso al que llamamos aprender. En realidad, venimos a este mundo en un cuerpo nuevo, habitado por un alma vieja. Digamos que, en mayor o menor medida, afectada de Alzheimer. Lo poco que recordamos, normalmente se nos termina de olvidar al llegar a la madurez. Entonces, a algunos les toca recuperar el niño interior, que es lo mismo que reconectarse con el sabio milenario interno.
En algún momento antes de los tres años me enamoré perdidamente por primera vez. Soy primogénito, y mi madre fue asistida por todo un batallón de nodrizas. Me caían bien todas ellas; eran muy simpáticas y condescendientes conmigo, mientras yo me afanaba en resultar odioso molestando a todo el mundo con mis llantos y mis quejas de viejo cascarrabias (aún sigo probando la lealtad y el amor de los demás de un modo parecido). Se me representaban todas lozanas y atractivas, pero había una en especial que… La más joven de todas, una bellísima adolescente (alguna vez calculé que debía andar en aquel entonces por los 13 o 14 años), me acabó robando el pequeño corazón, dejándome una huella indeleble con su nombre. Para siempre. Cuando ella me cogía en brazos, y sentía su cuerpo pegado al mío, y mi cara a la altura de su cara…
Cada vez que unos papás dejan a sus pequeños con una canguro, tienen que saber que ahí pueden pasar muy inesperadas cosas…
Tiene gracia. Como algunos otros niños, fui precoz autodidacta en fantasía sexual y romanticismo platónico, pero esa manía de abastecerme autoeróticamente de contenidos y conocimientos me provocó la humillación de ser más lento que la media en conocer y asimilar todo lo relacionado con los mecanismos prácticos de la sexualidad (esto se mete aquí y allí, etc.). Cosa que tuve que aprender de los demás mocosos, más versados en este tipo de saberes populares y pragmáticos.
Por aquella misma época mi abuelo me llevaba de la mano a la carbonería, a comprar cisco para la copa. En aquel lugar de rancio y delicioso aroma decimonónico yo tenía la sensación de vivir un déjà vu. Me embargaba una fuerte nostalgia, cosa que me pasaba también frente a otras escenas costumbristas y otros personajes de oficio y apariencia extemporáneos, que antes se daban a menudo en la España rural y profunda. Y empecé a acunar la peregrina idea de que yo pertenecía en realidad a otro tiempo…
The New York Times
NUEVA YORK.- Desde Sigmund Freud hasta Jean Piaget y Lawrence Kohlberg, durante mucho tiempo los psicólogos han argumentado que empezamos nuestra vida como animales amorales. Una de las tareas más importantes de la sociedad, y de los padres en particular, es convertir a los bebes en seres civilizados, criaturas sociales que sientan empatía, culpa, vergüenza.
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