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	<title>Comentarios en: Ken Wilber vs. Jung</title>
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	<description>El diario del largo y turbulento periplo</description>
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		<title>Por: José Antonio</title>
		<link>http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2009/08/ken-wilber-vs-jung/comment-page-1/#comment-85</link>
		<dc:creator>José Antonio</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Sep 2010 13:20:13 +0000</pubDate>
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		<description>Hola a todos:

A lo dicho yo añadiría que, cuanto mayor sea el contacto con el Sí-Mismo, cuanto más consciencia disponga el individuo de su Destino-Personalidad Total, tanto más se adecua el horóscopo a la persona concreta. Ahora bien, el horóscopo es sólo un mapa simbólico de la personalidad, no es la personalidad misma. De ahí que Raúl diga que el enfoque de la psicología analítica utilice la astrología, el tarot y otras mancias, pero que va más allá de ellas.

Un saludo

José</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola a todos:</p>
<p>A lo dicho yo añadiría que, cuanto mayor sea el contacto con el Sí-Mismo, cuanto más consciencia disponga el individuo de su Destino-Personalidad Total, tanto más se adecua el horóscopo a la persona concreta. Ahora bien, el horóscopo es sólo un mapa simbólico de la personalidad, no es la personalidad misma. De ahí que Raúl diga que el enfoque de la psicología analítica utilice la astrología, el tarot y otras mancias, pero que va más allá de ellas.</p>
<p>Un saludo</p>
<p>José</p>
]]></content:encoded>
	</item>
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		<title>Por: José Antonio</title>
		<link>http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2009/08/ken-wilber-vs-jung/comment-page-2/#comment-84</link>
		<dc:creator>José Antonio</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Sep 2010 13:10:35 +0000</pubDate>
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		<description>Estimada Olga:

Gracias por tu interés. En principio, mi opinión con respecto a la transferencia es, en general, tal como la expone Raúl. Por eso, considero que con lo que él ha expuesto el grueso de lo que es la transferencia,para la psicología analítica, es suficiente. Hay un libro de C. G. Jung llamado Psicología de la Transferencia en el que el autor expone, de modo bastante prolijo, este tema tan fundamental.

Saludos a todos

José</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estimada Olga:</p>
<p>Gracias por tu interés. En principio, mi opinión con respecto a la transferencia es, en general, tal como la expone Raúl. Por eso, considero que con lo que él ha expuesto el grueso de lo que es la transferencia,para la psicología analítica, es suficiente. Hay un libro de C. G. Jung llamado Psicología de la Transferencia en el que el autor expone, de modo bastante prolijo, este tema tan fundamental.</p>
<p>Saludos a todos</p>
<p>José</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Alejandro Luna</title>
		<link>http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2009/08/ken-wilber-vs-jung/comment-page-1/#comment-83</link>
		<dc:creator>Alejandro Luna</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 11:08:04 +0000</pubDate>
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		<description>Hola Marcel,
hay personas que creen en la astrología, a otras les consta. Es una manera -no predictiva- de observar la realidad, aunque es verdad que hay de todo dentro del ámbito astrológico.
Pienso que la astrología es más un arte que una ciencia (dado lo que se entiende generalmente por ciencia), pero seguro una mezcla de ambos.
Puedes acceder a un texto que creo orientativo aquí: http://www.astrotranspersonal.com.ar/cuantica1.htm
y otro aquí: http://www.astrotranspersonal.com.ar/pensarlaastrologia.htm
un saludo a todos.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola Marcel,<br />
hay personas que creen en la astrología, a otras les consta. Es una manera -no predictiva- de observar la realidad, aunque es verdad que hay de todo dentro del ámbito astrológico.<br />
Pienso que la astrología es más un arte que una ciencia (dado lo que se entiende generalmente por ciencia), pero seguro una mezcla de ambos.<br />
Puedes acceder a un texto que creo orientativo aquí: <a href="http://www.astrotranspersonal.com.ar/cuantica1.htm" rel="nofollow">http://www.astrotranspersonal.com.ar/cuantica1.htm</a><br />
y otro aquí: <a href="http://www.astrotranspersonal.com.ar/pensarlaastrologia.htm" rel="nofollow">http://www.astrotranspersonal.com.ar/pensarlaastrologia.htm</a><br />
un saludo a todos.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Raúl Ortega</title>
		<link>http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2009/08/ken-wilber-vs-jung/comment-page-1/#comment-82</link>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 10:19:39 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/?p=531#comment-82</guid>
		<description>... Y en nuestra experiencia dista mucho de ser errado, Marcel. Para nosotros, para mí, para Jung, la Astrología no es una cuestión de fe, como tampoco lo son muchas otras cosas que hoy parecen subproductos supersticiosos. Es una cuestión de realidad fáctica, científica. Otro tema es a qué tipo de realidades científicas pertenece, pues no se trata de procesos causa-consecuencia, que son los amados por la Ciencia contemporánea. En realidad, si piensas estrictamente como científico, no puedes ser otra cosa que extremadamente determinista, y así era el pensamiento, por ejemplo, de un Einstein. Para él, que un criminal matara era algo totalmente determinado que nada tenía que ver con la moral o el libre albedrío, y que por tanto no era punible. Sus amigos, que conocían estos pensamientos íntimos suyos, lo criticaron mucho cuando él, como judió, pidió severos ajusticiamientos para los nazis. Lo que quiero decir es que el problema filosófico que plantea el determinismo se extiende más allá del sí o no a cosas como la Astrología.

El ámbito de realidad de esta ciencia es la &lt;em&gt;sincronicidad&lt;/em&gt;. La ley de la sincronicidad, que es algo que experimentamos muy a diario, aunque no tanto como la ley de la gravedad, dicta que sucesos aparentemente muy dispares, &lt;strong&gt;no &lt;/strong&gt;relacionados en series de causa-consecuencia, pueden producirse encadenados y aglutinados alrededor de núcleos de significado y/o de matrices formales, patrones, que, como no son verificables físicamente, aunque sí cognitivamente, vamos a llamar metafísicos. La ley de la sincronicidad predice orden acausal en el azar. Y este es el principio científico que avala que el suceso del nacimiento de una psique, con unas cualidades innatas, se corresponda con cierta constelación cósmica. NO es una ciencia exacta, ojo. La s¡ncronicidad NO lo es. Se produce, &lt;em&gt;sopla&lt;/em&gt;, donde quiere. Algunas personas parecen cartas astrales andantes y otras en absoluto. En mi experiencia personal, que seguramente se ordena de un modo que no es azaroso, el contacto con personas de la primera especie es abrumadoramente mayor. Esta inconsistencia estadística es una de las razones, aunque no la única, que imposibilitan o dificultan que la Astrología se coloque al lado de la Física. Los sucesos físicos ocurren siempre (no así en Física cuántica, pero no compliquemos la cosa más). Ambas ciencias se ocupan, por tanto, de estratos diferentes de la realidad. En Física ha costado mucho y muchos siglos darse cuenta que el observador, la conciencia, tiene mucho que ver con el Cosmos que trata de comprender. En Astrología la relación entre lo subjetivo, la conciencia, la psique, y el hecho astrofísico, es un pilar básico.

El asunto de la determinación psíquica lo podemos despachar ahora así: sea a través de la Astrología, sea a través de la Psicología del carácter, está claro a estas alturas que la gente nace con una caracterología determinada, igual que nace con unas fisonomía y fisiología determinadas. Esto crea unas directrices vitales de las que no te puedes salir, así es. Si mides 1.50 no jugarás al baloncesto. Si naces con un estómago normal, no podrás comer alfalfa cruda como las vacas. Tienes la opción de alimentarte de papas hervidas o con aliño de cebollas, eso sí. Pues lo mismo ocurre con la tipología, el carácter. Hay un margen de acción no determinado. Pero no hay tanta libertad como para que cada cual pueda pensar que puede hacer lo que le de la gana con su vida, que donde hay una voluntad arbitraria, hay un camino. Esto es lo que acaba llevando a la gente a terapia. El haber creído que pueden llevar una vida muy diferente de aquella para la que han sido &quot;programados&quot;.

Carácter es destino.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>&#8230; Y en nuestra experiencia dista mucho de ser errado, Marcel. Para nosotros, para mí, para Jung, la Astrología no es una cuestión de fe, como tampoco lo son muchas otras cosas que hoy parecen subproductos supersticiosos. Es una cuestión de realidad fáctica, científica. Otro tema es a qué tipo de realidades científicas pertenece, pues no se trata de procesos causa-consecuencia, que son los amados por la Ciencia contemporánea. En realidad, si piensas estrictamente como científico, no puedes ser otra cosa que extremadamente determinista, y así era el pensamiento, por ejemplo, de un Einstein. Para él, que un criminal matara era algo totalmente determinado que nada tenía que ver con la moral o el libre albedrío, y que por tanto no era punible. Sus amigos, que conocían estos pensamientos íntimos suyos, lo criticaron mucho cuando él, como judió, pidió severos ajusticiamientos para los nazis. Lo que quiero decir es que el problema filosófico que plantea el determinismo se extiende más allá del sí o no a cosas como la Astrología.</p>
<p>El ámbito de realidad de esta ciencia es la <em>sincronicidad</em>. La ley de la sincronicidad, que es algo que experimentamos muy a diario, aunque no tanto como la ley de la gravedad, dicta que sucesos aparentemente muy dispares, <strong>no </strong>relacionados en series de causa-consecuencia, pueden producirse encadenados y aglutinados alrededor de núcleos de significado y/o de matrices formales, patrones, que, como no son verificables físicamente, aunque sí cognitivamente, vamos a llamar metafísicos. La ley de la sincronicidad predice orden acausal en el azar. Y este es el principio científico que avala que el suceso del nacimiento de una psique, con unas cualidades innatas, se corresponda con cierta constelación cósmica. NO es una ciencia exacta, ojo. La s¡ncronicidad NO lo es. Se produce, <em>sopla</em>, donde quiere. Algunas personas parecen cartas astrales andantes y otras en absoluto. En mi experiencia personal, que seguramente se ordena de un modo que no es azaroso, el contacto con personas de la primera especie es abrumadoramente mayor. Esta inconsistencia estadística es una de las razones, aunque no la única, que imposibilitan o dificultan que la Astrología se coloque al lado de la Física. Los sucesos físicos ocurren siempre (no así en Física cuántica, pero no compliquemos la cosa más). Ambas ciencias se ocupan, por tanto, de estratos diferentes de la realidad. En Física ha costado mucho y muchos siglos darse cuenta que el observador, la conciencia, tiene mucho que ver con el Cosmos que trata de comprender. En Astrología la relación entre lo subjetivo, la conciencia, la psique, y el hecho astrofísico, es un pilar básico.</p>
<p>El asunto de la determinación psíquica lo podemos despachar ahora así: sea a través de la Astrología, sea a través de la Psicología del carácter, está claro a estas alturas que la gente nace con una caracterología determinada, igual que nace con unas fisonomía y fisiología determinadas. Esto crea unas directrices vitales de las que no te puedes salir, así es. Si mides 1.50 no jugarás al baloncesto. Si naces con un estómago normal, no podrás comer alfalfa cruda como las vacas. Tienes la opción de alimentarte de papas hervidas o con aliño de cebollas, eso sí. Pues lo mismo ocurre con la tipología, el carácter. Hay un margen de acción no determinado. Pero no hay tanta libertad como para que cada cual pueda pensar que puede hacer lo que le de la gana con su vida, que donde hay una voluntad arbitraria, hay un camino. Esto es lo que acaba llevando a la gente a terapia. El haber creído que pueden llevar una vida muy diferente de aquella para la que han sido &#8220;programados&#8221;.</p>
<p>Carácter es destino.</p>
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		<title>Por: Raúl Ortega</title>
		<link>http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2009/08/ken-wilber-vs-jung/comment-page-1/#comment-81</link>
		<dc:creator>Raúl Ortega</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 08:40:15 +0000</pubDate>
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		<description>Estaba respondiendo comentarios atrasados y de repente me ha aparecido el tuyo, recién posteado, así que mientras José Antonio te responde y no, déjame darte mi propia opinión. Transferencia es una palabra técnica rimbombante que en el fondo se refiere a algo tan conocido, y tan trivial al mismo tiempo que trascendente, como es el amor. El amor toca &quot;teclas&quot; que muy a menudo hubieses querido que no. En la calle, en el bar, en el autobús, en el concierto, en la terapia... En todo lugar y momento estás expuesto al grave contagio. Es como un tigre que salta y te clava las garras, y tu tranquila vida cambia para siempre. Traumas con el amor lastra una persona sí, otra también. El psicoanálisis freudiano parece sólo querer centrarse en los problemas eróticos de niños con padres, pero los verdaderos problemas de amor vienen después. Los que a veces (no pocas) cuestan la vida. Todo aquello de la infancia no era más que una preparación, un prólogo.

Pero esto es el drama, o la comedia, o la tragedia (según como a cada cual le vaya), de estar vivo.

¿Cómo evitar la empatía en el ser humano? ¿Cómo evitar que la psique humana tenga esa facilidad para la fusión, para la compasión? Malas preguntas esas. Una mucho mejor es: ¿por qué habría que evitar el amor, a pesar de su &lt;em&gt;pathos&lt;/em&gt;, de su morbosidad? Pues, en realidad, la &quot;tecla&quot; del Eros no es una que el psicoanálisis toca enojosamente de casualidad: es a veces la única &quot;tecla&quot; que puede servir de algo en la terapia. Precisamente, desde la psicología junguiana tenemos esta perspectiva, bastante más coherente con los hechos y la realidad del proceso terapéutico.

El amor es fisiológicamente reproductivo y psicológicamente transformativo. El proceso de transformación se da en las siguientes etapas: proyección en la otra persona, atracción, fusión paradisíaca, serpiente en el paraíso, ruptura de la relación, muerte, introyección, asimilación, cambio curativo de la personalidad, renacimiento. Esto a través del terapeuta o del novio, da igual. La verdadera diferencia está en el análisis de la situación. En el &quot;vamos a hablar de ello&quot;, y en la capacidad que tengan terapeuta y paciente de comprender la situación. Aunque, en realidad, para una persona capaz de practicar la autoterapia, que es lo mismo que ser capaz de mantener cierta objetividad en mitad de la irracionalidad erótica, cualquier relación de amor lo ayuda a psicoanalizarse. Si no te mata, te engorda, podríamos decir.

En definitiva: en el espejo de la otra persona ves lo que le falta a tu personalidad que te está costando tanto dolor. Luego tienes que recogerlo desde ahí y volverlo a ti. Este es el secreto del amor y de la transferencia. Este arte de amar aún casi nadie lo aplica en la vida cotidiana, porque seguimos creyendo que todo amor quiere conducir a la pareja, y no a la transformación. En consulta la primera responsabilidad del terapeuta es enseñar estos secretos del amor, que también van a ser invocados en el decurso analítico. Eso debería ser el contenido principal del &quot;vamos a hablar de ello&quot;. Pero ¿qué terapeuta los conoce? Ya por ahí empiezan los problemas. Más problemas, cuando el paciente, a pesar de las explicaciones, es incapaz de sustraerse a la dulce atracción del amor reproductivo, a la pretensión de &lt;em&gt;casarse &lt;/em&gt;con el analista. Siguen los problemas cuando llega el momento crucial de recoger para sí todo lo proyectado en el Otro, y no se hace. Entonces queda un lazo por años. Un lazo a través del cual lo inconsciente quiere señalar en la dirección de lo que le falta a la persona, pero ésta sólo ve atracción, sentimientos, hacia otro ser. No hacia sí mismo. O sea: Sí-mismo, el Self.

Gajes del oficio. De terapeuta, de analizando, de estar vivo...

A mí me llevó a psicoanálisis freudiano un trauma amoroso, y con mi psicoanalista freudiano se dio una bella relación de amor filial (de &lt;em&gt;philia&lt;/em&gt;, amistad). Fue fácil la transferencia: él era un psiquiatra que hubiese querido ser músico, y yo era un músico que empezaba justo ahí a descubrir que debía estudiar psiquiatría. Así que los dos éramos muy buenos espejos transferenciales. Y esto, justamente, era lo más importante de la relación médica entre los dos, pues el trabajo con los sueños, el trabajo mental en general, no tuvo ninguna importancia con él, y sólo tomó relevancia cuando empecé a autoanalizarme yo. En este caso, la relación paciente-terapeuta descansaba en la transferencia por completo. En él encontré un amigo con el que hablar de cosas que no podía con los demás, y la relación de los dos convocaba la imagen de una personalidad mayor, trascendente a los dos, y que era modelo curativo de ambos: el músico-psicólogo. Esas fueron las dos &quot;únicas&quot; teclas que sonaron en aquel piano, y yo me ocupé de seguir componiendo la canción por mi cuenta, Dios mediante. Mi modelo terapéutico actual quiere ser bastante más completo, aunque soy consciente de que nadie puede hacer por otro lo que le toca hacer a él. Ninguna psique se recompone por psique ajena. La transferencia sin embargo es algo que se debe dar solo, por sí mismo, es lo dado en la terapia, una materia prima &lt;em&gt;sine qua non&lt;/em&gt;. Lo que hay que hacer no es huir de ella, ni eludirla, sino aprovechar la oportunidad de comprenderla, como tratamos de comprender los sueños y todos los demás mensajes que lo inconsciente envía en la dirección de la salvación.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estaba respondiendo comentarios atrasados y de repente me ha aparecido el tuyo, recién posteado, así que mientras José Antonio te responde y no, déjame darte mi propia opinión. Transferencia es una palabra técnica rimbombante que en el fondo se refiere a algo tan conocido, y tan trivial al mismo tiempo que trascendente, como es el amor. El amor toca &#8220;teclas&#8221; que muy a menudo hubieses querido que no. En la calle, en el bar, en el autobús, en el concierto, en la terapia&#8230; En todo lugar y momento estás expuesto al grave contagio. Es como un tigre que salta y te clava las garras, y tu tranquila vida cambia para siempre. Traumas con el amor lastra una persona sí, otra también. El psicoanálisis freudiano parece sólo querer centrarse en los problemas eróticos de niños con padres, pero los verdaderos problemas de amor vienen después. Los que a veces (no pocas) cuestan la vida. Todo aquello de la infancia no era más que una preparación, un prólogo.</p>
<p>Pero esto es el drama, o la comedia, o la tragedia (según como a cada cual le vaya), de estar vivo.</p>
<p>¿Cómo evitar la empatía en el ser humano? ¿Cómo evitar que la psique humana tenga esa facilidad para la fusión, para la compasión? Malas preguntas esas. Una mucho mejor es: ¿por qué habría que evitar el amor, a pesar de su <em>pathos</em>, de su morbosidad? Pues, en realidad, la &#8220;tecla&#8221; del Eros no es una que el psicoanálisis toca enojosamente de casualidad: es a veces la única &#8220;tecla&#8221; que puede servir de algo en la terapia. Precisamente, desde la psicología junguiana tenemos esta perspectiva, bastante más coherente con los hechos y la realidad del proceso terapéutico.</p>
<p>El amor es fisiológicamente reproductivo y psicológicamente transformativo. El proceso de transformación se da en las siguientes etapas: proyección en la otra persona, atracción, fusión paradisíaca, serpiente en el paraíso, ruptura de la relación, muerte, introyección, asimilación, cambio curativo de la personalidad, renacimiento. Esto a través del terapeuta o del novio, da igual. La verdadera diferencia está en el análisis de la situación. En el &#8220;vamos a hablar de ello&#8221;, y en la capacidad que tengan terapeuta y paciente de comprender la situación. Aunque, en realidad, para una persona capaz de practicar la autoterapia, que es lo mismo que ser capaz de mantener cierta objetividad en mitad de la irracionalidad erótica, cualquier relación de amor lo ayuda a psicoanalizarse. Si no te mata, te engorda, podríamos decir.</p>
<p>En definitiva: en el espejo de la otra persona ves lo que le falta a tu personalidad que te está costando tanto dolor. Luego tienes que recogerlo desde ahí y volverlo a ti. Este es el secreto del amor y de la transferencia. Este arte de amar aún casi nadie lo aplica en la vida cotidiana, porque seguimos creyendo que todo amor quiere conducir a la pareja, y no a la transformación. En consulta la primera responsabilidad del terapeuta es enseñar estos secretos del amor, que también van a ser invocados en el decurso analítico. Eso debería ser el contenido principal del &#8220;vamos a hablar de ello&#8221;. Pero ¿qué terapeuta los conoce? Ya por ahí empiezan los problemas. Más problemas, cuando el paciente, a pesar de las explicaciones, es incapaz de sustraerse a la dulce atracción del amor reproductivo, a la pretensión de <em>casarse </em>con el analista. Siguen los problemas cuando llega el momento crucial de recoger para sí todo lo proyectado en el Otro, y no se hace. Entonces queda un lazo por años. Un lazo a través del cual lo inconsciente quiere señalar en la dirección de lo que le falta a la persona, pero ésta sólo ve atracción, sentimientos, hacia otro ser. No hacia sí mismo. O sea: Sí-mismo, el Self.</p>
<p>Gajes del oficio. De terapeuta, de analizando, de estar vivo&#8230;</p>
<p>A mí me llevó a psicoanálisis freudiano un trauma amoroso, y con mi psicoanalista freudiano se dio una bella relación de amor filial (de <em>philia</em>, amistad). Fue fácil la transferencia: él era un psiquiatra que hubiese querido ser músico, y yo era un músico que empezaba justo ahí a descubrir que debía estudiar psiquiatría. Así que los dos éramos muy buenos espejos transferenciales. Y esto, justamente, era lo más importante de la relación médica entre los dos, pues el trabajo con los sueños, el trabajo mental en general, no tuvo ninguna importancia con él, y sólo tomó relevancia cuando empecé a autoanalizarme yo. En este caso, la relación paciente-terapeuta descansaba en la transferencia por completo. En él encontré un amigo con el que hablar de cosas que no podía con los demás, y la relación de los dos convocaba la imagen de una personalidad mayor, trascendente a los dos, y que era modelo curativo de ambos: el músico-psicólogo. Esas fueron las dos &#8220;únicas&#8221; teclas que sonaron en aquel piano, y yo me ocupé de seguir componiendo la canción por mi cuenta, Dios mediante. Mi modelo terapéutico actual quiere ser bastante más completo, aunque soy consciente de que nadie puede hacer por otro lo que le toca hacer a él. Ninguna psique se recompone por psique ajena. La transferencia sin embargo es algo que se debe dar solo, por sí mismo, es lo dado en la terapia, una materia prima <em>sine qua non</em>. Lo que hay que hacer no es huir de ella, ni eludirla, sino aprovechar la oportunidad de comprenderla, como tratamos de comprender los sueños y todos los demás mensajes que lo inconsciente envía en la dirección de la salvación.</p>
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		<title>Por: Olga</title>
		<link>http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2009/08/ken-wilber-vs-jung/comment-page-1/#comment-80</link>
		<dc:creator>Olga</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 07:22:22 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/?p=531#comment-80</guid>
		<description>Muy interesante el escrito de Antonio Delgado. Quería pedirle (a la luz de todo lo que en él habla y su conocimiento sobre Jung) qué opina sobre el fenómeno de la transferencia en psicoanálisis. Todos podemos irnos a la teoría, de Freud, Lacán... etc. y leer la teoría al respecto, pero mi pregunta es más profunda, y es ¿por qué y cómo es posible una fusión total del analizando con el analista?. Que el paciente quede apegado de forma esclavizante al analista, para mí, indica que hay una tecla del cerebro que el psicoanálisis viene tocando, sin deber hacerlo. Espero no me tomen por loca :) . A ver, el psicoanálisis desata viejos nudos, ok, es terapia, pero queda una dependencia anormal, incluso racionalmente pensada por el paciente, que puede encontrarse ya muy bien a todos los niveles de su persona, salvo por esa fijación mental al analista. Esto sucede, y a miles de personas. ¿Qué se hace mal? porque el analista dice: &quot;eso hay que trabajarlo en las sesiones&quot;. No..... no hay trabajo para eso. Es algo que supera y excede al paciente. Hay que hacer un duelo, costotísimo de años ¿Era necesario?. No sé si se entiende mi planteamiento. ¿No se estará cometiendo algún exceso, o provocando con el estilo del psicoanálisis, algo anormal en la mente de los pacientes?. Parafraseo una cita bíblica cuando dios en el sinaí le dice a Moisés: quítate las sandalias, porque estás pisando un terreno sagrado. ¿No habrá aspectos del ser humano y su mente,  que se están pisando sin sandalias, y quedan tristemente adulterados? Quizá porque se mete todo en el mismo saco, y se reduce al ser humano a mente, y pero éste es cuerpo-mente-espíritu. En fin, disculpen la extensión, y cualquier aporte será muy bienvenido.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Muy interesante el escrito de Antonio Delgado. Quería pedirle (a la luz de todo lo que en él habla y su conocimiento sobre Jung) qué opina sobre el fenómeno de la transferencia en psicoanálisis. Todos podemos irnos a la teoría, de Freud, Lacán&#8230; etc. y leer la teoría al respecto, pero mi pregunta es más profunda, y es ¿por qué y cómo es posible una fusión total del analizando con el analista?. Que el paciente quede apegado de forma esclavizante al analista, para mí, indica que hay una tecla del cerebro que el psicoanálisis viene tocando, sin deber hacerlo. Espero no me tomen por loca <img src='http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':)' class='wp-smiley' />  . A ver, el psicoanálisis desata viejos nudos, ok, es terapia, pero queda una dependencia anormal, incluso racionalmente pensada por el paciente, que puede encontrarse ya muy bien a todos los niveles de su persona, salvo por esa fijación mental al analista. Esto sucede, y a miles de personas. ¿Qué se hace mal? porque el analista dice: &#8220;eso hay que trabajarlo en las sesiones&#8221;. No&#8230;.. no hay trabajo para eso. Es algo que supera y excede al paciente. Hay que hacer un duelo, costotísimo de años ¿Era necesario?. No sé si se entiende mi planteamiento. ¿No se estará cometiendo algún exceso, o provocando con el estilo del psicoanálisis, algo anormal en la mente de los pacientes?. Parafraseo una cita bíblica cuando dios en el sinaí le dice a Moisés: quítate las sandalias, porque estás pisando un terreno sagrado. ¿No habrá aspectos del ser humano y su mente,  que se están pisando sin sandalias, y quedan tristemente adulterados? Quizá porque se mete todo en el mismo saco, y se reduce al ser humano a mente, y pero éste es cuerpo-mente-espíritu. En fin, disculpen la extensión, y cualquier aporte será muy bienvenido.</p>
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		<title>Por: Marcel</title>
		<link>http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2009/08/ken-wilber-vs-jung/comment-page-1/#comment-79</link>
		<dc:creator>Marcel</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Sep 2010 15:37:11 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/?p=531#comment-79</guid>
		<description>Sigo con interés los comentarios de todos ustedes pues me parecen personas muy versadas y de un nivel intelectual elevado. Percibo detrás de los razonamientos expresados (algunos muy profundos y sutiles) experiencias personales que los han marcado. Pero hay algo que no deja de sorprenderme negativamente. ¿Cómo puede ser que atribuyan a la fecha de nacimiento de alguien cualidades de la personalidad? ¿Cómo afirman que alguien nacido entre el 19 de enero y el 18 de febrero de cualquier año sufre del &quot;mito acuariano&quot;? En otras palabras, ¿cómo pueden creer en la astrología? La astrología siempre me pareció una forma de pensar tan &quot;mecánica&quot; y tan mágica que no admite el menor comentario. Suponer que por la fecha de nacimiento de  alguien y encasillarlo en un signo me parece llevar el comportamiento de las personas a comportamientos predecibles y deterministas... No sé como explicarlo, estaríamos frente a una psicología totalmente determinista, pues sabiendo la fecha de nacimiento de la persona ya conoceríamos en gran parte su temperamento, cosa que en mi experiencia dista mucho de ser cierto. Conozco infinidad de personas que por sus características están en signos equivocados.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Sigo con interés los comentarios de todos ustedes pues me parecen personas muy versadas y de un nivel intelectual elevado. Percibo detrás de los razonamientos expresados (algunos muy profundos y sutiles) experiencias personales que los han marcado. Pero hay algo que no deja de sorprenderme negativamente. ¿Cómo puede ser que atribuyan a la fecha de nacimiento de alguien cualidades de la personalidad? ¿Cómo afirman que alguien nacido entre el 19 de enero y el 18 de febrero de cualquier año sufre del &#8220;mito acuariano&#8221;? En otras palabras, ¿cómo pueden creer en la astrología? La astrología siempre me pareció una forma de pensar tan &#8220;mecánica&#8221; y tan mágica que no admite el menor comentario. Suponer que por la fecha de nacimiento de  alguien y encasillarlo en un signo me parece llevar el comportamiento de las personas a comportamientos predecibles y deterministas&#8230; No sé como explicarlo, estaríamos frente a una psicología totalmente determinista, pues sabiendo la fecha de nacimiento de la persona ya conoceríamos en gran parte su temperamento, cosa que en mi experiencia dista mucho de ser cierto. Conozco infinidad de personas que por sus características están en signos equivocados.</p>
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		<title>Por: José Antonio</title>
		<link>http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2009/08/ken-wilber-vs-jung/comment-page-1/#comment-78</link>
		<dc:creator>José Antonio</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 28 Aug 2010 00:19:34 +0000</pubDate>
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		<description>Hola Raúl:

Disculpa mi tardanza en responder a este comentario tuyo. Lo había pasado por alto. Nada que objetar a tu última puntualización. Como Acuario, conoces bien la tragedia Acuariana.

En efecto, el mito acuariano (prometeico) nos habla del encadenamiento a la roca del cáucaso y a cómo el hígado es devorado por un águila durante el día, para regenerarse durante la noche. Y esto se concretiza en Wilber a través de su encadenamiento a la cama, la debilidad de su cuerpo que es “devorado” interiormente con una enfermedad rara (acuariana).

En efecto, el trabajo con el cuerpo (recuerdo, a este respecto, la lámina alquimista en la que aparece el árbol que crece del Falo del hombre) y los dolores corporales, como dices, son el camino hacia el Sí-Mismo. (Aún recuerdo mi primera nigredo, noche oscura del alma, en la que enfermé físicamente. Demasiada tensión cósmica, encerrada en un cuerpo, por muy fuerte que éste sea).

Muy importante, yo diría que crucial, el punto en el que indicas que Wilber, a través de su viaje por mar, o su descensus ad inferos corporal, hallará, allende los libros, la Verdad que sólo la experiencia puede conferir. Como tú, estoy de acuerdo en que dicha experiencia recibe el nombre de Amor.

Un abrazo fraterno

José</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola Raúl:</p>
<p>Disculpa mi tardanza en responder a este comentario tuyo. Lo había pasado por alto. Nada que objetar a tu última puntualización. Como Acuario, conoces bien la tragedia Acuariana.</p>
<p>En efecto, el mito acuariano (prometeico) nos habla del encadenamiento a la roca del cáucaso y a cómo el hígado es devorado por un águila durante el día, para regenerarse durante la noche. Y esto se concretiza en Wilber a través de su encadenamiento a la cama, la debilidad de su cuerpo que es “devorado” interiormente con una enfermedad rara (acuariana).</p>
<p>En efecto, el trabajo con el cuerpo (recuerdo, a este respecto, la lámina alquimista en la que aparece el árbol que crece del Falo del hombre) y los dolores corporales, como dices, son el camino hacia el Sí-Mismo. (Aún recuerdo mi primera nigredo, noche oscura del alma, en la que enfermé físicamente. Demasiada tensión cósmica, encerrada en un cuerpo, por muy fuerte que éste sea).</p>
<p>Muy importante, yo diría que crucial, el punto en el que indicas que Wilber, a través de su viaje por mar, o su descensus ad inferos corporal, hallará, allende los libros, la Verdad que sólo la experiencia puede conferir. Como tú, estoy de acuerdo en que dicha experiencia recibe el nombre de Amor.</p>
<p>Un abrazo fraterno</p>
<p>José</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Por: José Antonio</title>
		<link>http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2009/08/ken-wilber-vs-jung/comment-page-1/#comment-77</link>
		<dc:creator>José Antonio</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 28 Aug 2010 00:14:48 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/?p=531#comment-77</guid>
		<description>Hola Raúl:

Disculpa mi tardanza en responder a este comentario tuyo. Lo había pasado por alto. Nada que objetar a tu última puntualización. Como Acuario, conoces bien la tragedia Acuariana.

En efecto, el mito acuariano (prometeico) nos habla del encadenamiento a la roca del cáucaso y a cómo el hígado es devorado por buitres durante la noche, para regenerarse durante el día. Y esto se concretiza en Wilber a través de su encadenamiento a la cama, la debilidad de su cuerpo que es &quot;devorado&quot; interiormente con una enfermedad rara (acuariana).

En efecto, el trabajo con el cuerpo (recuerdo, a este respecto, la lámina alquimista en la que aparece el árbol que crece del Falo del hombre) y los dolores corporales, como dices, son el camino hacia el Sí-Mismo. (Aún recuerdo mi primera nigredo, noche oscura del alma, en la que enfermé físicamente. Demasiada tensión cósmica, encerrada en un cuerpo, por muy fuerte que éste sea).

Muy importante, yo diría que crucial, el punto en el que indicas que Wilber, a través de su viaje por mar, o su descensus ad inferos corporal, hallará, allende los libros, la Verdad que sólo la experiencia puede conferir. Como tú, estoy de acuerdo en que dicha experiencia recibe el nombre de Amor.

Un abrazo fraterno

José</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola Raúl:</p>
<p>Disculpa mi tardanza en responder a este comentario tuyo. Lo había pasado por alto. Nada que objetar a tu última puntualización. Como Acuario, conoces bien la tragedia Acuariana.</p>
<p>En efecto, el mito acuariano (prometeico) nos habla del encadenamiento a la roca del cáucaso y a cómo el hígado es devorado por buitres durante la noche, para regenerarse durante el día. Y esto se concretiza en Wilber a través de su encadenamiento a la cama, la debilidad de su cuerpo que es &#8220;devorado&#8221; interiormente con una enfermedad rara (acuariana).</p>
<p>En efecto, el trabajo con el cuerpo (recuerdo, a este respecto, la lámina alquimista en la que aparece el árbol que crece del Falo del hombre) y los dolores corporales, como dices, son el camino hacia el Sí-Mismo. (Aún recuerdo mi primera nigredo, noche oscura del alma, en la que enfermé físicamente. Demasiada tensión cósmica, encerrada en un cuerpo, por muy fuerte que éste sea).</p>
<p>Muy importante, yo diría que crucial, el punto en el que indicas que Wilber, a través de su viaje por mar, o su descensus ad inferos corporal, hallará, allende los libros, la Verdad que sólo la experiencia puede conferir. Como tú, estoy de acuerdo en que dicha experiencia recibe el nombre de Amor.</p>
<p>Un abrazo fraterno</p>
<p>José</p>
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		<title>Por: Alejandro Luna</title>
		<link>http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2009/08/ken-wilber-vs-jung/comment-page-1/#comment-76</link>
		<dc:creator>Alejandro Luna</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Aug 2010 03:20:56 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/?p=531#comment-76</guid>
		<description>Gracias Raúl por la info. (y si lo encuentro antes te aviso).</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Gracias Raúl por la info. (y si lo encuentro antes te aviso).</p>
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